domingo, 28 de julio de 2013

DEL INTELECTO A LA INTUICIÓN


(Los textos subrayados pertenecen al libro de Alice Bailey: Del intelecto a la Intuición)

Si durante el día estas alerta, si estas atento a todo el movimiento del pensar, a lo que dices, a tus gestos -cómo te sientas, cómo caminas, cómo hablas- si estas atento a tus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz con facilidad. En ese estado de atención lúcida y despierta, todo es puesto al descubierto.

Recuerden éste texto...pues cuando preguntan por qué no se los guía en estado de sueño, como tanto anhelan quienes ansían esa guía, la respuesta es que durante el día, no estamos lo suficientemente alertas, atentos a lo que hacemos o pensamos. Cuanta más serena atención prodigamos, todo sale a la luz con facilidad, gradualmente. La consciencia remueve piedra tras piedra y todo queda al descubierto...

Hoy es bien sabido que existen sustancias en el cuerpo, las hormonas y los neurotransmisores, que afectan fundamentalmente todo el funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso. Estas sustancias responden, de instante en instante, a lo que una persona conoce, a lo que piensa, y a lo que todo esto significa para ella. También se puede decir que las células cerebrales y su funcionamiento son de esta manera afectados por el conocimiento y el pensar, especialmente cuando estos dan origen a fuertes "sentimientos y pasiones.

No hay manera de no co-crearnos a cada instante. Las situaciones que dentro de nuestros cuerpos modifican el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso, responden, cerrando el perfecto círculo de la energía,...A LO QUE PENSAMOS, SABEMOS Y SENTIMOS. Por ello es necesaria la vigilancia, aunque relajada, de "lo que nos mueve"…

"El Maestro real, que reclama nuestra atención y la consiguiente obediencia, es el Maestro en el Corazón, el alma, el Cristo interno. Este Maestro hace sentir Su presencia, primeramente por medio de la "voz tenue y queda" de la conciencia, impulsándonos a un vivir más elevado y menos egoísta, emitiendo una rápida advertencia cuando nos desviamos del estricto sendero de la rectitud.

Así llegamos a reconocer al Maestro Interno que reclama nuestra atención. Ese maestro que con voz tenue nos toca profundamente con su Luz... pero tal vez sea desoído en el fragor de una vida sin silencio, sin pausa, sin atención y presencia. Aún en sueños nos habla...mas si en la vigilia nos sobrecargamos de lo que los cuerpos nos acercan, sin prestarle atención...en la vida onírica que es la continuación de la vigilia, puede que se nos pase por alto su llamado y su guía…

Luego es conocida como la Voz del Silencio, la palabra que llega, el "Verbo encarnado", nosotros mismos. Cada uno es un Verbo hecho carne. Después lo denominamos intuición despierta.

Quien estudia meditación aprende a diferenciar con exactitud estos tres.

Este requisito exige, por lo tanto, obediencia implícita, que el aspirante presta rápidamente a los impulsos superiores que puede registrar en todo momento y a cualquier precio. Cuando se presta obediencia a esto, desciende del alma un raudal de luz y conocimiento".

Esa voz susurrante se puede percibir como “la voz del Silencio” en otros momentos…un silencio profundo en que las energías se reconectan envolviéndonos amorosamente en frecuencias conocidas de nuestro Hogar consciente en otros planos. En ese silencio, el verbo, el poder de co-creación entra en nosotros haciéndose carne….Entonces la intuición se transforma en nuestra principal fuente de conocimiento y guía, y nuestro ángel solar puede vivenciar “el padre y yo somos uno”…aún estando en un cuerpo individualizado.

El silencio de la meditación nos hace poder diferenciar éstas etapas.

Cuando estamos vivenciándolas, ya no tenemos vuelta atrás en cuanto a “desobedecer” que significa, desoír la intuición, sino que una vez que percibimos esos impulsos superiores, nada ni nadie se interpone, si estamos entregados al proceso, a estar completamente abiertos a el hilo conductor del alma, desde la cual llegará a raudales la Luz, el conocimiento, el Amor…y todo lo que necesitemos.

Ese es el gran paso del Intelecto a la Intuición, que como maestros del Corazón, estamos experienciando. Todos…aún los que persisten en permanecer en la intelectualidad, son tocados por la voz pequeña, que es a la vez Silencio envolvente de Amor, verbo co-creador y canal del alma…encarnación tras encarnación, hasta integrar nuestra Divinidad y volvernos un Avatar. Y más…

MI CORAZÓN LES ABRAZA!

Tahíta

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