lunes, 4 de febrero de 2013

FLORECIENDO! – por Tahíta


Llegamos aquí, con una Historia. Historia de pasados hechos en la Tierra y en el Cosmos.

Esas historias las portamos en el cuerpo “semilla” o cuerpo causal…que es el que nos impulsa como Almas a reencarnar una y otra vez…para concluir esas experiencias.

Somos una flor única…que florece distinta de cualquier otra…porque nuestra historia única hace que el florecer sea único…y ese florecer es lo que venimos a SER. A medida que tratamos de florecer…innumerables veces la aridez del entorno nos limitó y nos cambió el calendario de florecimiento.

Sociedad, familia…sistemas, a cuya sombra empequeñecimos el poder del alma, nos cubrieron con las enredaderas mentales de una vida separada del Espíritu…y comenzamos a olvidar cómo era ese estado de Unicidad en el cual nos sentíamos en “el Hogar”…

Mas de repente un suave susurro nos moviliza la savia desde dentro…y cada vez más nítidamente y con más frecuencia, percibimos que hay algo más allá de todas esas enredaderas pertinaces…y comenzamos apartarlas guiados por la Luz .

Un recuerdo, un susurro, un conocimiento que es muy leve al principio y que no puede encontrar su realización sino en la profundidad de nuestro ser interior…nos despierta aspiraciones desconocidas y ansias de libertad y empoderamiento.

Y muchas noches…en los viajes que llamamos sueños, hacemos contacto con la Fuente de tanta Luz…y sintiéndonos realmente en el Hogar…no deseamos regresar al olvido de la separación.

Porque en ese estado que llamamos el Hogar…sabemos claramente quienes somos…y percibiéndonos como Almas asombrosamente luminosos no hay miedos…no hay juzgamiento…no hay errores…negatividad ni pecado.

No podemos permanecer en los mundos distantes del sueño…mas podemos sí hacer lo que vinimos a hacer…traer ese “hogar” a la Tierra.

Algunos lo llamaron Cielo…otros Shangri La…Nirvana…Paraíso…sea cual sea la manera en que lo llamemos es el Estado de Consciencia en el que SOMOS LO QUE SOMOS…

Los servidores de la Luz…se han aventurado a abrir camino hacia ese advenimiento de la Luz, guiados por lo que son: un Alma…que desde el Hogar, multidimencionalmente susurra a la parte humana a cada instante su canción de Amor, para que nos re-cuerde…y para que haga recordar a las demás flores únicas…su propia fuerza interior.

Por eso estamos aquí tocando el hombro a cada ángel humano desmemoriado…nunca con coerción, nunca con severidad, amenazas, o juicio. Una vez que recobramos la memoria del Hogar, tratamos de trasmitírsela a las otras flores…susurrando…invitando, con alegría, sin sembrar miedos, celebrando la libertad, no dogmatizando…en un lenguaje tan hondo…que una flor puede entender solo SIENDO.

Cuando esa flor contacta dentro con lo que somos todas las flores en esencia…tímidamente comienza a preguntar

“¿Qué es lo que ahora es importante que yo sepa?

¿Qué necesito saber en este momento?”

Entonces el susurro se hace fuerte y le invita a soltar todos los pensamientos innecesarios que le condicionen el florecer plenamente…toda idea de lo bueno y lo malo, lo correcto o incorrecto, lo que se espera de una buena flor, lo que ni se debiera considerar…y un grito de libertad surca el aura del Planeta todo…

¿Le escuchan?...

Es Hora de traer el Hogar hacia la Tierra. Para eso permanecemos aquí los que así lo sentimos.

La forma de hacerlo es libre…lo decide cada alma. Cada flor decide cómo florecer libremente una vez apartadas las enredaderas que le impedían acceder a la Luz.

Solo prestan atención para no equivocarse y seguir otras voces…la mente tiene toda una colección esperando al acecho en sus historias pasadas…por eso las soltamos y permanecemos vigilantes…

La del alma es una voz alegre y ligera, amorosa y tenue, poderosa pero liberadora…no nos pone deberías, trabas, miedos, presiones…

La conciencia Tierra ahora está lista para el cambio…está abonada para el mayor florecimiento que se recuerde. Desde el Hogar…llegan indicaciones todo el tiempo…porque los velos se caen como se despeja la niebla en la mañana…y dispersa la niebla…las flores se reconocen a sí mismas y a las demás…de una manera única e inédita…llega la Luz…y ésta vez se reconocen brillando en ella.

Sienten una profunda paz interior. La conciencia llega tanto a la luz como a la oscuridad. Disuelve la oscuridad desde adentro. Sin juicio…sin lucha… con una profunda aceptación de la vida tal cual es.

Hay un volcarse al interior, en todos los niveles, y amarse y comprenderse verdaderamente.

Todo se pone en su lugar en el rompecabezas de la vida…

En ese instante…

ESTAMOS EN EL HOGAR!!!

SOSTENGÁMONOS EN ÉL FLORECIENDO!

MI CORAZÓN LES ABRAZA!!!

Tahíta

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