sábado, 28 de septiembre de 2013

POR UN SUEÑO, SILVIA VOLVIÓ A SER UNA REINA


Hace cerca de 7 años conocí en unos encuentros de sanación crística a Silvia. Dentro el grupo se destacaba por su Luz, su sonrisa amplia y franca y una fuerza y tesón incomparables. Como una niña candorosa, de unos sesenta años. Peregrina de cuanta técnica y camino espiritual transitan los aspirantes antes de ir dejándolos para reencaminarse hacia el interior.

Un poco antes de terminar esas jornadas, que llevaban varios meces, comenzó a pagarse su sonrisa, y a estar más dispersa. Recuerdo que hasta el final de las mismas y por muchos meses después, yo aún tenía un celular en la casa, y por pedido de ella, y por amor, todos los días le dejaba uno o más mensajes de aliento con frases amorosas y estimulantes. En esa época comencé a llamarla “Reinita”…diciéndole que una reina como ella, servidora de la Luz, tenía que volver a tomar el mando de sus emociones. La cuestión es que fue de mal en peor, y sin nunca haber atravesado por una depresión, dejó de dormir por meses y se transformó en una sombra. Ni siquiera un psiquiatra muy avezado en lo espiritual pudo sacarla a la Luz.

Cuando la encontraba por el pueblo, me aferraba las manos y mirándome profundamente con sus ojos azules me pedía que orara mucho por ella. Como siempre, le repetí que así lo haría, mas que ella, pidiera cada noche antes de acostarse por su guía y sanación al maestro interno.

En determinado momento dejé de verla por unos meses. Una tarde llegando a la plaza en que los artesanos del lugar exponen sus trabajos, la divisé de lejos y con alegría percibí en ella la misma enorme sonrisa de cuando recién nos habíamos re-conocido. Al acercarnos, nos abrazamos y nos dirigimos a un banco de la plaza en el cual nos sentamos, pues quería compartirme su experiencia.

Me dijo que estaba en lo más profundo de ese pozo depresivo, y que desde el mismo comenzó a pedir guía con desesperación, de la manera que se lo había aconsejado. Así una noche soñó que su madre, que había partido hace muchos años, la tomaba de la mano y la conducía a una clínica médica. La guiaba por los pasillos hacia una puerta y le mostraba la chapa montada en ella en la que se leía “Dr Ferrer”. Y allí se despertó. Tomó un papel y anotó el nombre del médico. Por eso siempre recomiendo dormir con el cuaderno de sueños a mano.

A la mañana siguiente llamó a su único hijo y le pidió, con las pocas fuerzas que le quedaban que la condujera a esa clínica que vio en el sueño, que quedaba en La Cumbre, una ciudad cercana. Ya en la clínica le preguntó a la recepcionista si allí atendía el Dr Ferrer (Ella no sabía si existía tal Dr).La recepcionista le dijo que hacía unos meses que el Dr Ferrer ya no atendía allí pero podía darle su teléfono y la dirección de su consultorio. Silvia sintió dentro, una enorme alegría al saber que sí existía el Dr Ferrer, mas para estar aún más segura le preguntó a la joven qué especialidad tenía dicho médico, a lo cual la joven le dijo que era neurólogo, un muy buen neurólogo.

Para abreviar, Silvia fue a verlo, el neurólogo resultó un ser encantador que a través de algunos exámenes constató que su cerebro había dejado de producir cierta sustancia que era imprescindible, y que al no hacerlo le estaba ocasionando esa depresión, el no dormir, y el borrado de sus memorias. La ciencia no sabe cómo hacer que el cerebro la produzca de nuevo, mas con la toma de esa sustancia diariamente, desde hace unos cinco años Silvia ha vuelto a ser Reinita…ese ser servidor de la Luz, de amplia sonrisa, corazón abierto, y una disposición de servicio a los demás, muy especial.

Conozco muchos casos como éste…el maestro interno toma siempre la forma de un ser amado y acerca la guía. No es que un ser amado que ha partido hace mucho tiempo lo haga. Él está en su propia tarea evolutiva, mas el maestro de los sueños, nuestra propia parte multidimensional, toma la forma adecuada de nuestro contenido mental, y aporta la solución o la guía.

Nos encontramos siempre por la ciudad…ella paseando sus hermosas mascotas, sonriendo y teniendo para cada persona que la saluda un cálido efluvio de Amor, como acostumbraba y yo agradeciendo al Universo por acompañarla en esa crisis que la llevó a a confiar aún más en que siempre se nos escucha, y siempre se nos trata de facilitar la solución…aún en el fondo de una noche oscura del alma, que muchas veces aparece por una deficiencia en nuestro campo físico, mas siempre creamos mental y emocionalmente, y padecemos hasta agotar esa energía lo suficiente como para que el Universo nos tienda su mano y nos eleve de nuevo.

MI CORAZÓN LES ABRAZA!!!

Tahíta

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