jueves, 29 de agosto de 2013

¿LA TIERRA NECESITA NUESTRAS ORACIONES?


Las necesitamos nosotros.

Lo que a la Tierra de ocurra, le ocurre al hombre y a todos los reinos…mas nosotros, que somos seres co-creadores de tolo que sucede en nuestro microcosmos y en el macrocosmos, somos los únicos que podemos asumir la tarea de revertir la devastación que observamos.

Algunos dicen…Nada hay por hacer…todo se reequilibra solo.

¿Para qué estamos aquí si no asumimos la responsabilidad de lo que observamos y creamos?.En eso consiste la herejía de la separatividad…en considerarnos individualidades guardianando solo de nuestro pequeño círculo egoico. Pues siento decirles a quienes no ven la maravillosa realidad de la inclusión cósmica, que nada está fuera de nosotros y desconectado de la vida. Por lo tanto, es asumiendo que somos parte del elemento que ha co-creado toda ésta realidad, como comenzaremos a darnos cuenta de que desde que abrimos los ojos por primera vez, somos causa de cuanta energía se desata en y alrededor nuestro.

Por tantas miles de dormidas individualidades que devastan la Tierra y la vida en ella, un puñado de seres de todos los colores tomamos la tarea de responsabilizarnos de cada pensamiento, palabra, obra y sentir que emitimos…para que lo de afuera refleje lo de adentro y caminar de manera sagrada, como decían nuestros ancestros, sobre la Tierra.

Un puñado, sí…pero un miligramo de consciencia trasmuta millones de desequilibrios, por la dispensación de la Gracia que nuestra propia Divinidad potencia. Así que…nunca consideremos que es la Tierra, fuera de nosotros la que necesita Oración. Cuando los llamo a ORAR POR LA TIERRA…quiero despertarlos a la realidad de la Unicidad con ella, lo que en realidad significa que al andar de manera sagrada sobre ella, al cuidar lo que emanamos, y al abrir el corazón enviando AMOR a todo absolutamente…esa emanación es potenciada por el Logos Planetario que sostiene nuestra experiencia terrenal, y podemos revertir el proceso de abandono en el que nos tenemos, cómodamente saqueando los tesoros que son nuestros…y que no es necesario arrebatar de manera indigna sino solo abrir la mano y el corazón para multiplicarlos.

Sí…muchos se ríen porque pedí orar por la Tierra. No es necesario, dicen.

Somos sus células. Así de fácil. La conformamos. ¿Qué pasaría si un grupo de nuestras células tomaran la iniciativa consciente de iluminar nuestro cuerpo órgano tras órgano? Liberarían su LUZ.

Eso mismo podemos cada uno hacer en la Tierra. Pueden llamarlo oración, meditación, irradiación, acción positiva o silencio creador.

Pueden sentirlo como puedan. Experimentarlo como puedan.

Orar por la Tierra, es hacernos cargo de que nada está fuera nuestro, de que todo es Uno, y de que cada toma de consciencia, es una elevación de la Vida toda, en cualquier planeta que sea.

LES ABRAZO!

Tahíta

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