viernes, 28 de octubre de 2011

EL AMOR DE UNA MASCOTA…



Mi amiga, Pamela y su esposo Guillermo encontraron un perro joven en la orilla de la carretera un día de lluvia y frío. Sintieron que no podían dejarlo, así que lo llevaron a su casa con la intención de encontrarle un hogar entre sus conocidos. Como se pueden imaginar… el pequeño creció con ellos y pronto se convirtió en el tercer miembro de la familia. El perro, Sammy, se acercó mucho más a Guillermo que a Pamela, tal vez porque él adoraba los perros. Mientras Guillermo estaba en el trabajo Sammy permanecía afuera persiguiendo conejos, cuises, o simplemente echado en cualquier lugar que le parecía cómodo.

Después de un año, Pamela desarrolló un grave problema en su espalda. Llegó a ser tan doloroso que tuvo que dormir en el suelo. A espera de la cirugía se encontró con que, incluso durante el día, le era necesario tenderse en el suelo para soportarlo. Inmediatamente Sammy se acostó junto a ella. Ni siquiera se movía por agua o comida. Acurrucado junto a ella, ponía su cuerpo caliente sobre el área dolorida. Tampoco salía a la calle para hacer sus necesidades. Guillermo tenía que empujarlo con todas sus fuerzas para que lo hiciera, y tan pronto como las efectuaba, de inmediato volvía al lado de Pamela. Tuvieron asimismo que llevar los recipientes de alimento y agua a donde mi amiga yacía dolorida.

Después de la cirugía, Sammy estaba junto a la cama de Pam día y la noche. Cuando salía a la terraza para tomar el sol por la tarde, Sammy permanecía firme a sus pies. Si ella se acercaba a su marido, además de situarse entre ellos emitía un sonido que sin duda significaba algo así como , "No te acerques más. Ella está bajo mi protección."

En unas pocas semanas Pam se recuperó muy bien y regresó a sus actividades normales. Al ocurrir esto Sammy volvió a sus actividades normales también, persiguiendo conejos y cuises, sin prestar atención a Pam en absoluto, tal como lo había hecho en el pasado. Él pareció darse cuenta de que había completado su tarea.

Por mi parte, he tenido hermanos del reino animal,más que amados. En Una ocasión hace más de veinte años, viviendo sola con mis dos gatas angoritas,tuve repentinamente una hemorragia uterina. No tenía teléfono ya que era una vivienda de pueblo, apartada. Mis gatas nunca entraban a mi habitación,ya que por ese entonces no me gustaba que llenaran todo de pelos (ahora duermo rodeada).Se manejaban en sus entradas y salidas a la sala, a la cual tenían acceso, por una pequeña ventana que siempre dejaba abierta.

Con mucho dolor y hemorragia me acosté y una de ellas se ingenió para abrir la puerta,entrar a la habitación y se echó encima de mi panza.Ni siquiera atiné a quitarla ya que estaba sola, con miedo, y su compañía me confortaba. Permaneció conmigo todo un día. Al siguiente salió,fue a mi baño…en el agujero de la relijja orinó y volvió a mi panza.

Una amiga,como no tenía noticias mías,se llegó bajo una intensa lluvia a verme y me encontró allí. No podía ni tocarme sin que la amorosa Lola, que era el nombre de mi querida custodia,le advirtiera con un maullido. Al fín yo misma la aparté para levantarme y poder trasladarme a un hospital en el automóvil de mi amiga.

Yo me siento honrada de ser amada por mis animales, y a la vez, los amo y protejo…a ellos y a cuantos encuentro, mas aquellos que se nos han puesto en el camino, es porque su evolución y la nuestra están enlazadas,vida taras vida a veces.

Un animal que no por casualidad está con nosotros nos trae del Depósito Universal de energía, mucha sanación o al menos alivio.Son trasmisores de energía,la misma que se utiliza en el reiki, y recién hace poco los médicos han comenzado a aceptar que los enfermos que tienen una mascota se reestablecen antes. Puede ser que ellos solo consideren que el alivio proviene de la compañía o el amor del animal que le hacen aliviar, y por una parte es así, mas por la otra, ya hace mucho los maestros iniciados, enseñaban que muchos animales por amor trasmutan una enfermedad, o aceptan sufrirla ellos y sacrificarse, mientras la enfermedad desaparece en su dueño.

Por otro lado, nosotros los humanos, teniéndoles cerca y tratándole como lo haríamos con un hermano humano, contribuímos a que ese animal amado, cuya alma aún es colectiva,se individualice y pueda en breve pasar a reencarnar como alma individual humana. Consideren esa maravillosa tarea.

Tenemos con ellos una relación en la que ambos bandos ponen su energía en juego para el bien del otro.

Que los animales tiene poderes que nosotros hemos olvidado, ni dudarlo, y si no basta recordar a Oscar, el gato que vive en un Hogar de Ancianos y recorre las camas con los médicos. Cuando Oscar se acuesta a los pies de un anciano y no permite que se le saque de allí, ese anciano muere …y no por que él tenga algo que ver, sino que posiblemente vea el aura y en ella la emanación del alma lista para salir del cuerpo, cosa que se comienza a producir varios días antes de la partida. Oscar es infalible, y los médicos así lo han constatado.

Por todo ese potencial, servicio y amor que prodigan, es momento de dejar de considerar a los animales como nuestra comida,nuestro divertimento o nuestra ganancia para recibirlos en nuestros corazones como hermanos pequeños que nos necesitan para evolucionar más rápidamente y a los cuales debemos tanto, no solo por su fidelidad, sino por las torturas que como reino están día a día experimentando en laboratorios, mataderos, corridas de toros, circos,etc.

TODOS LOS REINOS TIENEN QUE ASCENDER CON NOSOTROS…TRATEMOS DE CONCIENCIAR A CADA UNO QUE SE CRUCE EN NUESTRA VIDAS DEL INFINITO AMOR QUE EN ELLOS NOS COMPROMETIMOS A VOLCAR ANTES DE REENCARNAR.

CON AMOR-

Su Hermana Tahíta

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