viernes, 28 de octubre de 2011

Un pájaro en la ventana




Una mañana, la semana pasada, cuando me senté a escribir, oí el inconfundible ruido de un pajaro contra el vidrio de la ventana. De un salto,travecé  la sala, miré afuera y ví a una  hermoso mirlo de espaldas contra el piso del patio, temblando y sacando y entrando su lengua por el pico.Se me estrujó el corazón.. Me detuve unos momentos y me  agaché junto a él. No estaba segura de qué hacer así que entré y llamé a un viejo amigo que sabe mucho de vida silvestre. Estaba trabajando…me dijo que las aves necesitan a menudo alrededor de una hora para recuperarse y que la pusiera en una caja para ver si se recuperaba. Si después de una hora no había volado, que se la acercara a donde él se encontraba.

Encontré una caja y con tanto cuidado como pude envolví al pájaro en una tela y lo coloqué en su interior. Luego lo dejé solo. Yo no quería dejarlo solo. Yo quería sentarme a su lado y acariciarle el ala suavemente hasta que se recuperara lo suficiente como para volar. Sin embargo,mi amigo,experto en vida silvestre,dijo que los animales traumatizados necesitan  estar solos y que, a pesar de nuestras mejores intenciones, perciben el menor contacto humano como una amenaza. Así que en silencio me alejé de la caja-

Mientras esperaba, pensé en la muerte y cómo es, al mismo tiempo, natural y dolorosa.

Y pensé, por supuesto, acerca de las transiciones. Pensé en cómo la mayoría de las transiciones las soportamos solos En la vinculación interna hablamos de sentimientos básicos como la soledad, el dolor, la angustia, el miedo existencial. La soledad, como el miedo existencial y el dolor, son  emociones que definen las transiciones.Cuando estamos por contraer matrimonio, en el embarazo, mudándonos, cambiando de empleo o jubilándonos, nos damos cuenta de que nadie puede dar el salto valiente a la nueva vida por  nosotros. Las transiciones son  iniciaciones, y como el niño indígena que se queda en el medio de un bosque solo para encontrar su camino hacia la vida adulta, tenemos que enfrentar el miedo de lo que está por venir.

Muchas mujeres me han dicho que durante sus embarazos sentían una gran necesidad de soledad,aunque habían proyectado todo lo contrario…es como una necesidad de procesar  lo que les pasa,por su cuenta.Y ocurre en casi todas las transiciones.

Si la transición pasa por  la conciencia, debe haber un momento en que nos retiremos o separemos de la gente y el mundo que nos rodea. En la soledad, cortamos los lazos que nos atan a la vieja vida y atendemos a las emociones que la transición activa. Nos afligimos. Reconocemos el temor. Encontramos una manera de entregarnos. Somos conscientes de que nadie puede hacer esto por nosotros y dejamos de excusarnos,decididos a afrontar los retos que se plantean. En silencio, despacio, nos encontramos con la quietud, y nos dejamos ir.

Y así ocurrió con el mirlo. En el libro de Peter Levine,La  Curación de Traumas,  dice que todos los animales experimentan el mismo proceso en respuesta a un trauma: liberarse energéticamente y seguir adelante.(Wawww..qué aprendizaje para nosotros).Es posible que  se agite  por un periodo de tiempo,  pero no se queda en el trauma más de lo que necesita hasta poder mover de nuevo su cuerpo. Esto es exactamente lo que vi: en primer lugar el pájaro se  sacudió, y luego se recogió, quieto, muy quieto, esperando ya sea dejar este plano o  volar al siguiente momento.

Después de una hora, volví a la caja a observarlo. Seguía aún acurrucado. Decidí que era hora de llevarlo a  lo de mi amigo así que recogí mis cosas,luego la caja y salí al patio con ella en mano, para ponerme en camino. Pero cuando estaba por subir al automóvil, el pájaro saltó…sacudió sus alas y me di cuenta que quería volar. Bajé los lados de la caja y  voló al damasquero cercano, como si nada hubiese pasado.

He pensado acerca de la experiencia muchas veces…pero el pájaro no…solo siguió su camino.

 Tenemos mucho que aprender de los animales.

Hay mucho que aprender sobre el arte y la ciencia de “dejar ir”.

SIEMPRE EN APRENDIZAJE,LES COMPARTO MIS VIVENCIAS DE CORAZÓN A CORAZÓN!

Su Hermana Tahíta-

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