viernes, 28 de octubre de 2011

UN SIMPLE ACTO BONDADOSO







Tantos dioses, tantos credos,

Tantos caminos al viento,

Mientras que el simple el arte de ser amable

Es todo lo que necesita el triste mundo.

~ Ella Wheeler Wilcox



En éste momento en que los jazmines,que son de mis favoritos están renaciendo tras el invierno, he recordado mis épocas de trabajo en una oficina en la que atendía al personal..También atendía proveedores, pagaba los sueldos, mientras el teléfono no dejaba de sonar,y se acumulaban los pedidos de mercadería,mas alguien que se había dañado un dedo me pedía que lo curara,..Wowww…es una maratón a veces agotadora tener todo a tu cargo.



Llegaba a la mañana a trabajar muchas veces cansada por no haberme recuperado del trajín,preparándome para otra jornada de multiples tareas.Un día al abrir la oficina,a la que limpiaban muy temprano,una fragancia maravillosa me inundó de repente.En mi escritorio la joven que aseaba el lugar había acomodado hermosamente en un pequeño jarrón, un ramillete de jazmines…y así lo hizo cada día, mientras en su jardín los tuvo.Ese simple acto…mas el aroma de las flores,que es toda una terapia,cambiaba todo mi día.



Y hoy al recordarlo me ha hecho pensar acerca de cómo nosotros, como seres humanos convivimos juntos, no sólo como vecinos,sino como pasajeros de esta "nave espacial llamada planeta Tierra" . Nuestras diferencias son grandes en muchos sentidos. ..entre los valores culturales y tradiciones, nacionalidades, religiones, política, etc… solemos sentirnos muy aislados, a veces. La bondad puede ser el puente que nos una, porque es algo a lo que todo ser humano en el planeta responde de inmediato. Un pequeño acto de bondad es fácil de entender y prevalece por sobre cualquier otro idioma, diferencia religiosa o cultural.

La bondad es un lenguaje universal que todos podemos hablar - con nuestras acciones.

El antiguo filósofo Filón de Alejandría (20 dC - 50 dC) dijo: "Se amable con todos los que conoces,pues todos están luchando una dura batalla." Parece que algunas cosas no cambian. Los tiempos nunca han sido tan duros para la mayoría de la gente, y la tendencia "normal" en los momentos difíciles es apartarse de los otros, porque estamos demasiado consumidos por nuestros propios miedos, preocupaciones y problemas. Sin embargo, cuando nos retiramos, es cuando la sensación de aislamiento nos inunda más, y entonces…un simple acto de amabilidad puede volver a conectarnos con la vida de forma insospechada

Pensémoslo entonces .Nuestro acto de bondad puede ser el puente que otro necesita en ese momento para “atravezar” a otro estado de ánimo en su día.

No importa lo sencillo o aparentemente pequeño del acto… se extiende a la conciencia de los otros. Universalmente hablando, no hay tal cosa como un pequeño acto de bondad. Cada acto de bondad crea un efecto dominó que se extiende mucho más allá de sí mismo.Eso es lo maravillosos de la bondad…cuando la damos o la recibimos…la expandimos energéticamente a todos,como inspiración

Quizás Ella Wheeler Wilcox estaba en lo cierto. El mundo necesita más amabilidad, pero con quién y dónde empezar? Tal vez practicando el arte de ser amable CON TODOS A QUIENES TRATEMOS CADA DÍA…puede cambiar el mundo. Haciendo cola en la tienda de comestibles, ceder el lugar a la persona que está detrás nuestro, abrir una puerta para que alguien pase,o dar una simple sonrisa, ayudar en la calle a quien lo necesita, estar atento en el hogar en cada cosa en la que podemos regar nuestras relaciones con el agua refrescante de la amabilidad cotidiana.

Todos andamos un poco automatizados,y apurados…o al menos la mayoría. Lamentablemente ya no nos comunicamos con atención,amabilidad…les damos a los demás cosas materiales,pero no el tiempo para una mirada o una sonrisa,ni un instante amable en el que con la mente callada realmente le escuchemos,le abramos el corazón al otro…así perdemos el Hilo del Corazón, y caminamos con el piloto automático puesto todo el día…sin disfrutar ninguna relación profundamente,como tendría que ser…aún con quien reparte las cartas o nos vende nuestras verduras.

De cualquier forma que se mire, una experiencia más profunda de la bondad es lo que todos necesitamos. Estamos programados para la bondad, ya que está en nuestro ADN espiritual para tratarnos unos a otros con respeto y consideración amorosa. Sólo tenemos que ser conscientes de los seres espirituales que realmente somos y los actos de bondad surgirán de forma natural con gracia y facilidad, no porque tengamos que ser buenos, sino porque lo somos.



Cierro la reflexión con una de mis citas favoritas del Dalai Lama: “Mi religión es simple. No hay necesidad de templos, no hay necesidad de filosofías complicadas. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón son nuestro templo. Mi filosofía es la bondad ".

Adhiero a ésta filosofía…¿y ustedes,mis hermanos?...



LES AMO…QUE SUS VIDAS REBOCEN DE INFINITOS ACTOS DE AMABILIDAD Y BONDAD!!!



Su hermana Tahíta

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