lunes, 26 de septiembre de 2011

NUESTRA PROPIA VOZ



Le sucedió a Agustín y a Francisco de Asís…a uno en un jardín,y en una capilla semidestruída al otro.

A Pablo le ocurrió cuando aún no se le llamaba San Pablo..sino Saulo,el armador de tiendas, camino a Damasco, al verse sorprendido por una Luz tan brillante que lo cegó durante tres días. Y a Teresa, una hermana de Loreto,…mientras viajaba en un tren, de manera simple y serena.

“Dios me habló”…dijeron todos ellos…y sus vidas transformadas nos hacen creer que así fue.

Fulminados por el Amor, ordenados desde entonces a vivirlo,ya no se consideraban ellos mismos,sino una fuerza meramente contenida en sus cuerpos, a la que llamaron… Cristo-

Saulo de Tarso,dsapareció en un destello y nació como Pablo…fue una transformación repentina. En la Madre Teresa, se produjo un cambio gradual,puro,simple.

En cada caso es distinto, mas en todos está presente esa “suave voz” que aparece cuando más se la necesita.

Esa “suave voz”nos habla a todos desde dentro constantemente,como fuente inagotable de sabiduría y Amor.La única razón por la cual no la oímos con la claridad que lo hicieron Francisco, Teresa o Agustín, es porque hemos permitido que demasiados ruidos la sofoquen…la voz de nuestra obstinación, el reclamo de los deseos egoístas, los urgentes tonos de la ansiedad o el miedo…

Si logramos silenciarlos uno por uno…las experiencias de quienes consideramos “santos” nos parecerán más reales.

Escuchar el arroyo es una cosa…remontarlo hasta el manantial en que se origina,es otra. Observando las vidas de quienes han tenido éstas realizaciones espirituales, llegamos a la conclusión de que oración, meditación y acción cotidiana eran una sola cosa…UN PODEROSO MANDATO A OBEDECER LO QUE ESCUCHABAN PROFUNDAMENTE.

Esa voz siempre guía a pequeños servicios o tareas, y la obediencia lleva a otras más grandes y más expansivas…mientras,nos vamos convirtiendo en un canal o instrumento del Espíritu que se autoperfecciona.

En una de las etapas finales de este proceso, es cuando hacemos un descubrimiento asombroso.Cuando los sentidos se convierten en nuestros servidores, la mente se apacigua y la voz que habíamos oído apenas,se percibe finalmente con claridad (fuerte y clara por fín!)…nos damos cuenta de que es NUESTRA PROPIA VOZ

Y es que se nos enseña a no reprimir el enojo, a no reprimir el deseo sexual, a no reprimir la palabra, la mano, la intención…Mas…reprimimos perfectamente NUESTRA GRANDIOSA IDENTIDAD.

Esa grandiosa identidad que era Francisco, Teresa, Agustin, Jesús…SOMOS NOSOTROS…y aún seguimos aturdiéndonos en los ruidos del diario vivir…físicos,mentales, emocionales..en lugar de ESCUCHARNOS DENTRO.

Como seres con libre albedrío,podemos elegir seguir nuestra vida común de humano…o atrevernos ..en un camino, en un tren, en un templo semidestruído o en donde sea, a escuchar NUESTRA PROPIA VOZ…y descubrir esa Divinidad que constantemente nos susurra al oído todo lo que necesitamos saber.


Shhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...ESCÚCHENSE EN AMOR!!!

Su Hermana Tahíta-

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