sábado, 17 de febrero de 2018

¿Lo miserable de la no Coherencia?


En Facebook comencé a sintonizar con lo escrito de un personaje de la Vida, como nosotros ,que ha inventado, según él y su libro, la “Biodescodificación Cuántica”. Uyyyy…suena importante!

Es risible que cada uno que quiere lucrar con la biodescodificación le cambie de nombre, ese simple y genuino que utilizaron los pioneros del tema, para poder ponerle su sello y registrarla como propia. Desde ya me reí desde un comienzo de la pretensión de llamar “cuántica” a la biodescodificación, porque parece que como es una palabra poco comprendida en su esencia, pero de moda, todos la adicionan a sus métodos para hacerlos parecer más completos y complejos, y así nos encontramos con Astrología Cuántica, psicología cuántica, etc…

La cuestión es que los fragmentos de sus libro que sube a su Facebook eran muy interesantes y reflexivos, pero nada nuevo bajo el sol, o sea los conocimientos de Salomón Sellam, Christian Fleche, etc…con palabras nuevas y determinación de formular como nuevo algo  que ya está bien estudiado y sacado a la luz. Lo seguí por un tiempo y me agradaba la osadía con que presentaba las “posibles verdades” de la sintomatología, y hasta pensé en crear un apartado en InterSer para sus escritos…sin embargo  miraba sus videos por YouTube…y mi intuición  hacía que me “doliera la panza”…eso me ocurre siempre que me alerto desde otras dimensionalidades acerca de lo genuino de algo. Lo vi como una persona atormentada (eso es lo que surgió desde dentro, sin análisi mental), sin facilidad de palabras, bajando la mirada cuando habla, lo que inequívocamente habla de una sombra que no ha sido liberada y ya te da pauta de la poca seguridad  de sus conocimientos…pero me dije a mi misma…”no juzgues”…cuando en realidad la intuición te lleva a sentir por algo, a discernir.

La semana pasada comenzó a postear frases  grosera y algo violentas…y todos los seguidores seguían embelesados aplaudiéndole…por lo que solo observé…Algo así como “Todo es una mierda”…y me dije, este hombre no está bien en su proceso. Luego sacó otra frase en la que decía que indudablemente los “agentes de la sombra” contaban con más recursos de los de la Luz (jaja)

Un biodescodificador sabe que la sombra que ve es la propia y que los agentes de la sombra somos todos los que la creamos y ahora tenemos que disolverla, y no la creamos porque “somos malos y oscuros” sino porque vinimos a experimentar con la dualidad sombra-luz…y en el fondo SOMOS LUZ…energía ni buena ni mala. Por lo visto esos capítulos en sus estudios imprescindibles para alguien que dice biodescodificar se le pasaron…además, creo que él se auto-otorgó el título…como yo podría mañana inventar una academia de “El Método de Tahíta para el despertar Cuántico” (cuando me considere falsamente despierta  lo hablamos).

Fui tan bien pensada que me dije…”Nos está probando  publicando aberraciones” para que saltemos, dejemos de aplaudirlo  y darnos una lección de…SOLO SIGUE  TU INTERIORIDAD…pero no. Hace unos días sacó algo así como que el primer paso del despertar es descubrir “lo miserables que somos”. ¡Pobre personaje abrumado!...y lo peor es que los seguidores de su página le daban la razón creándose un clima de ayyy ayyy aayyy…¡qué miserables somos! que bajó la vibración de cuantos se dejaron arrasar por este personaje humano que se siente tan miserable que tiene que compartir y distribuir su enorme carga con los demás espejos.

Entonces mientras observaba el proceso surge otro personaje, más despierto que él, que le dice: “José…hoy sí que la has pifiado…no es mi caso, yo no me siento miserable, me siento bien en mi proceso”….¡Por fin alguien recuperando la coherencia¡…y este señor José, autor de un primer libro de Bidescodificación Cuántica y bla bla bla…al verse enfrentado por su “espejo-maestro”, rehuyendo esa enseñanza, simplemente le dijo que se retirara del grupo porque evidentemente no era para él. No…evidentemente este tipo se pseudos gurúes de la materia o ciencia o pseudo ciencia que sea: no son para personas que con coherencia pueden ver su “inocencia” y la de todos, para quienes vamos con paciencia corriendo los velos y reconocernos cualquier cosa menos miserables o nefastos o agentes de la sombra. En ese momento sí intervine para ponerle simplemente que no necesitaba invitarme a mí también a dejar de seguirle, pues desde ese momento, me liberaba y lo liberaba de “abrirnos todos a considerar  lo que estaba trasmitiendo”.

Él también es inocente de lo que hace. Si el Todo lo permite y los demás lo dejamos avanzar es para “abrirnos los ojos” acerca de los rollos mentales que personas que aún no han alcanzado la coherencia para sí mismos puedan sembrarnos, llevándonos a sentirnos miserables, poco merecedores o sombríos, solo porque ellos se sienten así y su energía se propaga debilitando y socavando nuestra energía desde su campo sombrío. Ni bueno ni malo.TODOS HACEMOS LO MEJOR QUE PODEMOS DESDE NUESTRO CAMPO DE CONCIENCIA. SÍIII

Solo quería compartírselos para que permanezcan despiertos y atentos acerca de la manipulación subjetiva de energía a la que estamos expuestos en las redes, en el barrio, en nuestra casa, en todo sitio…ATENTOS Y VIGILANTES…para perdonar, saltar por sobre, y hasta trasmutar esa energía en lo que queramos. Somos co creadores, lo asumamos o no…La energía es Una pero sus vertientes  nos llegan de una manera y podemos subverterla en otra…la que deseemos.

 

BENDICIONES EN ÉSTE ETERNO JUEGO!!!

Tahíta

 

viernes, 16 de febrero de 2018

LA SEGUNDA CAPA DE DOLOR


Como Buda lo expresó, cuando a una persona le embarga un sentimiento de dolor se aflige, llora, se lamenta y angustia y le aquejan  dolores físicos y mentales.

Esta clase de dolor es inevitable. Casi en todos los casos añadimos otra capa a ese dolor… el dolor que generamos en respuesta al inicial, al resistirnos quejándonos y deseando que las cosas sean de otra manera. Éste tipo dolor es el que podemos aprender a gestionar, el que no es inexorablemente  inevitable.

El no poder gestionarlo y añadir otra capa nos lleva a un tercer dolor, no siempre manifiesto inmediatamente, pero derivado de la no aceptación, el intento de negación, y el impulso de huir…lo que solo hace que la cuota a saldar se acumule y aumente. Y se huye de muchas maneras, casi siempre a través de los sentidos…comida, televisión, entretenernos en otra cosa. Aunque suele considerarse un tercer dolor…solo surge del segundo…esa capa que adicionamos al no poder gestionar el inicial…y el intento de camuflarlo

Ya hace mucho que los psicólogos más profundos han descubierto que esto puede aliviarte por un corto tiempo, pero que tirar al inconsciente el dolor alimenta su regreso triunfal.

Para dar un ejemplo ficticio: Me siento sola porque mi pareja me abandonó. Es un dolor inicial.

Pero luego re-creo el dolor diciéndome cuán terrible es mi vida, o diciéndome a mí misma que debería ser más "desapegada". De cualquier manera, sufro de nuevo. Esto es sufrimiento fabricado…es la segunda capa que nos regalamos, sin quererlo, claro.

Alternativamente, podría tratar de reprimir mi soledad comiendo demasiado chocolate. Y mientras lo saboreo, experimento placer. Pero el chocolate llega a su fin, y vuelvo a sentirme sola y abandonada. Ese es el sufrimiento que llega cuando nuestros mecanismos de evasión terminan.

Y es que cada energía que llega tiene que agotarse hasta el fin. Nada de esconderla, ni de negarla, y menos taparla con distracciones, llámese chocolate, sexo, tele, o lo que sea.

Yo misma lo he hecho infinidad de veces hasta que  leyendo los escritos del Dr Hawkins y Jeff Foster, no me limité a decir “Qué bien”…sino que me animé a no “sacarle el cuerpo” a nada y resultó toda una revelación que agradezco a los hermanos-espejos que nos trasmiten esa posibilidad que resulta la más sencilla, si le quitamos el miedo.

Muchas veces  paso por momentos familiares en que flaqueo…y casi siempre, aun estando de pie y cocinando o limpiando la casa, tengo que parar, reconocer lo que me está agobiando, o no…simplemente reconocer el síntoma…la sensación de opresión en la garganta o en el plexo solar…y ya no huyo, ni con una pastillita, ni con una llamada a una amiga, sino que respiro varias veces hondo pongo mi atención amorosa en donde siento dolor u opresión, física o emocional…y  me abro a sentir esa energía sin que se acumule en  mis deudas…y como dice el doctor Hawkins…hasta me animo a decir…”Padre, dámela toda”…Esa energía dura en promedio un minuto y medio…más o menos…la recibes y sientes y se agota. Eso es todo…cuando surge otra…heces igual, paras, le das toda tu atención amorosa…la dejas manifestarse y SE ACABA.

Vale para todo.

Muchos me escriben sobre la pérdida de un ser amado. No soy consejera de duelo, pero he pasado por varios aún sin las perspectivas aliviadoras que el abrirnos a las experiencias nos dan

El dolor puede ser tremendo. Lo primero para enfatizares que el dolor de la pérdida es muy natural y que debe ser aceptado. Es común pensar que sentir dolor “no es aceptable espiritualmente”, pero cuando nuestra vida ha estado profundamente enredada con la de otro ser, los dos somos parte de un sistema emocional, una especie de amor compartido que fluye entre nosotros. En ese tipo de relación no somos, en un nivel emocional, dos seres completamente separados. Y cuando perdemos al otro, parece que una parte de nosotros ha sido arrancada. Se siente de esa manera porque eso es exactamente lo que sucede energéticamente.

Así que, si estás en ese trance u otro doloroso, toma  un respiro y di: "Está bien sentir esto". Realmente lo está.

Incluso los más iluminados sienten dolor.

Cuando pensamos que hay algo mal acerca de sentir dolor, agregamos una segunda capa de sufrimiento, que a menudo es mucho más dolorosa que la primera. Esta segunda capa de dolor viene de decirnos cuán terrible es la experiencia que estamos teniendo, cómo no debería haber sucedido, etc. Aceptemos que está bien sentir el dolor inicial, y es menos probable que agreguemos  esa segunda capa.

Considero que el dolor es una expresión de amor. El dolor es como se siente el amor cuando perdemos, o así lo consideramos, el objeto de nuestro amor. Y eso vale para todos, aun los que se han leído y releído los libros sobre desapego y mil más. Intenta ser consciente del dolor y verlo como valioso, porque es Amor. Muchos me dirán “es apego”…puede que el apego sea una fase  menos madura del Amor  libre de todo lazo…pero no demasiados llegan a éste último sin pasar por el más personal. En la dualidad…sin amor, no hay dolor. Pero sin dolor, no habría amor. Entonces, tenemos que ver el dolor como parte del paquete de la experiencia dual, por así decirlo.

Me ha servido poner mi atención en ese dolor, detectarlo, reconocer que una parte de mi expresión está sufriendo y enviarle mucho amor compasivo…para no agregar una segunda capa de dolor…sino para que se sienta reconocido, vivido y se diluya.

Mientras presto atención consciente a la parte de mi humanidad que está sufriendo (notando en qué parte del cuerpo se encuentra el dolor), suelo decirme cosas como "Está bien". Sé que duele …estoy aquí, fuerte para ti” . También me digo “Lili…te amo, el Espíritu responde aquí y ahora y te abraza en Luz y Amor”

La única diferencia entre nosotros y alguien con maestría emocional es que nunca agrega una segunda capa de dolor.

No he llegado a ese nivel…pero  confío plenamente que no huyendo, todas esas energías que capa a capa deben caer, lo hacen cuando me abro sin miedo a sentirlas y permito que la Vida viva a través de mí…y a la vez sé por experiencia que la energía aceptada, no golpea más con la misma intensidad.

Y LAS BENDICIONES FLUYEN!!!

Tahíta

miércoles, 24 de enero de 2018

Una Bondad Amorosa que se toma su tiempo


La bondad amorosa es una práctica que se  hace eficiente de a poco y con ligereza. Sin forzarla.

Sería abrupto después de años de ser programados para el ataque y la defensa, deponerlos y abrir el corazón vulnerable a su espaciosa perspectiva amorosa.

Aunque no lo crean, la mayoría de las personas se quedan detenidos en el primer estadio de la meditación de la Bondad Amorosa…porque es la etapa en que la tenemos que aplicar a nosotros mismos, sentirla, experimentarla para expandirla después. Otros, más abiertos al arte de amarse, pasa esa etapa sin demasiados tropiezos y la siguiente pero se estancan  en la tercera o la cuanta. Y es que las etapas son…mostrarnos a nosotros bondad amorosa, mostrarla a los seres amados, extenderla a personas desconocidas con las que no tengamos historia, abrirla luego, y debe ser la etapa más dura, a  aquellos con los que tenemos conflictos, enojo, enemistados…y al fin hacerla extensiva a TODO SER…lo que, paradójicamente parece ser menos difícil que abrazar con ella a nuestros presuntos  “enemigos” a quienes nos han herido, maltratado, no tenido en cuenta, abandonado, etc.

Debe hacerse de la manera más fácil posible para que la experiencia brote con suavidad y naturalidad. Hacerlo de la manera más fácil posible significa primero usar frases que nos sean significativas.

 Y esas frases, que podemos elegir entre las que más nos resuenen, las aplicamos primero a nosotros mismos:

Que me llene de bondad amorosa; que me acoja con bondad amorosa.

Que me sienta a salvo y tranquilo.

Que me sienta protegido.

Que sea feliz.

Que me acepte tal como soy.

Que alcance la paz.

Que llegue a conocer la alegría natural de estar vivo.

Que mi corazón y mi mente se abran para recibir el amor.

Que me libere de todo pesar, dolor y duda.

 

Dejamos que la mente descanse en las frases. Podemos acompañarlas con respiración consciente o no: el foco de la atención son las frases. Permitimos a los sentimientos ir y venir.

Podemos usar cualquier frase que sea poderosa para cada quien. Deben ser significativas no solo de manera temporal: aprobaré este curso, sino algo profundo que desearíamos y deseamos a los demás. Los pensamientos son muy importantes al hacer la práctica de bondad amorosa, no luchamos para tener cierto tipo de sentimiento y otros no. 

Solo dejamos que la mente descanse en las frases.  A veces se sentirá glorioso, será extraordinario.

Otras  veces será muy común, muy mecánico, pero no importa. No significa que no está pasando nada o que no está funcionando. Lo importante es hacerlo, es formar esa intención en la mente porque estamos uniendo el poder de la bondad amorosa y el poder de la intención, y eso es lo que producirá el efecto de ese flujo libre de bondad amorosa.

Las frases funcionan. Lo corroboran personas que no creían en su efectividad, que las repetían a veces con hastío, otras no…y al tiempo encontraron que les era más fácil amarse, perdonarse y hacerlo con los demás.

En la siguiente fase, extendemos esas frases  un ser amado o a varios, de a uno por vez. Podemos cambiar las frases  de lo que deseamos se manifieste en su vida, de acuerdo a las necesidades que reconocemos en cada quien.

Después de haber estado aplicando las frases en un ser amado, la hacemos extensivas hacia alguien neutral, alguien desconocido o sin historia emocional con nosotros. La primera tarea, por supuesto, es encontrar alguien neutral porque a menudo, tan pronto como conocemos a alguien ya  tenemos un juicio: Me gusta. No me gusta. Eso ya no lo califica como neutral

Si podemos posicionarnos ante alguien de manera neutral, es una práctica menos personal enviarles bondad porque no hay ninguna historia con ellos.

En útil darnos cuenta que esa persona, sea como sea su apariencia o vida, solo desea como nosotros, estar en paz, ser feliz, vivir…sin juzgarlo.

Podemos repetir:

Que te llenes de bondad amorosa; que estés acogido en bondad amorosa…que sientas ahora mi amor.

Que te sientas seguro y en paz.

Que te aceptes a ti mismo tal como eres.

Que seas feliz.

Que alcances la paz..

Que conozcas la alegría natural de estar vivo.

Que despierten tu corazón y tu mente.

Que seas libre.

Después de hacer eso por un tiempo, para avanzar, enviaremos bondad amorosa a alguien con quien tenemos dificultades. La etapa más difícil, porque esa persona, de alguna manera, simboliza la diferencia entre la bondad amorosa  condicional, y la incondicional, que va más allá de elegir quién es merecedor de bondad amorosa (todos lo son),de satisfacer nuestros deseos, una etapa en la que ni siquiera pretendemos que el afecto regrese, o que las personas nos traten bien. 

Es esa persona la que define la línea entre lo que es finito y lo que es infinito.

 Sin embargo, no es fácil. Muy a menudo  pensar en esta persona  aviva sentimientos como: enemistad, enojo, miedo, o lo que sea. Cuando enviamos bondad amorosa a una persona con la que sostenemos una relación difícil, solemos sentir todos estos otros sentimientos manifestados como  ira. 

Si es posible, tenemos que intentar  soltarla. Recitamos las fases anteriores, o las que sintamos. Si es demasiado fuerte, entonces podemos aplazarlo hasta que nos sintamos más preparados.

No sirve forzarse. Prestemos especial atención al sentimiento desagradable hasta que comience a disminuir un poco, no necesitamos juzgarlo ni juzgarnos. 

Permanecemos con ese sentimiento hasta que disminuya. Siempre disminuye. Ahora, cuando podamos, retomamos la práctica de bondad amorosa nuevamente.

Práctica guiada de amor y bondad

Una vez que se nos hace  habitual la bondad amorosa puede surgir de nosotros en todo tiempo o lugar: en un transporte, en la calle, en un supermercado, con un vecino, un médico, un vagabundo, un animal o planta…pero al principio  la mayoría de las personas prefieren  hacer meditaciones cortas , en silencio, para extender la misma. Cada quien sabe si lo siente hacer.

Para comenzar, tomamos una posición sentada cómoda  cerrando los ojos.

Encontramos frases que nos gustaría usar. Tomando algunas respiraciones profundas, relajando el cuerpo, encontrando las frases que reflejan lo que deseamos más profundamente para nosotros. Muy suavemente las repetimos. Podemos poner las manos sobre nuestro corazón.

Luego traemos a la mente a un Ser amado, o alguien por quien sentimos respeto, admiración, afecto o gratitud, y tratamos de mantener la imagen de esa persona o pronunciamos su nombre mentalmente. Dirigimos esa fuerza de amorosa bondad hacia ellos, deseándoles seguridad, felicidad y paz.

 Muy suavemente, una frase a la vez, dejamos que la mente descanse en cada frase.

Y si se viene a la mente cualquier otra persona amada, admirada o apreciada, dirigimos las frases hacia ella, deseando su felicidad y su bienestar.

Ahora traemos a una persona neutral a la mente. Observamos cómo se desarrolla el sentimiento de bondad amorosa. Que sea alguien en nuestra vida con quien no tenemos un fuerte sentido de agrado o desagrado.  Extendemos la sensación de bondad hacia ella. Si  nadie viene a la mente en esta categoría, entonces seguimos con un conocido poco implicado con nosotros.

Pasando a la siguiente fase, si podemos, recordemos a alguien con quien tengamos dificultades. Si hay alguien con quien tenemos tal vez una dificultad no muy grave, comenzamos con él: alguien con quien hay conflicto, hay tensión. Hay inquietud, alguien de quien diríamos “no me gusta”. Recordando que esa persona, también, en su alma, solo quiere el bien; que por ignorancia, todos cometemos errores que crean daño o sufrimiento, y que causar sufrimiento inevitablemente traerá sufrimiento a esa persona. Veamos si podemos extender esa fuerza de amorosa bondad hacia ella. 

Enviar bondad amorosa no significa que aprobemos o desaprobemos sus acciones, significa que podemos ver claramente las acciones que son incorrectas  y  aun así no perdemos la conexión y podemos comenzar a abrirnos para amarle, como sea…aún en el futuro. Sin forzar.

Una vez que la traemos a la mente repetimos para ella las frases anteriores o las que sintamos…. Si podemos encontrar algo bueno de esta persona, en medio de todo lo demás, si nos podemos enfocar en esa cosa buena, encontraremos que hay una sensación de acercamiento, apertura, y todo el resto se puede comenzar a ver desde otra perspectiva.

Que te llenes de bondad amorosa; que estés acogido en bondad amorosa…que sientas ahora mi amor.

Que te sientas seguro y en paz.

Que te aceptes a ti mismo tal como eres.

Que seas feliz.

Que alcances la paz..

Que conozcas la alegría natural de estar vivo.

Que se te despierten el corazón y la mente, que seas libre.

 

Ahora, expande ese amor a todos los seres, en todas partes, sin distinción, sin exclusión:

Que todos los seres vivos estén libres de peligro, pueden tener felicidad mental, pueden tener felicidad física, pueden tener bienestar.

Todas las criaturas, conocidas o desconocidas, cercanas o lejanas, nos gusten no nos gusten o nos sean neutrales: a todas las abrazamos en esa bondad amorosa.

Todos los individuos... los felices, los que están sufriendo o causando sufrimiento: sean sin distinción abrazados en la bondad amorosa de nuestros corazones.

Todos los que existen 

Cada ser, en todos los lugares, pueden ser capaces de acceder a lo que deseamos para nosotros mismos.

Que todos los seres se llenen de bondad amorosa.

Que todos los seres conozcan una enorme paz.

Que haya paz en la tierra; paz en todas partes.

Que se despierten todos los seres; que todo se liberen.

 

Cualquier cosa, frase recordatorio o gesto que pueda inspirarte en esta meditación, puede ser recreado.

 

A mí particularmente me resuena mucho el texto de la Bendición a la Tierra del maestro sanador Choa Kok Sui, que les comparto debajo…

 

Bendición de la Tierra con bondad amorosa

 

Desde el Corazón de Dios,

Que toda la Tierra sea bendecida con bondad amorosa.

Que toda la Tierra sea bendecida con gran alegría,

felicidad y paz divina.

 

Que toda la Tierra sea bendecida

con comprensión, armonía, buena voluntad

y voluntad encauzada hacia el bien. ¡Así sea!

 

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de amor y bondad divinos.

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de gran alegría, felicidad y paz divina.

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de comprensión, armonía, buena voluntad

y voluntad encauzada hacia el bien.

¡Con gratitud, así sea!

 

Co creamos con cada pensamiento, sentimiento, palabra y obra, y podemos con intención y aún sin ella, y de echo lo hacemos, influir en el campo energético de nuestra aura y el de los demás…DE TODA VIDA.

Así que los invito a encontrar las herramientas para que aún a la distancia podamos ser fuente de Paz y Amor

Y…LAS BENDICIONES SIGUEN FLUYENDO!!!

Tahíta

No hacer: el espacio entre lo viejo y lo nuevo


Los problemas que experimentamos en nuestras vidas y en el mundo provienen del empobrecimiento energético y la desconexión. De nuestra falta de capacidad para sentirnos a nosotros mismos, a la Tierra y de no percibir cómo la Vida se mueve y evoluciona a través nuestro.

 El problema no es si actuar o no, si  "hacer algo" o no hacerlo, sino qué es lo que realmente nos impulsa a actuar.

Antes de poder pasar a una nueva historia, la mayoría de la gente -y probablemente la mayoría de las sociedades también- primero tienen que navegar por el pasado.

Entre lo viejo y lo nuevo, hay un espacio, un vacío. Es el espacio en el que las lecciones y los aprendizajes de nuestra  vieja historia tienen que integrarse. Solo cuando las integramos, lo anterior estará realmente completo.

Es un trabajo de integración sutil en el que cerramos un ciclo, comprendiendo que no queremos seguir  con eso, de esa manera.

Y el vacío del no hacer es fundamental.

Entonces podemos palpar el vacío preñado de lo que todo surge. Preñado de posibilidades latentes, ya que la nada no existe, y el vacío es solo un campo inmenso de posibilidades potenciales que necesitamos explorar para dar atención a lo que aspiramos que surja. HE AQUÍ EL PODER DE LA MANIFESTACIÓN Y CO CREACIÓN CONSCIENTES.

Volviendo a la esencia, recuperamos la capacidad de actuar desde la esencia.

Volviendo al espacio entre historias, podemos elegir  la libertad y no el hábito.

Poder cortar con viejos hábitos es tan liberador como  imposible de hacer sin un acto de consciencia profunda  emergente de ese espacio que nos concedemos.

Un buen momento para no hacer nada es cuando nos sentimos atrapados.

Éste, para mí, es un buen momento para no volver a repetir las viejas historias y darme la oportunidad de nuevas decisiones o un nuevo fluir. Abandonar todo esfuerzo  y permitir que se detengan las demandas.

No temamos hacer lugar al vacío. Es la fuente a la que debemos regresar si queremos ser libres de las historias y los hábitos que nos atrapan.

Si estamos atascados y no optamos por visitar el lugar vacío, con el tiempo terminaremos allí de todos modos.

 El viejo mundo se viene abajo, pero lo nuevo no ha surgido. Todo lo que alguna vez pareció permanente y real se revela como una especie de sueño. No sabemos qué pensar, qué hacer. La trayectoria de vida que trazamos parece absurda, y no podemos imaginar otra. Todo es incierto.

Sin los espejismos de orden que alguna vez parecieron protegernos y filtrar la realidad, nos sentimos desnudos y vulnerables.

 Pero también percibimos cómo surge cierta libertad. Las posibilidades que ni siquiera existían en la vieja historia se encuentran ante nosotros, aun sin saber cómo llegaremos a ellas.

Ese es el espacio donde el viejo mundo se derrumba pero lo nuevo aún no ha emergido.

El desafío es permitirnos estar en ese espacio, confiar en que la siguiente historia surgirá cuando el tiempo de transición que nos permitimos haya terminado, y que lo reconoceremos.

 Se nos ha enseñado a no detenernos nunca, a que sigamos, a  que "hagamos algo".

Si estás como yo, en el espacio sagrado entre las historias, permítete estar allí.

 Suena  aterrador perder las seguras y viejas estructuras, pero incluso si perdemos cosas que nos era impensable perder, estará bien.

Hay un tipo de gracia que nos protege en el espacio entre historias, la llames como la llames.

 No es que no perderemos nuestro matrimonio, dinero,  trabajo. De hecho, es muy probable que perdamos alguna de estas cosas. Pero incluso habiendo perdido eso, todavía estaremos bien. Nos encontraremos en contacto  estrecho con algo mucho más precioso; algo que el moho no puede corroer y los ladrones no pueden robar.

 Algo que nadie puede arrebatarnos porque no se puede perder. Algo que siempre está ahí, esperándonos.

Este es el lugar de descanso al que volvemos cuando la vieja historia se desmorona. Libre de su niebla, ahora podemos recibir una visión verdadera de la próxima historia, la próxima fase de la vida. De la unión de esta visión y este vacío, nace un gran poder.

 Posibilidades que ni siquiera existían en la vieja historia se abren ante nosotros.

 No hacer nada surge naturalmente del colapso de la "vieja historia" y los "viejos actos".

También como civilización, en algún momento, vamos a tener que parar.

Solo paremos, sin ninguna idea de qué hacer.

Aún si estamos perdidos en un infierno con un mapa que nos lleva en círculos, sin una salida…reconozcamos que para salir, tendremos que soltar el mapa y observar los  alrededores.

La procrastinación, la pereza, el poco entusiasmo nos  indican que la vieja historia ya no nos está motivando. Lo que una vez tuvo sentido, ya no tiene sentido. Estamos comenzando a retirarnos de ese mundo. La sociedad hace todo lo posible para persuadirnos de que no nos retiremos a un  vacío transitorio. Pero…se requieren medios motivacionales y químicos cada vez más potentes para mantenernos enfocados en aquello en lo que no queremos centrarnos y motivados en hacer aquello que ya no nos importa. Los sistemas no quieren que nos retiremos a vacíos conscientes.

Por eso, no hacer nada…es un arte imperativo.

Y es perfecto para el momento en que termina una historia y entramos en el espacio entre las historias. Estoy hablando de “wu-wei”. Algunas veces traducido como "no-hacer", aunque también equivale a "no presionar" o "no forzar". Significa espacio, libertad de reflexionar: actuar cuando es el momento de actuar, no actuar cuando no es el momento de actuar.

Todas las cosas regresan a su raíz.

Volviendo a la raíz, hay quietud.

En la quietud, el verdadero propósito se manifiesta.

 Podemos elegir darnos el espacio sagrado de un vacío del que surjan, sin forzar nada, nuevas perspectivas, la posibilidad de desarraigarnos de viejas historias y regalarnos nuevos comienzos más conscientes, ligeros, amorosos…y cuanto queramos dejar fluir.

En eso estoy.

Solo hay que saltar fuera de las estructuras que nos creamos, de los programas que tomamos como adecuados, de los hábitos que repetimos…

Hay que saltar al vacío…para descubrir que no es la nada, que está preñado de posibilidades inimaginables, y nosotros aún si atrevernos  VIVIR.

Si puedes…para y salta♥

 

Las bendiciones fluyen!!!

Tahíta

Abriéndonos a una Vivencia más Amorosa


Vivimos en uno de los momentos más transformadores en la historia de nuestro planeta. Esencialmente, un tiempo de despertar de la consciencia.

Por supuesto, puede que algunas personas no sean ni  remotamente conscientes de esto, ya que cada uno experimenta la vida dependiendo de dónde pone su atención, y en este momento hay muchas distracciones tecnológicas, sociales y mediáticas, entre otras.

 Sin embargo, aquellos de nosotros que miramos en otra dirección estamos percibiendo una expansión en la Conciencia grandiosa. Aun  nos damos cuenta de cuánto han cambiado nuestros procesos y percepciones los últimos años.

En ésta época de despertar global, se hace cada vez más evidente que "todo lo que hacemos al otro, por o para otro, lo estamos haciendo por nosotros mismos" pues en el Campo de Conciencia que solemos llamar Dios…todos estamos relacionados y tejidos como hilos de una única urdiembre.

La energía de la Transformación se dispara y nos toca individual y globalmente y eso se nota en el descontento social, institucional, y más en lo personal, lo más íntimo, donde experimentamos desazón, confusión, cansancio de seguir cumpliendo con normas que  profundamente ya no nos convencen.

Estamos presenciando lo que llamo la Gran Transformación: un período de agitación social  y de poco innovadas políticas que indican la agonía y la disolución del Viejo Paradigma por un lado, y una mayor aceptación de nuestra interdependencia indicándonos una nueva forma de estar en armonía con toda Vida.

Esto, no es un brote revolucionario…sino EVOLUCIONARIO. La evolución es la revolución que necesitamos…una evolución con el amor compasivo y la paz como sustento.

Ante el caos y la desidia que parecen reinar, consideremos que no somos simplemente organismos reactivos que responden a meros estímulos. Tenemos el poder de la elección intencional y consciente. Podemos  elegir  dónde poner nuestra atención, podemos  elegir  qué alimentar con nuestra energía, podemos  elegir  qué apoyar con nuestro dinero, podemos  elegir  cómo responder a lo que percibimos, y podemos  elegir las palabras y hasta el tono de voz en nuestro hablar. Podemos  elegir  la actitud y la intención que traemos a nuestro mundo, y más específicamente, a nuestra comunidad.

  Compasión en el corazón, claridad y coherencia en la palabra, el pensamiento y la acción.

En realidad es bastante simple: la clave del poder del individuo está en nuestras relaciones, porque la base de una vida armoniosa en cualquier sociedad depende de nuestra interrelación y cómo elegimos tratarnos el uno al otro diariamente, no solo cuando estamos en un encuentro de meditación, un retiro o una fecha determinada en que se festeja el reencontrarnos y amarnos a pesar de nuestros roces egoicos.
No necesitamos esperar a que un desastre natural nos inspire a estar "todos juntos en esto" porque realmente TODOS estamos en esto - la Vida - juntos.

 No necesitamos esperar a que una catástrofe nos recuerde actuar con  amabilidad, cooperación, consideración, generosidad o compasión;  podemos elegir expresar esas cualidades en cada encuentro, todos los días, y no necesitamos que factores como raza, religión, nacionalidad, género o incluso afiliación política entren en juego o importen.

Comencemos sin tardanza, desde donde podamos y estemos. La forma más sencilla de decirlo es: seamos amables. Aprendamos a expandir una energía amorosa hacia todo lo que esté en nuestro campo energético, sea vegetal, animal, humano e incluso elementos materiales.

¿Cuántas veces nos encontramos con  personas que viven dando portazos, descargando su insatisfacción golpeando niños, animales y aún objetos, a los que se debería tratar con igual consideración porque sencillamente forman parte de la Vida… que los ha creado para que nos sirvan con energías solidarias y a las que podemos agradecer al menos con suavidad y estima?

 Podemos elegir ser amables y agradables cuando tratamos con el cajero o el mozo que nos sirve, podemos elegir ser considerados con los demás cuando conducimos por la calle, podemos elegir ser amables, solidarios o corteses en cada contacto humano. En un mundo que se ha acelerado exponencialmente, solo estar dispuesto a atender, tener en cuenta o escuchar al otro, ya es un acto de suma bondad.

Como dijo Mark Twain…”la bondad es el lenguaje que los sordos pueden oír y los ciegos ver”.
A nuestro alrededor hay gente en tareas que hemos realizado y otros haciendo lo que nunca quisiéramos hacer. Estas personas no son anónimas, son nuestros vecinos, nuestra madre, padre, hermanos, hijos o el ser querido de alguien, y nos están sirviendo en los roles que ocupan, sean los que sean.

 ¿Qué pasaría si expresáramos aprecio por su servicio e hiciéramos que su encuentro con nosotros fuera un momento de calidez y conexión?

¿Qué pasaría si la intención predeterminada en nuestra vida cotidiana fuera hacer que la gente se sienta bien consigo misma? 

  ¿Qué pasaría si lo que le decimos, escribimos o escuchamos provocara como respuesta un: "Esto cambió mi día"?
El cambio que queremos ver en nuestro mundo no es algo que se pueda legislar o imponer desde afuera; no es algo que podamos lograr a través de protestas, marchas y huelgas. Es algo que solo puede venir desde el interior de cada uno de nosotros eligiendo traer un poco más de bondad a nuestro trato a medida que vivimos nuestras vidas.

 La física cuántica nos dice cómo el observador afecta lo que observa: esa es la forma en que los individuos afectamos nuestra realidad colectiva.

 ¿Qué pasaría si comenzamos a observar a través de los ojos del amor? 

De la misma manera que la recompensa de la paciencia es la paciencia, la recompensa de un acto de  bondad es: vivir en un mundo más amable, más amoroso. 

En verdad: todo lo que encarnamos y expresamos crea el mundo en el que vivimos.

Los pequeños actos individuales tienen el poder de afectar la conciencia colectiva. Se demostró experimentalmente que una oración grupal, masiva, bajó los índices de criminalidad en toda una ciudad.

Cuando reconocemos que somos parte de un Todo y continuamente contribuimos con la calidad de nuestra energía a ese Todo, podemos elegir y expresar más amabilidad, elevando el índice vibratorio del colectivo y contribuyendo a una sociedad transformada.

Todo cambio comienza en cada decisión  personal.

Me convoco y les convoco al cambio…por una experiencia más amorosa y pacífica.

Tahíta

No digas eso ante una Pérdida


Habiendo hablado con personas que pasan por un momento doloroso, especialmente la pérdida de seres queridos. Les pregunté qué fue lo que más les ayudó y qué lo que menos ayudó en su proceso de pérdida. La abrumadora respuesta que generalmente recibí no me sorprende. 

La mayoría de la gente estuvo de acuerdo en que algunas cosas que las personas dicen en esas circunstancias ayudan, y otras lastiman. 

Algo no necesariamente incorrecto, dicho en el momento inadecuado, puede hacer encender en ira a alguien muy pacífico. Todos coincidieron en que preferirían que alguien dijera poco o nada en lugar de balbucear nerviosamente y decir cosas inadecuadas. Las palabras son poderosas Pueden unir o separar, sanar o herir, fortalecer o debilitar al escucharlas. 

Es todo un arte aprender a usar palabras compasivas que ayuden a sanar y no hieran. Especialmente en momentos de pérdida.

Consideremos algunas cosas que solemos decir que no ayudan:

"Es la voluntad de Dios". Si bien eso es cierto para aquellos que creen en un Poder Superior, oírlo decir no ayuda. Puede hacer que las personas se enojen aún más de lo que ya están con Dios a causa de su dolor. 

"No debes enojarte con Dios; eso está mal ", le dijo una persona a una amiga cuando murió su hijo y expresó su enojo con Dios. "No puedes sentirte de esa manera", le dijo. "Es incorrecto. Enfadarte con Dios te aleja de tu fuente de ayuda y apoyo”. Estas palabras no ayudaron. Ahora mi amiga sentía culpa adicional por sus sentimientos “inadecuados” además del tremendo dolor de haber perdido un hijo, que la acompañó mucho tiempo. Sentirse culpable por estar enojado con Dios es una emoción innecesaria. Dios, el Campo de Energía, la Vida, o como quieras llamarlo, es lo suficientemente grande como para manejar nuestra rabia. Sentirse enojado con la otra persona es parte de cualquier relación íntima normal. Sentirse lo suficientemente cerca de Dios como para permitirnos enojarnos con él es muestra de intimidad. Está perfectamente bien si así es como nos sentimos.

"Sé cómo te sientes". No: tú no lo sabes. Incluso si experimentaste una pérdida similar, ¿cómo sabe que la otra persona se siente exactamente como te sentiste? Cada uno de nosotros tiene nuestras propias respuestas emocionales únicas ante una pérdida. Si realmente supieras cómo se siente alguien, no necesitarías expresarlo, porque sabría que lo entendiste. No pidas nada al otro. Deja que las personas sean lo que son y sientan de la manera en que lo hacen. Date cuenta de que cómo se sienten puede ser diferente a cómo lo sentiste o sentirías.

"¿Todavía no has terminado con ese duelo?" Fue la primera Navidad después de la muerte del hijo de mi amiga. Ella  caminaba por un centro comercial cuando un viejo amigo se le acercó. "¿Cómo estás?", Le preguntó. "No muy  bien", respondió. Él pareció sorprendido. "¿Por qué no? ¿Qué ocurre? ", preguntó. "Mi hijo murió", le dijo. Él retrocedió como si tuviera lepra. "¿No lo has superado todavía?", Preguntó. Esas, según ella, fueron las palabras más hirientes que alguien le dijo. Tendemos a castigar y castigarnos poniéndole plazos al dolor, como si hubiera una regla acerca de cuánto tiempo debe tomarnos procesar y sobreponernos a una pérdida. No es así. Es compasivo tomarse el tiempo necesario. No siempre podemos movernos tan rápido como otros en el dolor.

La mayoría de las personas tarda unos ocho años en superar la peor parte de perder un hijo. A mi amiga le tomó cerca de diez y está bien. Cada uno de nosotros tiene un ritmo y tiempo personal, nuestro propio ritmo. Probablemente no nos moveremos a la misma velocidad que el resto del mundo. Es nuestro dolor, nuestra pérdida.

"Él (o ella) es más feliz o está mejor ahora". Cuando hemos visto a alguien sufrir una larga y prolongada enfermedad, considerar que ha dejado de sufrir puede ser una bendición. Pero dejemos que la persona llegue a esa conclusión por sí mismo. ¿Qué esposa quiere pensar que su marido es más feliz sin ella? ¿Qué padre quiere saber que su hijo está mejor sin su padre? Estas no son palabras de consuelo: son palabras que lastiman a la persona afligida.

"Avísame si hay algo que necesites". Estas palabras no duelen pero tampoco ayudan. Las personas afligidas a menudo no tienen idea de lo que necesitan. Lo que quieren es que la pérdida no haya ocurrido. Pensemos en algo útil que podamos hacer, y luego hagámoslo. Hacer las compras puede serle una tarea difícil por un tiempo, aunque más tarde se convierta en una tarea reconfortante. Las películas pueden ayudar a algunas personas en duelo; les gusta ver una historia. Les ayuda a sanar. Si ese es el caso, llevémosle a la persona algunos DVD o veamos películas con ellos. La compañía puede ser reconfortante, pero consideremos que hay personas, como yo misma, que prefieren procesar el dolor en soledad.

 A otras personas les gusta leer. Podemos facilitarles lo que les gustaría leer. Podemos cocinar para quienes están sumidos en su dolor e incluso  ponerles alimentos en el freezer para que tenga cuando su ánimo no le permita cocinarse. No esperemos una invitación para comer. Es posible que la persona quiera comer sola o que no tenga apetito. Algunas veces, hacer tareas como cortar el césped, lavar el automóvil o hacer otros trámites pueden ser útiles. Pero antes de involucrarnos demasiado y asumir  demasiado, preguntémosle si hacer alguna tarea particular es algo que le gustaría. Respetemos los límites y privacidad de las personas.

"Necesitas dar un regalo a todos los que estuvieron a tu lado la semana de la muerte de tu hijo”. Sí, alguien realmente le dijo eso a mi amiga. Las personas en duelo, especialmente ante pérdidas profundas, son extremadamente vulnerables. Necesitan protección, no tener que ocuparse de los que debieran ayudarlas. Mi amiga me expresó que esperaba que la vida la  protegiera después de su pérdida, pero sucedió todo lo contrario, algunos esperaban que ella en sus condiciones aún les ofreciera comida  o atenciones. Realmente, muchos no aprenden aún a “caminar en los zapatos del otro”.Aún así, recordemos que son los zapatos del otro.

Pasemos a las cosas que podemos decir que sí ayudan, aunque no hay una forma precisa de poder consolar y ayudar a alguien en duelo.

Podemos considerar decir:

"No tengo palabras" o "Todo lo que pueda decir es que te amo y siento tu pérdida". Recordemos que nuestra misión es consolar, no consolarnos. Cuando tengamos dudas sobre qué decir, digamos la verdad y seamos breves.

"Es terrible que tengas que pasar por esto, pero sé que eres fuerte y lo superarás". No tratemos de buscar el lado positivo. A veces la vida apesta. Admitámoslo. Digamos la verdad. Expresemos las cosas tal cual son o se sienten. Es sincero para el que sufre y para nosotros, honesto y simple. Sin adornos.

"Llámame a cualquier hora del día o de la noche. Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde si necesitas y quieres hablar” .No presionemos a nuestros seres queridos para que hablen, pero tampoco dejemos de escucharlos cuando lo necesiten. Puede ser que quiera contar la historia de su pérdida una y otra vez. La gente necesita hacer esto para integrar lo impensable en sus vidas. Pero…no los llamemos en el medio de la noche a menos que la persona específicamente nos pida que lo hagamos. Puede ser molesto, inquietante, y no ayuda. 

 Preguntémosle a la persona si se siente cómoda hablando de la pérdida. Algunos quieren hablar; otros no. Si a la persona no le importa hablar, compartamos su recuerdo favorito sobre el amado que murió. Ayuda a mantener a la persona viva de una manera amorosa. Un gran temor cuando perdemos a alguien es que nos olvidaremos de la persona o que nos olvidará. Compartir recuerdos especiales puede hacer que se sienta bien aunque llore. Asegurémonos de que sea un recuerdo positivo, divertido o amoroso que se refiera a las buenas cualidades de la persona. Los recuerdos que compartamos serán profundamente apreciados.

Estar cerca de alguien con un dolor intenso, o incluso moderado es incómodo. No es nuestro trabajo solucionarle la vida a nadie o quitarle el dolor. No tenemos tanto poder. Intentar componer a alguien también implica considerar que no está bien que tenga esos sentimientos. Lo que se siente, es lo adecuado. Permitirle a cada quien ser como es, como siente ser. Si no estamos seguros de qué decir, cuanto menos digamos, mejor. Dejemos que maneje su dolor a su modo. Usemos nuestros dones y habilidades para descubrir lo que el otro realmente necesita. Permitámonos percibirlo y apoyar al otro haciéndole saber que lo que siente y el tiempo que le lleve el duelo, están perfectamente bien.

Recordemos, no asumir que el otro quiera hablar de su pérdida. Respetémoslo en su silencio también.

El  solo hecho de asegurarle a quien ha sufrido la pérdida que creemos en su poder para sobrellevar lo que están experimentando puede ser muy sanador.

Seguramente si cuidamos nuestras palabras, no solo esa persona sino también nosotros nos facilitaremos el camino hacia la paz.

Tahíta

 

 

lunes, 25 de diciembre de 2017

El Solsticio de tu vida-


Hoy me levanté por la mañana observando las enormes nubes  oscuras y aceradas que  antecedieron a una lluvia primero fortísima, con vientos huracanados y ahora más suave y reparadora de la gran sequía…y no tuve ganas de hablar del significado espiritual de Solsticio…en verdad, ya no siento tener que llenarme y llenar a otros de información innecesaria.

 Porque según la creencia de uno u otro te dirán que el solsticio de invierno es un sumergirse en la oscuridad o un período de introspección para sembrar lo que debe después brotar y que el solsticio de verano es  el poder del sol y el fuego o un momento de quemar las naves, cerrar ciclos, actuar, salir del letargo.

Unos te dirán que celebres el solsticio de verano encendiendo fogatas (a mí me la apagaría la lluvia) y otros que rindas culto al Cristo interior que en el solsticio de Diciembre se supone que renace en la figura de Jesús.

Soy un poco hereje al respecto. Nunca hago lo que no siento…especialmente rituales, pero sí celebro la libertad que tiene cada ser se interpretar, sentir, celebrar o no lo que se le ocurra, sean solsticios, fechas, cumpleaños, y hasta divorcios.

Realmente me he divorciado de la creencia en tener o no tener creencias, por lo que puedo respetar y aceptar cualquier celebración o no celebración.
Cuando especialmente de noche, quiero regalarme  la sutilidad del fuego ondulante dela llama de una vela, la enciendo y la disfruto, aunque no sea una fecha especial y no haga un pedido especial. Pero también la enciendo, si lo siento, para invocar quemar influencias transgeneracionales o para honrarme u honrar…si lo siento.

No hay fechas impuestas.

Lo mismo sería si amara las fogatas, como muchos pueden hacerlo .No necesito fechas…lo que no quiere decir que si alguien me invitara a una apertura de energías de solsticio no fuera…porque soy libre. No soy católica, pero he ido a iglesias a escuchar  a amigos que cantan villancicos en un coro….por disfrute y podría ir a un templo budista o de cualquier religión, con respeto y amor.

Hoy para mí es un día de comienzo de verano, o solsticio, como quieran llamarle. Es plácido. Miro la lluvia por la ventana y la danza acompasada de las ramas en el fuerte viento.

Tomo un té y disfruto de la compañía de mis animales amados. Si no lloviera estaría caminando seguramente…pero el momento llama a este recogimiento, que según lo preestablecido sería apto para un solsticio de invierno. Pero no…aquí es solsticio de verano y llueve…así que no hay normas fijas.

Nadie puede decirnos como vivir cada día…ni puede marcar un día en especial. Solo nosotros.

Para mí ya es irrelevante decirles que en el solsticio deben soltar lo viejo, abrirse a los cambios, dejar ir, vivir el presente, bla, bla, bla…porque en todo caso eso va para todos los días conscientes que restan…y si no tienes las ganas, la voluntad o la posibilidad de hacerlo…ESTÁ BIEN.

Tal vez es hora solo de que ESTÉS BIEN contigo mismo y con lo que ES…COMO PUEDAS.
La Vida es un Camino sin Caminos preestablecidos…eso es hermoso…dejar que a cada instante el camino se abra.

Con esa posibilidad…solo disfrutamos de toda época del año como única.

¡Y las bendiciones fluyen!!!

FELÍZ SOLSTICIO COMO LO VIVAS!!!

Tahíta

LA ENERGÍA DE LA AMABILIDAD


El mundo puede parecer cruel a veces, pero es importante aprender a no vivir desde su aparente crueldad, sino impregnarlo de bondad y amabilidad para con toda Vida, y todo la tiene…aun lo que llamamos objetos.

¿Puedes donar al Campo energético  la amabilidad suficiente y prestar atención a la belleza y los pequeños o grandes actos de Amor a tu alrededor?  Es un paso importante.
Mientras más nos centremos en los aspectos negativos del mundo más alimentaremos  este tipo de energía. En cambio, necesitamos enfocarnos en lo positivo y alimentar esta energía para que crezca y se expanda.

Esto no significa ser absolutamente indiferentes a lo que pasa en el mundo, sino que nos centramos en el cambio y los resultados positivos, en lugar de quedarnos atrapados en a quién culpar y cuán corruptas están las cosas.

Esto no es algo fácil de hacer, especialmente cuando nos activan el botón de pánico, dolor, indignación, etc. las noticias de los medios masivos de comunicación. Atención con ese término que es tan insinuante…MEDIOS MASIVOS…para las masas que actúan en piloto automático, para los que no se detienen a reflexionar y a buscar mejores perspectivas.
Personalmente creo que mirar las noticias puede ser muy tóxico para la mente y el corazón. Lo mejor que podemos hacer es salirnos y hacer un cambio, y el primer paso es comenzar con nosotros mismos.

Todos estamos conectados y todos somos Uno, lo que significa que cuando trabajas en ti mismo y comienzas a ser moroso, compasivo y amable contigo mismo primero, creas una onda expansiva que se envía a todo el Universo.

Cuando trabajas en ti mismo, tu familia siente los beneficios, tus amigos sienten los beneficios e inspiras a otros a hacer un cambio.
Como dijo una vez la Madre Teresa:
"Es fácil amar a la gente que está lejos, no siempre es fácil amar a los que están cerca de nosotros. Es más fácil dar una taza de arroz para calmar el hambre que aliviar la soledad y el dolor de alguien que no nos ama en nuestro propio hogar. Trae amor a tu hogar porque aquí es donde debe comenzar nuestro amor mutuo”.
Esas palabras son poderosas porque son verdaderas. Crear un mundo positivo comienza contigo, justo donde estás ahora.

¿Qué significa ser amable?
Ser amable es tratarnos a nosotros mismos y a los demás con respeto.

Ser amable es una calle de doble sentido, no nos podemos perjudicar a nosotros mismos y ser amables con los demás al mismo tiempo.

Cuando eres amable, una energía amorosa surge de lo profundo de tu corazón y fluye hacia afuera. Esta energía tiene la capacidad de nutrirte y curarte, y nutrir y sanar a la persona o situación que estás enfrentando.

La bondad no solo se limita a nuestras interacciones con las personas, sino que también incluye cómo tratamos a los animales, las plantas, el medioambiente y a toda la Madre Tierra.

Ser amable viene de amarnos a nosotros mismos y comprender que todos estamos conectados. Porque es solo con esta conciencia, que puede surgir la verdadera bondad.

Ser  amables incluso si los demás son no lo son. He aquí el don a cultivar.

Puede ser fácil enojarse o tomar represalias cuando alguien hace algo desagradable, pero esto solo baja su vibración y causa sufrimiento.
La forma en que las personas nos  tratan es su responsabilidad  y ​​de la misma manera cómo tratamos a otras personas es nuestra responsabilidad.

Independientemente de lo que otros elijan hacer, siempre tenemos la opción de actuar desde un lugar de bondad y respeto. Muchas personas ven este tipo de respuesta como debilidad, pero no es así.

Ser amable no significa que no te defiendas y expreses tu verdad, solo significa que lo haces con amabilidad, con compasión.

La vida no siempre te relacionará con personas que estén dispuestas a hacer lo mismo por ti, y eso está bien. De hecho, no es el punto.

El punto es que hagamos lo correcto en nuestro corazón tanto como sea posible.

Este es un juego complicado de jugar y habrá momentos en que la ira se apoderará de nosotros, pero si recordamos  tratar a todos con amabilidad expandiremos una energía de calidad en el planeta.

Primero…tratemos de tomar las cosas con buen humor ante las irritaciones de la vida
Como dice Rumi, si te irritan todos los roces, ¿cómo te van a pulir?

Es fácil irritarnos por los demás y por la vida  si estamos vulnerables. Lo mejor que podemos hacer cuando nos irritamos es tomarlo con humor, verlo del lado amable.

Hay tanto poder en aprender a reírse de uno mismo y reírse de situaciones que ni siquiera recordaremos dentro de unas semanas.

La vida es demasiado corta como para estancarnos en cosas pequeñas, y muy a menudo, tomamos las circunstancias en la vida demasiado en serio. Entonces, en lugar de irritarnos podemos optar por reírnos con la situación.

Segundo…Aprendamos, si no lo hemos hecho ya, a perdonar.
Esta es una de las lecciones más poderosas que podemos aprender en la vida. Cuando puedes aprender a perdonar, puedes aprender a hacer cualquier cosa.

El perdón incluye la aceptación y el dejar ir. Cuando perdonamos, en realidad estamos liberando a esa persona o esa situación de nuestra vida por lo que ya no es una carga que tengamos que llevar.
Cuando perdonamos también comenzamos a liberarnos de la ira o cualquier otro resentimiento (re-sentir).

Con el tiempo, el perdón nos permitirá abrazar la bondad como una respuesta  genuina  cuando la vida nos  sorprenda con una situación hostil o difícil.
Tercero…Encontremos al fin la Luz en Otros.

Wayne Dyer  dijo una vez: “Ve  la luz en los demás y trátalos como si esa luz fuera todo lo que ves".
Todos tienen sus propios dolores y batallas, y no podemos  imaginar lo que alguien ha pasado o lo que está pasando. No es que esto disculpe el mal comportamiento, pero a menudo la forma en que alguien nos trata tiene muy poco que ver con nosotros y todo que ver con ellos, con sus heridas no sanadas.

Las personas que infligen dolor a los demás a menudo se dañan a sí mismas. Las personas que son  dañinas y hostiles con los demás a menudo son dañinas  y hostiles consigo mismas.
En lugar de juzgar o permitir que se activen tus propios dolores, responder con amabilidad puede aportar una nueva energía a la situación y puede ayudar a cambiar las cosas de forma natural.
Ser amable con alguien que está lastimado es actuar sin juzgar y considerar su punto de vista con respeto.
También es útil recordar que siempre hay dos lados en cada historia, así que estemos abiertos a escuchar el punto de vista de la otra persona y reconocer  cómo se siente.

A veces, una simple sonrisa y un signo de reconocimiento o respeto es todo lo que necesitamos ofrecer. De hecho, una sonrisa genuina, un asentimiento o un saludo simple pueden recorrer un largo camino…o sea…mover positivamente la energía por mucho tiempo y  en muchos sitios.
Al tratar a los demás con amabilidad y compasión, podemos causar un efecto dominó en el Universo.

Incluso si ser amable no parece llevarnos a ningún lado desde el principio, eventualmente esta energía  creará una nueva ventana para que puedas ver a través de ella.

Ser amable, compasivos, amorosos… es una de las vibraciones más poderosas que podemos ofrecer al mundo. 

Cuando tengas la oportunidad, sé amable y observa cómo cambia el mundo en el que vives.

¡Las bendiciones fluyen amorosamente!!!

Tahíta

viernes, 8 de diciembre de 2017

Sentir desde el Testigo…sentir desde el viento Emocional


Por un lado se nos advierte no identificarnos con las corrientes emocionales que pasan y no creer que somos esas emociones que sentimos…y por el otro se nos insta a  “pararnos y sentir” pues esa es la fórmula para co-crear, para formar nuevos recableados neuronales y al fin, para sanar por medio de observar los programas del pasado, ya sea transgeneracionales, akáshicos o provenientes de traumas y otras heridas de la infancia.

Y allí está la diferencia: pararse y observar lo que se siente, no es lo mismo que “sentir” esas corrientes inconscientemente dejando que nos arrasen y que definan, no como actuar sino cómo reaccionar, ya que sin atención, observancia y perspicacia, somos víctimas de las emociones y no conscientes creadores de nuevas formas de ver y elegir.

Ya dijimos antes lo importante que es separar la emoción de lo que somos (no soy miedoso, no soy colérico, me hago cargo del miedo y de la ira que pasan como corrientes energéticas) pero eso no significa negar lo que arrecia, sino observar y dejar que esa emoción, que al hacerla consciente disminuye gradualmente de fuerza, pase y sea experimentada, porque así la desactivamos cada día más y trascendemos el programa que hace que se nos “pegue” (el apego al trauma o herida que el inconsciente guarda y cualquier trivialidad enciende).

Sí, no es controversial proponerte que “sepas” que no eres lo que “sientes” y a la vez que se te pida que “pares y sientas”…porque el sentir sin observación es un dejarse atropellar…y un sentir consciente, es la clave de la trasmutación y la sanción.

Entonces…observamos, con la mente lo menos activa posible, lo que los sentido tratan de incluir en nuestro paquete energético, y podemos “saber” desde una perspectiva ampliada qué parte realmente de ese paquete quiero poner en pensamiento palabra y obra, para desbaratar los programas, lo que no es mío por libre elección, lo que es pasado y puede en la observación ser disuelto para recrear una respuesta mejor a cada situación…una respuesta, no una reacción en cadena.

Esa es la diferencia entre ponernos en piloto automático y reaccionar culpándonos luego de ser…(coléricos, quejosos, arrogantes, etc)…o darnos cuenta que no somos lo que sentimos, sino quien puede ampliar perspectivas, aun sintiendo, como debe ser, pero desde el sabernos en un juego en el que olvidarnos dela co-autoría, puede cambiar,no el guión pre-escrito…sino el goce o sufrimiento con que nos movemos y con los que movemos la energía de todos los actores que aparecen en nuestra Vida…y  hasta los más lejanos Campos de energía que resuenan con esa emoción observada que ya no nos maneja…

Y  tampoco manejará en el mismo grado a los demás fragmentos del Campo Divino en el que somos Uno…EN CONSCIENCIA.

¡Las bendiciones siguen fluyendo!

Tahíta

 

LO QUE SIENTO NO ES LO QUE SOY



Muchos tuvieron o están teniendo un año difícil. Divorcios. Problemas de salud. Una temporal caída en la depresión y viejos patrones adictivos utilizados para adormecer esa depresión.

Algunos se encuentran en lo más bajo del pozo. Pero bien. La Vida se ocupa.

Cuando decimos que la Vida se ocupa, es porque conocemos su diseño. A través de todo lo que experimentamos, podemos estar esencialmente bien.

No malinterpreten: no es que quienes sufren se sientan bien. Definitivamente no se sienten bien. Están esencialmente bien.

Incluso cuando muchos sienten que no desean continuar, en el fondo saben que lo harán. Saben que cada vez que los pensamientos de terminar con sus vidas surgen y no se llevan a cabo, esa es su verdadera auto sabiduría saliendo al camino…y generando en el Campo, una apertura luminosa para tantos que se sienten así.

Incluso…los que sienten que no se recuperarán…en lo más profundo de su Ser saben que . Ese sentir” pasajero versus el “saber” interno, hacen la diferencia. Es la comprensión precisa de quién realmente somos y cómo funciona cada experiencia.

Podemos sentirnos “terminados” pero al mismo tiempo sabemos que no es posible.

Podemos sentirnos perdidos y tan lejos de la salud como nunca, y aun así saber que la resiliencia es nuestra naturaleza. Una parte inmutable del diseño humano.

No tiene nada que ver con nosotros como humanos. Nuestra autoestima,  pensamientos y opiniones sobre la propia identidad personal, pueden estar en el fondo…y aún así lo que somos florece debajo del lodo.

La resiliencia no es un rasgo de la personalidad. Es que los humanos somos resilientes por diseño, todos nosotros por igual. Esa innata capacidad de resurgir de las cenizas, más fortalecidos, como el ave fénix.
La resistencia, la claridad y la sabiduría, están tejidos en la estructura de lo que todos somos, por naturaleza. Son parte del yo real, el Yo más profundo, la parte que todos compartimos.

Debido a que somos seres espirituales constantemente inmersos en nuestra experiencia de  vida, y porque esas experiencias creadas por el pensamiento son fugaces e impermanentes... somos resilientes.

No podemos confiar en nuestro pensamiento cuando la mente nos convence de que desearíamos estar muertos.

Independientemente del sufrimiento que estemos experimentando, la resiliencia y la paz surgen siempre. Sabiendo esto despertamos a que podemos sentir sin ser lo que sentimos.

Puedes sentirte  triste, enojado o solo, sin estar triste, enojado o solo. Entonces, en lugar de decir “Estoy triste”…podemos optar por “Esto se siente como tristeza”.
Lo que somos no cambia. Lo que somos es el Todo dentro del cual surgen los sentimientos y luego se desvanecen.
Cuando piensas en ti mismo como "Estoy deprimido “o "Estoy ansioso” o "Tengo un trastorno alimenticio o soy un adicto al alcohol", te estás identificando con las cosas cambiantes y en movimiento que pasan. Dices que lo eres, y entonces experimentas serlo.

¿Puedes ver el gran impacto que tiene en tus experiencias actuales y futuras?

Tan pronto decides que eres algo, te identificas con ello.

Y porque te identificas con eso, te vuelves: pegajoso. Te apegas a eso.

 Lo que significa que lo mantienes vivo. Tu enfoque lo alimenta. Debido a que erróneamente piensas que es constante y significativo, esperas que se quede y se haga permanente parte de lo que eres en lugar de considerarlo como experiencia fugaz.

La pizarra en blanco, el nuevo comienzo, el potencial infinito que es nuestro derecho de nacimiento sucumbe, porque crees que ya sabes lo que viene. Porque crees que sabes quién y qué eres.

No hay nada de qué preocuparse cuando sabemos que estamos diseñados como una pelota de playa. No importa cuánto tiempo haya estado bajo el agua, su naturaleza fundamental es: salir a flote, emerger.

Todos podemos emerger de la confusión e incomprensión si solo nos damos cuenta de algo: podemos sentir cosas, sin ser esas cosas. Sin derivar de ellas la noción de lo que somos.

No soy depresivo, no soy colérico, no soy miedoso…siento cólera, siento miedo, siento depresión…pero son estados fugaces, sea cuanto sea que parezcan durar…y allí surge nuestra resiliencia…nuestra fuerza, y la Verdad:

Amor es lo que Somos. Todo lo demás es solo lo que sentimos.

Que las bendiciones fluyan.

Tahíta

lunes, 20 de noviembre de 2017

Soltando los remos…El arte de la rendición


Las cosas funcionan mucho mejor cuando dejo el control, cuando permito que sucedan en lugar de hacer que sucedan. Aún estoy aprendiendo.

Aunque estoy perfeccionando este arte, a menudo uso una gran cantidad de energía tratando de planificar, predecir o  prevenir las cosas que no puedo planificar ni predecir.

Como la mayoría de los humanos que conozco, he pasado  mucho tiempo no solo tratando de resolverlo todo en mi vida, sino en la vida de los otros. Ya sean asuntos de mi familia, mis amigos o del Planeta.

Como persona controladora en recuperación, hay algunas cosas que sé por experiencia  acerca de tratar de controlar cosas y se las trasmito, porque estamos en el mismo bote:

 1-Trato de controlar las cosas debido a lo que pienso que sucederá si no lo hago. O sea: miedo

2- El control resulta a veces de que estoy apegada a determinado resultado específico basado en lo que creo que es mejor, como si siempre supiéramos qué es lo mejor.

Cuando confiamos en que estamos y estaremos bien, sin importar las circunstancias que se presenten, no necesitamos tratar de gestionar el Universo. Dejamos ir. Y nos abrimos a todo tipo de posibilidades maravillosas que no vemos  cuando estamos apegados a un resultado "correcto".

3- Rindiéndome, logro más que tratando de controlar

Tal vez no sea igual para todos, pero tratando de controlar, mi visión se vuelve muy estrecha.

Mi mente pasa de un tema a otro y del pasado al futuro muy rápidamente, y tengo poca concentración, poca memoria y casi ninguna conciencia del momento presente.

En el modo de rendición, estoy tranquila, en paz. Respirando profundamente, presente en el momento. Veo claramente y mi visión se expande, lo que me permite tener una perspectiva mayor.

Entonces, la gran ironía es que cuando tratamos de controlar las cosas, perdemos control, perdemos perspectiva, visión y hasta equilibrio físico y emocional.

Rendirse, literalmente significa dejar de luchar.

 Dejar de pelear contigo mismo. 

Dejar de luchar contra el universo y el flujo natural de las cosas.

 Dejar de resistir y de tratar de empujar la realidad fuera de LO QUE ES. Lo que resulta algo absurdo.

RENDICIÓN= Completa aceptación de lo que es + Fe en que todo está bien, incluso sin que haga nada.

No se trata de inacción. Se trata aun de actuar, si es necesario, desde la energía de la rendición.

Si soltamos el control y nos rendimos no solo nos sentimos mejor, sino que en realidad llegamos a mejores resultados. Abordemos cómo  me funciona, y seguramente a la mayoría que lo capte.

A veces es tan fácil como darme cuenta de que estoy en “modo de control” y elijo dejarlo ir, consciente y deliberadamente cambiando a energía de rendición.

Por ejemplo, cuando me doy cuenta de que estoy en modo de control, visualizo que estoy en un bote pequeño remando río arriba, contra la corriente. Es difícil. Es una lucha dura y solitaria. Así es como siento el “modo de control”.

Al hacerlo consciente, elijo dejar ir, soltar y rendirme, visualizo el bote dando la vuelta, dejando caer los remos y permitiendo que flote río abajo.

Me siento llevada suavemente, no es necesario ningún esfuerzo de mi parte. Simplemente respirar y decir "suelto los remos" suele ser suficiente.

O tras  veces es un poco más difícil hacer el cambio del control a la rendición. Entonces me indago un poco más.

 1. ¿Qué  temo que pasará si dejo de tener el control?

Cuando identifico el miedo, cuestiono su validez. Me pregunto ¿es verdadero? ¿Tiene asidero? Y aún si el miedo es justificado y algo puede pasar… ¿Qué  tan malo puede ser?

2. Trato de establecer si es una situación que me incumbe o es ajena a mí, o surgida de un “programa” y puedo soltarla por derecho de…Amor propio.

3. Considero: ¿soltar el control de esto me haría sentir más libre?

Casi siempre la respuesta es sí.

 Dejo que esa sensación de libertad me guíe a aflojar el control.

Pero tal vez, lo más importante es permitirme no olvidar nunca que vivimos en un Universo amigable, dentro de un Campo Amoroso.

Einstein dijo: "La decisión más importante que tomamos es: creer que vivimos en un universo amistoso u hostil".

Yo creo en un universo amigable.

Ser receptivo y permitir que las cosas sucedan es una habilidad que podemos  mejorar. Y es invaluable creer en un universo amigable, en un Campo de energías infinito, llámale Dios, o como quieras, que nos respalda en todo momento para que no tengamos que estar pendientes de los detalles. Siempre se hace su Voluntad….que al fin y al cabo es la de nuestra Alma. (El padre y yo somos Uno).

Podemos elegir hacer las cosas de la manera fácil o difícil. Podemos forzar el avance, o podemos soltar los remos y dejar que la corriente nos lleve río abajo. Depende de lo que la situación requiera.

Hay una energía pacífica, pero todopoderosa, que nos acompaña celebrando nuestra intención  a cada paso,  pero sin forzarnos a nada. 

Todavía  estoy aprendiendo a soltar los remos en lugar de aferrarme a ellos con fuerza, pero estoy permitiendo que  se convierta en un hábito en lugar de tratar de convertirlo en un hábito.

La diferencia está en el espíritu de Rendición, en permitir en lugar de forzar.

Les comparto lo que al respecto experimento, porque  lo que uno hace consciente y realiza, se suma al paquete de  regalos del Campo para cada uno de nosotros.Si alguien lo logra, está disponible.

¡Feliz deslizarse soltando los remos!

Tahíta

sábado, 11 de noviembre de 2017

El Maestro Interno y el Campo


 

Considera solo la dirección interna en la vida. 

Por más que estés leyendo algo, sabe que si lo estás leyendo, es tu interioridad quien lo cuaja en lo que es lo externo, solo para que lo consideres, no para que lo adoptes como verdad, si no lo sientes así.

Si otras personas no entienden la dirección que sigues, no es tu problema.

 Si vives una vida de honestidad e integridad, cuidando de  ti mismo y sin dañar a los demás, eres libre de expresar  lo que percibes como adecuado, y si no, también. La libertad es ilimitada, solo tenemos que tener en cuenta que las leyes universales, como la de Atracción, la de vibración, etc, se encargan de que lo que das sea lo que recibas.

No tienes que responder a nadie, ni nada  más.

Es suficiente con responder a la forma que el Espíritu, Campo, Dios, lo Divino…toma dentro de ti, y eso es fácil si sigues la guía espiritual interna. 

El espíritu reside dentro. Por lo tanto, es lógico que todo sea provisto desde dentro, mas…¿lo de fuera no proviene de dentro?

Las enseñanzas internas se te presentan continuamente, veinticuatro horas al día, a través de la presencia de lo que se ha convenido en llamar el Maestro interno. 

Es importante saber que El Maestro interno es en verdad un campo de fuerza omnisciente, omniabarcante y totalmente amoroso que nos conoce y reconoce como partes de Sí Mismo.

 Es consciencia activa que trabaja al unísono con toda forma de vida, todo el tiempo. 

El Maestro interno está presente en todos en mayor grado, dependiendo de la apertura. Es una especie de paradoja que esté dentro nuestro, pero en verdad, estemos en Él, como un guisante está en una sopa…una sopa energética, claro.

En aquellos que están siguiendo un sendero espiritual y están conscientemente buscando sintonizarse con la guía interna del Espíritu, el Maestro interno suele tomar  una forma determinada. Las personas que no están siguiendo un camino conscientemente pueden  experimentar la guía en la forma  de un  inexplicable sentido del bien y del mal.

De todas maneras, la forma que adopta es ficticia en esencia, pero necesaria para cada quien. Porque es UN CAMPO DE ENERGÍA, que para quien crea en Jesús se aparecerá como tal, para quien cree en Buda surgirá como Buda, para quien deposite su fe en el Ángel de la Guarda o de la Presencia, así se manifestará…porque la forma la convenimos desde nuestras creencias, no más…y son solo una herramienta para quien no puede aún concebir la Energía Primordial sin forma o identidad alguna. Y es lo perfecto.

El Maestro interno crea identidad dentro de ti como algo que es cognitivamente real. No es una alucinación, sino una energía  REAL con la que te puedes comunicar, hacer preguntas y pedir orientación.

Cuando estableces contacto con el Maestro interno, te estás comunicando tan directamente con el Espíritu que la guía a menudo pasa por alto cualquier tipo de proceso mental. A veces ni siquiera tienes que pedir nada al Espíritu. Responde aún a lo no expresado al instante. Pero responde a su manera, no a la manera del ego. Y como convenimos en que NUESTRA VIDA ES UNA ORACIÓN…la respuesta tendrá que ver más con cómo estamos viviendo y no tanto con lo que pedimos.

Puedes percibir al Maestro interno también como Presencia de una magnificencia cercana dentro, o como una sensación de protección amorosa, e intuitivamente sabes que estás en comunicación con esa presencia y recibiendo orientación. Esa es una forma de conocer al Maestro Interno.

 Algunos pueden percibir un destello de Luz.  Otros perciben, en la visión interior, el cuerpo radiante del Maestro como una magnífica forma de tremenda belleza y majestuosidad. Tú creas la forma perfecta en que cuaja el Espíritu, Campo, o como resuene para ti llamarlo. Lo importante es que es una inagotable fuente de información, sabiduría, paz y Amor infinito.

No es necesaria ninguna creencia determinada para contactar con esa energía que suele concebirse como Campo punto Cero…o sea una energía fuera del tiempo y el espacio…ilimitada. Pero el estar abierto a ella sí es una elección interna que seguramente haz hecho, aún fuera del área de tu conciencia, si has llegado a este punto de la lectura.

El Campo ilimitado en que se manifiesta el Maestro Interior  es libertad, expresa libertad y da libertad. Debido a que es libre, desafía todas las definiciones, pero podemos decir que su naturaleza es: Amor.

El Maestro interno es  expresión interna de la Conciencia  en la que “vivimos, nos movemos y tenemos el Ser “…que concebimos como individual solo en ésta etapa del proceso.

No está separado de cada una de las expresiones individuales. Las contiene en el Uno.

Sabiendo , aceptando o aun intuyendo esto, podemos darnos el  “tiempo lineal” y el silencio necesarios como para contactar esa Presencia, integrarnos al campo de información en el que SOMOS e ir redescubriendo la trama cósmica en que estamos tejidos, con acceso a “todo el paquete” energético que necesitamos.

No hay una definición “correcta” del Maestro…solo hay una apertura a experimentarlo o a experimentarnos en él, con todas las posibilidades infinitas de lo que ello implica.

Bienvenido al Hogar!!!

 

Amor y Paz.

Tahíta

viernes, 10 de noviembre de 2017

La Moda de tener que…“Dejar la Zona de Confort”


¿Han observado cómo los llamados consumidores de artículos espirituales(¿) o de auto-ayuda se ven bombardeados por “modas” acerca de lo que deberían hacer para auto conocerse, sanarse o despertar?

Una de las más actuales es la obsesión por…SALIR DE TU ZONA DE CONFORT.

No sé  qué mente individual puede haber acuñado esta frase que hoy día hasta aparece ridiculizada en las publicidades, mas definitivamente no adhiero a lo que  suena como una versión más suave de quienes antes nos decían que debíamos SACRIFICARNOS, CASTIGARNOS…o ponernos en último lugar. Eso sería imposible ya que somos un Campo energético maravillosamente diseñado como para reflejar, de modo que cuanto más felices somos…más feliz es el Campo común.

Claro que te dicen que salirse de la ZONA DE CONFORT se trata de romper hábitos…Yo a eso le llamo…ATENCIÓN PLENA, ESTAR PRESENTES, EN PRESENCIA …y para ello no necesitamos hablar con extraños, forzarnos a cambiar de sitio en un  transporte de pasajeros, o de ruta al volver a casa, vestirnos distinto u optar por un batido de arándanos en lugar de nuestro te preferido, aunque no nos gusten los arándanos. Si actuamos en atención plena no necesitamos esas excentricidades…No necesitamos nada más.

También he leído: "Salir de tu zona de confort implica tomar decisiones difíciles, significa que tienes que hacer algo con lo que no te sientes cómodo, con el propósito de abandonar tu rutina y vencer tus miedos".

¿Por qué?... ¿por qué elegiría tomar decisiones difíciles, hacer algo con lo que no me siento bien? Tal vez los miedos se abrazan hasta que desaparecen en una coherente vibración de Amor en que incluyo el aceptar estar en CONFORT y en DES-CONFORT...cuando llegue.

La Vida lo hace todo por mí. No tengo que crear artificiales escenarios fuera del confort.

En este proceso de observación que algunos estamos profundizando, ya no nos dejamos tan frecuentemente arrastrar por nada de lo que se pone de moda, sin “sentir” la coherencia o incoherencia de todo lo que se enuncia  y proclama como algo comprobado, con sello de autenticidad y decretado como eficaz…por lo tanto, no adhiero para nada a esos juegos que mueven a las personas hacia un lado y el otro como si fueran marionetas, robots, con enjambres de revelaciones colectivas que surgen de la galera de quienes creen tener resueltos los impredecibles,sincrónicos y perfectos eventos en que la Vida florece, orquestados desde nuestra propia esencialidad.

Por mi parte…no hay día en que la Vida no se encargue, cuando así lo cree necesario, de sacarme de la ZONA DE CONFORT, incluya lo que incluya esa  frase. Creo que muchos la repiten sin siquiera saber de qué se trata. La zona de confort es aquella en la que te sientes BIEN…cómodo, sin sobresaltos, culpas, nada que te mueva demasiado, CONFORTABLE. Puede incluir o no hábitos,y si los estableciste solo debes observarlos para que dejen de serlo y pasen a ser elecciones conscientes, o no...eres el co-autor del guión.

Entonces… ¿cuál es el problema? ¿Tenemos que volver a la culpa, el sacrificio y el considerarnos incompletos, inadecuados, in-merecedores o “debiendo hacer...”?

¡ES MARAVILLOSO PERMANECER EN LA ZONA DE CONFORT!

De por sí…no es una zona en la que se nos deja demasiado, porque la Vida se trata de movimiento, cambio, perspectivas sesgadas, y en ese continuo devenir de estados precarios y cambiantes, poder permanecer por momentos en la ZONA DE CONFORT…es maravillosamente relajante y necesario.

Por lo tanto me muevo con el flujo de la vida, pero elijo que estaré cuanto pueda en esa llamada ZONA DE CONFORT…porque si así llega es porque es adecuado estar en ella…y así reuniré AMOR, PACIENCIA, FUERZA…y lo que quieran agregar para el momento en que esa misma y maravillosa vida, perfectamente coherente, me saque a dar un paseo por algún conflicto no resuelto, o tarea extra, no tan confortable.

Y sí…ELIJO ESTAR BIEN…porque ni modo que me ancle en la masoquista idea de que el Campo energético en que estamos unificados pueda ser afectado de mejor manera que SINTIÉNDOME BIEN…BIEN Y CONSCIENTE A LA VEZ. Y cuando no me sienta bien sabré que eso es también perfecto dentro de campo de posibilidades no tan impredecible en el que jugamos.

Por el momento…PERMANECER EN MI ZONA DE CONFORT…es lo que elijo sabiendo y permitiendo a la Vida que sea ella la que sople los vientos adecuados para  renovar los aires y  salir al encuentro de lo que llegue….sea lo que sea.

Cuando adhiramos a la coherencia con lo que sentimos, pensamos, y eso sea lo que digamos y manifestemos en obra…se opacarán los ecos repetitivos de slogans que cualquier voz, creída de autoridad pretenda meternos en el inconsciente…cosas que ya no queremos manifestar ni individualmente, ni en el Uno.

Contribuir al Bien Común es ESTAR BIEN.Con ésto no quiero decir ROBOTIZADOS por hábitos inconscientes...pero tampoco por mandatos externos...solo fluir y dejar que los cambios nos muevan, y a veces hasta seguiremos sintiéndonos confortables en brazos de esos cambios.

Respeto aún si crees lo contrario…porque somos una amalgama  de percepciones que alguna vez vibrarán al unísono, CONFORTABLEMENTE, en Amor Pleno.

ALOHA!!!

Tahíta