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martes, 26 de julio de 2022

Vivir desde nuestro Conocimiento Interno- Tahíta

 


La realización no es un logro del ego.

Es el fin de intentar llegar a alguna parte, de ser alguien, de llegar a algún otro lugar. Lo que se realiza es lo que está siempre presente, lo que está aquí, lo que somos y siempre hemos sido cuando ya no estamos identificados con nuestra mente condicionada.

 ¿Qué es lo que está aquí ahora mirando hacia fuera, hacia dentro, consciente del desarrollo de este momento?

Cuando nos damos cuenta profundamente del misterio de nuestro propio ser despierto nuestra mente cesa su búsqueda, su separación y su creencia de que ella puede acabar con la ilusión.

 El océano infinito de la Conciencia se despierta en su propia expresión de ser. Y es esa misma seidad despierta la que transformará nuestra forma de ser en el mundo.

Si estamos buscando un estado "permanente" de encarnación, o un conocimiento de la conciencia "pura" que sea "recordado" a cada momento, todavía estamos operando desde la mente mínima, separada.

Cuando ha habido un despertar, aunque sea un atisbo, es el Ser y no el "yo" el que entonces comienza a transformar nuestros pensamientos, nuestro corazón y nuestras acciones. Es en este punto cuando muchos buscadores vuelven a la mente para tratar de averiguar cómo vivir desde esta verdad. Sin embargo, tan pronto como volvemos a los pensamientos de la mente nos alejamos del misterio de ser, que es la fuente y el agente de vivir más profundamente  desde lo que somos.

 Por lo tanto, esto a menudo se convierte en una fuente de confusión, y muchos o bien vuelven a las técnicas de transformación egoica, que ahora están dirigidas por un ego espiritualizado, o se vuelven pasivos, en lugar de estar fundamentados en ser, que está simultáneamente vivo, presente, íntimo con el momento, y funcionando con sabiduría y compasión. En cualquier caso, la realización puede no florecer verdaderamente debido a nuestros intentos de controlar o evitar actuar.

Cuando empezamos a darnos cuenta de la verdad de lo que somos, podemos sentir que somos libres, pero nuestras mentes, emociones y nuestros cuerpos siguen actuando y reaccionando a partir de viejas identificaciones.

Es nuestra aspiración a la verdad, y a vivir desde la verdad lo que nos abre el corazón y la mente y nos dispone a deshacer los puntos de vista falsos.

La realización no crea una nueva identidad; impide que se manifiesten las viejas. En la vida espiritual, no estamos tratando de trascender nuestra experiencia humana, sino de expresar plenamente la verdad de nuestro Ser a través de ella.

 Cuando queramos autenticidad más de lo que queremos mantener una "imagen", la libertad nos guiará.

El maestro zen Dogen, dijo sobre la llamada iluminación: "La iluminación es simplemente intimidad con todas las cosas". Y continuó diciendo: "No conocer es más íntimo".

Pensamos que conocemos algo cuando podemos nombrarlo, extraer una palabra o un concepto de la memoria para describir una cosa, una persona, un sentimiento, una flor, un yo. Sin depender de palabras y conceptos, ¿podemos simplemente experimentar antes de agregar gustos, aversiones, juicios, asociaciones y conceptos de la mente a la realidad íntima del Ahora? ¿Cuál es nuestra experiencia cuando estamos profundamente presentes a lo que está delante de nosotros o dentro de nosotros?

¿Podemos permitir que el juicio sea reemplazado suavemente por la experiencia íntima del Ahora, sabiendo que la transformación de nuestros patrones habituales de la mente no termina con un momento de despertar, sino que gradualmente se vuelven más y más transparentes a medida que volvemos una y otra vez a lo atemporal, sin llevarnos de conceptos?

"No conocer", en este sentido, es realmente más íntimo.

Para nuestra mente occidental, vivir sin un objetivo, sin un mapa, no tener "dónde ir y nada que hacer" suena como pura locura. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. Podría significar que finalmente estamos disponibles para que la Verdad se mueva espontáneamente dentro de nosotros.

 El hacer viene de Ser. No significa vivir estúpidamente, o pasivamente, o ser incapaz de hacer planes. Significa no estar apegado a esos planes.

Significa estar abierto a lo que está aquí ahora en lugar de juzgarlo, siendo más curiosos que temerosos acerca de la expresión de este momento.

Significa ser auténticos, reales, comprometidos e íntimos con la experiencia.

Vivir desde nuestro estado natural significa descubrir que no hay un mapa que nos diga cómo vivir.

 La voz que siempre preguntó "¿cómo?" se aquieta, y vivimos más y más directamente desde el Misterio que es total e indiviso.

Siempre imaginamos que encontraríamos la paz y la felicidad cuando hubiéramos perfeccionado nuestro ego.

 Nunca imaginamos que lo que está despierto es lo que es libre, no una brillante imagen de cómo el mundo o el "yo" debería ser.

La mente que siempre está tratando de controlar, mejorar el mundo, el yo y el llamado "otro" a menudo sirve como agente de división ― incluso cuando está tratando de "ayudar".

Cuando nos damos cuenta de que no hay separación, la "ayuda llegará de nuestro ser.

 Tal vez podamos empezar a darnos cuenta de que vivir desde nuestro Conocimiento más profundo es estar verdaderamente vivos en el momento presente y estar íntimamente conscientes dentro de él.

 Tal vez la vida no es ni un problema a resolver ni un destino, sino una creación sin fin que se despliega a cada momento.

Por supuesto, si deseas conducir en tu coche a un destino desconocido, utiliza un mapa.

Pero si quieres la Verdad, permítete ser guiado desde la Fuente interior silenciosa y profunda, y aunque eso no dé seguridad a tu mente, continuamente la invitará a vivir abiertamente… Ahora.

 

Gracias. Gracias. Gracias


domingo, 17 de julio de 2022

Somos suficiente- Tahíta

 



 

Tu copa no tiene que estar limpia; sólo tiene que estar vacía.
Al final, incluso la copa se romperá en pedazos.

 

 Cuanto llenamos nuestras copas con creencias, con juicios y con interminables intentos de purificar lo que creemos que es impuro, de hacer digno lo que imaginamos que es indigno, de mejorar lo que creemos que no es suficiente.

Y todo este esfuerzo es innecesario.

Nuestra mente vive en el miedo, en una prisión de pensamientos y creencias, tratando desesperadamente de escapar, o de sentirse condenado a cadena perpetua. Pero, ¿alguna vez miramos dentro para ver si en realidad hay un prisionero?

"Yo no soy suficientemente…" es una de las creencias fundamentales más comunes que se mantienen en la mente. Cuando se proyecta, se convierte en "él/ella/ello/la vida no es suficientemente…".

O tal vez nos aferramos al "eso no es suficiente", y luego nuestra copa se llena de todas las formas en que somos víctimas de la vida en lugar de bellas expresiones de vida. ¿Podemos empezar a ver claramente, sin juicio, y con compasión cómo inocentemente llegamos a sentir "yo no soy suficientemente…?"

Acarreamos el condicionamiento humano de basar nuestra identidad en una imagen, un "pensamiento-yo". Una imagen, sin embargo, es muy cambiante. Del mismo modo, nuestra autoimagen puede inflarse o desinflarse con una sola mirada, un solo pensamiento, una sola proyección. Pero ¿somos una imagen de nosotros mismos, una idea, un concepto, o algo más profundo?

Imaginemos a un recién nacido ― abierto, vulnerable, que nos mira sin miedo a los ojos o al mundo desde las profundidades del asombro y la inocencia. ¿Es  capaz de todo? Avancemos rápidamente (en nuestra vida) a través de los mensajes de mamá, de papá, de maestros, amigos, parejas, compañeros, de anuncios en revistas, televisión, libros ― esa amplia gama de mensajes que dicen que necesitamos ser más inteligentes, más bellos, más fuertes, más delgados, más altos, más bajos, más tranquilos, más amables, tener dientes rectos, una sonrisa más blanca, hacer más dinero, tener siempre el control, y nunca estar enojados, tristes o confundidos. Añadamos a eso nuestros inocentes y a menudo dolorosos malentendidos de por qué nos abandonó nuestro padre o que mamá parecía enojada o nuestra pareja rompió con nosotros, y nuestra imagen nos seguirá pareciendo empañada.

La lista sigue y sigue, y creemos en miles de formas de cómo somos, y lo que somos no es nunca suficiente.

Esto, por supuesto, se refuerza mil veces cuando empezamos el llamado camino espiritual. Ahora la lista se alarga y las metas se tornan aún más altas. Ahora imaginamos que ni siquiera podemos admitir la verdad de una experiencia si no encaja con los "debería del iluminado" que la mente ha añadido a su lista de todas las formas que son indignas y no aptas para el amor o la felicidad.

¿Y si nuestras historias pasadas, pensamientos o acciones, no tienen nada que ver con el despertar? ¿Y si ser digno o indigno para amar y ser amado no tuviera absolutamente ningún sentido para la Verdad y el Amor que somos? 

¿Estamos abiertos para cuestionar nuestros conceptos, vaciarnos de ellos y descubrir lo que realmente somos? No importa lo muy brillante o pulida que sea una imagen, a largo plazo nunca será "suficiente" porque no somos una imagen.

Lo que somos realmente no es una imagen perfeccionada; es la plenitud del Ser, expresándose a cada momento como el flujo de la vida. Nuestras vidas nunca han pertenecido a un separado "yo". No existe ninguno. Quienes somos está vacío de yo, vacío de definición, y sin embargo está lleno a cada momento con cualquier expresión que ofrece la vida.

¿Está nuestra copa lo suficientemente vacía como para recibir este momento en su totalidad y plenitud?

¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestros "pensamientos" de lo que somos a favor de la verdad de lo que somos?

 ¿Somos capaces de volver a nuestro Hogar el tiempo suficiente como para descubrir el hecho totalmente asombroso y casi increíble de que somos suficientes, que siempre hemos sido suficientes?

 ¿Podemos salir del sueño llamado "yo" y darnos cuenta de que no hay nadie separado para ser completado o no completado?

¿Podemos detenernos, descansar y dejarnos llevar por el Silencio despierto que es total, completo, continuamente en paz e indivisible de sus propias expresiones?

 Si es así, sabrás sin una sombra de duda: Eres suficiente.

La vida es simplemente vida, y no trata de probar nada en absoluto.

 Esta primavera no intentará ser mejor que la primavera pasada, y tampoco un fresno intentará convertirse en roble.


Gracias. Gracias. Gracias

 

sábado, 9 de julio de 2022

Lo extraordinario…en lo ordinario- Tahíta

 



Cuando el infinito se mueve en el corazón y lo reconocemos, experimentamos amor, compasión, unidad y gratitud. Y  surgen espontáneamente si no nos separamos de la verdad de nuestro ser o del momento.

Un corazón abierto está abierto tanto al sufrimiento como a la alegría. La vida incluye miedo, injusticia, desesperación, ira, dolor y muerte de la forma.

Sin embargo, no se cierra en su percepción a nada. Se mueve con compasión en respuesta al sufrimiento, reconociendo que, con frecuencia, es el sufrimiento el que nos lleva a trascender los límites.

Una presencia silenciosa, despierta al momento presente, es totalmente una con cada experiencia en nuestra vida diaria.

Nadie la posee, nadie la crea, nadie puede destruirla. No tiene palabras, pero es consciente de las palabras; no tiene forma, pero es una con la forma.

No emite juicios, no tiene opiniones, no reclama identidad y no tiene nombre, aunque no rechaza ningún nombre que se le pueda dar. Algunos de esos nombres incluyen:  la Verdadera Naturaleza, el Ser, la Conciencia no-dual, la Naturaleza de Búdica o Crística, lo Divino.

Sin embargo, las palabras nunca definirán esta verdad de LO QUE SIMPLEMENTE ES.

A medida que la presencia infinita se revela a través de la mente, experimentamos momentos de claridad, sabiduría e intuición que no surgen de lo que se aprende, sino de nuestra naturaleza esencial. Quien sea o lo que sea que esté frente a nosotros, o dentro de nosotros, es una manifestación del SER que somos ― a veces moviéndose a través de velos de condicionamiento que limitan nuestra visión, pero que en última instancia surgen del núcleo de la conciencia que es nuestra verdadera naturaleza.

En palabras de Ramana Maharshi:

El Ser es solo uno. Si es limitado es el ego,
Si es ilimitado, es Infinito y es la Realidad.

Lo que imaginamos como una persona con una fecha de nacimiento y una fecha de muerte futura es NADA a los ojos de la verdad profunda.

Somos espíritu, potencial infinito, libres más allá del nacimiento o la muerte.

Mientras que lo sin forma toma formas infinitas momento a momento, las experiencias simplemente suceden.

Vivimos, respiramos, comemos, dormimos, dudamos, lloramos, reímos, amamos en un océano de conciencia y de SER que es la vida misma. Este océano está totalmente quieto y silencioso en sus profundidades, pero lleno de vida, fluidez e impermanencia en su superficie. La presencia no es personal; el tiempo no nos lleva a lo intemporal; un yo separado no produce amor o verdad; solo podemos estar despiertos ahora.

Desde esa totalidad indivisible, el verdadero "ojo" interno ve la unidad y las diferencias simultáneamente.

Nuestra vida cotidiana, que consideramos ordinaria, muestra lo extraordinario en los momentos más simples de nuestras vidas. Un pájaro, un abrazo, la leche que acaba de derramarse, una risa, un haz de luz que atraviesa una grieta en la pared, una taza de té humeante, la apertura de nuestro corazón compasivo frente al dolor, el sonido del viento entre los árboles, o la respiración.

 Todas esas son manifestaciones del Espíritu, Ser Infinito, Dios, …cantadas en el silencio de una mente desbaratadora de posibilidades ilimitadas. Impulsadas a la percepción por un amor que es UNO Y ETERNO, un misterio sin forma que sin embargo se disfraza de todo cuanto podamos concebir…tal vez para expandirse y ser experimentado sin obstáculo alguno.

 

Gracias. Gracias. Gracias.