lunes, 10 de diciembre de 2018

Vulnerabilidad, viejos códigos y libertad-


 

Todos tenemos un deseo innato de ser libres, libres en nuestros espíritus y mentes, libres en nuestros corazones y almas….y hasta físicamente libres.

 Anhelamos convertirnos en la persona que profundamente deseamos ser. Sin embargo, no podemos ser libres si no somos lo suficientemente valientes como para hacer frente a nuestros viejos códigos del pasado.

Los viejos códigos son códigos de protección. Los creamos para que no los lastimaran desde el comienzo mismo de nuestra vida.

Comenzaron a tomar forma en ese primer momento en que perdimos la confianza en los demás o en nosotros mismos, cuando nos sentimos heridos y decepcionados. Los dimos a luz para  protegernos de otra decepción. Sin embargo, como la falta de confianza y el dolor se acumularon a través de los años, estos códigos pasaron de “protegernos” a limitarnos desde la inconsciente, esa maravillosa Caja de Pandora que nos sirve para guardar nuestros tesoros irresueltos. Fortalecen su dominio hasta que constituyen una sólida presencia que nos impide  la realización de nuestras vidas, afectando nuestros amores y nuestros sueños de una manera oculta.

 Podemos pensar que somos dueños de nosotros mismos, pero de hecho desde el inconsciente, estos códigos, como parte de nuestra sombra, nos maniobran. El castillo, que fue diseñado para protegernos se convierte, sin previo aviso, en una prisión que nos mantiene exiliados de la manera real y verdadera en que viviríamos nuestra vida con intensidad si ellos no existieran…si los sacáramos a la luz.

Y es que hay dos acciones a tomar con respecto a ellos: hacerlos conscientes y atrevernos a ser vulnerables de nuevo.

Sé que no es fácil y me consta por experiencia, criada como he sido por personas que menospreciaban y temían al sexo opuesto, por ejemplo, o que tenían serios problemas con la abundancia y sembraban en los niños esas creencias de carencia…mas es necesario recordar esas frases sueltas con que nuestros mayores sembraron ciertos estigmas que ahora nos marcan el rumbo.

“Todos los hombres son iguales…solo quieren eso…”

“Los hombres  te embarazan y luego  te jodiste la vida para siempre”

“A los hombres…mientras tengas agujero…les basta”

“El que no trabaja, no come”

“Si eso no te va a dar con qué ganarte la vida, déjalo de lado”

“Lo que importa es una carrera que te dé dinero”

“No se compra nada que no sea absolutamente necesario”

“Hay que guardar dinero”…..etc

Éstas son algunas de las cantinelas que como códigos escuché en mi infancia…y me costó mucho darme cuenta de que estaban incrustadas en mí como propias, aunque yo no pensara para nada lo mismo.

Por eso, el primer paso es desenmascararlas en todos esos dichos que sin  mala intención nos sembraron…y después…

ATREVERSE A SER VULNERABLES…

Ya hemos hablado de ello, mas si no nos sacamos todas las corazas que nos hemos puesto para que “no nos toquen” de todas formas…pues no vamos a ser tocados, NO.

No vamos a ser tocados por el dolor ni por el Amor, no vamos a ser tocados por el desprecio, mas tampoco por la aceptación incondicional, no vamos a ser tocados por la agresión, mas tampoco por la ternura, por la crítica ni por la bendición, por  la dureza ni por la bondad, por el golpe, ni por el abrazo, por la mirada hostil ni por la mirada  dadora de energía amorosa, por la mano dura ni por la mano acariciadora….y agreguen cuanto quieran a ésta lista.

DE ESO SE TRATA LA VIDA…DE VIVIRLO TODO…

Entonces con valentía, una vez que nos vamos quitando las espinas de los códigos que nos incrustaron, aunque duela…abrimos el corazón, sabiendo que otras espinas van a herirnos, para lo cual estaremos mejor preparados, pero asumiendo que es la única manera de ser SINTENTE…de que nos lleguen el amor, la alegría, la ternura, la fe, la caricia….NO HAY OTRO MODO…

O nos enquistamos en una apariencia de vida que no lo es, debajo de la armadura de lo que creemos ser, o nos despojamos de toda armadura y con  la piel al viento, nos disponemos a VIVIR

 

Con Amor!

Tahíta

sábado, 8 de diciembre de 2018

Que todos estamos conectados es una realidad Reconocida


Durante muchos años, Instituto HeartMath (una organización sin fines de lucro, reconocida internacionalmente y dedicada a ayudar a las personas a reducir el estrés) han estado estudiando e investigando cómo el corazón y el cerebro se comunican entre sí. También han estado estudiando cómo eso afecta nuestra conciencia y la manera en que percibimos nuestro mundo. Han descubierto y comprobado que cuando estamos sintiendo emociones como gratitud, amor o compasión, el corazón late con un cierto ritmo, código y mensaje. El corazón crea el campo electromagnético más grande procedente del cuerpo, por eso es objeto de numerosos estudios

Se han hecho muchos estudios sobre campo magnético humano, de cómo se relaciona con el campo magnético del planeta, y de cómo el campo magnético del planeta se relaciona con el sol. Este misterioso rompecabezas, sin lugar a dudas, nos afecta, afecta a quienes nos rodean, así como a todos los organismos vivos y a todos los ciclos naturales y ritmos circadianos…por lo tanto…SOMOS UNO CON TODO EL UNIVERSO, LA TIERRA Y LAS FUERZA Y ENERGIAS QUE EMANAN.

El Instituto HeartMath sugiere que nuestro sistema nervioso autónomo se sincroniza con los campos magnéticos variables en el tiempo, asociados con resonancias geomáticas de campo, y las resonancias Schumann. Podemos concebir la resonancia Schumann como la frecuencia, pulso o latido-de-corazón de la Tierra.

Los resultados de todos los estudios muestran que los cambios en la actividad solar y geomagnética se correlacionan con cambios en la actividad del sistema nervioso humano. Se sabe desde hace mucho tiempo que todos los sistemas biológicos de la tierra están expuestos a campos magnéticos invisibles de todo tipo y que estos campos pueden afectar a cada célula y circuito en mayor o menor grado. Como señala el estudio, se ha demostrado que una serie de nuestros ritmos fisiológicos están sincronizados con la actividad solar y geomagnética.

En el estudio se dan varios ejemplos en los que el sistema nervioso autónomo humano parece estar respondiendo a este tipo de actividad.

Basándose en sus resultados, los autores concluyeron:

“En general, el estudio sugiere que la actividad diaria del sistema nervioso autónomo no sólo responde a los cambios en la actividad solar y geomagnética, sino que está sincronizada con los campos magnéticos variables en el tiempo asociados con las resonancias de campo geomagnético y las resonancias de Schumann.”

Dada esta información, quizás ahora más que nunca es importante para nosotros comenzar cada día desde un mayor nivel de conciencia, un estado de ser más centrado en el corazón y desde un lugar de plenitud. Si podemos mantener esos estados de mente y cuerpo, podemos  ser elevados por esa energía. Esa energía que viene a través del espacio es poderosa y cósmica, así que ¿por qué no usarla para crear paz, sanación y milagros en nuestra  vida, y en las vidas de los que nos rodean? No nos olvidemos que vivimos en un Campo psicofísico y espiritual compartido, al que muchos llaman Dios, subdividido en miles y miles de otros campos en los que indudablemente TODOS ESTAMOS RELACIONADOS…por lo que la acción, palabra, emoción o pensamiento de casa ser  AFECTA A TODOS.

Si nos decidimos a ser un factor elevador consciente, nuestra energía tiene que volverse coherente.

A medida que nuestra consciencia se expande y nuestro sistema nervioso se vuelve más equilibrado y sincronizado, con cerebro y corazón coherentes, la energía proveniente del cosmos se organizará en nuestro campo energético personal de maneras provechosas. Ahí es cuando lo podemos usar para sanar nuestros cuerpos, crear nuevas realidades futuras y desplegarnos en momentos místicos.

Si, por otro lado, caemos en la inestabilidad a diario, y nuestros cerebros y corazones se desequilibran y desordenan, esa misma energía proveniente del sol puede magnificar la energía incoherente que estamos emitiendo en cada momento, y nuestro sistema nervioso se verá afectado de manera exactamente opuesta.

Entonces, el llamado o invitación es a integrar esa ilimitada energía a nuestros campos energéticos, para que empodere  lo mejor…no olvidemos que incrementará aquello que halle, lo que cualifiquemos, por lo tanto somos absolutamente responsables no solo de expandir  belleza, amor, paz, y lo que se les ocurra como deseable, tanto para nosotros como para TODO EL CAMPO DE LA EXISTENCIA…sino todo lo contrario también. Esa es una elección de CONSCIENCIA.

¡Y LAS BENDICIONES FLUYEN!

Tahíta

jueves, 6 de diciembre de 2018

Abiertos al sufrimiento


Hace unas semanas, alguien me dio un interesante artículo sobre el sufrimiento, y la primera parte fue sobre el significado de la palabra "sufrimiento".  El autor de este artículo señalaba que la palabra "su-frimiento" se usa para expresar muchas cosas. La segunda parte deriva de la palabra latina "ferre", que significa "soportar". Y la primera parte, "su" proviene de sub, que significa "debajo". Por lo tanto, hay un sentimiento de "estar por debajo de”, con un peso por encima, "de" Soportar "," estar totalmente debajo "-" estar apoyando algo desde abajo”.

Entonces (recordando la definición de la palabra "sufrir") hasta que nos entregamos y soportamos el sufrimiento de la vida, sin oponemos a él, sino que lo absorbemos y dejamos que siga siendo, no podemos ver claramente  lo que ocurre en nuestra vida. Esto de ninguna manera implica pasividad o no acción, sino acción desde un estado de aceptación completa. Incluso la "aceptación" no es del todo precisa, simplemente es permitir que el sufrimiento sea y permanecer con él…como podamos. Sin  protegernos a nosotros mismos con ningún escapismo, distracción o técnica.

La apertura completa, la vulnerabilidad completa es la única forma satisfactoria de vivir nuestra vida. No creando una burbuja de protección ni nada parecido, lo que suele ser un método metafísico, indeseable. Tales escudos, burbujas o lo que sea, son signo de temor, no de vulnerabilidad, y  en lugar de ayudarnos a madurar y evolucionar solo sirven de “escondrijo” a nuestra sombra.

Nuestra práctica a lo largo de toda nuestra vida es simplemente esto: en un momento dado tenemos un punto de vista rígido o una postura acerca de la vida: Incluye algunas cosas, excluye otras. Podemos mantenerlo durante mucho tiempo, pero si estamos abriéndonos a lo que es, sacudiremos ese punto de vista y lo cambiaremos, porque solo el cambio es evolutivo. No podemos mantenerlo. 

A medida que comenzamos a cuestionar nuestro punto de vista, podemos sentirnos en lucha, en conflicto, molestos, tratando de llegar a un acuerdo con esta nueva visión de nuestra vida, con lo que se hace espacio con nuestro permiso y nos lleva a establecer nuevas formas de reequilibrarnos. Eso es parte de la práctica. 

Finalmente, estamos dispuestos a experimentarlo todo, incluso sufrimiento, en lugar de luchar contra él. Cuando lo hacemos, nuestro punto de vista, nuestra visión de la vida, cambia bruscamente, y de nuevo nos reequilibramos.

Cada vez que hacemos esto, cada vez que entramos en el sufrimiento y lo dejamos ser, nuestra visión de la vida se expande maravillosamente

 Es como escalar una montaña. En cada punto que ascendemos vemos más  y eso se hace más amplio con cada ciclo de escalada. 

Y cuanto más vemos, más amplia es nuestra visión, más sabemos qué hacer, qué medidas tomar.

Por eso se dice frecuentemente que el sufrimiento es el mejor maestro…y esto, mal entendido, es objeto de crítica entre los fanáticos de pretendidas nuevas formas de espiritualidad.

Por eso aclaramos que el modo no es ir buscando sufrimiento para que este nos aporte un esclarecimiento y expansión, sino que la Vida, es lo suficientemente sabia como para colocárnoslo enfrente como herramienta de expansión.

Por supuesto, queda en nosotros dejarlo de lado, ponernos a cantar mantras, distraernos, eludirlo de mil maneras…o sabiamente ponernos frente a él, entrar en él, a consciencia, y permitir que la alquimia se realice.

 No es estoicismo ni ponernos como carne de cañón…es simplemente abrirnos a la vida y aceptar nuestra vulnerabilidad como uno de los regalo evolutivos.

Hablaremos de la vulnerabilidad, seguidamente.

Mientras, seamos lo suficientemente maduros como para darnos cuenta de que nada llega sin un propósito, y que escondiendo el bulto a lo que llega…perdemos la máximas posibilidades y potencialidades de la experiencia como humanos.

 

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

 

La Espera pura como práctica


La capacidad de esperar puede ser una herramienta espiritual profunda con la cual desvanecer las necesidades y presiones del ego.

El tipo de espera que es transformadora se basa en la capacidad de renunciar al deseo de que las cosas sean de la manera que nuestra personalidad quiere que sean, si no están alineadas con lo que el Espíritu y nuestro Ser superior señalan. Este tipo de rendición, que anula los intereses personales en favor de algo superior, es lo opuesto a lo que hoy en día es popular como camino de desarrollo espiritual, es decir, la intención de crear la realidad a través de la Ley de Atracción, basada en nuestros pensamientos e intenciones cotidianas.

Sí, es cierto que la intención suele ser poderosa, cuando la meta es congruente con los planes del Alma y el Bien mayor, pero en muchos casos, tratamos de emplearla para “salirnos con la nuestra” aunque no sea lo que el Espíritu  ha escogido como opción evolutiva…y desgraciadamente tratamos de oponernos, resistir y emplear el supuesto  poder de la intención en contra de un Poder Mayor…que siempre, con amor o dolor, llevará a cabo lo previsto en el Campo  existencial.

La pregunta aquí es: ¿quién deseamos que cree nuestras vidas? ¿Nuestro yo pequeño que es consciente de tener necesidades, anhelos y deseos  o el Poder Infinito del Espíritu, o como le llames, que está individualizado como nuestro ser superior?

La respuesta a esta pregunta define la diferencia entre una vida construida sobre un cierto tipo de dominio, uno que usa el pensamiento para crear los efectos deseados por el ego, o una vida en la que el poder  se transfiere a un campo de energías trascendentales (Dios) para que lo dirija todo.

Esta distinción es profunda, porque en la segunda instancia nos entregamos el aspecto individualizado del Espíritu que mora en cada partícula. Este Espíritu individualizado, por el nombre que se llame, existe en un estado de unidad con lo Divino y pertenece a todos y cada uno de los hijos de Dios.

Desde este lugar de santidad, el "yo" que crea ya no es un "yo" que está separado, sino un "yo" que existe en unión dentro de un todo mayor.

Podemos sentirnos optimistas o pesimistas. O bien, podemos aceptar el aplazamiento de lo que nuestro ser humano encarnado desearía que sucediera y permitir que nuestro yo más pequeño descanse abrazado por una potencia infinitamente mayor.

Si elegimos el último camino, incorporamos la experiencia de esperar en nuestra conciencia como una práctica espiritual, que conduce a una mayor devoción y transformación a través de la entrega. Este camino no es fácil de seguir, ya que la historia del ego como manipulador de las situaciones ha sido larga, y es probable que los esfuerzos para avanzar en una dirección diferente susciten una conflictos. Sin embargo, las recompensas de esta "vía estrecha" se pueden describir en una palabra esencial y central: amor.

La relación lograda a través de la devoción se funda en el amor. Vive y respira en una atmósfera de amor de divino. Es una relación que puede comenzar en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Su enunciado fundamental es: "Muéstrame el camino y  Guíame”. Esta oración une el ser inferior con el ser superior.

 Esto es lo que hace que la práctica de la espera sea transformadora.

Tal práctica no tiene que aplicarse a todas las áreas de la vida, pero puede hacerlo. Y no tiene que ser perseguida deliberadamente, porque hay muchas circunstancias en la vida que nos ponen en el camino eventos precisos, por lo que no es necesario que vayamos a buscarlos. Lo que implica la práctica sagrada de esperar es la disposición a utilizar estas circunstancias de la vida como pasos a lo largo del camino espiritual. Un camino interminable humanamente, trazado desde esferas superiores, con el que se nos pide a diario unificar la voluntad. (El Padre y yo somos Uno).

La espera pura no solo se diferencia de los caminos que nos proponen cambiar las circunstancias, sino también con los que nos insisten en mantenernos conscientes del momento presente, de una forma forzada.

No existe esfuerzo en el camino del Espíritu.

Para la mayoría de nosotros, esperar no es fácil, a menudo aburrido. Esperando un autobús o tren, buscamos algo que hacer para pasar el tiempo. Sentados en la sala de espera de un médico, pasamos los minutos hojeando revistas sin ningún interés particular. Queremos que la espera termine, para poder continuar con la tarea que tenemos por delante. Sin embargo, al tratar de esperar de esta manera, nos negamos una oportunidad muy valiosa.

Cuando simplemente esperas, sin expectativas de nada en particular, no deseando que las cosas sean diferentes de lo que son, la mente se relaja. Y, al dejar de querer, es probable que encuentres que tu conciencia del momento presente se está expandiendo.

Muchos, desde Buda hasta Ram Dass y Eckart Tolle, nos han alentado a ser más conscientes del presente, a "estar aquí, ahora". Y numerosas prácticas apuntan a ayudarnos a ser más conscientes del presente. La mayoría, sin embargo, lleva a centrar la atención en algún aspecto del presente: la respiración, un objeto visual, un mantra. El enfoque puede ser sin esfuerzo, sin embargo, está ahí el dirigir la atención.

Con la espera pura, por otro lado, no hay ningún intento de ser consciente de ningún aspecto particular del presente. En cambio, sin nada que hacer, sin esperar nada en particular, hay espacio para que se revele más del presente. Comenzamos a notar aspectos de nuestro mundo que antes desconocíamos: el sonido de un reloj o una conversación lejana; un árbol que se agita suavemente en la brisa, el toque de la ropa sobre la piel. No importa qué. Probablemente será diferente cada vez, simplemente porque el presente es diferente de un momento a otro.

A medida que nos familiarizamos con la espera, nos encontraremos presentes de una manera relajada, inocente y sin dirección.

Entonces, la próxima vez que tengamos que esperar algo, usemos el tiempo como una oportunidad para estar más despiertos.

En lugar de esperar algo, simplemente esperemos. Sin expectativas. Simplemente parando, y esperando, con una mente abierta.

Tampoco tenemos que esperar a que un autobús llegue tarde o estar sentado en una "sala de espera" para practicar la espera. En cualquier momento del día podemos optar por hacer una pausa aunque sea mínima y simplemente esperar sin expectativa lo que viene.

Tal vez un pájaro vuela por la ventana. Quizás la nevera se ponga en marcha. O nos damos cuenta de que nos hemos ido en algún pensamiento.

No importa.

Podemos comenzar ahora mismo. Pausa. Toma un respiro.

Relájate... y espera.

No hay fórmulas complicadas para reconectarnos a la Voluntad de LO QUE ES.

¡Y las bendiciones fluyen!

 

Tahíta

sábado, 24 de noviembre de 2018

Viendo la experiencia como una película


En uno de sus famosos sermones,el Buda se encuentra a orillas del río Ganges, hablando con los monjes acerca de la forma en que nuestra experiencia es, en cierto sentido, de naturaleza ilusoria, debido a su impermanencia. 

Al estar al lado de un río, comienza utilizando metáforas relacionadas al agua. Él dice que las formas físicas que vemos, incluida nuestra propia forma física, son como un montón de espuma que se desplaza río abajo:  como alguien con discernimiento puede examinar esa espuma y descubrir que no hay sustancia en ella, que es "vacía, sin sustancia”, así, cuando examinamos la forma, encontramos que es exactamente lo mismo.

¿Qué significa esto? ¿No es obvio que nuestros cuerpos son sólidos y sustanciales? Bueno, cuando en meditación tomamos nuestra atención profundamente en el cuerpo, ¿qué encontramos? ¿Realmente experimentamos alguna solidez o sustancia? Todo lo que podemos encontrar son sensaciones.  Y cuando observamos muy de cerca esas o cualquier otra sensación, no son nada sólidas. No son más que puntos de percepción. No son estables, parpadean dentro y fuera de la existencia, momento a momento. 

Los sentimientos, dice el Buda a los monjes, son como burbujas que aparecen y desaparecen rápidamente como cuando una gota de lluvia cae en la superficie del río. Aquí también podemos observar de cerca la naturaleza de los sentimientos. Podemos pensar que los sentimientos persisten con el tiempo, pero si observamos de cerca, vemos que son simplemente sensaciones temporales. 

Durante una tormenta, las gotas caen en la superficie del agua. Pero cada gota que se estrella, dura solo un instante. Los sentimientos, examinados de cerca, son así también: puntos de sensación, suspendidos en el espacio, parpadeando dentro y fuera de la existencia con una rapidez increíble.

Buda sigue…  Los impulsos emocionales son como la médula de un árbol de plátano, que, como una cebolla, tiene capas y capas que pueden eliminarse, sin que quede nada. Nada sólido dentro. Esto también se puede confirmar en nuestra experiencia. ¿Qué sustancia hay en los sonidos e imágenes que experimentamos en la memoria y la imaginación? ¿Qué sustancia hay en la ira o el deseo? ¿En la conciencia misma?

Las metáforas que el Buda eligió eran adecuadas para su época y siguen siendo útiles para nosotros. Pero en mi propia vida, la analogía más apropiada, simple y útil es que podemos experimentar la experiencia física, emocional y mental como una película. Mi cuerpo fabrica sensaciones. Mi cerebro fabrica sentimientos en el cuerpo. Mi mente fabrica sonidos e imágenes y conceptos dentro de sí misma. Y todas estas cosas son insustanciales. Y son cosas que puedo observar, como una película.

Y, como una película, nuestra experiencia puede absorbernos profundamente. Cuando mis sentimientos están heridos, pienso en el dolor como algo real. Aparece la ira, y creo que eso también es real. Creo todas las historias que me cuento sobre cómo la persona que me lastimó es egoísta, mala o desconsiderada.

Pero… si me doy cuenta de que estoy viendo una película. ¿Entonces qué?

Una vez que empiezo a aceptar que mi cuerpo y mi mente me están inventando una película, me lo tomo todo menos en serio. 

Al ver la película de mi experiencia, puedo sentir placer e incomodidad en el cuerpo, y es todo algo que apreciar, de la misma manera que aprecio la ternura y los momentos tensos en una película. Puedo experimentar mis sentimientos, y si son agradables o desagradables, encuentro que puedo disfrutarlos de la misma manera. Los impulsos surgen, y si no son deseables o me son inútiles, puedo dejar que se disuelvan como las cosas irreales que son: no necesito tomarlos en serio. Reconozco que mis pensamientos, mis recuerdos y lo que imagino acerca del futuro son simplemente películas que se ejecutan en la mente.

Es todo una película. Ver las cosas de esta manera es simple. 

Existe la posibilidad de que algunos confundan lo que digo con el significado de que nada importa. Pero eso no es cierto.

 Lo que importa es amarlo todo, especialmente las partes de nosotros y de otros que consideran que la película es real. Por esas partes necesitamos nuestro amor y compasión. Esto le da sentido a la vida. 

El amor y el significado también son parte de la película, pero en última instancia son de lo que trata la película. 

No tenemos que creer esto: es simplemente cómo son las cosas y nuestra tarea es simplemente observar. Esto es lo que podemos llegar a ver: nuestra verdadera naturaleza es la inter- conexión y la compasión.

Entonces, si no tenemos un sentido de significado, propósito y amor en nuestras vidas, sería imprudente abrazar esta perspectiva de ver nuestra experiencia como una película creada para nosotros.

 Cuando hay un sentido saludable de amor y significado en nuestras vidas, la desilusión es una experiencia positiva.

 Sin esas cosas puede ser devastadora. Pero una vez que tenemos una base de amor, aprecio y propósito, ver la vida como una película es una forma de profundizar aún más esas cualidades.

Ponernos enfrente como un espectador delante de la pantalla, sensibilizarnos de a ratos pero recuperar siempre al observador silente y sabio que no confunde lo real con lo que está viendo…un observador compasivo, consciente de que estamos interconectados con la historia que tejimos en la pantalla y con las historias de las películas que cada fragmento del Ser tejió…mas a sabiendas de que esas películas son un juego cósmico de reconocimiento  y de AMOR.

¡Y LAS BENDICIONES FLUYEN!

Tahíta

Quebrantos y Crecimiento


La mayoría de los maestros nos han dicho que nada es tan completo como un corazón roto...

Una persona, situación nos rompe el corazón. Tal vez el mundo rompe nuestros corazones…y es esta apertura la que nos sana, nos redime, nos completa. 

A medida que luchamos para integrar los profundos desafíos que surgen en estos tiempos nunca ha sido más importante abrazar el quebrantamiento y dejar que se convierta en aliado en nuestro proceso de curación y la curación del mundo. 

Paradójicamente, nuestra  respuesta a  un estado de sentirnos superados, heridos o quebrados, determina nuestra intimidad con lo real. Si siempre tratamos de evadir la impermanencia, la imperfección y el estado de  incompletitud de la vida, nunca podremos descubrir la gracia que se despliega cuando dejamos de correr y nos inclinamos, rendidos, dispuestos a dejar penetrarnos por lo que sea que nos lacere, y nos permitimos  rever más profundamente el caudal de sabiduría que se nos vierte a través de la grieta dolorosa  de un corazón herido.

 En el camino: nada está excluido, nada se descarta…todo nos sirve para autoexaminarnos, expandirnos y trascender.

¿Recuerdan la frase de Rumi?..."Hay una grieta en todo, así es como entra la luz".

Que las cosas se desmoronen en nuestras vidas, a pesar de nuestros grandes esfuerzos, es tan inevitable como la respiración. 

Ya sea la muerte, el divorcio, la enfermedad o el fracaso lo que sacude nuestro mundo y nos hace temblar, ya sea un sueño roto o un hueso roto lo que nos pone de rodillas, el quebrantamiento es una parte esencial de la experiencia humana y un tesoro en el proceso espiritual. 

Nuestro quebranto no es un error, sino una invitación a renunciar a nuestros proyectos de estar permanentemente obsesionados en cambiar o mejorar o cambiar la realidad, y abrirnos a la vida tal como es, en toda su vulnerabilidad, toda su imperfección. 

 De hecho, no importa cuán espirituales, cuán despiertos estemos, no importa cuán clara sea nuestra intención o nuestro karma, solo hay una certeza: todos, sin excepción, experimentaremos pérdida, angustia y decepción. 

La cuestión siempre es cómo respondemos, si somos conscientes como para no desperdiciar la oportunidad de auto observarnos y darnos cuenta de todo el poder de trascendencia que se oculta  detrás de las respuestas emocionales habituales, esas que son desbaratadas por la luz de la consciencia.

Cada quebranto nos hace más vulnerables, y eso no siempre tiene que llevarnos al miedo y al sufrimiento, sino que son  grietas más o menos profundas que socavan la superficialidad con la que solemos vivir en piloto automático y nos obligan a detenernos, permanecer con lo que sentimos y hasta agradecer esa profundidad  como regalo evolutivo.

La Vida es tan completa, que no tenemos como humanos que provocarnos o buscar situaciones  de quebranto para que suene en nosotros la nota precisa que nos llama a la interioridad y la consciencia reflexiva…realmente necesitamos esta nota para despertar de la superficialidad que nos carcome  en la vida encarnada del ego.

Podemos poner una barrera, ciertamente  a todo lo que tememos nos abrirá, podemos distraernos en banalidades, charla, tecnología o veleidades…o podemos detenernos, observarnos y permitir que florezca el contentamiento y la aceptación, muy por encima del miedo del yo pequeño, que tratará siempre de “taparnos” con un velo toda oportunidad de expansión e interioridad.

Gozamos de libre albedrío acerca de cómo responder  a las historias que el Alma teje con el hilo que sea, para que nos reconozcamos como hebras unidas de ese tapiz que SOMOS…en el cual los claroscuros son los que le sostienen “vivo”, cambiante, inmediato, experimental e ilimitado.

Esa es la riqueza por la cual hemos venido.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

El Compromiso Evolutivo de Transformarnos


Podríamos llamarlo el mal de la espiritualidad contemporánea. Lo escuchamos  todo el tiempo. El estribillo usualmente dice algo como esto: “He estado en el camino espiritual por años. He meditado, he ido a terapia y he asistido a docenas (si no cientos) de talleres, seminarios y retiros. He tenido muchas experiencias cumbre. Pero, todavía no soy fundamentalmente diferente de cuando empecé. Todavía estoy plagado de los mismos patrones negativos recurrentes. Todavía no estoy seguro de lo que estoy haciendo aquí. Aun no soy profundamente feliz. Aun no soy libre”.

¿Por qué es que tan pocos de nosotros obtenemos los resultados que nos prometen nuestras prácticas espirituales? ¿Cómo es posible que después de décadas de búsqueda espiritual, la mayoría de nosotros finalmente nos conformemos con un logro mucho menos profundo o radical que el que buscábamos cuando comenzamos el camino?

¿Es, como nos dicen algunas antiguas tradiciones orientales, que la iluminación es un objetivo tan elevado que no deberíamos esperar experimentar ninguna transformación radical en una vida, sino que deberíamos ver nuestra encarnación actual como uno de los millones de pequeños pasos hacia ese supremo logro?

¿O es, como muchos maestros contemporáneos dicen, que el intento de cambiarnos a nosotros mismos de alguna manera es, de hecho, equivocado, que simplemente deberíamos "aceptar lo que es", "cancelar la búsqueda" y darnos cuenta de que la vida ordinaria, en toda su fragilidad es suficiente.

Con el debido respeto a los de opinión diferente, me gustaría proponer otra posibilidad.

Me gustaría sugerir que el objetivo supremo y elevado de la liberación espiritual profunda y transformadora de la vida no solo es posible en esta vida, sino que, de hecho, está al alcance de cualquiera con una mente razonablemente sana y buena disposición. Y que la razón por la que no está sucediendo para la gran mayoría de quienes la buscan es que, nos movemos en un círculo individual y pequeño. Y ese círculo es el reino del ego.

Parafraseando al maestro espiritual Andrew Cohen, imagina por un momento que el destino de toda la raza humana descansa sobre tus hombros. Que la evolución de la humanidad depende completamente de tu disposición para transformar tu conciencia, elevarte por encima de tu pequeñez, purificarte del condicionamiento negativo y convertirte en un ejemplo para el mundo. En otras palabras, imagina que despertarte de la ignorancia y el egocentrismo se convirtiera en un problema moral.

¿Te acercarías a tu camino de manera diferente? ¿Se intensificaría la energía que pones en tu práctica espiritual? ¿Sería más profunda la calidad de la conciencia y el cuidado con el que abordas tus relaciones? 

 Si supieras que todo depende de ti, ¿tendrías alguna otra opción más que cambiar?

Ramana Maharshi dijo una vez que el aspirante espiritual debe ansiar la liberación como un hombre que se ahoga ansía el aire. Pero la dolorosa verdad es que incluso cuando reconocemos que nos estamos ahogando espiritualmente, a la mayoría de nosotros no nos importa lo suficiente persistir en mantener la cabeza fuera del agua.

Los desafíos del camino espiritual son tan inmensos que la mayoría de nosotros elegimos continuar sufriendo en nuestra pequeñez, en lo conocido,  resabido y sostenido como “espiritual”. Pero, ¿cuántos de nosotros haríamos lo mismo si nos diésemos cuenta de que no solo perpetuamos nuestro propio sufrimiento, sino el sufrimiento de toda la raza humana?

Ahora, puedes estar pensando: “ solo mi transformación no es suficiente para liberar a la raza humana”.

Y es aquí donde te pido que reconsideres.

La ciencia moderna en las últimas décadas ha estado verificando lo que las antiguas tradiciones intuían hace mucho tiempo: que, tanto de manera tangible como misteriosa, todos estamos interconectados, y cualquiera de nosotros tiene un efecto profundo en TODO. Y, si aceptamos la enseñanza mística perenne de que, en el nivel de la conciencia, no solo estamos interconectados, sino que en realidad SOMOS UN SOLO SER que ve a través de innumerables ojos, entonces queda claro que, nos guste o no, la forma en que conducimos  nuestras vidas interna y externamente, cada uno de nosotros,  siempre está teniendo un efecto colectivo.

Si agregamos a eso la realidad de que somos seres en evolución que viven en un universo en evolución, que todos somos parte de un gran proceso evolutivo cósmico, nuestro compromiso y responsabilidad con el conjunto comienza a hacerse evidente.

Replanteo mi pregunta anterior: ¿Qué harías si te dieras cuenta de que todo el esfuerzo humano, la evolución de la conciencia en sí misma, depende de tu disposición para desarrollar tu propia conciencia? ¿Cómo afectaría a las decisiones que tomas todos los días el saber que esas opciones contribuyen o frenan en un sentido muy real,  la evolución de la totalidad?

En este momento, cuando parece que nuestro futuro depende de nuestra voluntad de evolucionar como especie, ¿tendrías otra opción que actuar en alineación con el mayor bien evolutivo?

El punto que trato de señalar es que cuando examinamos más de cerca lo que realmente es la transformación espiritual, rápidamente queda claro que el camino de la transformación no consiste principalmente en liberarnos del sufrimiento y asegurar nuestra propia felicidad. Claro, eso es un resultado colateral, adicional. Pero, mientras eso sea lo que buscamos, probablemente no llegaremos muy lejos.

Donde el camino espiritual realmente comienza a ser interesante es cuando reconocemos que transformarnos de la manera más profunda posible es, de hecho, un compromiso  evolutivo con consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos. Cuando comenzamos a aceptar el hecho de que nuestras vidas realmente no son nuestras para hacer lo que nos plazca, que en todo lo que hacemos, de hecho somos responsables ante el Todo, algo verdaderamente milagroso comienza a suceder.

Al enfrentar la responsabilidad palpable de transformarnos  para un Bien Mayor, nos encontramos con que de repente tenemos acceso a una fuente de energía infinita para enfrentar cualquier desafío que se presente en nuestro camino. Además, todos los problemas personales, todos los temores, dudas y resistencias que antes parecían insuperables, se muestran como menos significativos. ¿Por qué? Porque nuestra atención está ahora enfocada en algo mucho más grande que nosotros mismos.

Encendidos por un llamado noble a participar en la gran aventura de la evolución consciente, encontramos que ya no tenemos tiempo para preocuparnos por nosotros mismos

Y en esta libertad de la preocupación por uno mismo, en poco tiempo descubrimos que la profunda paz interior y la alegría que buscábamos todo el tiempo se han convertido en nuestro estado permanente en el Campo de consciencia  en el que interactuamos como hilos dorados de luz de la urdimbre del Ser Uno.

He aquí el principio y fin del camino. Expandirnos y darnos cuenta que en la coherencia cósmica, cada palabra, silencio, hacer o no hacer, sentimiento o pensamiento, se comparte infinitamente y se re-crea.

Atención y vigilancia consciente.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

 

jueves, 22 de noviembre de 2018

Ser y Hacer desde el Ser


Encontramos todo tipo de métodos que pretenden enseñarnos cómo “ser". 

Pero, mientras tratemos de seguir  un método, estaremos “haciendo”, no “siendo” .Tal vez por eso los últimos atisbos de sabiduría de tantos adelantados se refieren a soltar los libros, escritos, cursos, talleres y vivenciar en Ser.

Te estoy diciendo que abandones todos tus métodos. No son necesarios. 

Simplemente deja de juzgar, interpretar, conceptualizar, especular. Deja que todo lo que no es "Ser" se caiga. Y entonces el ser florecerá por sí solo. La gracia surgirá espontáneamente y comprenderás el significado sin seguir ningún método.

Una vez que tu propósito de vida te sea revelado, no podrás ignorarlo. Pero no puede revelársenos mientras intentemos forzar la vida a abrirse.

Nada en la naturaleza se realiza forzando sino “dejando ser”…y en nosotros también, en todos los niveles y ámbitos.

Sé paciente. Sé amoroso. Toda la alegría y la belleza de la vida están a nuestro alcance manifestándose cuando logramos descansar en el Ser sin forzar nada, ese es el camino de la entrega, que siempre va aparejado al del Amor.

 El propósito de cada quien se está manifestando plenamente en este momento.

No busques sentido fuera de tu propia experiencia. Solo confía en lo que es  y estate con ello. Esa es la enseñanza más profunda que he encontrado. Porque, en esta simple práctica, todas las barreras a la verdad se derrumban.

La espiritualidad auténtica no es lineal. No se puede enseñar ni prescribir. No podemos decirle a alguien  "haga esto y haga eso, y así será espiritual". El camino sin camino de la consciencia expansiva es más un dejar  ir lo que nos colma impidiendo el milagro, que tratar de llenarnos de herramientas sin soltarlas cuando han cumplido su cometido. Cuando nos aferramos así, el viento de una crisis siempre nos las arrancará de las manos, no como castigo ni represalia son para llamarnos la atención acerca de que nos hemos olvidado de Ser, empantanados en el “querer hacer algo para ser más conscientes o espirituales”.

Todo lo que se haga debe venir desde lo más profundo. Debe ser fresco, claro y centrado en el corazón. Debe hacerse espontáneamente. Y si es necesario, ser entregado con facilidad, sin apego.

Si hay algún residuo del pasado, si hay algún temor o falta la confianza  el milagro no ocurrirá.

 Cada pensamiento que está libre de miedo, cada acción que está libre de la obligación de "hacer", de "salvar" o de "sanar" es de naturaleza milagrosa. Está libre de las leyes del tiempo y el espacio, pero opera con eficacia espontánea dentro de ellas.

¿Por qué es esto cierto?  Porque no viene de la mente condicionada. Porque es espontánea y cierta. 

Tal pensamiento o acción es una oración viva. 

No puede ser anticipada o repetida. No es un producto de nuestro aprendizaje.

 Es el resultado de nuestra comunión viva con la mente incondicionada.

No estamos obligados y a veces ni siquiera tenemos el permiso de tratar de salvar o sanar a alguien. Si se produce una sanación o se contribuye a “sacar del pozo” a otra alma, es solo porque al vaciarnos nos transformamos un canal para que el Espíritu, el Campo o como le llames, actúe. Mas vaciarnos y Ser sin expectativas es la acción o la no acción más luminosa.

Si nos llega un pensamiento o una señal de actuar venida de lo profundo del Ser, entonces actuamos, y sabemos con certeza que eso no proviene del ego…pero si solo nos mueve el impulso sin discernimiento, más vale hacer una pausa y tratar de sintonizar internamente para sentir  si es lo adecuado. Ninguna cosa que se fuerza proviene del Espíritu.

 El Espíritu es sencillo y lo que inspira nos aligera, se nos facilita y muestra claramente.

Así cuando una acción o pensamiento es inspirado, no solo es un hacer sino un Ser, interconectados con esa fuerza atemporal, infinita, omnipresente y omnipotente que se mueve en toda Vida, y en la que nos movemos.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

Un tiempo para dejar ir


Es tiempo de dejar ir.  Todo en  la naturaleza nos recuerda la importancia de dejar ir, y nos guste o no, el proceso está sucediendo siempre, sea cual sea la estación del año, o de la vida.

Un árbol nunca dice "¡No me quites las hojas!" Ni una crisálida permanece encerrada negándose a volverse mariposa.

La naturaleza es nuestro mejor maestro y al igual que la naturaleza se libera y se transforma, nosotros también.
Últimamente he estado experimentando esto de múltiples maneras…y de hecho, sé que ustedes también, cada cual de forma única y a la vez colectiva.

Tratar de aferrarnos a algo que está saliendo de escena nunca es una acción útil y solo empeora las cosas.

Cuando las cosas deben irse, se van, y nuestro trabajo es estar presente con lo que nos está dejando y sentir el proceso que atravesamos. Este viaje es necesario para conocer nuestro próximo paso.

A veces dejamos un lugar amado, una relación, amigos, comodidades o todo lo anterior junto. Esto es  lo que llamo “una sacudida Divina” invitándonos a la renovación.

Necesitamos estar “dejando ir” para poder transformarnos.

La transformación nunca es un proceso fijo.

A veces, pasamos por un gran “dejar ir” y nos dura años mientras experimentemos la transformación. Otras veces, perdemos algo y experimentamos rápidamente una renovación de circunstancias.

Ya sea que estemos experimentando la pérdida de nuestros hijos que se van a la universidad, un amante , un puesto de trabajo, una relación, el cambio de ubicación o todo lo anterior simultáneamente, siempre  podemos hacer la transición más suave, más fácil.

Lo primero siempre es reconocer que el cambio es la constante que todos los humanos siempre experimentarán y la naturaleza nos recuerda cuán constante es.

Cuanto antes soltemos, cuanto antes abandonemos el intento de controlar lo que está sucediendo, más pronto entraremos en el estado de flujo. 

El flujo es el estado donde las cosas comienzan a suceder fácil ya alegremente. 

Rendirnos es la clave. No podemos forzar la rendición. A veces luchamos y nos resistimos hasta que el viento del agotamiento agita nuestras hojas y nos susurra…”Suelta”…entonces reconocemos la importancia de rendirnos…y todo se facilita.

Mientras tanto, seamos amables con nosotros mismos, con nuestros tiempos y procesos, manteniendo viva la comprensión, la compasión y la paciencia.

Algunas veces dejar  soltar es doloroso y es posible que nos encontremos con viejos hábitos. Podría ser comer, beber, enjuiciar…cualquier cosa que disminuye nuestra vibración y en la superficie se sienta bien pero al final, nos agota. En ocasiones necesitamos bajar la vibración hasta que duele, recordarnos parar y despertar para volver a emerger con más conciencia. Entonces, si nos pillamos cayendo en viejos hábitos, seamos compasivos usando esa compasión para alzarnos y levantarnos.

Una buena limpieza en un buen modo de acompañar ese soltar. Puede ser física, mental, emocional, espiritual o todo lo anterior. A menudo, comenzar con la casa y el cuerpo es el punto de partida  básico. Estamos en contacto con nosotros mismos a diario, así que cuando limpiamos nuestro entorno o cuerpo físico, empezamos a pensar de manera diferente, a sentirnos de manera diferente y más profundamente. Una limpieza corporal puede ser tan simple como eliminar el alcohol, el azúcar, los alimentos refinados y adherirse a un plan de alimentación natural de alimentos integrales con abundante agua y caminatas, por ejemplo…otros podríamos elegir una limpieza mental, permanecer en silencio o en la naturaleza, hacer un retiro, o tomarnos unos días fuera, mientras que para otras personalidades cuadra seguir normalmente con las actividad, sumando presencia y atención simplemente.

Mi amigo Elan me escribió su experiencia:

"En preparación para un próximo traslado a un apartamento más pequeño, comencé a limpiar los armarios, los cajones y los armarios de almacenamiento que están llenos de cosas que ya no necesito, pero por algún motivo me he mantenido durante todo este tiempo. Tan tedioso como es este proceso de limpiar y dejar de lado estas "cosas" ha sido, ha sido una experiencia muy positiva: tener menos desorden en mi hogar me ha dado nueva energía.

También me ha hecho darme cuenta de que, de la misma manera en que me aferré a todas estas cosas, también tendemos a aferrarnos a pensamientos negativos y recuerdos dolorosos que nos agobian y atiborran nuestro bienestar emocional. Posiblemente los hemos metido en el fondo de nuestra mente, pero todavía están allí y pueden evitar que sigamos adelante con nuestras vidas y nos impidan alcanzar nuestro máximo potencial.

Por supuesto, es más fácil permanecer en nuestra zona de confort: esos pensamientos y recuerdos nos son familiares, pero dejarlos ir puede darnos nueva energía. Incluso puede significar dejar de lado las relaciones que nos arrastran o nos frenan. Limpiar el desorden en nuestras vidas y dejarlo ir no es fácil. A veces lleva mucho tiempo lograrlo y puede que necesitemos ayuda, pero puede ser extremadamente gratificante. Puede liberar espacio para explorar nuevas experiencias y desafíos. Al dejar ir el equipaje emocional que llevamos con nosotros, podemos aligerar nuestra carga y comenzar el siguiente tramo de nuestro viaje con uno nuevo"- Elan

 

Es importante, cuando las cosas se están yendo de nuestra  vida, reconocer la bendición y agradecer. Es fácil quedar atrapados en todo lo que estamos perdiendo con nostalgia, tristeza, impotencia o rabia, por lo que es importante recordar todo lo que tenemos y tomarnos una  dosis de la medicina de la gratitud. ¿Recuerdan la práctica de no irnos a dormir sin agradecer al menos tres cosas de nuestra vida cada día? Pueden ser cosas simples como un techo sobre nuestra cabeza, ojos para ver, discernimiento, la comida con la que contamos, los amigos. 

Sea lo que sea, siempre hay algo que podemos ver y recordar: “Vaya, realmente soy muy afortunado. Aunque estoy perdiendo___________, estoy agradecido de tener _________”

Dejar ir es raramente fácil. A veces podremos sentirlo como un alivio bienvenido y otras transitaremos la senda del dolor.

 De cualquier manera, es una parte natural del flujo de las estaciones de la vida  y no solo es inevitable sino bendito, liberador, desintoxicante y un crash…en nuestras estructuradas vidas en las que nos ilusionamos con la seguridad y la permanencia de lo impermanente.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

viernes, 19 de octubre de 2018

Encontrando satisfacción y Contento


 

¿Qué quieres de la vida? Una vez satisfechas nuestras necesidades de supervivencia, solo queremos ser felices,  

 Pero, ¿qué pasa si nuestras creencias y programas inconscientes acerca de dónde proviene la felicidad son incorrectos? ¿Y si son esas creencias y programas loS que nos están impidiendo ser felices? 

Es para reflexionar, que nos estresemos persiguiendo la felicidad... y nos volvamos más tristes, más enfermos y también actuando, como especie, en formas que están causando un daño bastante grave al planeta.

Gran parte del mundo está experimentando un nivel de vida más alto que los reyes y faraones de antaño. Tenemos acceso a una increíble variedad de comida, servicios y comodidades en un abrir y cerrar de ojos. Tenemos mejor atención médica, mejor vivienda, más libertad de elección y mejor estilo de vida.

Pero ¿Somos  más felices?

Según los últimos estudios… no. Estamos más tristes, más solos y más estresados.

Ahora, con la tecnología, parece que a pesar de que no nos estamos volviendo más felices, ciertamente estamos más ocupados. El mundo ha acelerado su ritmo cada vez más con cada año que pasa. Estamos más estresados, abrumados y ocupados que nunca, terminamos todas las "cosas”... corriendo a una velocidad vertiginosa sin detenernos a recuperar el aliento y hacer una pregunta sumamente importante: "¿Para qué hacemos todo esto?" ¿Es la felicidad lo que estamos persiguiendo? Si es así, ¿nos detenemos lo suficiente como para notar si obtenemos lo que queremos?

Un estudio realizado por la  Asociación Estadounidense de Psicología  descubrió que el 75% de las personas reportan sentirse estresadas en alto grado.

Las tasas de obesidad, alcoholismo y otras adicciones (especialmente a la tecnología) también han aumentado. Pensemos en las personas que conocemos. Prácticamente todos en este mundo moderno conocen a alguien que toma tranquilizantes para pasar la noche y / o alcohol, medicamentos o drogas para pasar el día.

La forma en que usamos la palabra felicidad en nuestra cultura no es lo suficientemente clara. De hecho, a menudo utilizamos la palabra felicidad para describir dos cosas diferentes y esto causa confusión sobre cómo obtener lo que realmente buscamos.

Una de las razones por las que muchos de nosotros nos perdemos en el estrés, la lucha, la monotonía y la insatisfacción es porque no hemos identificado claramente qué es lo que más ansiamos .Debido a eso, a menudo creamos sufrimiento esforzándonos cada vez más por lo que creemos es “felicidad”.

A  veces usamos la palabra "felicidad" para describir lo que podría llamarse  placer. El placer está relacionado con una sensación o emoción placentera, o tal vez con un sentimiento de gratificación o satisfacción por algo que queríamos.

Hemos perdido el contacto con nuestra capacidad de escuchar nuestros cuerpos, mentes y corazones.

Todos disfrutamos del placer, por lo que no es de extrañar que pasemos mucho tiempo buscándolo, persiguiéndolo e intentando mantenerlo. Sin embargo, no importa qué tanto persigamos el placer y sin importar qué estrategias usemos, desaparecerá y cambiará cada vez. El placer, como todos los sentimientos, es fugaz. 

La otra forma en que usamos la palabra felicidad es señalar lo que llamaría “sentirnos satisfechos”. Esto es, sentirnos completos, profundamente satisfechos y profundamente vivos.

Esto no es solo un sentimiento fugaz. Es una sensación profunda que se instala dentro de nosotros como una luz cálida. Ese sentimiento de completitud  permanece con nosotros a través de los altibajos naturales de toda la vida. En esencia, es una sensación de estar plenos, completos y profundamente conectados con la vida.

Esta distinción entre placer y satisfacción es la distinción más importante. Por lo general,durante muchos años buscamos esta forma más profunda de felicidad y satisfacción, en los lugares equivocados. Es una trampa fácil en la que caemos. Cuando no entendemos la diferencia entre placer y satisfacción, a menudo nos encontramos atrapados en una poderosa trampa psicológica de tratar de  complacernos en lugar de auto realizarnos.

Ahora, a todos nos encanta experimentar el placer y no hay nada de malo en disfrutar, saborear y celebrar los placeres de este mundo... pero es vital saber que no podemos estar permanentemente buscando solo complacernos .Ese es el error que muchos de nosotros cometemos y que nos lleva a estar estresados, trajinando constantemente y luchando por más y al mismo tiempo sintiéndonos vacíos por dentro.

El Buda tenía un nombre para esta trampa. Lo llamó Samsara, que se traduce al inglés como 'vagar sin fin'. Cuando vivimos en Samsara, buscamos constantemente fuera de nosotros el amor, la validación, la pertenencia, la integridad, la satisfacción, la completitud. 

Creo que lo que todos anhelamos más profundamente no es placer, sino satisfacción. Anhelamos sentirnos completos  y plenamente vivos.

La mayoría de las tradiciones de sabiduría y enseñanzas espirituales del mundo llevan el mismo mensaje central para vivir una  vida humana profundamente  satisfactoria. Una vida en la que llevamos la plenitud con nosotros dondequiera que vayamos, en el centro mismo de nuestro ser. Una vida en la que estamos en contacto y somos una expresión de lo más profundo y verdadero que hay en nosotros. Este tipo de totalidad, plenitud o completitud  no depende de las circunstancias externas  y no se ve afectada por las tormentas de la vida.

En primer lugar tenemos que comenzar a "despertar"…estar y aceptar  el momento presente, lo que también significa despertar más plenamente a lo que somos. Aunque tendemos a buscar la realización fuera de nosotros mismos y en "cosas", en realidad se encuentra aquí en este momento presente. Está justo debajo de nuestras narices, aquí y ahoraLa atención plena es la práctica que nos permite despertarnos.

La última investigación de la Universidad de Harvard (sobre lo que hace más feliz a un ser humano) también coincide con lo que los hombres y mujeres sabios nos han estado diciendo durante mucho tiempo: muestra que los seres humanos están en su  "momento más feliz" cuando están plenamente en el momento presente.  Cuando están atentos.

La segunda parte del plan para una vida satisfactoria es vivir en integridad con nuestra propia naturaleza profunda. Una forma más simple de decir esto es  vivir con coherencia desde nuestros valores más profundos.

Los valores surgen de lo que somos en nuestra  naturaleza más profunda, no lo que creemos que deberíamos ser para encajar. Son como una brújula que nos señalan nuestro "norte verdadero".

Cuando la forma en que pensamos, hablamos y nos  comportamos coincide con nuestros valores, la vida se siente muy bien, nos sentimos seguros, empoderados y centrados. Si no es así, no sentimos mal, lo que es una señal de que no estamos en coherencia interior.

Este es el mensaje de hoy...

No encuentras satisfacción al reorganizar la vida hasta el último detalle, ni en acumular cosas deseables o hacer más y más. La encuentras al estar en contacto con quien eres en el nivel más profundo y ser una expresión de eso en el mundo.

Para hacerlo : primero…practicar la atención plena. Puedes empezar con solo unos minutos al día. Al hacerlo, aprenderás a disminuir la velocidad, sintonizarte contigo mismo y tocar las dimensiones más profundas de quién eres. Desarrollas una mayor conciencia de ti mismo y conectas con la fuente de la totalidad y la paz en el centro mismo del Ser. Cuanto más practiques, más fluirá gradualmente en tu vida esa sensación de satisfacción.

Segundo…seguir tu propio norte verdadero. Ello es vivir tus valores y ser tu verdadero Yo, lo que te brindará mucha más alegría que "obtener cosas y hacer cosas".

Por supuesto, existe una elección libre de qué priorizar. Así es el camino, una elección, consciente o no, del proceso continuo y permanente de Vivir.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

domingo, 14 de octubre de 2018

Vivir y dejar Vivir


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Hay un concepto importante en la vida que parece que dejamos olvidado en alguna esquina del respeto que nos debemos cotidianamente: el concepto de vivir nuestras propias vidas y dejar que otras personas vivan las suyas sin juzgarlos o tratar de decirles qué hacer. Es una pena estar perdiendo esta habilidad, ya que es uno de los elementos más importantes para vivir plenamente: permitir que otros vivan sus vidas de la manera que consideren adecuada.

Cuando intentamos imponer nuestras expectativas o deseos o juicios a otros, definitivamente perdemos el punto en lo que significa vivir y dejar vivir en pleno derecho. El concepto clave a comprender es que no podemos vivir la vida de nadie más. Cuando lo intentamos, nos aseguramos una enorme cuota de frustración, preocupación y resquemor. Nos preparamos para la decepción, y para sentir que otros nos dañan, no nos quieren o no nos tienen en cuenta, simplemente porque no están haciendo lo que esperamos que hagan. Y es que no hay nada que esperar.

Nuestras vidas pueden ser mucho menos estresantes si permitimos que otros hagan lo que quieran, sin juzgarlos por lo que hacen, sin tratar de decirles lo que deben hacer. Tenemos que permitirles cometer errores, lidiar con sus propios prejuicios y encontrar sus propias satisfacciones y gozos.

El hecho de que nos guste el helado de chocolate no significa que todos deban comerlo. Y este es un gracioso y simple recordatorio de que somos almas con itinerarios y caminos variados, y cada quien  prueba y acepta lo que vino a experimentar.

Intenten leer algunos de los comentarios en línea en Facebook sobre cualquier noticia. Hago esto de vez en cuando más por curiosidad que por cualquier otra cosa, y a menudo me entristece ver cuánta ira se expresa allí simplemente porque alguien piensa de manera diferente. Personas son llamadas con nombres espantosos o son agredidas e insultadas solo por pensar distinto.

Personalmente, me ha llevado cierto tiempo permitir que las personas hagan lo suyo sin sentir que es mi responsabilidad (no lo es) o mi derecho (no lo es tampoco) o tratar de "guiarlos en la dirección correcta", como si yo supiera siempre cuál es la dirección correcta para ellos. Solo su Alma lo sabe, ya que trazó el mapa, el itinerario y los desvíos justos para cada ser.

Sí, podemos experimentar algo angustia al ver a un ser amado tomar un camino autodestructivo, pero tenemos que comprender que para cada quien hay un aprendizaje intrasmisible.

"Dejar." Es una palabra muy importante. Significa "permitir". Cuando dejamos ir, cuando dejamos ser, cuando dejamos que suceda lo que sucede,  permitimos que algo siga su propio flujo, sin nuestra interferencia. Y cuando dejamos vivir, soltamos la interferencia, la imposición, el control, la idea egoica de que  se tiene que tener nuestra perspectiva y nuestro concepto de vida. Y a la vez, recuperamos uno de los elementos más importantes de vivir la vida plenamente que es crear un espacio ilimitado para para que cada proceso se desarrolle tal cual el alma lo ha planificado, siempre para el Mayor Bien.

El sol sale hoy sin mi gestión.

Los planetas giran, los ríos fluyen, las flores perfuman y las personas  experimentan el proceso de la vida, sin que intervenga de manera directa y personal.

Es una relajada sensación de libertad ampliar espacios para todos, sin demandas ni pretensiones. Incondicionalmente.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

 

NO UNA RESPUESTA DÉBIL Y SENTIMENTAL


Estatua que conmemora la amistad de Thich Nhat Hanh y el Dr. Martin Luther King

en el Monasterio Magnolia Grove de Thich Nhat Hanh, en Mississippi.

 

 

En el Prólogo el libro Fuerza para amar de Martin Luther King, su viuda Coretta Scott King señaló que su trabajo de justicia social estaba animado por una creencia inquebrantable en la "presencia divina y amorosa que une a toda la vida".

Lo que hace de King una figura tan relevante es que la parte esencial de su Ser era mucho más grande que la segregación de la que fuera víctima constante. Claramente ese era el objetivo inmediato, pero King estaba igualmente interesado en "actuar sobre la base de la injusticia: la hostilidad del hombre hacia el hombre".

La manera de hacerlo más eficazmente a los ojos de King era a través del amor, es decir, ver la "presencia divina y amorosa" en todos.

El Dr. Martin Luther King, Jr dijo:

Me preocupa un mundo mejor. Me preocupa la justicia; Me preocupa la hermandad y la hermandad; Me preocupa la verdad. Y cuando uno está preocupado por eso, nunca puede abogar por la violencia. Porque a través de la violencia puedes asesinar a un asesino, pero no puedes asesinar el asesinato. A través de la violencia puedes asesinar a un mentiroso, pero no puedes establecer la verdad. A través de la violencia puedes asesinar a un enemigo, pero no puedes asesinar al odio a través de la violencia. La oscuridad no puede apagar la oscuridad; Sólo la luz puede hacer eso.

Y les digo que he decidido seguir con el amor, porque sé que el amor es, en última instancia, la única respuesta a los problemas de la humanidad. Y voy a hablar de eso donde quiera que vaya. Sé que no es popular hablar de eso en algunos círculos hoy. Y no estoy hablando de emocionalidad cuando hablo de amor; Estoy hablando de un amor fuerte y exigente. Porque he visto demasiado odio. […] Y me digo a mí mismo que el odio es una carga demasiado grande para soportar. He decidido amar. Si buscas el bien supremo, creo que puedes encontrarlo a través del amor. El que ama tiene la llave que abre la puerta al significado de la realidad última.

 

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 “Cuando hablo de amor”, decía King, “no estoy hablando de una respuesta débil y sentimental. Me refiero a esa fuerza que todas las grandes religiones consideran el principio unificador supremo ".

Esta frase me resuena profundamente, no solo por el clima político actual en numerosos países, sino porque durante mi vida, desde hace muchos años, me he propuesto introducir "amor" en este mismo sentido del que habla King en todos los espacios: hogar, empleo, medios, etc.

Y lo que descubrí es que tendemos a tomar el concepto general de "amor" (porque no entendemos realmente lo que significa) y lo trasladamos y empleamos solo al trato con  individuos y situaciones que consideramos dignas de nuestro afecto.

Al escribir el artículo sobre cómo actuar con Amor en el trabajo, por ejemplo, me han contactado personas diciendo que su oficina es "demasiado disfuncional" o "demasiado tóxica" para aplicar el amor de la manera que King describe, y sin embargo, ninguna de esas personas han sido arrestadas en su camino al trabajo, rociadas con mangueras de incendio o atacadas por perros. King y sus seguidores lo fueron y, sin embargo, todavía encontraron la forma de permanecer como faros de amor espiritual en tiempos muy oscuros.

El ejemplo de King es la razón por la que creo en el poder de la inteligencia espiritual aplicada a todos los aspectos de nuestras vidas sin excepción.

Vale la pena considerar qué hubiera logrado Martin Luther King si hubiera permitido que las injusticias que experimentó lo consumieran. El hecho de que no lo hiciera es una prueba de que el amor que King usó para moldear su visión del mundo es una fuerza que todo lo puede y trasforma, y si vamos a salir de estos oscuros tiempos, deberíamos comenzar a aprender cómo manejarnos nosotros mismos con la misma visión de Amor incondicional donde sea y en todo tiempo que podamos.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

domingo, 30 de septiembre de 2018

Amor en nuestro Trabajo Diario


"No hay mayor poder que la percepción espiritual, porque es en la comprensión de quiénes somos donde reside nuestro verdadero poder”.

Marianne Williamson

 

 

Se escribe y dice mucho acerca del éxito profesional, un área donde el "poder" típicamente se define por factores externos como la autoridad, el dinero y la influencia, y aunque no hay dudas de que estas son formas de poder, el problema es que a menudo los confundimos con nuestra verdadera fuente de poder.

Nuestra verdadera Fuente no está fuera de nosotros, sino que es una energía inmutable de amor perfecto que está, y siempre ha estado, en todas las cosas, interconectándolas, interpenetrándolas  y rodeándolas, incluyéndonos. Ya sea que llamemos a esta fuente: espíritu, amor, Dios, Universo o lo que sea, ese no es el punto; el punto es que realmente la experimentemos, no solo en la meditación sino en nuestro día a día.

Y la forma de experimentar  el Amor en nuestro trabajo, ya sea en casa o en un empleo, como en todas las áreas de nuestra  vida, es borrando de nuestro pensamiento  todo lo que lo bloquea, especialmente la influencia más gruesa del ego. Y aunque esto puede sonarnos familiar desde una perspectiva espiritual, lo que no es tan obvio es cómo muchas de las lecciones que aprendemos en un camino espiritual no las hacemos parte de nuestro éxito en el trabajo, aunque son esenciales.

No creamos que practicar el "amor" en la oficina es ser ingenuo, inapropiadamente afectuoso o no poniendo los  límites necesarios. En cambio, lo practicamos cuando el amor está siempre alineando nuestro pensamiento con la energía de la gracia y el perdón, o salvando la distancia que va de la cabeza hasta el corazón. Así se pueden tomar decisiones asertivas  y correctas y a la vez amorosas.

Esta práctica es importante para mantener la paz y la compostura, pero es especialmente útil en roles de liderazgo porque el liderazgo se trata de influencia, y no puedes influenciar a nadie que consciente o inconscientemente sienta que lo juzgas. También incluye a nuestros hijos si la labor es en casa.

Esta es también la razón por la que nuestro trabajo más importante, independientemente de lo que diga nuestra tarjeta de presentación laboral es una vuelta  a la Luz de nuestra mente, desluciendo  lo más posible la perspectiva del ego, que cree en dominación, agresividad, competencia y dureza como medios de alcanzar el éxito y el respeto. Cuando realmente entendemos cómo hacer esto, no nos sentimos menos efectivos en el mundo; más bien todo lo contrario: el fundamento amoroso del espíritu nos hace más efectivos porque estamos trabajando desde el Ser Superior.

Una cosa a tener en cuenta es que tratar de expandir la  Luz no significa  imponer nuestras creencias Tengamos conciencia de no impulsar creencias y prácticas espirituales en otras personas, especialmente en el trabajo .Podemos mantenernos comprometidos con nuestra fe, sea la que sea  y el Universo se encargará del resto. Confiemos  en que nuestros cambios energéticos elevarán a todos en donde trabajamos.

No es fácil en un ambiente  mundano sostenernos en la calma, el amor, la paciencia y la compasión, pero la base será  prepararnos de la manera que lo sintamos antes de afrontar ese desafío…ya sea orando diariamente, meditando  o simplemente disponiendo  de nuestros momentos de silencio o de caminar a solas.

Somos apoyados por una corriente de amor siempre presente. Todas las mañanas podemos pedir guía. Diciendo por ejemplo…: "Gracias, Universo, por mostrarme cómo ser Luz". ”Espíritu Santo, inspírame en cada momento hoy” Tratamos luego de permanecer abiertos a recibir orientación intuitiva durante todo el día.

Asimismo, cuando debamos afrontar algo difícil o tomar decisiones poco agradables, recordemos RENDIRNOS. Entreguemos nuestros miedos y nuestras expectativas, invitando al espíritu a tomar el mando. Esto aporta espiritualidad a nuestro trabajo y nos reconecta con el campo de posibilidades  ilimitadas desde donde llegan todas las soluciones.

La próxima vez que estemos ante una gran reunión o algún otro evento de alto riesgo, una decisión difícil o una tarea que presente desafíos, todo lo que necesitamos recordar es…RENDIRNOS. Podemos  hacerlo en el tren, en el automóvil, en una cafetería o en nuestro escritorio, limpiando la casa, cocinando o duchándonos. Lo que sea, lo dejamos ir, sabiendo que siempre somos  completamente respaldados y guiados.

En cualquier descanso que tengamos podemos meditar durante unos minutos. Esto es realmente poderoso y aporta nuevas energías. Trabajar con otras personas puede ser tanto una bendición como un desafío. Es probable que tengamos compañeros de trabajo agradables y otros no tanto.

La práctica de la bendición y el amor compasivo extendido ilimitadamente son buenas herramientas. Llevar la espiritualidad al trabajo es algo a practicar todos los días. Antes de comenzar a trabajar, y cuando lo recordemos, incluyamos en nuestro corazón y bendigamos a todas las personas con las que trabajamos, sin excluir a nadie.

No olvidemos la atención plena para poder responder y no reaccionar ante eventos imprevistos estresantes, y el no juicio. Recordemos que si nos sentimos enojados, resentidos o molestos con otra persona, en última instancia, lo que estamos haciendo es juzgarlos. Dejémoslo ir también. Las personas responderán a esto de diferentes maneras, pero su respuesta no es lo que importa. Lo que importa es nuestro compromiso con el amor. Al reconocer la parte que nos corresponde con responsabilidad, cumplimos con el profundo acto espiritual de limpiar la energía. Limpiando energías e intenciones, la energía de la situación se clarifica.

Y sobre todo…el no juicio y la compasión son un viento del alma que lo limpia todo, en especial si podemos aplicarlo a nosotros mismo, porque las tormentas del día a día seguirán aconteciendo, y lo importante es remontarnos con éste viento hacia las zonas más radiantes de nuestro Ser, para traer desde allí las energías más luminosas disponibles  y volcarlas en cada situación dejando a la Vida que se desarrolle con profunda aceptación, reverencia y hasta alegría.

Con esa alegría reverencia y aceptación también podemos hermosear nuestros espacios de trabajos con plantas, sahumerios si se nos permite, o cualquier objeto que nos retrotraiga a la belleza esencial de la tarea cotidiana…y si no podemos hacerlo, poner cerca de nuestra nariz el aceite esencial de nuestra preferencia, o  lo que sea que nos inspire, será usado por nuestro Ángel Solar, espíritu, o maestro interno, como recordatorio de la reverencia con que cada relación, sitio o circunstancia están revestidos, desde el Amor.

Después de todo el Amor, solo se trata de Amar. De amarlo todo.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Dejando que la Ansiedad  Llegue




Muchas veces hablamos de la necesidad del desarrollo de la percepción a través del cultivo de la atención plena. A medida que nos entendemos mucho más, a medida que vemos nuestras vidas con más claridad, comprendemos muchas cosas en un nivel más profundo: cuán cambiante es todo; cómo todos estamos indefectiblemente interconectados, no importa lo solos que a veces nos sintamos; cómo algunas de nuestras actitudes nos hacen felices o fuertes y cómo otras no; cómo algunos de las cualidades que la mayoría de las personas consideran cursi o estúpidas (como la compasión o la generosidad) constituyen, en realidad, las mejores a cultivar en nuestras vidas. Cuanto más desarrollamos la comprensión, más descubrimos que ya no estamos tan esclavizados por aspectos como la ansiedad. Sin embargo, ¿y si sigo con ansiedad?

Algunos creen que la ansiedad, en cierta etapa evolutiva, ya no debería surgir. No creo que sea así, aunque después de mucho tiempo de padecerla, podemos sí comenzar a enfrentarla y poco a poco ir experimentándola de otra manera, ocasionalmente puede desaparecer en algunas personas, pero si o es así, no es una “marca” de que seamos inútiles, o menos aptos.

En mis años en diversos caminos he escuchado interminables debates sobre si, en una persona considerada “despierta” o “más iluminada”, los estados mentales como la ansiedad, la codicia, el miedo o la ira no surgen en absoluto. Algunas escuelas dicen que esas cualidades pueden surgir, pero son como susurros en lugar de gritos en nuestra mente, como redes vaporosas y sutiles  en lugar de muros fortificados. Considero más importante poder por delante la compasión y la paciencia, ya sea para con otros, como para con nosotros mismos.

No devela que haya personas despiertas más que otras, o más o menos iluminadas. Confío en un proceso continuo e inteligente que independientemente de cómo lo veamos, es perfecto.

La mayoría de los caminos dicen que, después de un cierto punto de avance espiritual, esos estados dolorosos y confusos no surgirán en absoluto. Digo, tendré que llegar a ese lugar de avance espiritual para saberlo, porque la ansiedad sigue acompañándome, aunque mucho más amistosamente que cuando era niña. En este momento, mi actitud es "¿Quién sabe realmente qué rasgo desaparece o no y por qué?" No estoy segura de que realmente importe. Estamos y avanzamos con lo que sea que surja sin enjuiciar el proceso.

También creo que si nos juzgamos porque la ansiedad surge, probablemente nos olvidamos de la práctica del amor incondicional. Las causas y las condiciones para que surja algo suelen ser de distinta índole: lo que podemos saber y lo que podemos sentir, o solo adivinar, todo está entrelazado y en movimiento, lo que nos lleva a los cambios caleidoscópicos de la vida.

Si surgen fuerzas como la ansiedad o el miedo, ya no tienen que gobernar nuestras elecciones, nuestras relaciones y nuestros momentos. No las reprimimos, no la tapamos o tratamos de disfrazarlas o de huir. Simplemente la tomamos como manifestación de esa amorosa energía de la Fuente que es perfecta para el aquí y ahora…y la atravesamos.

 La atención plena no se trata de lo que surge. Se trata de cómo respondemos o nos sentimos cuando surge algo: cuánta presencia, equilibrio y compasión estamos generando en relación con esa ansiedad o rabia o lo que sea que nos esté causando dolor.
Vivimos tiempos cada vez más ansiosos. Podemos encontrar  una serie de técnicas para aliviar la ansiedad, pero lo importarte es tener un entendimiento y comprensión de cada estado que atravesamos.
Cuando capto la ansiedad en aumento, tomo una respiración profunda, algo que no es tan difícil de hacer, y me aseguro de que la exhalación sea más larga que la inhalación. Si la inhalación toma cuatro conteos, la exhalación puede tomarme seis u ocho. Respirar de esta manera  actúa sobre el sistema nervioso parasimpático, la red del cuerpo que gobierna las actividades que tienen lugar en reposo, como la digestión y el sueño. Al respirar de esa manera se estimula la calma.

También suelo practicar ante la ansiedad o la ira el enraizarme. Imagino que crecen raíces en mis pies, las  que me mantienen firme en la tierra mientras el cielo del acontecer ,sea el que sea,se abre a mi alrededor. Sigo respirando ralentizando el sacar el aire fuera mientras me mantengo enraizada…funciona muy bien para que no nos saque de la conciencia corporal ninguna emoción arrasadora. Lo genial de estas prácticas simple de atención plena es que…si el que es arrasado por esa emoción es tu compañero, hijo, etc…puedes ayudarle  y ayudarte al enraizarte y respirar profundo y lento en la exhalación.

Cada uno puede, observándose y conociéndose, emplear cualquier táctica que le funcione…asegurándose de que aporte consciencia al momento, que es lo que va diluyendo la fuerza que nos arrasa, porque si en lugar de concientizarlo, nos ponemos un auricular, nos tratamos de distraer, o negamos lo que sentimos…esto queda como “materia pendiente“ y volverá fortificado.
Lo principal es dejar que suceda y nada más sin “esconderle el bulto”, sintientes, enraizados, respirando…como sea.

Dejemos que truene y llueva. Así es el proceso de la Vida  al que ayudamos abriéndonos y dejándolo ser.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

El equinoccio y la Invitación al Equilibrio



Los equinoccios ocurren dos veces al año y en ellos, las horas de luz y oscuridad se equilibran. Aquí hay un rico simbolismo que hace que el Equinoccio sea un momento maravilloso para celebrar la dualidad de la vida.

En este ámbito físico, en este mundo 3D hay dualidad. En los reinos energéticos, sin embargo, solo hay Uno. Es fácil para nosotros racionalizar y comprender la separación y la dualidad con nuestras mentes lógicas, pero cuando ingresamos a los reinos superiores, entendemos  que todo está conectado y que todos somos Uno y lo mismo.

Todos nosotros aquí en este planeta estamos simplemente en un viaje. Aunque nuestros viajes pueden parecer diferentes, probablemente sean más similares y conectados de lo que creemos. El equinoccio es el momento perfecto para traer aceptación a nuestra vida sin importar las circunstancias o los juicios sobre lo que es bueno y lo que es malo, y en cambio honrar el viaje.

También es el momento perfecto para honrar el crecimiento y el dolor, la luz y la oscuridad y todas las experiencias que nos han hecho tal como somos hoy. Es el momento perfecto para amarnos  y aprender a encontrar la gratitud y la paz con el viaje en que estamos embarcados.

En la tradición yóguica, el equinoccio es visto como un día en el que se tienen las mejores posibilidades de trascender las limitaciones y compulsiones. Las culturas y tradiciones antiguas de todo el mundo honraron el ciclo de las estaciones, poniendo un énfasis clave en estos puntos de inflexión de los solsticios y los equinoccios.

La energía del equinoccio es un disparador de la ascensión. Con cada Equinoccio emerge una nueva ola de equilibrio, luz y una oportunidad para trascender la ilusión.

Este es un momento poderoso y sagrado para que identifiquemos las intenciones que realmente deseamos manifestar en nuestra vida física en la Tierra y en nuestro  camino interior.



Así como en el hemisferio norte de nuestro planeta se preparan para los vientos del otoño, nosotros, los del hemisferio sur estamos encarnando la experiencia exactamente opuesta, ya que estamos esperando el regreso de la luz y la luz del sol de la primavera.

El hermoso reflejo de las experiencias opuestas encarnadas en el conjunto de nuestro planeta es algo para meditar y apreciar.

Porque a medida que todos avanzamos hacia un reequilibrio de los opuestos dentro y fuera, vemos que esta dualidad dentro del todo es una parte intrínseca de la Realidad. Uno no puede existir sin el otro, y las estaciones y el flujo y reflujo de la vida nos reflejan esta sabiduría elemental.

Dondequiera que nos encontremos en el espectro, es el momento de equilibrar la oscuridad y la luz. En el hemisferio norte, a medida que los días se acortan y la luz exterior retrocede, se mueven hacia adentro para encender su luz interior. En el Hemisferio Sur, a medida que los días se hacen más largos, nos movemos de regreso al mundo y sacamos nuestra luz interior para compartir con el mundo.

Todo en la naturaleza es constantemente dar y recibir. Este equilibrio es esencial, y es parte de las energías expresivas del yin y el yang que estamos reequilibrando como colectivo.
Entonces, este Equinoccio de septiembre, que todos recordemos este BALANCE intrínseco y lo ACTIVAMOS dentro de nosotros.

Cuando damos de nuestro corazón, no le estamos dando a una persona o causa aislada, sino que le estamos dando a la mayor fuerza de Vida que anima a todo el Universo. Estamos participando en el intercambio, en el dar y recibir que es una parte intrínseca y esencial de los armónicos del Universo.
Somos parte de eso Somos parte de este flujo de Vida. No estamos separados, y al participar activamente en este dar y recibir, nos estamos abriendo al flujo y restableciendo el equilibrio de nuestro planeta.

Al igual que todos nuestros antepasados ​​lo han hecho desde el principio de los tiempos, honramos los ciclos y las estaciones que nos recuerdan el flujo de vida en constante cambio del que somos parte. Ya permanecimos demasiado tiempo desconectados de la naturaleza así que en cada cambio de estación podemos recordar reconectarnos y agradecer.

EQUINOCCIO DE PRIMAVERA
El significado profundo del equinoccio de primavera es que la luz del día comienza a aumentar, por lo que la Tierra está a punto de volcarse a más LUZ, como un recordatorio iluminador y sublime de que la luz está regresando y siempre lo hace. Por lo tanto, representa nueva luz y vida, nuevos comienzos, semillas y caminos.

Así como la duración del día y la noche es igual, esta vez representa nuestra propia necesidad de equilibrar las energías yin / yang y masculina / femenina.

Es un momento de renovación, nuevos comienzos de vida y crecimiento floreciendo gloriosamente y anunciando una renovada sensación de energía traída para ayudarnos a enfocarnos y avanzar en formas nuevas, frescas y positivas.


EQUINOCCIO DE OTOÑO

Cuando nos dirigimos al otoño nos vamos preparando para el largo período de oscuridad que trae el invierno, cuando las noches son más largas que los días, debido al sol decreciente.

Se trata de nosotros enfrentando nuestra propia oscuridad. Así que este es el tiempo perfectamente manifestado para echar un vistazo a la oscuridad que se esconde dentro de nosotros, la sombra.
Es un momento de reflexión interna y preparación (antes de que lleguen los meses más fríos). Se trata de trabajo interno, ir dentro y hacer un inventario de nuestras vidas, honrando el viaje.
 Momento de enfrentar esa sombra interior sin temor, aceptando e integrando.



Ya sea en primavera o en otoño, el tiempo del Equinoccio tiene como objetivo ayudarnos  a equilibrar nuestra propia vida. Ahora se nos sostiene para liberarnos de cualquier cadena restante que haya obstaculizado o bloqueado nuestro crecimiento.

Este ciclo completo de las estaciones también nos trae a la mente el sentido de la vida como continuo e interminable, la noción eterna de renacimiento (reencarnación). Hay una profunda metáfora espiritual y resonancia en ello si lo consideramos internamente.

Les deseo a todos, una bendita transición a medida que nos levantamos para participar activamente en el restablecimiento del equilibrio. Interior y Exterior, Recibir y Dar, Micro y Macro, Inhalar y Exhalar.

Gratitud Infinita

Y las Bendiciones fluyen!

Tahíta