viernes, 5 de abril de 2013

¿ESCLAVITUD KÁRMICA?



PREGUNTA...

Mi pregunta se refiere a esclavitud kármica. En general se dice que cuando tenemos karma pendiente con otra persona, como por ejemplo un odio fuerte, enojo o culpa, después de dejar este mundo físico, reencarnamos juntos a jugar papeles opuestos para aclarar el bagaje kármico de encarnaciones anteriores. ¿Esto sucede incluso cuando uno tiene amor incondicional hacia el otro? ¿Puede el amor por alguien hacernos reencarnar juntos de nuevo, incluso si uno de ellos ha logrado la auto-realización? ¿El otro puede hacernos reecarnar con el aunque nosotros no lo deseemos? ¡Gracias!
RESPUESTA

La comprensión de la humanidad acerca del karma, la reencarnación, y temas similares es muy limitada.

Cuando estamos actuando desde el karma, de una manera una inconsciente, tendemos a hacer una de dos cosas: o actuar / reaccionar o nos quedamos atascados en el mismo patrón una y otra vez. Esto es así tanto si estamos hablando de vidas pasadas o experiencias pasadas en nuestra vida actual, por lo que puede ser más fácil de entender si reflexionamos sobre la forma en que todos tratamos con distintos tipos de problemas en una sola vida.

Tomemos, por ejemplo, una relación entre hermanos. Un niño arremete y ataca al otro, y en ese momento, el otro niño tiende a responder devolviendo el golpe, aceptándolo sumisamente, huyendo en busca de ayuda, etc . Lo que un individuo decida hacer en respuesta a las acciones de otro depende de su personalidad, condicionamiento social, nivel de desarrollo espiritual, etc. Es solamente cuando las almas empiezan a manejar mejor las situaciones que pueden dar respuestas conscientes. Así que cuando estamos actuando desde el karma, desde un nivel inconsciente, tendemos a actuar / o reaccionar quedando atrapados en ciertos patrones que llevamos de una vida a la siguiente.

Podemos pasar vida tras vida tratando de hacer a los demás lo que nos han hecho a nosotros, o jugar a la víctima o intimidar una y otra vez en nuestras relaciones. Con el tiempo y las experiencias de aprendizaje y crecimiento, cambiamos. Cuando logramos ver conscientemente por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, y tomamos una decisión para llegar a mejores resultados, esto nos libera de esta danza kármica y podemos pasar a un nivel más alto de experiencia. Al volvemos espiritualmente conscientes, afectamos más ese karma como co-creadores. Estamos inconscientemente creando nuestra realidad todo el tiempo… la diferencia aquí está en nuestro nivel de conciencia: Tanto más conscientes seamos, más poder tenemos para liberarnos de patrones subconscientes e influencias.

Entonces, ¿qué le falta a éste incompleto concepto del karma como danza interminable de causa y efecto?... la verdad de que todos somos creadores divinos de nuestras propias experiencias, y somos bendecidos con el libre albedrío. Entonces…ya no giramos a tientas y ciegas en el karma sino que podemos introducir hermosas e infinitas variantes de pasos inusitados…con nuestro libre albedrío.
Así es …la danza no es solo karma en un círculo cerrado y determinado sino una en la cual se improvisa desde el libre albedrío alterando ese karma de día en día…de tal forma que lo que ayer estaba previsto en nuestras vidas…le podemos dar un giro inesperado con cada elección…con cada sentimiento, pensamiento, palabra o acción.Nuestra alma lo hace sin el permiso de la personalidad humana...muy a menudo, aunque nos resistamos y nos enojemos con la vida.

Algunas personas actúan y reaccionan inconscientemente una y otra vez, jugando el tipo de dinámica kármica que describes, mientras que otros deliberadamente rompen esos patrones y dan saltos cuánticos hacia nuevos niveles de experiencia sin cesar en lugar de rebotar hacia atrás y adelante a lo largo de la línea de siempre .

Así, cultivando una mayor conciencia logremos la liberación de la esclavitud kármica. Recordemos que nuestra perspectiva sobre el renacimiento mientras estamos aquí en lo físico es muy diferente a cómo podemos verlo cuando estamos en Espíritu y planeando nuestra próxima encarnación. No tenemos que reencarnar con alguien si no queremos hacerlo, pero si fuera beneficioso para nosotros hacerlo, a nivel del alma, optamos por hacerlo, aunque nuestra personalidad ni lo recuerde. Es una elección álmica…y no…el otro no puede obligarte a reencarnar con él…pero sí puede de alma a alma lograr ese contrato y ES PARA BIEN!...te llevará al fín a abordar ese lazo de manera consciente y lograr disolverlo, si es lo adecuado.

Desde una perspectiva espiritual más alta, lo sentimos como una gran oportunidad, no una condena a prisión. Por otro lado, el amor puede (y de hecho lo hace) llevarnos a reencarnar. Todos los deseos sinceros tienden a cumplirse, por lo que si deseamos vivir con alguien que amamos en el pasado, otra vez, vamos a reencarnar para cumplir ese deseo. A menudo se ve esto en personas que se enamoran de alguien con quienes no pueden vivir por alguna razón. Cuando no es posible para ellos estar juntos como compañeros de vida, y lo desean, entonces su deseo, naturalmente, lleva a una vida futura en la que pueden estar juntos. Votos y promesas son contratos poderosos del alma, por lo que si a alguien le prometemos algo…eso seguirá en el subconsciente hasta que lo cumplamos.

Podemos ver cada reencarnación como un viaje de vacaciones…por supuesto se presentarán muchos inconvenientes e imprevistos, no obstante, salimos para experimentar cosas nuevas y diferentes, dentro y fuera…así que todo dependerá de nuestro estado de consciencia.

Nuestra calidad de vida y nuestros sentimientos acerca de renacimiento están muy influenciados por nuestro nivel de desarrollo espiritual: cuanto mayor sea nuestra capacidad de crear conscientemente lo que queremos en lo físico, mejor viaje experimentaremos.

En resumen, sí: algunas personas inconscientemente repiten la misma danza kármica una y otra vez a lo largo de muchas vidas como describes. Eventualmente, sin embargo, todos aprendemos y cambiamos, lo que nos conduce a un mayor nivel de experiencia.

La conclusión es que nuestro karma es personal: somos nosotros los que determinamos nuestro nivel de libertad. Cuanto más cultivamos la conciencia superior, más libres somos para elegir conscientemente el curso de nuestras experiencias.

LES ABRAZO SIEMPRE!

Tahíta

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