viernes, 19 de octubre de 2018

Encontrando satisfacción y Contento


 

¿Qué quieres de la vida? Una vez satisfechas nuestras necesidades de supervivencia, solo queremos ser felices,  

 Pero, ¿qué pasa si nuestras creencias y programas inconscientes acerca de dónde proviene la felicidad son incorrectos? ¿Y si son esas creencias y programas loS que nos están impidiendo ser felices? 

Es para reflexionar, que nos estresemos persiguiendo la felicidad... y nos volvamos más tristes, más enfermos y también actuando, como especie, en formas que están causando un daño bastante grave al planeta.

Gran parte del mundo está experimentando un nivel de vida más alto que los reyes y faraones de antaño. Tenemos acceso a una increíble variedad de comida, servicios y comodidades en un abrir y cerrar de ojos. Tenemos mejor atención médica, mejor vivienda, más libertad de elección y mejor estilo de vida.

Pero ¿Somos  más felices?

Según los últimos estudios… no. Estamos más tristes, más solos y más estresados.

Ahora, con la tecnología, parece que a pesar de que no nos estamos volviendo más felices, ciertamente estamos más ocupados. El mundo ha acelerado su ritmo cada vez más con cada año que pasa. Estamos más estresados, abrumados y ocupados que nunca, terminamos todas las "cosas”... corriendo a una velocidad vertiginosa sin detenernos a recuperar el aliento y hacer una pregunta sumamente importante: "¿Para qué hacemos todo esto?" ¿Es la felicidad lo que estamos persiguiendo? Si es así, ¿nos detenemos lo suficiente como para notar si obtenemos lo que queremos?

Un estudio realizado por la  Asociación Estadounidense de Psicología  descubrió que el 75% de las personas reportan sentirse estresadas en alto grado.

Las tasas de obesidad, alcoholismo y otras adicciones (especialmente a la tecnología) también han aumentado. Pensemos en las personas que conocemos. Prácticamente todos en este mundo moderno conocen a alguien que toma tranquilizantes para pasar la noche y / o alcohol, medicamentos o drogas para pasar el día.

La forma en que usamos la palabra felicidad en nuestra cultura no es lo suficientemente clara. De hecho, a menudo utilizamos la palabra felicidad para describir dos cosas diferentes y esto causa confusión sobre cómo obtener lo que realmente buscamos.

Una de las razones por las que muchos de nosotros nos perdemos en el estrés, la lucha, la monotonía y la insatisfacción es porque no hemos identificado claramente qué es lo que más ansiamos .Debido a eso, a menudo creamos sufrimiento esforzándonos cada vez más por lo que creemos es “felicidad”.

A  veces usamos la palabra "felicidad" para describir lo que podría llamarse  placer. El placer está relacionado con una sensación o emoción placentera, o tal vez con un sentimiento de gratificación o satisfacción por algo que queríamos.

Hemos perdido el contacto con nuestra capacidad de escuchar nuestros cuerpos, mentes y corazones.

Todos disfrutamos del placer, por lo que no es de extrañar que pasemos mucho tiempo buscándolo, persiguiéndolo e intentando mantenerlo. Sin embargo, no importa qué tanto persigamos el placer y sin importar qué estrategias usemos, desaparecerá y cambiará cada vez. El placer, como todos los sentimientos, es fugaz. 

La otra forma en que usamos la palabra felicidad es señalar lo que llamaría “sentirnos satisfechos”. Esto es, sentirnos completos, profundamente satisfechos y profundamente vivos.

Esto no es solo un sentimiento fugaz. Es una sensación profunda que se instala dentro de nosotros como una luz cálida. Ese sentimiento de completitud  permanece con nosotros a través de los altibajos naturales de toda la vida. En esencia, es una sensación de estar plenos, completos y profundamente conectados con la vida.

Esta distinción entre placer y satisfacción es la distinción más importante. Por lo general,durante muchos años buscamos esta forma más profunda de felicidad y satisfacción, en los lugares equivocados. Es una trampa fácil en la que caemos. Cuando no entendemos la diferencia entre placer y satisfacción, a menudo nos encontramos atrapados en una poderosa trampa psicológica de tratar de  complacernos en lugar de auto realizarnos.

Ahora, a todos nos encanta experimentar el placer y no hay nada de malo en disfrutar, saborear y celebrar los placeres de este mundo... pero es vital saber que no podemos estar permanentemente buscando solo complacernos .Ese es el error que muchos de nosotros cometemos y que nos lleva a estar estresados, trajinando constantemente y luchando por más y al mismo tiempo sintiéndonos vacíos por dentro.

El Buda tenía un nombre para esta trampa. Lo llamó Samsara, que se traduce al inglés como 'vagar sin fin'. Cuando vivimos en Samsara, buscamos constantemente fuera de nosotros el amor, la validación, la pertenencia, la integridad, la satisfacción, la completitud. 

Creo que lo que todos anhelamos más profundamente no es placer, sino satisfacción. Anhelamos sentirnos completos  y plenamente vivos.

La mayoría de las tradiciones de sabiduría y enseñanzas espirituales del mundo llevan el mismo mensaje central para vivir una  vida humana profundamente  satisfactoria. Una vida en la que llevamos la plenitud con nosotros dondequiera que vayamos, en el centro mismo de nuestro ser. Una vida en la que estamos en contacto y somos una expresión de lo más profundo y verdadero que hay en nosotros. Este tipo de totalidad, plenitud o completitud  no depende de las circunstancias externas  y no se ve afectada por las tormentas de la vida.

En primer lugar tenemos que comenzar a "despertar"…estar y aceptar  el momento presente, lo que también significa despertar más plenamente a lo que somos. Aunque tendemos a buscar la realización fuera de nosotros mismos y en "cosas", en realidad se encuentra aquí en este momento presente. Está justo debajo de nuestras narices, aquí y ahoraLa atención plena es la práctica que nos permite despertarnos.

La última investigación de la Universidad de Harvard (sobre lo que hace más feliz a un ser humano) también coincide con lo que los hombres y mujeres sabios nos han estado diciendo durante mucho tiempo: muestra que los seres humanos están en su  "momento más feliz" cuando están plenamente en el momento presente.  Cuando están atentos.

La segunda parte del plan para una vida satisfactoria es vivir en integridad con nuestra propia naturaleza profunda. Una forma más simple de decir esto es  vivir con coherencia desde nuestros valores más profundos.

Los valores surgen de lo que somos en nuestra  naturaleza más profunda, no lo que creemos que deberíamos ser para encajar. Son como una brújula que nos señalan nuestro "norte verdadero".

Cuando la forma en que pensamos, hablamos y nos  comportamos coincide con nuestros valores, la vida se siente muy bien, nos sentimos seguros, empoderados y centrados. Si no es así, no sentimos mal, lo que es una señal de que no estamos en coherencia interior.

Este es el mensaje de hoy...

No encuentras satisfacción al reorganizar la vida hasta el último detalle, ni en acumular cosas deseables o hacer más y más. La encuentras al estar en contacto con quien eres en el nivel más profundo y ser una expresión de eso en el mundo.

Para hacerlo : primero…practicar la atención plena. Puedes empezar con solo unos minutos al día. Al hacerlo, aprenderás a disminuir la velocidad, sintonizarte contigo mismo y tocar las dimensiones más profundas de quién eres. Desarrollas una mayor conciencia de ti mismo y conectas con la fuente de la totalidad y la paz en el centro mismo del Ser. Cuanto más practiques, más fluirá gradualmente en tu vida esa sensación de satisfacción.

Segundo…seguir tu propio norte verdadero. Ello es vivir tus valores y ser tu verdadero Yo, lo que te brindará mucha más alegría que "obtener cosas y hacer cosas".

Por supuesto, existe una elección libre de qué priorizar. Así es el camino, una elección, consciente o no, del proceso continuo y permanente de Vivir.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

domingo, 14 de octubre de 2018

Vivir y dejar Vivir


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Hay un concepto importante en la vida que parece que dejamos olvidado en alguna esquina del respeto que nos debemos cotidianamente: el concepto de vivir nuestras propias vidas y dejar que otras personas vivan las suyas sin juzgarlos o tratar de decirles qué hacer. Es una pena estar perdiendo esta habilidad, ya que es uno de los elementos más importantes para vivir plenamente: permitir que otros vivan sus vidas de la manera que consideren adecuada.

Cuando intentamos imponer nuestras expectativas o deseos o juicios a otros, definitivamente perdemos el punto en lo que significa vivir y dejar vivir en pleno derecho. El concepto clave a comprender es que no podemos vivir la vida de nadie más. Cuando lo intentamos, nos aseguramos una enorme cuota de frustración, preocupación y resquemor. Nos preparamos para la decepción, y para sentir que otros nos dañan, no nos quieren o no nos tienen en cuenta, simplemente porque no están haciendo lo que esperamos que hagan. Y es que no hay nada que esperar.

Nuestras vidas pueden ser mucho menos estresantes si permitimos que otros hagan lo que quieran, sin juzgarlos por lo que hacen, sin tratar de decirles lo que deben hacer. Tenemos que permitirles cometer errores, lidiar con sus propios prejuicios y encontrar sus propias satisfacciones y gozos.

El hecho de que nos guste el helado de chocolate no significa que todos deban comerlo. Y este es un gracioso y simple recordatorio de que somos almas con itinerarios y caminos variados, y cada quien  prueba y acepta lo que vino a experimentar.

Intenten leer algunos de los comentarios en línea en Facebook sobre cualquier noticia. Hago esto de vez en cuando más por curiosidad que por cualquier otra cosa, y a menudo me entristece ver cuánta ira se expresa allí simplemente porque alguien piensa de manera diferente. Personas son llamadas con nombres espantosos o son agredidas e insultadas solo por pensar distinto.

Personalmente, me ha llevado cierto tiempo permitir que las personas hagan lo suyo sin sentir que es mi responsabilidad (no lo es) o mi derecho (no lo es tampoco) o tratar de "guiarlos en la dirección correcta", como si yo supiera siempre cuál es la dirección correcta para ellos. Solo su Alma lo sabe, ya que trazó el mapa, el itinerario y los desvíos justos para cada ser.

Sí, podemos experimentar algo angustia al ver a un ser amado tomar un camino autodestructivo, pero tenemos que comprender que para cada quien hay un aprendizaje intrasmisible.

"Dejar." Es una palabra muy importante. Significa "permitir". Cuando dejamos ir, cuando dejamos ser, cuando dejamos que suceda lo que sucede,  permitimos que algo siga su propio flujo, sin nuestra interferencia. Y cuando dejamos vivir, soltamos la interferencia, la imposición, el control, la idea egoica de que  se tiene que tener nuestra perspectiva y nuestro concepto de vida. Y a la vez, recuperamos uno de los elementos más importantes de vivir la vida plenamente que es crear un espacio ilimitado para para que cada proceso se desarrolle tal cual el alma lo ha planificado, siempre para el Mayor Bien.

El sol sale hoy sin mi gestión.

Los planetas giran, los ríos fluyen, las flores perfuman y las personas  experimentan el proceso de la vida, sin que intervenga de manera directa y personal.

Es una relajada sensación de libertad ampliar espacios para todos, sin demandas ni pretensiones. Incondicionalmente.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

 

NO UNA RESPUESTA DÉBIL Y SENTIMENTAL


Estatua que conmemora la amistad de Thich Nhat Hanh y el Dr. Martin Luther King

en el Monasterio Magnolia Grove de Thich Nhat Hanh, en Mississippi.

 

 

En el Prólogo el libro Fuerza para amar de Martin Luther King, su viuda Coretta Scott King señaló que su trabajo de justicia social estaba animado por una creencia inquebrantable en la "presencia divina y amorosa que une a toda la vida".

Lo que hace de King una figura tan relevante es que la parte esencial de su Ser era mucho más grande que la segregación de la que fuera víctima constante. Claramente ese era el objetivo inmediato, pero King estaba igualmente interesado en "actuar sobre la base de la injusticia: la hostilidad del hombre hacia el hombre".

La manera de hacerlo más eficazmente a los ojos de King era a través del amor, es decir, ver la "presencia divina y amorosa" en todos.

El Dr. Martin Luther King, Jr dijo:

Me preocupa un mundo mejor. Me preocupa la justicia; Me preocupa la hermandad y la hermandad; Me preocupa la verdad. Y cuando uno está preocupado por eso, nunca puede abogar por la violencia. Porque a través de la violencia puedes asesinar a un asesino, pero no puedes asesinar el asesinato. A través de la violencia puedes asesinar a un mentiroso, pero no puedes establecer la verdad. A través de la violencia puedes asesinar a un enemigo, pero no puedes asesinar al odio a través de la violencia. La oscuridad no puede apagar la oscuridad; Sólo la luz puede hacer eso.

Y les digo que he decidido seguir con el amor, porque sé que el amor es, en última instancia, la única respuesta a los problemas de la humanidad. Y voy a hablar de eso donde quiera que vaya. Sé que no es popular hablar de eso en algunos círculos hoy. Y no estoy hablando de emocionalidad cuando hablo de amor; Estoy hablando de un amor fuerte y exigente. Porque he visto demasiado odio. […] Y me digo a mí mismo que el odio es una carga demasiado grande para soportar. He decidido amar. Si buscas el bien supremo, creo que puedes encontrarlo a través del amor. El que ama tiene la llave que abre la puerta al significado de la realidad última.

 

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 “Cuando hablo de amor”, decía King, “no estoy hablando de una respuesta débil y sentimental. Me refiero a esa fuerza que todas las grandes religiones consideran el principio unificador supremo ".

Esta frase me resuena profundamente, no solo por el clima político actual en numerosos países, sino porque durante mi vida, desde hace muchos años, me he propuesto introducir "amor" en este mismo sentido del que habla King en todos los espacios: hogar, empleo, medios, etc.

Y lo que descubrí es que tendemos a tomar el concepto general de "amor" (porque no entendemos realmente lo que significa) y lo trasladamos y empleamos solo al trato con  individuos y situaciones que consideramos dignas de nuestro afecto.

Al escribir el artículo sobre cómo actuar con Amor en el trabajo, por ejemplo, me han contactado personas diciendo que su oficina es "demasiado disfuncional" o "demasiado tóxica" para aplicar el amor de la manera que King describe, y sin embargo, ninguna de esas personas han sido arrestadas en su camino al trabajo, rociadas con mangueras de incendio o atacadas por perros. King y sus seguidores lo fueron y, sin embargo, todavía encontraron la forma de permanecer como faros de amor espiritual en tiempos muy oscuros.

El ejemplo de King es la razón por la que creo en el poder de la inteligencia espiritual aplicada a todos los aspectos de nuestras vidas sin excepción.

Vale la pena considerar qué hubiera logrado Martin Luther King si hubiera permitido que las injusticias que experimentó lo consumieran. El hecho de que no lo hiciera es una prueba de que el amor que King usó para moldear su visión del mundo es una fuerza que todo lo puede y trasforma, y si vamos a salir de estos oscuros tiempos, deberíamos comenzar a aprender cómo manejarnos nosotros mismos con la misma visión de Amor incondicional donde sea y en todo tiempo que podamos.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

domingo, 30 de septiembre de 2018

Amor en nuestro Trabajo Diario


"No hay mayor poder que la percepción espiritual, porque es en la comprensión de quiénes somos donde reside nuestro verdadero poder”.

Marianne Williamson

 

 

Se escribe y dice mucho acerca del éxito profesional, un área donde el "poder" típicamente se define por factores externos como la autoridad, el dinero y la influencia, y aunque no hay dudas de que estas son formas de poder, el problema es que a menudo los confundimos con nuestra verdadera fuente de poder.

Nuestra verdadera Fuente no está fuera de nosotros, sino que es una energía inmutable de amor perfecto que está, y siempre ha estado, en todas las cosas, interconectándolas, interpenetrándolas  y rodeándolas, incluyéndonos. Ya sea que llamemos a esta fuente: espíritu, amor, Dios, Universo o lo que sea, ese no es el punto; el punto es que realmente la experimentemos, no solo en la meditación sino en nuestro día a día.

Y la forma de experimentar  el Amor en nuestro trabajo, ya sea en casa o en un empleo, como en todas las áreas de nuestra  vida, es borrando de nuestro pensamiento  todo lo que lo bloquea, especialmente la influencia más gruesa del ego. Y aunque esto puede sonarnos familiar desde una perspectiva espiritual, lo que no es tan obvio es cómo muchas de las lecciones que aprendemos en un camino espiritual no las hacemos parte de nuestro éxito en el trabajo, aunque son esenciales.

No creamos que practicar el "amor" en la oficina es ser ingenuo, inapropiadamente afectuoso o no poniendo los  límites necesarios. En cambio, lo practicamos cuando el amor está siempre alineando nuestro pensamiento con la energía de la gracia y el perdón, o salvando la distancia que va de la cabeza hasta el corazón. Así se pueden tomar decisiones asertivas  y correctas y a la vez amorosas.

Esta práctica es importante para mantener la paz y la compostura, pero es especialmente útil en roles de liderazgo porque el liderazgo se trata de influencia, y no puedes influenciar a nadie que consciente o inconscientemente sienta que lo juzgas. También incluye a nuestros hijos si la labor es en casa.

Esta es también la razón por la que nuestro trabajo más importante, independientemente de lo que diga nuestra tarjeta de presentación laboral es una vuelta  a la Luz de nuestra mente, desluciendo  lo más posible la perspectiva del ego, que cree en dominación, agresividad, competencia y dureza como medios de alcanzar el éxito y el respeto. Cuando realmente entendemos cómo hacer esto, no nos sentimos menos efectivos en el mundo; más bien todo lo contrario: el fundamento amoroso del espíritu nos hace más efectivos porque estamos trabajando desde el Ser Superior.

Una cosa a tener en cuenta es que tratar de expandir la  Luz no significa  imponer nuestras creencias Tengamos conciencia de no impulsar creencias y prácticas espirituales en otras personas, especialmente en el trabajo .Podemos mantenernos comprometidos con nuestra fe, sea la que sea  y el Universo se encargará del resto. Confiemos  en que nuestros cambios energéticos elevarán a todos en donde trabajamos.

No es fácil en un ambiente  mundano sostenernos en la calma, el amor, la paciencia y la compasión, pero la base será  prepararnos de la manera que lo sintamos antes de afrontar ese desafío…ya sea orando diariamente, meditando  o simplemente disponiendo  de nuestros momentos de silencio o de caminar a solas.

Somos apoyados por una corriente de amor siempre presente. Todas las mañanas podemos pedir guía. Diciendo por ejemplo…: "Gracias, Universo, por mostrarme cómo ser Luz". ”Espíritu Santo, inspírame en cada momento hoy” Tratamos luego de permanecer abiertos a recibir orientación intuitiva durante todo el día.

Asimismo, cuando debamos afrontar algo difícil o tomar decisiones poco agradables, recordemos RENDIRNOS. Entreguemos nuestros miedos y nuestras expectativas, invitando al espíritu a tomar el mando. Esto aporta espiritualidad a nuestro trabajo y nos reconecta con el campo de posibilidades  ilimitadas desde donde llegan todas las soluciones.

La próxima vez que estemos ante una gran reunión o algún otro evento de alto riesgo, una decisión difícil o una tarea que presente desafíos, todo lo que necesitamos recordar es…RENDIRNOS. Podemos  hacerlo en el tren, en el automóvil, en una cafetería o en nuestro escritorio, limpiando la casa, cocinando o duchándonos. Lo que sea, lo dejamos ir, sabiendo que siempre somos  completamente respaldados y guiados.

En cualquier descanso que tengamos podemos meditar durante unos minutos. Esto es realmente poderoso y aporta nuevas energías. Trabajar con otras personas puede ser tanto una bendición como un desafío. Es probable que tengamos compañeros de trabajo agradables y otros no tanto.

La práctica de la bendición y el amor compasivo extendido ilimitadamente son buenas herramientas. Llevar la espiritualidad al trabajo es algo a practicar todos los días. Antes de comenzar a trabajar, y cuando lo recordemos, incluyamos en nuestro corazón y bendigamos a todas las personas con las que trabajamos, sin excluir a nadie.

No olvidemos la atención plena para poder responder y no reaccionar ante eventos imprevistos estresantes, y el no juicio. Recordemos que si nos sentimos enojados, resentidos o molestos con otra persona, en última instancia, lo que estamos haciendo es juzgarlos. Dejémoslo ir también. Las personas responderán a esto de diferentes maneras, pero su respuesta no es lo que importa. Lo que importa es nuestro compromiso con el amor. Al reconocer la parte que nos corresponde con responsabilidad, cumplimos con el profundo acto espiritual de limpiar la energía. Limpiando energías e intenciones, la energía de la situación se clarifica.

Y sobre todo…el no juicio y la compasión son un viento del alma que lo limpia todo, en especial si podemos aplicarlo a nosotros mismo, porque las tormentas del día a día seguirán aconteciendo, y lo importante es remontarnos con éste viento hacia las zonas más radiantes de nuestro Ser, para traer desde allí las energías más luminosas disponibles  y volcarlas en cada situación dejando a la Vida que se desarrolle con profunda aceptación, reverencia y hasta alegría.

Con esa alegría reverencia y aceptación también podemos hermosear nuestros espacios de trabajos con plantas, sahumerios si se nos permite, o cualquier objeto que nos retrotraiga a la belleza esencial de la tarea cotidiana…y si no podemos hacerlo, poner cerca de nuestra nariz el aceite esencial de nuestra preferencia, o  lo que sea que nos inspire, será usado por nuestro Ángel Solar, espíritu, o maestro interno, como recordatorio de la reverencia con que cada relación, sitio o circunstancia están revestidos, desde el Amor.

Después de todo el Amor, solo se trata de Amar. De amarlo todo.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Dejando que la Ansiedad  Llegue




Muchas veces hablamos de la necesidad del desarrollo de la percepción a través del cultivo de la atención plena. A medida que nos entendemos mucho más, a medida que vemos nuestras vidas con más claridad, comprendemos muchas cosas en un nivel más profundo: cuán cambiante es todo; cómo todos estamos indefectiblemente interconectados, no importa lo solos que a veces nos sintamos; cómo algunas de nuestras actitudes nos hacen felices o fuertes y cómo otras no; cómo algunos de las cualidades que la mayoría de las personas consideran cursi o estúpidas (como la compasión o la generosidad) constituyen, en realidad, las mejores a cultivar en nuestras vidas. Cuanto más desarrollamos la comprensión, más descubrimos que ya no estamos tan esclavizados por aspectos como la ansiedad. Sin embargo, ¿y si sigo con ansiedad?

Algunos creen que la ansiedad, en cierta etapa evolutiva, ya no debería surgir. No creo que sea así, aunque después de mucho tiempo de padecerla, podemos sí comenzar a enfrentarla y poco a poco ir experimentándola de otra manera, ocasionalmente puede desaparecer en algunas personas, pero si o es así, no es una “marca” de que seamos inútiles, o menos aptos.

En mis años en diversos caminos he escuchado interminables debates sobre si, en una persona considerada “despierta” o “más iluminada”, los estados mentales como la ansiedad, la codicia, el miedo o la ira no surgen en absoluto. Algunas escuelas dicen que esas cualidades pueden surgir, pero son como susurros en lugar de gritos en nuestra mente, como redes vaporosas y sutiles  en lugar de muros fortificados. Considero más importante poder por delante la compasión y la paciencia, ya sea para con otros, como para con nosotros mismos.

No devela que haya personas despiertas más que otras, o más o menos iluminadas. Confío en un proceso continuo e inteligente que independientemente de cómo lo veamos, es perfecto.

La mayoría de los caminos dicen que, después de un cierto punto de avance espiritual, esos estados dolorosos y confusos no surgirán en absoluto. Digo, tendré que llegar a ese lugar de avance espiritual para saberlo, porque la ansiedad sigue acompañándome, aunque mucho más amistosamente que cuando era niña. En este momento, mi actitud es "¿Quién sabe realmente qué rasgo desaparece o no y por qué?" No estoy segura de que realmente importe. Estamos y avanzamos con lo que sea que surja sin enjuiciar el proceso.

También creo que si nos juzgamos porque la ansiedad surge, probablemente nos olvidamos de la práctica del amor incondicional. Las causas y las condiciones para que surja algo suelen ser de distinta índole: lo que podemos saber y lo que podemos sentir, o solo adivinar, todo está entrelazado y en movimiento, lo que nos lleva a los cambios caleidoscópicos de la vida.

Si surgen fuerzas como la ansiedad o el miedo, ya no tienen que gobernar nuestras elecciones, nuestras relaciones y nuestros momentos. No las reprimimos, no la tapamos o tratamos de disfrazarlas o de huir. Simplemente la tomamos como manifestación de esa amorosa energía de la Fuente que es perfecta para el aquí y ahora…y la atravesamos.

 La atención plena no se trata de lo que surge. Se trata de cómo respondemos o nos sentimos cuando surge algo: cuánta presencia, equilibrio y compasión estamos generando en relación con esa ansiedad o rabia o lo que sea que nos esté causando dolor.
Vivimos tiempos cada vez más ansiosos. Podemos encontrar  una serie de técnicas para aliviar la ansiedad, pero lo importarte es tener un entendimiento y comprensión de cada estado que atravesamos.
Cuando capto la ansiedad en aumento, tomo una respiración profunda, algo que no es tan difícil de hacer, y me aseguro de que la exhalación sea más larga que la inhalación. Si la inhalación toma cuatro conteos, la exhalación puede tomarme seis u ocho. Respirar de esta manera  actúa sobre el sistema nervioso parasimpático, la red del cuerpo que gobierna las actividades que tienen lugar en reposo, como la digestión y el sueño. Al respirar de esa manera se estimula la calma.

También suelo practicar ante la ansiedad o la ira el enraizarme. Imagino que crecen raíces en mis pies, las  que me mantienen firme en la tierra mientras el cielo del acontecer ,sea el que sea,se abre a mi alrededor. Sigo respirando ralentizando el sacar el aire fuera mientras me mantengo enraizada…funciona muy bien para que no nos saque de la conciencia corporal ninguna emoción arrasadora. Lo genial de estas prácticas simple de atención plena es que…si el que es arrasado por esa emoción es tu compañero, hijo, etc…puedes ayudarle  y ayudarte al enraizarte y respirar profundo y lento en la exhalación.

Cada uno puede, observándose y conociéndose, emplear cualquier táctica que le funcione…asegurándose de que aporte consciencia al momento, que es lo que va diluyendo la fuerza que nos arrasa, porque si en lugar de concientizarlo, nos ponemos un auricular, nos tratamos de distraer, o negamos lo que sentimos…esto queda como “materia pendiente“ y volverá fortificado.
Lo principal es dejar que suceda y nada más sin “esconderle el bulto”, sintientes, enraizados, respirando…como sea.

Dejemos que truene y llueva. Así es el proceso de la Vida  al que ayudamos abriéndonos y dejándolo ser.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

El equinoccio y la Invitación al Equilibrio



Los equinoccios ocurren dos veces al año y en ellos, las horas de luz y oscuridad se equilibran. Aquí hay un rico simbolismo que hace que el Equinoccio sea un momento maravilloso para celebrar la dualidad de la vida.

En este ámbito físico, en este mundo 3D hay dualidad. En los reinos energéticos, sin embargo, solo hay Uno. Es fácil para nosotros racionalizar y comprender la separación y la dualidad con nuestras mentes lógicas, pero cuando ingresamos a los reinos superiores, entendemos  que todo está conectado y que todos somos Uno y lo mismo.

Todos nosotros aquí en este planeta estamos simplemente en un viaje. Aunque nuestros viajes pueden parecer diferentes, probablemente sean más similares y conectados de lo que creemos. El equinoccio es el momento perfecto para traer aceptación a nuestra vida sin importar las circunstancias o los juicios sobre lo que es bueno y lo que es malo, y en cambio honrar el viaje.

También es el momento perfecto para honrar el crecimiento y el dolor, la luz y la oscuridad y todas las experiencias que nos han hecho tal como somos hoy. Es el momento perfecto para amarnos  y aprender a encontrar la gratitud y la paz con el viaje en que estamos embarcados.

En la tradición yóguica, el equinoccio es visto como un día en el que se tienen las mejores posibilidades de trascender las limitaciones y compulsiones. Las culturas y tradiciones antiguas de todo el mundo honraron el ciclo de las estaciones, poniendo un énfasis clave en estos puntos de inflexión de los solsticios y los equinoccios.

La energía del equinoccio es un disparador de la ascensión. Con cada Equinoccio emerge una nueva ola de equilibrio, luz y una oportunidad para trascender la ilusión.

Este es un momento poderoso y sagrado para que identifiquemos las intenciones que realmente deseamos manifestar en nuestra vida física en la Tierra y en nuestro  camino interior.



Así como en el hemisferio norte de nuestro planeta se preparan para los vientos del otoño, nosotros, los del hemisferio sur estamos encarnando la experiencia exactamente opuesta, ya que estamos esperando el regreso de la luz y la luz del sol de la primavera.

El hermoso reflejo de las experiencias opuestas encarnadas en el conjunto de nuestro planeta es algo para meditar y apreciar.

Porque a medida que todos avanzamos hacia un reequilibrio de los opuestos dentro y fuera, vemos que esta dualidad dentro del todo es una parte intrínseca de la Realidad. Uno no puede existir sin el otro, y las estaciones y el flujo y reflujo de la vida nos reflejan esta sabiduría elemental.

Dondequiera que nos encontremos en el espectro, es el momento de equilibrar la oscuridad y la luz. En el hemisferio norte, a medida que los días se acortan y la luz exterior retrocede, se mueven hacia adentro para encender su luz interior. En el Hemisferio Sur, a medida que los días se hacen más largos, nos movemos de regreso al mundo y sacamos nuestra luz interior para compartir con el mundo.

Todo en la naturaleza es constantemente dar y recibir. Este equilibrio es esencial, y es parte de las energías expresivas del yin y el yang que estamos reequilibrando como colectivo.
Entonces, este Equinoccio de septiembre, que todos recordemos este BALANCE intrínseco y lo ACTIVAMOS dentro de nosotros.

Cuando damos de nuestro corazón, no le estamos dando a una persona o causa aislada, sino que le estamos dando a la mayor fuerza de Vida que anima a todo el Universo. Estamos participando en el intercambio, en el dar y recibir que es una parte intrínseca y esencial de los armónicos del Universo.
Somos parte de eso Somos parte de este flujo de Vida. No estamos separados, y al participar activamente en este dar y recibir, nos estamos abriendo al flujo y restableciendo el equilibrio de nuestro planeta.

Al igual que todos nuestros antepasados ​​lo han hecho desde el principio de los tiempos, honramos los ciclos y las estaciones que nos recuerdan el flujo de vida en constante cambio del que somos parte. Ya permanecimos demasiado tiempo desconectados de la naturaleza así que en cada cambio de estación podemos recordar reconectarnos y agradecer.

EQUINOCCIO DE PRIMAVERA
El significado profundo del equinoccio de primavera es que la luz del día comienza a aumentar, por lo que la Tierra está a punto de volcarse a más LUZ, como un recordatorio iluminador y sublime de que la luz está regresando y siempre lo hace. Por lo tanto, representa nueva luz y vida, nuevos comienzos, semillas y caminos.

Así como la duración del día y la noche es igual, esta vez representa nuestra propia necesidad de equilibrar las energías yin / yang y masculina / femenina.

Es un momento de renovación, nuevos comienzos de vida y crecimiento floreciendo gloriosamente y anunciando una renovada sensación de energía traída para ayudarnos a enfocarnos y avanzar en formas nuevas, frescas y positivas.


EQUINOCCIO DE OTOÑO

Cuando nos dirigimos al otoño nos vamos preparando para el largo período de oscuridad que trae el invierno, cuando las noches son más largas que los días, debido al sol decreciente.

Se trata de nosotros enfrentando nuestra propia oscuridad. Así que este es el tiempo perfectamente manifestado para echar un vistazo a la oscuridad que se esconde dentro de nosotros, la sombra.
Es un momento de reflexión interna y preparación (antes de que lleguen los meses más fríos). Se trata de trabajo interno, ir dentro y hacer un inventario de nuestras vidas, honrando el viaje.
 Momento de enfrentar esa sombra interior sin temor, aceptando e integrando.



Ya sea en primavera o en otoño, el tiempo del Equinoccio tiene como objetivo ayudarnos  a equilibrar nuestra propia vida. Ahora se nos sostiene para liberarnos de cualquier cadena restante que haya obstaculizado o bloqueado nuestro crecimiento.

Este ciclo completo de las estaciones también nos trae a la mente el sentido de la vida como continuo e interminable, la noción eterna de renacimiento (reencarnación). Hay una profunda metáfora espiritual y resonancia en ello si lo consideramos internamente.

Les deseo a todos, una bendita transición a medida que nos levantamos para participar activamente en el restablecimiento del equilibrio. Interior y Exterior, Recibir y Dar, Micro y Macro, Inhalar y Exhalar.

Gratitud Infinita

Y las Bendiciones fluyen!

Tahíta

lunes, 10 de septiembre de 2018

Volviendo a la Mente Natural…dejar de "Tener que"

 Debajo de todos nuestros esfuerzos, todos queremos estar en paz, sentirnos satisfechos, realizados, a gusto. Ninguno de nosotros quiere sentir dolor o sufrir innecesariamente.

Podemos decidir cambiar de trabajo, comenzar una nueva relación o emprender un nuevo pasatiempo porque creemos que seremos más felices. 

Pensamos que buscamos un objetivo externo, pero estamos buscando ese objetivo con la esperanza de que, de una forma u otra, nos sintamos mejor…y eso conlleva cierta interioridad nada material.

¿Por qué entonces rara vez encontramos paz mental? Después de todo, somos seres inteligentes, podemos mirar hacia adelante y planificar para el futuro. Además, tenemos muchas herramientas y tecnologías con las cuales crear un mundo mejor para nosotros mismos. Uno podría pensar que, de todas las criaturas, seríamos los que podríamos estar más contentos y a gusto. Sin embargo, parece ser todo lo contrario.

Un perro pasa más tiempo a gusto que su dueño que está ocupado buscando las diversas cosas que cree que le proporcionará satisfacción. Si dejamos a un perro sin nada que hacer, probablemente se tumbará, apoyará la barbilla en el suelo y verá pasar el mundo. Déjennos a los seres humanos sin nada que hacer, y no pasará mucho tiempo hasta que nos quejemos de aburrirnos, nos inquietemos y empecemos a buscar cosas para llenar el tiempo. Nos preocupa lo que nos podemos perder y cómo podemos mejorar las cosas, o nos ponemos a marcar una cosa más en esa lista interminable de "cosas por hacer".

Paradójicamente, es nuestra notable capacidad de cambiar nuestro mundo lo que nos ha llevado a este lamentable estado. Hemos caído en la creencia de que si no estamos en paz, entonces debemos hacer algo al respecto. Creemos que debemos obtener algo que todavía no tenemos, hacer que otros respondan como nos gustaría, disfrutar de una nueva experiencia o, a la inversa, evitar alguna circunstancia o persona que nos cause angustia. Suponemos que, si pudiéramos conseguir que nuestro mundo  fuera de otra manera, finalmente seríamos felices.

Desde el momento en que nacemos, nuestra cultura refuerza esta suposición, alentándonos a creer que el bienestar externo es la fuente de la realización interna. Cuando niños pequeños aprendemos del ejemplo de nuestros mayores que es importante tener el control de las cosas, que las posesiones materiales ofrecen seguridad. A medida que crecemos, gran parte de nuestra educación se centra en conocer cómo administrar mejor nuestros asuntos y así encontrar una mayor satisfacción. Como adultos, el diluvio diario de televisión, radio, periódicos, revistas y anuncios refuerza la creencia de que la felicidad proviene de lo que nos sucede. El resultado neto es que nos volvemos adictos a las cosas y las circunstancias.

Nuestra  adicción al materialismo puede no parecer una adicción a las drogas, pero el patrón subyacente es el mismo. A las drogas, ya sea alcohol, tabaco, café, tranquilizantes, cocaína o heroína, las personas las toman por una simple razón. Quieren sentirse mejor. Quieren sentirse felices, relajados, en control, menos ansiosos, temporalmente libres de algún sufrimiento. En este sentido, los consumidores de drogas no buscan nada diferente a los demás; es solo la forma en que lo están haciendo lo que la mayoría de las sociedades considera inaceptable.

De manera similar con nuestra adicción al tener y hacer, estamos buscando un mejor estado de ánimo. Y, en el corto plazo, puede parecer que funciona. Pero cualquier placer, felicidad o satisfacción que encontremos es solo temporal. Nos volvemos psicológicamente dependientes de nuestras fuentes favoritas de placer: comida, música, conducción, debates, fútbol, ​​televisión, compras, lo que sea.

Cuando esto no produce una satisfacción duradera, no cuestionamos si nuestro enfoque puede ser erróneo. En cambio, tratamos aún más de conseguir que el mundo nos dé lo que queremos. Compramos más ropa, asistimos a más fiestas, comemos más alimentos e intentamos ganar más dinero. O nos damos por vencidos con esto y probamos cosas diferentes.

Sin embargo, la verdadera paz mental sigue siendo tan elusiva como siempre.

Vivimos en lo que las filosofías indias llaman el mundo del samsara , que significa "deambular". Deambulamos, buscando la plenitud en un mundo que proporciona respiros temporales del descontento, un placer momentáneo seguido de más deambular en busca de ese objetivo siempre elusivo.

A lo largo de la historia, ha habido quienes han despertado del sueño de que nuestro estado de ánimo depende de lo que tenemos o hacemos. Son los "sabios" que han visto la ilusión de que, si pudiésemos conseguir que el mundo fuera como lo deseamos, finalmente seríamos felices. Cada uno, a su manera, redescubrió la misma verdad intemporal sobre la conciencia humana: la mente en su estado natural ya está en paz.

Por "natural" se refieren al estado de la mente antes de que se empañe con preocupación, deseo, análisis y planificación. Una y otra vez nos han recordado que no necesitamos hacer nada, o ir a cualquier lugar para estar a gusto. Por el contrario, todo nuestro hacer, todo nuestro esfuerzo por cambiar las cosas, nos lleva en la dirección opuesta. 

 Esta fue una de las realizaciones clave de Buda. Vio que todos experimentamos lo que él llama dukka. La palabra a menudo se traduce como "sufrimiento", lo que lleva a la idea errónea de que Buda enseñó que la vida era sufrimiento Pero no es así…. La palabra dukka es en realidad una negación de la palabra sukha, que tiene el significado de facilidad (originalmente, una rueda que funciona sin problemas). Así que dukka significa no estar a gusto, y probablemente se traduzca mejor como descontento o insatisfacción. No un sufrimiento extremo sino lisa y llanamente el descontento que proviene de desear que las cosas fueran diferentes, preocuparse por lo que sucedió antes o esperar un futuro mejor. Buda se dio cuenta de que la causa raíz de este descontento era nuestro apego a nuestras ideas de cómo deberían o no deberían ser las cosas.

Por lo tanto, para volver a un estado de paz, solo tenemos que dejar de crearnos un descontento innecesario. Eso significa dejar ir nuestras ideas sobre cómo deberían o no deberían ser las cosas.

Dejar ir nunca parece fácil. Esto es porque tratamos "dejar ir" como otra tarea que hacer. Nos hemos enredado tanto en el hábito de hacer que nos acercamos erróneamente a dejarlo ir de la misma manera. Pero no puedes "dejar" ir, sin importar lo duro que lo intentes.  Para dejar ir tenemos que dejar de "hacer", de esperar. Incluso tenemos que dejar de tratar de dejar ir!!!

Dejar ir es dejar que la mente se relaje, aceptando el momento presente tal como es, sin resistencia ni juicio.

Esto a veces se malinterpreta como aceptar el mundo tal como es, lo que puede conducir a una actitud  de "todo está bien"; el mundo es perfecto tal como es. Pero hay una distinción sutil y crucial entre aceptar nuestra experiencia de una situación y aceptar la situación misma. Tristemente, el mundo que nos rodea está plagado de injusticia, egocentrismo y sufrimiento innecesario. Nadie, espero, está proponiendo el tipo de aceptación que dice que podemos simplemente dejar que surjan tales males. Aceptar nuestra experiencia de la situación, por otro lado, significa no resistirnos a lo que realmente percibimos y sentimos en el momentoNo hay nada que podamos hacer para cambiar nuestra experiencia actual. Desearlo de otra manera es una pérdida inútil de tiempo y energía. Todo lo que hace es crear descontento adicional.

La forma más comúnmente recomendada para estar más presente es devolver nuestra atención a nuestra experiencia física, notando cómo se siente ser un ser vivo: los sentimientos en nuestro cuerpo, las sensaciones de respirar, el viento contra la piel, los sonidos alrededor nos. Nuestra experiencia sensorial inmediata siempre está en el momento presente. Cuando comenzamos a pensar en nuestra experiencia, en lo que significa y adónde nos lleva, nuestra atención se ve atraída hacia el pasado o hacia el futuro.

Cuanto más a menudo podamos regresar al momento presente, más podrá la mente relajarse. Cuando está completamente relajada, totalmente a gusto, redescubrimos la mente en su estado natural e inalterado.

En la filosofía india, la facilidad profunda y deliciosa de la mente natural se llama Nirvana. Para muchos, la palabra evoca imágenes de un estado de consciencia eufórico y exaltado. Pero su significado original es muy diferente, y mucho más instructivo. La palabra "nirvana" literalmente significa "exhalar", como al extinguir una llama. Cuando aceptamos nuestra experiencia del momento, tal como es, sin lamentos ni resistencias, las llamas de la codicia, el odio, los celos y las muchas otras ramificaciones inoportunas de nuestro descontento se apagan; extinguidas por la falta de combustible.

Ya no cegados por la preocupación propia, estamos en mejores condiciones de ver una situación por lo que es. Estamos libres de carencias y necesidades imaginadas y somos capaces de actuar de acuerdo con lo que la situación requiere. Ya sea ayudando a otros, enmendando injusticias, trabajando por alguna causa social, cuidando nuestra salud, criando niños, lo que sea que elijamos para enfocar nuestras energías, podemos hacerlo con un mayor compromiso y una compasión más profunda.

Gastamos tanta energía tratando de encontrar satisfacción en el mundo que nos rodea.

 Si empleáramos una fracción de esta energía permitiendo que la mente se relaje y soltando algunos de nuestros apegos, encontraríamos más paz mental que, al fin, es lo que todos estamos buscando. 

Dejémosla de buscar. Llega sola si le permitimos a la mente su estado natural…uno que no se fuerza…solo se permite exhalando todo cuanto sea una carga antinatural, aún las llamadas expectativas “espirituales”…tales como…”tengo  que estar en el ahora, tengo que dejar ir, tengo que ser más espiritual…

¡SUELTA EL “TENGO QUE”!...si quieres y puedes

¡Deja que la mente natural se encargue!

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta


En Viaje de Autodescubrirnos


Como almas que residimos temporalmente en cuerpos densos, estamos en una especie de  viaje sagrado de autodescubrimiento. Un volver a concebirnos como lo que somos más allá de las formas, y a la vez, actuar aquí, en éstos planos, recordando esa “Seidad” enorme e infinita.

 Este viaje requiere cambiar nuestro enfoque desde  el mundo exterior al mundo interno: el reino subjetivo invisible de energía, percepción sutil, intuición, conocimiento directo y Unicidad. Dirigir la atención hacia adentro, nos permite aprender sobre nosotros mismos más allá del velo formal humano y sobre la Fuente sagrada con la que somos Uno.

Autoobservar… significa mirar con visión interna todo lo que sucede, como si le sucediera a otro, sin personalizar. Significa mirar sin conectarnos, relacionarnos ni identificarnos.

El arte de la autoobservación consiste en  tomar la perspectiva de un observador neutral,  objetivo. Si reflexionamos sobre nosotros mismos y nuestras experiencias  desde el juicio o con la intención de arreglar las cosas, modificar lo que sucede, entrometernos en la realidad que fluye, entonces no podemos ser objetivos. Para permanecer separados, tenemos que mirar a través de la lente de la comprensión, el amor incondicional y la aceptación. En otras palabras, tenemos que acercarnos al yo interior con la bondad amorosa que un maestro iluminado tendría para con un niño inocente.

A medida que nuestra conciencia se expande, veremos a través de las ilusiones, permitiendo que caigan una a una y podremos reconectarnos con la belleza, la luz y la fuerza del Ser auténtico. Por supuesto, eso cambiará la forma en que caminamos por el mundo y experimentaremos  cambios energéticos profundos y duraderos que elevarán toda conciencia.

Aun así, no aceptemos ninguna promesa de despertar instantáneo. Necesitamos una generosa cantidad de paciencia y persistencia para este viaje porque la transformación es un proceso. La mentalidad de tener prisa por "llegar a algún lado" solo lo hará más lento. 

"Ahí" no existe. Se trata de estar "aquí" totalmente arraigados en el presente; el eterno ahora. 

El destino es el viaje en sí. Y el viaje de cada alma tiene su propio ritmo y flujo guiados divinamente.

Sin embargo, el flujo puede bloquearse si oponemos resistencia. Una razón por la cual las personas luchan es porque el "ser" no es tan valorado como el "hacer". Muchas personas se identifican fuertemente con lo que hacen y logran y obtienen de ello un sentido de sí mismas. 

Este prejuicio cultural nos  es inculcado a una edad temprana. Recuerden si su  padre decía: "El hombre fue hecho para trabajar". Así decía el mío. También recuerdo que, cuando mi abuela  no tenía su energía habitual para hacer las cosas, decía, " No sirvo para nada”. Los oídos infantiles absorben  el mensaje de" debes actuar para ser valorado y amado”.

 Si las tienes,  es importante erradicar tales creencias limitantes. De lo contrario, esas creencias te gobernarán desde el inconsciente. Y dejaremos la experiencia del ser para luego del mucho “hacer” que nos imponen.

No pongas el hacer siempre por delante de tu auto-exploración…no la dejes al final de la lista.

Has del viaje sagrado del autodescubrimiento una prioridad. Elige honrar tu alma. Crea un espacio sagrado y ve dentro. Este es tu tiempo para ser (y no hacer). Úsalo para la contemplación tranquila, la reflexión, la meditación y la oración; para entrar en un espacio sanador y creativo en el que puedas digerir las experiencias, procesar emociones, desarrollar ideas, conectarte con la Energía de la Creación, cambiar el nivel energético y recibir inspiración. Estas brechas conscienciales  en la actividad externa proporcionan el marco para desarrollar la autoconciencia y la transformación esencial. 

Como el físico cuántico, Amit Gotswamy dice:

“Estar con Dios algunas veces, estar en el ego algunas veces, y dejar que el baile genere actos creativos de transformación . . . No es solo hacer, hacer, hacer. No es solo ser, ser, ser. Es hacer, ser, hacer, ser, hacer”.

Gotswamy llama a esto el proceso cuántico. Podría llamarlo una receta para lograr el balance esencial. Como sea que lo llamemos, es oportuno recordarnos que cuando honramos el camino del alma, honramos la Divinidad en nosotros, y en Todo.

 

¡Y las bendiciones siguen fluyendo!

Tahíta

 

 

 

jueves, 30 de agosto de 2018

Perfeccionismo Epiritual


Desde niña, debido a un enorme caudal de falta de autoestima, navegué ego abajo, la corriente sutil del perfeccionismo.

Todo debía hacerlo perfecto. Ningún error me perdonaba.

Solía estar mucho tiempo en galpones o arboledas ocultando mi cuerpo, con el que estaba, por supuesto, descontenta y solo comenzó a aflojar ese sentido de “algo en mí está muy mal” cundo comencé la escuela y me fui dando cuenta de que era muy inteligente.

Allí surgió el disfraz a la medida de ese sentimiento de carencia y me convertí en …”la mejor”, en la escuela elemental, en la intermedia a y hasta en la Universidad…hasta que dejé ese sistema.

Para entonces ya había probado mi inteligencia…así que no me fue difícil largar lo que no me interesaba…pero entonces rugió con más fuerza la búsqueda espiritual, y sin querer comencé de nuevo a auto exigirme:“ser espiritual”.

Fue un largo camino dejar esa necesidad, jirón a jirón, hasta desnudarme de  necesitar sentirme elevada, buena, “espiritual”.

Hay algunas cosas de las que hoy disfruto, y antes no.

Sé que no hay nadie esperando que yo sea mejor, que los otros sean mejores.

La voz del perfeccionismo, que siempre trató de detenerme en lugar de impulsarme, se ha acallado. Y no porque haya llegado a un nivel de perfección aceptable, sino porque he descubierto que, humanamente,  puedo amarme aun en mi imperfección.

El adagio "lo perfecto es enemigo de lo bueno" ha existido por mucho tiempo. Muchos de nosotros nos dejamos de hacer lo que podemos hacer por temor a no hacerlo a la perfección. 

Nuestro término cultural para esto es "perfeccionismo".

Lo que llamamos perfeccionismo no es lo mismo que la búsqueda de la excelencia, aunque a veces las líneas se pueden desdibujar. Cuando buscamos la excelencia, estamos decididos a hacer algo lo mejor posible dentro de un conjunto determinado de talentos, recursos y límites de tiempo. Pero el perfeccionismo es una compulsión basada en el orgullo o el miedo que alimenta nuestra obsesiva obsesión por hacer algo perfectamente o nos paraliza de actuar en absoluto, los cual a menudo resulta en el descuido de otras cosas necesarias o buenas.

¿Qué hay detrás de nuestras tendencias perfeccionistas? Somos seres complejos, por lo que rara vez es una sola cosa. Como regla, el perfeccionismo casi siempre tiene sus raíces en nuestro deseo de aceptación y miedo al rechazo. Puede ser el temor generalizado por el orgullo de lo que la gente pensará de nosotros, o puede ser un miedo paralizante y condicionado a fallar instilado en nosotros por un pasado abusivo o una figura de autoridad abusiva. Y si somos honestos, a veces es una excusa conveniente para no hacer algo difícil. En otras palabras, no es realmente perfeccionismo, sino indulgencia usando un disfraz.

Hoy quise recordarme y recordarles que no tenemos que ser tan duros con nosotros mismos.

 En el ámbito de lo espiritual se habla tanto sobre el silencio de la mente, la paz, la positividad, la no negatividad, que podemos deducir que sí o sí tenemos que lograr esos estados, e iniciamos una lucha denodada para conseguirlos, como si no experimentarlos fuera una marca de que “no tenemos un nivel alto de espiritualidad”.

A menudo solemos tener una idea de cómo debe ser una persona espiritual. Podemos creer que sabemos cómo se sienten en ciertas situaciones, cómo actúan, qué harían o no harían.

Pero no lo sabemos. Incluso los más pacíficos han tenido estallidos de ira. Ya sea Ramana Maharshi regañando a alguien, o incluso Jesús arrojando al suelo  las mesas de los comerciantes en el templo. Sean o no ciertas estas historias, sí sabemos de otros maestros que eran tachados de tener mal carácter, o ser irascibles o dados a comer mucho, etc…y es que en el nivel humano, no podemos alcanzar la perfección , ni pasar por alto las experiencias que tejimos en cualquier nivel evolutivo. Ser conscientes, en el nivel que sea, no significa ser humanamente perfectos. Eso no existe.

Observemos entonces si todavía estamos obsesionados con ser “más” de algo: más pacíficos, más espirituales, más silenciosos…o lo que sea. Por supuesto que tener aspiraciones es parte del trayecto, pero aspirar no significa estar siempre en tensión, desaprobación o negación, constituyéndonos en nuestro peor crítico, y nuestro más grande escollo en el camino, que nos pide estar sueltos, relajados, confiados…entregados. Tratar de rechazar nuestro lado oscuro y desear estar “más en la luz” no funciona. En cambio, podemos abrazar ese lado oscuro que tanto tratamos de esconder o ignorar, y dejar que poco a poco se ilumine.

Juzgar nuestros propios pensamientos y emociones solo conduce a sentirnos más atrapados. Para liberarnos, comencemos dejando de preocuparnos acerca de cómo debemos sentirnos, pensar, actuar, dejando de necesitar comparar nuestros estados conscientes con los de los demás.

La mente puede presentarnos una versión perfecta a lograr, y lo mejor es no caer en la trampa de seguir tras esa quimera, y solo  alcanzar la excelencia, si así lo anhelamos, pero nunca perseguir la perfección absoluta.

De repente, podremos volvernos más naturales, más auténticos y podremos también acceder más fácilmente a la fuente de toda acción útil y compasiva.

Cuanto más nos adentramos en la bondad amorosa y la compasión hacia nosotros mismos, más plenos e íntegros nos descubriremos, más en quietud.

Para estar más en quietud, simplemente dejemos de luchar contra la personalidad a través de la cual nos manifestamos en aprendizaje; dejemos de esperar ser una persona perfecta con una experiencia perfecta, y permitamos soltarnos, relajándonos en el Amor, que no pide perfección.

Tratándonos amorosamente comenzará a disolverse cualquier pesadumbre de tratar de controlar nuestro estado interno, y algo más profundo se hará cargo, de manera más efectiva de cualquier asunto .Permitir  que algo superior se haga cargo es…RENDICIÓN.

No hay ninguna actitud que nos abra tanto a la paz interna y la compasión que la de RENDIRNOS a nuestros aspectos superiores que son perfectos, sin necesidad de probarnos continuamente o exigirnos en el plano humano en donde siempre hallaremos un escalón más al que acceder, sin prisa, presiones, culpa, juicio ni regla espiritual alguna.

Por eso suele decírsenos… “Deja de luchar y permite que la vida se mueva a través de ti”

¡Y las Bendiciones Fluyen!

Tahíta

No siempre necesitamos tenerlo todo resuelto


A lo largo de los tiempos, los sabios, los santos y los sabios han dicho: "Las respuestas que estamos buscando llegarán en el momento correcto, ni un minuto antes".

 No sé ustedes, pero a veces, cuando estoy atrapada en una momentánea crisis, quiero la respuesta y la quiero AHORA.

El proceso de la vida es un sistema autosuficiente que funciona dentro del marco del orden y el caos. Lo que observamos como caos, es parte del orden universal. Para resaltar esta idea, piensen en una situación en la que trataron de controlar el resultado y todo se volvió en contra. El punto que vale la pena enfatizar es que, cuando intentamos forzar algo, nunca funciona como se planeó. Hay muchas escuelas de pensamiento explicando por qué esto es así. Algunos dicen que el Universo comprende el lenguaje de las matemáticas, otros, que el universo se basa en leyes universales que es inútil contradecir. Independientemente de a qué escuela de pensamiento adhiramos, el tema común es que: la vida sabe lo que está haciendo, tratemos o no de forzarla o controlarla.

 Desear que la vida sea de cierta manera es como tratar de empujar una roca cuesta arriba: inútil debido al peso de la roca. Sin embargo, si empujamos la roca cuesta abajo, es más fácil dado que nos unimos a las leyes de la gravedad.

El psicoterapeuta y autor David Richo, dice en su libro Las cinco cosas que no podemos cambiar: “ La preocupación por los resultados nos impide alcanzar la paz interior: "No nos soltamos. Controlamos; dejemos ir la creencia de que tenemos el control. El resto es gracia.  La preocupación está directamente relacionada con el control. Parece que nos preocupamos por el futuro, las finanzas, las relaciones, los trabajos y todos los demás impredecibles en nuestras vidas. En realidad, solo hay una preocupación: la de no tener el control total de lo que sucederá”.

No siempre necesitamos tenerlo todo resuelto ya que muchas veces, las respuestas no están a la vista. Lo que quiero decir es que la vida se puede comparar con un rompecabezas gigante que funciona detrás de escena de tal forma que la imagen mayor se completa a su propio tiempo. A menudo, lo que experimentamos se basa en las primeras impresiones y sigue habiendo una pieza faltante del rompecabezas. Como somos impacientes, a menudo llegamos a conclusiones demasiado pronto, cuando en realidad, el proceso aún se está desarrollando y se completará si suspendemos nuestro juicio sobre lo que está sucediendo.

 ¿Recuerdan alguna experiencia reciente que inicialmente parecía desagradable, pero que resultó ser una bendición disfrazada? Un amigo me comentaba su experiencia hace muchos años en la que constantemente recibía infracciones de tráfico por exceso de velocidad. Mientras se debatía en la angustia, se dio cuenta de que siempre tenía prisa por llegar de un punto a otro debido a la apretada agenda que tenía. Lo consideró una llamada de atención del Universo, invitándole a reducir la velocidad. Si bien este incidente ocurrió hace mucho tiempo, apreció la lección y ha aprendido a disminuir la velocidad en su vida. Puede que no hubiera aprendido la lección sin las numerosas infracciones por exceso de velocidad.

Del mismo modo, ¿a qué áreas de nuestras  vidas nos estamos resistiendo? ¿Qué estamos tratando de controlar? ¿Podría haber otra manera? ¿Qué lecciones están contenidas dentro de las experiencias si estamos dispuestos a notarlas? 

Cualquiera que sea la forma en que lo miremos, nos daremos cuenta de que no hay nada que descubrir porque siempre habrá algo dispuesto por el Universo, Campo o como e llamemos, sucediendo exactamente a su tiempo, y  que tratar de controlar la realidad es un juego que rara vez ganaremos, como dice Byron Katie "Soy un amante de lo que es, no porque sea un persona espiritual, pero porque me lastimo cuando voy contra la realidad”.

Oponernos a la Vida es un concurso que estamos destinados a perder ya que la realidad triunfará cada vez. Esto no significa que debemos rendirnos, sino aprender a co-crear con las fuerzas de la Vida. Como dice el adagio: "Cuando la vida te da limones, haz limonada".

 Trabajar con las fuerzas de la vida nos ayuda a darnos cuenta de que es inútil tratar de tenerlo todo resuelto porque todo se desarrolla en un proceso continuo, independientemente de la línea de tiempo que pretendemos forzar. Además, aprendemos a soltar la frustración, la resistencia y el disgusto de pensar que la vida nos perjudica, cuando de hecho la Vida hace su trabajo independientemente y es más fácil si cooperamos en lugar de oponernos.

 De cualquier forma, las opciones dependen de nosotros, así que elijamos consciente y sabiamente.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

 

 

domingo, 19 de agosto de 2018

Silencio y Escucha


Nos movemos en un mundo de ruido. Hay ruidos mecánicos: autos, aviones, máquinas que arreglan las calles, desmalezadoras, ruidos considerados necesarios, al menos para la consciencia común. También están los sonidos que a algunos aún entretienen  como el de la radio, televisión o discotecas. Aparte de todo esto, la propaganda y los anuncios utilizan el ruido para influenciar a las personas. Algunos, si no todos  de éstos últimos podemos apartarlos definitivamente de nuestras vidas o disminuirlos. Muchos de ellos ya vienen cargados de sublimidad peligrosa e impoderante.

Las ideas se infiltran en el subconsciente y pueden causar ciertas reacciones automáticas que nos asustarían si estuviésemos conscientes de ellas.

La voz humana también puede constituirse en “ruido” cuando hablamos demasiado alto, o sin necesidad, quizás para esconder insatisfacción interior, para vencer el aburrimiento o para compensar ciertas necesidades emocionales o velar traumas y complejos de los cuales nadie está eximido.

Nuestras palabras suelen ser muchas veces agresivas, egoístas, poco amorosas o innecesarias. No tenemos conciencia de ello cuando hablamos sin pensar o estamos alterados, nerviosos, apresurados, o lastimados.

Se ha dicho que cuando estamos alterados, antes de hablar deberíamos contar hasta diez. También se ha dicho que deberíamos preguntarnos si lo que queremos decir es verdadero, amoroso y necesario. A  esto se lo suele llamar la práctica de los tres filtros. Lo verdadero, amoroso y necesario pasarían por el cernidor de la mente y del corazón y lo demás se desecharía.

A veces se afirma que lo que es verdadero, muchas veces no es amoroso sino cruel y viceversa, y  lo que es amoroso no siempre es verdadero. Mas desde un punto de vista elevado, podemos hallar verdades amorosas y amabilidad verdadera. El criterio de necesidad es quizás el más estricto. Si lo aplicásemos siempre, hablaríamos mucho menos. Es importante distinguir entre lo necesario y lo innecesario, lo útil y lo inútil, porque las palabras inútiles son una pérdida de energía. Agotan no solo a quien las dice sino también al que escucha.

¿Por qué es tan importante permanecer en silencio? ¿Por qué razón el silencio es tan necesario y tan valioso?

En primer lugar, debemos investigar por qué hablamos tanto sobre lo que hablamos. Frecuentemente proviene de la necesidad que sentimos de afirmarnos, de justificarnos o de descargar tensiones o ansiedad. Muchas veces hablamos de nosotros, directa o indirectamente. Contemos cuántas veces al día otras personas, o nosotros mismos, usamos palabras como “yo” “mi” o “mío“.

El silencio espontáneo, no forzado, en el que el pequeño “yo” es menos predominante nos ayuda a disminuir la presión y pretensión del ego, y a situarnos por encima del personaje humano. Aquí reside, en primer lugar, la importancia del silencio en la vida espiritual.

En segundo lugar, lo que es realmente profundo, no puede ser expresado con palabras. Si así fuera, los grandes iluminados lo hubieran volcado en manuales en lugar de decirnos que les era imposible transcribir las verdades en palabras. Lo realmente necesario es que quien quiere recibir las verdades esté preparado…y allí reside la tercera razón para guardar silencio…Aquel que habla continuamente, no escucha. Quien parlotea interiormente, quien está constantemente cavilando en sus pensamientos, imaginaciones y sentimientos, no está abierto a nada. Donde todo está lleno no hay espacio para nada nuevo.

“Silencio” no significa tan sólo evitar la palabra hablada. En el misticismo de habla de tres tipos de silencio: silencio de los labios, de la mente y de la voluntad o silencio de deseos.

Con el silencio de los labios evitamos pérdida de energía a nivel físico. El silencio de la mente es el apaciguamiento de las ondas de la mente ¿Con qué se ocupan las ondas de nuestros pensamientos? Con el pasado y el futuro, con recuerdos y fantasías. Raramente nuestra consciencia reside en el presente, tal vez porque el pequeño “yo” no encuentra lugar en el presente, nada que alimente su identidad plagada de historias que nos contamos una y otra vez.

En cuanto al silencio de la voluntad: el parloteo de la voluntad o deseos conforman el trasfondo inconsciente para el habla de la mente. El silencio de la voluntad se refiere a la cesación de nuestras aspiraciones o deseos y de nuestras aversiones. Soltar los juicios mentales sobre lo deseable o indeseable. Sería un primer paso en dirección al silencio interior.

El silencio significa, en cierto modo, el estar vacío o abierto. Hemos de estar abiertos antes de poder recibir cualquier cosa. Pero la apertura no es todo, pudiendo en ciertas circunstancias, ser peligroso. Un médium está abierto a influencias ilusorias e incluso peligrosas. Nuestro silencio debe basarse en la pureza de intención…y en la atención plena a toda influencia que pudiera someternos aun inconscientemente

Hemos de estar abiertos a lo que se encuentra dentro. Esto no significa la apertura a las influencias astrales, a las influencias de nuestra propia imaginación, tendencias y aversiones. Debemos estar abiertos a los niveles más profundos de nuestra naturaleza espiritual, que es nuestro verdadero ser. Esto es muy difícil, porque nuestros sentimientos muchas veces se disfrazan de elevadas inspiraciones e intuiciones. Por eso la vigilancia, la atención y la observación son tan importantes…y ellas no son posibles sin silencio…conforman un círculo de poder interior. Apertura al poder interior, interno, a lo que es amoroso, a lo más elevado, a lo que está siempre más allá de lo trivial. La apertura para lo que está fuera también es necesaria, mas no se trata de aceptar todo lo que nos encontramos, todo lo que entusiasma a los demás. Se ha dicho: “examina todas las cosas y guarda lo esencial”. Para saber lo que es esencial precisamos del discernimiento, no del juicio

Sepamos discernir también que el silencio genuino y profundo no es pasividad, no es un estado de adormecimiento. Es quietud y sosiego. Donde reina el vacío o silencio, hay energía y una tremenda actividad. Así, nuestra fuerza ya no es desperdiciada en palabras, pensamientos, sentimientos y deseos innecesarios.

Si bien el silencio exterior ayuda a un estado de silencio interior,  es sabido que con la práctica a muchos les es posible el silencio interno aún en medio del ruido de las grandes ciudades y otros sitios. A eso aspiraremos en un mundo en que hay tanto ruido…y a la vez, poco a poco esa aspiración sutil se encamina también , no a la sofocación de los deseos como ruido de la voluntad, sino a la gestión de los mismos para convertirlos en aspiración profunda y consciente que nos nutra en lugar de restarnos energía y poder interior.

Cuando el exterior está silencioso, podemos oír la voz del silencio con más facilidad, mas solo si permanecemos abiertos, conscientes y atentos…y aún en el ruido lo conseguiremos.

Porque…cuando lo inferior está en silencio, lo superior puede hablar.

¡Y las bendiciones fluyen!

 

Siendo Amor…

Tahíta

 

viernes, 17 de agosto de 2018

Una oración al amanecer




Muchos de nosotros luchamos por mantener nuestro sentido de cordura en medio del caos, sufrimiento e inquietud que son parte de  la vida.
Lo que ya no encaja es ese “luchar” que es hora de apartar, no solo del lenguaje, sino de la vivencia cotidiana. Si bien muchas personas creen que aún tienen que estar informados de lo que pasa y a la vez es “deformado” por los medios… nos merecemos  darnos el espacio (y el permiso) para simplemente estar vivos y atentos a la danza cósmica que se desarrolla a nuestro alrededor.
Encontré esta oración, que me ha parecido muy inspiradora, en Internet, la traduje del inglés, y la comparto con todos.
La oración del Amanecer
Todo lo que necesitamos es la mañana. 
Mientras haya un amanecer, 
existe la posibilidad de 
que podamos enfrentar todas nuestras desgracias, 
celebrar todas nuestras bendiciones 
y vivir todos nuestros esfuerzos como seres humanos. 
La espiritualidad es algo que se ha vuelto 
necesaria en estos tiempos difíciles. 
Sin embargo, es inherentemente superflua. 
Lo que más necesitamos es recordarnos a nosotros mismos, 
para fortalecernos, 
para integrarnos, 
para realizarnos.
Si pudiéramos simplemente reconocer 
el misterio de la noche 
y la gloria de la mañana, 
no necesitaríamos ni civilización ni espiritualidad. 
En su forma más simple, la vida comienza con el amanecer. 
Eso es una bendición suficiente. 
Todo lo demás se convierte en plenitud inconmensurable.
Al amanecer, arrodíllense y den gracias 
por este maravilloso evento. 
Podemos pensar que las mañanas son tan comunes 
que son indignas de veneración, 
pero ¿te das cuenta de que la mayoría de los lugares en el cosmos 
no tienen mañanas? 

Este evento diario es nuestra bendición suprema.
Saluda al amanecer 
Ese es tu milagro a presenciar. 
es la máxima belleza. 
es sagrado. 
Ese es un regalo del cielo. 
es presagio y profecía. 
es el reconocimiento de que la vida no es inútil. 
Eso es iluminación. 
es tu significado en la vida. 
es su dirección. 
es dicha. 
es la solemnidad del deber. 
es la inspiración para la compasión. 
Esa es la luz de lo Último”.
- Deng Ming-Dao

Me llamó mucho la atención la línea: "Podemos pensar que las mañanas son tan comunes que no son dignas de veneración, pero ¿te das cuenta de que la mayoría de los lugares del cosmos no tienen mañanas?"
¿Cuándo fue la última vez que te levantaste temprano para ver salir el sol?
Saludar el día con una mente tranquila y una clara intención es una manera poderosa de comenzar tu día y recibir una nueva perspectiva de cualquier desafío que enfrentes.
Y LAS BENDICIONES FLUYEN!
Tahíta