martes, 31 de marzo de 2015

ATENCIÓN PLENA EN TIEMPOS MODERNOS -Por Tahíta


En el mundo de hoy, saturados por la tecnología, somos bombardeados por demasiados estímulos. Las computadoras y ordenadores portátiles, teléfonos móviles, teléfonos inteligentes, teléfonos no tan inteligentes, Internet, bluetooth, reproductores de Blu-ray, mensajes de texto, Twitter, videojuegos, iPads. Incluso nuestros automóviles y electrodomésticos se han confabulado para distraernos tecnológicamente. Pero, ¿todo este movimiento mental nos hace más conscientes?

¿Alguien realmente sabe lo que significa ser conscientes? Fuera de la práctica budista o del Oriente, ¿alguien siquiera considera o valora la atención? Podríamos decir que la  atención es un estado de compromiso completo con "lo que es" en el momento presente. En nuestro mundo moderno, es una experiencia tan común como un billete de lotería premiado. En cambio, hoy en día, lo normal, es caminar por el tráfico mientras se envía un mensaje de texto, ajenos a otra cosa que no sea el teclado, pasarse una luz roja o no poner la luz de giro, imbuídos en una conversación por teléfono celular, olvidarnos de un cumpleaños o cualquier actividad familiar por la adicción a un videojuego o por no poder romper con el hábito de ver a cada minuto lo que nos responden o actualizan en Facebook.

Mindfulness (atención plena), por el contrario, es ser consciente de lo que está pasando internamente: sentir nuestro cuerpo haciendo contacto con la silla o los pies tocando el suelo, percibir la temperatura del aire en la piel. También abarca la atención dirigida hacia el exterior: escuchar los sonidos y ruidos a nuestro alrededor. Ya sea el viento, las campanadas de una iglesia desde  la ventana, el sonido de un perro ladrando por la calle, o el sonido del aire acondicionado. Es tener conciencia de la luz que se nos regala… un rayo de sol que entra por la ventana en la mañana o el leve destello de las luces fluorescentes del techo de la oficina. Ser consciente es la integración de toda esa información en un solo órgano sensorial unificado, un enfoque suave que nos permite ser completamente conscientes del momento presente y que no sólo reactiva a una parte determinada de la mente.

En otras palabras, ser conscientes es una relación con la información recopilada por los órganos de los sentidos de una manera que aumenta la experiencia de "lo que es", en oposición la información fragmentada de un solo órgano de los sentidos, la distracción y la constricción de nuestra conciencia en un punto reducido. Como Alicia en el país de las maravillas que tomaba píldoras para aumentar o empequeñecer su tamaño, una forma de conciencia nos hace grande, nos expande, y la otra nos hace pequeños, nos limita y automatiza.

La atención plena permite que la mente se reorganice y vacíe en gran parte, de la misma manera que el ayuno puede ayudar al cuerpo en la limpieza y liberación de toxinas y es el objetivo de la meditación y las terapias de relajación profunda, que son solo modos de acceder a esa materia pendiente que tenemos casi todos. Especialmente en momentos de enfermedad o dolor emocional, es sumamente útil. Cuando practicamos la atención plena, somos capaces de reducir el dolor a una realidad de momento a momento. Yo ya no tratamos de averiguar cómo vamos a vivir con todo ese sufrimiento alucinante para el resto de nuestra vida. No  tratamos de resolver todos los problemas del futuro en un solo segundo. Permanecemos aquí, ahora. Solo vivimos con el dolor de un momento a la vez. Y eso en sí mismo nos libera para gestionar mejor la angustia.

Es lo mismo con la soledad, la  preocupación o la depresión. Al enfocar la conciencia en estar presente con "lo que es" surge espacio para procesar, digerir y liberar el estrés emocional. La práctica de la atención plena ofrece la liberación de presenciar el movimiento de las fuerzas que nos desafían sin identificarnos con ellas personalmente.

Hay otro aspecto interesante de la atención, y es su potencial fugaz; rara vez estamos aquí y ahora. A pesar de que la vida nos da un día a la vez, un minuto, un segundo, un momento a la vez, la mayoría de nosotros experimentamos nuestra atención como un todo continuo de tiempo. En un instante estamos pensando en un posible momento futuro y en un abrir y cerrar de ojos estamos reviviendo y revisando un evento pasado. Entonces, más rápido que la velocidad del pensamiento, estamos de nuevo imaginando algo futuro que puede o no suceder. La atención se proyecta y se retracta tan fácilmente, como la brisa cambia de dirección intempestivamente. La atención plena es la práctica de volver a colocar el foco a estar aquí y ahora con una mayor consistencia y facilidad… descansa en el momento presente y sin una agenda. Es la conciencia pura sin la tiranía del intelecto.

¿Quieres ser un mejor oyente para escuchar realmente los que te rodean en lugar de estar siempre preocupado por lo que vas a decir a continuación? Trata con la atención plena. Permite que tu  atención permanezca, sin forzarla demasiado, en el momento en que alguien más está hablando. Aunque te mantengas con la atención de fondo en tu cuerpo y los sonidos a tu alrededor, no quites el foco principal en ese florecer interno que significa escuchar de verdad a alguien. Esa voz que te habla sólo sucede en el momento presente, no en el pasado o el futuro, sólo en el ahora. La atención plena es una forma consagrada de aprovechar ese momento presente, y"estar aquí ahora" es siempre la  puerta de enlace.

Por eso, tenemos que utilizar con mucho cuidado y ejercer nuestro discernimiento con respecto a los “juguetes” tecnológicos que están a nuestro alcance, si no queremos convertirnos en un grupo de zoombies que caminan semidormidos por todos lados, entretenidos a la distancia, con voces y realidades que nos apartan y nos hacen perder el contacto con lo más cercano, con el aquí y con un ahora que es irrepetible, único y fue gestado para anclarnos en LO QUE SOMOS.

La atención plena requiere de un corazón y un espíritu dispuestos. No hay atajos en su práctica… sin importar los avanzados logros tecnológicos, la humanidad tiene que volver a ella, para transformarse en CONSCIENTE.

No podemos esperar que el otro cambie…cada uno debe ser el cambio que quiere ver manifestado y aportar a esa matrix divina en la cual tenemos el Ser,  lo que queremos que florezca colectivamente.

Los invito a sumarse a una vida más consciente.

 

MI CORAZÓN LES ABRAZA!

Tahíta

No hay comentarios:

Publicar un comentario