sábado, 20 de julio de 2013

TRINOS AL DESPERTAR



Largo rato después del almuezo, con una banana y un libro, me encaminé hacia el patio trasero a unos viejos sillones que cerca de la pared del galpón de la leña me sirven de refugio para leer, meditar o simplemente sentarme a disfrutar de lo que el día traiga…viento, sol, nubes, arrebatos de energías o algún que otro aroma que los reinos sutiles suelen dejar caer en nuestros sentidos etéricos.

La banana no la comí, y al libro, lo dejé sobre mis piernas y me dormí plácidamente. Por otros paisajes andaba cuando el sueño fue interrumpido por un reconocido tac-.tac-tac, y cuando abrí apenas un ojo, a pocos metros divisé el penacho y las pintas de un pájaro carpintero que tocaba a las puertas de mi atención.

Y no estaba solo…como me había dormido y permanecí tanto tiempo quieta, el patio y en especial la fuente recibían aladas visitas…siete mirlos conté en las ramas del almendro, un sietecolores en la morera…una paloma, dos benteveos…una cotorrita que como saeta verde surcó el espacio muy ruidosa hasta el agua, y una bandada de hermosos y copetones chingolos.
Y es que el río está seco y el alimento escasea, por eso aparecen cuando el sol les permite zambullirse en la fuente entre trino y trino.

No me moví…hubiera sido un sacrilegio interrumpir esa ceremonia de agua y canto. En ese momento recordé las palabras de Krishnamurti…”Amigo…quien esté enfermo, salga a la naturaleza. Ella es el mejor curador”

La tierra, el agua, el aire y el fuego son todos, a su manera, sanadores…mas también los reinos, las hierbas, los pájaros y otros animales. Grandes lecciones nos regalan, y la reverencia tendría que ser nuestro reconocimiento.

Cuando una bandada mayor de cotorras surcó el cielo…uno a uno comenzaron a dejar la fuente hacia otro rumbo, luego de secarse el plumaje en la morera.

El libro que tenía sobre mis piernas cayó al suelo, y se abrió en una página.

Nunca rechazo esos mensajes que nos regalamos desde la consciencia, así que tomándolo leí…



Bendecido es el Niño de Luz
Que conoce a su Madre, la Tierra,
Porque ella es la dadora de la Vida.
Sabe que tu madre está en ti,
Y tú estás en ella.
Nadie puede tener larga vida
Ni ser felíz,
Salvo el que honra a su Madre, la Tierra.
(Evangelio Esenio de la Paz,Libro 2)
LES ABRAZO SIEMPRE!
Tahíta



No hay comentarios:

Publicar un comentario