viernes, 12 de agosto de 2011

REVISANDO NUESTRO EQUIPAJE




Cuando nuestras vacaciones terminan y esperamos  recoger el equipaje luego de ser revisado…¿nos sentimos cómodos o fastidiados?
 Eso depende de  lo que llevemos  en el equipaje. 
¿Está el equipaje lleno de ropa sucia y cosas que tenemos que llevar a casa para tomarnos el tiempo de reordenarlas?
¿ O  está lleno de maravillosos recuerdos del viaje que acabamos de hacer? Tal vez de ambas cosas.
Pero…¿estamos ansiosos por desempacar o lo tomamos como una tarea desagradable? Esto también depende de lo que hayamos empacado.
Consideremos esto como una metáfora del equipaje que todos nosotros cargamos en la vida.
La vida es un gran viaje, y dentro de nuestro equipaje están todas las cosas que elegimos llevar con nosotros. Es posible que sientan que a veces no tenemos elección acerca mucho de lo que nos llega…sin embargo, podemos elegir no llevarlo. 
Quiero decir con esto que…si estamos cargando con un montón de ropa sucia y a la vez queremos cargar  experiencias maravillosas…¿no  estamos tratando de llevar demasiado? Una cosa que siempre me fascina es la gran cantidad de bultos que algunos llevan…y lo poco que cargan otros. Observen la próxima vez que vayan a un aeropuerto o estación de tren. Algunas personas estarán allí con una pequeña mochila o bolsa, mientras que otros arrastrarán una enorme maleta  abultada detrás de ellos. "Bueno, depende de la duración del viaje" podrían decir. Y puede que tengan razón. Naturalmente, cuanto más largo es el viaje más variadas son las cosas que probablemente vamos a necesitar en el camino. Pero, ¿realmente necesitamos todo lo que llevamos con nosotros? Nuestro equipaje, y las cosas que llevamos dentro de él, pueden definirnos. 
En la vida hemos tenido experiencias que han servido a su propósito, pero que aún no nos animamos a “tirar a la basura". Seguramente no se nos ocurriría llevar en nuestro viaje tubos de pasta de diente vacíos o ropa inservible.  Entonces ¿por qué llevar las emociones y los traumas de experiencias pasadas? 
Y, sin embargo, todavía no podemos soltar ese lastre,porque nos parece que esas cosas definen lo que somos.
¿Realmente necesitamos seguir definiéndonos por lo que nos pasó a nosotros en nuestra infancia? Probablemente no pondríamos la ropa de nuestra niñez en nuestro equipaje, siendo ya adultos. Tampoco pondríamos ropa que no nos gusta o que ya no encaja con nosotros…con las emociones y sentimientos negativos hacemos precisamente eso. El temor que muchos de nosotros siente de poner a un lado esta "ropa sucia" es que no estamos seguros de lo que somos sin ella. 
Hagámonos ésta pregunta… "¿Con cuales cosas vibra mi SER?" y en consecuencia…comencemos a empacar según sea la respuesta.
 Eso puede significar que tengamos que deshacer nuestro viejo equipaje, adquirir algunas cosas distintas y volver a empacar. 
Vale la pena que pensemos cuando fue la última vez que revisamos el equipaje que estamos llevando con nosotros…
¿Podemos aligerar un poco la carga? 
¿Estamos rodeados de personas, circunstancias,recuerdos,objetos,etc… que han cumplido su propósito y es hora de dejar ir? 
¿Hay cosas que necesitan un poco de limpieza para poder seguir usándolas? 
La vida siempre nos dará lo que necesitamos, cuando lo necesitamos. Por lo tanto… viajar lo más ligeros de equipaje que podamos  nos permitirá recoger y dejar cosas en el camino. 
El viaje de la vida no acaba nunca. Y tampoco lo que esencialmente nos hace falta para viajar. 
Entonces…revisemos el equipaje hoy ..... 

ALIGERANDO MI CORAZÓN PARA HACERLO LLEGAR HASTA USTEDES…SIENTO QUE ESO BASTA...

Su hermana Tahíta-

No hay comentarios:

Publicar un comentario