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martes, 29 de septiembre de 2020

Las Aguas profundas del Silencio

Si deseamos la Infinitud…ese anhelo es el motor del despertar.

Sin embargo, la mente nos arrinconará con argumentos tales como: eso no es para mí; no tengo tiempo; no me dejan; no tengo la voluntad (energía, capacidad) para lograrlo, y muchos más.

Siempre podemos encontrar una disculpa para no despertar. El pensamiento es ingenioso y lleva las riendas de nuestras vidas, de modo que no debemos sorprendernos de todos los obstáculos y objeciones que teja la mente para mantenernos atrapados.

Lo importante es no quedarnos en la superficialidad del pensamiento. En realidad no es un hacer, sino mantenernos lo más posible fuera de él. Tener el gesto interno de elevarnos a una zona de conciencia superior a la mente superficial y egoica.

Los pensamientos pasan por mi mente, ya sé que no soy yo, y que no me importa lo que digan.

Es como estar frente a un televisor o cualquier otra pantalla…escucho y no me intereso. ¿Podemos?

Podemos si vamos profundo y escuchamos la demanda interior, la llamada interior que anhela la Verdad. Sin esa llamada, no estaríamos, por ejemplo, leyendo este artículo ni indagando sobre el despertar. La Vida es Inteligencia pura y no dejará pasar ninguna señal de anhelo interior.

Si tenemos ese anhelo se nos dará la manera de escucharlo, de seguir su guía como una inspiración inequívoca.  Eso es vivir inspirados. Solo hay que dejar de estar dominados por lo que en lo exterior se nos dice, por lo que comentan, informan, dictan. Para no ser meros autómatas y descubrir el Ser que somos.

Cuando nos damos cuenta de la superficialidad en la que vivimos siguiendo a otros…lo observamos desde fuera, como a nuestros pensamientos, y lo dejamos de lado, navegando  aguas profundas y propias.

Por supuesto que hay que ser amorosos con todos y escuchar…pero eso tomémoslo como un acto de amor y aun una práctica de atención plena, pero recordando que navegamos en aguas superficiales, y que la Verdad está en fuentes profundas que no necesitan de opiniones y caminos trillados. Eso es para dormidos...para buscadores, para seguidores. Quien está despierto o despertando, potencia la Verdad, que no proviene de otros yoes ni de mi yo.

No es desprecio. Por ejemplo, si no sigo los dictados de mis pensamientos, desecho lo falso del ego, no rechazo mi identidad verdadera…lo mismo con los demás.

Todo lo que tiene valor, se descubre cuando se despierta, lo demás son atisbos.

Lo que anhelamos en profundidad, ya lo somos en nuestro Ser, y como " como es arriba es abajo y como es dentro es fuera", en la dualidad hay bellos atisbos del Ser que nos llaman más al despertar. Sin embargo, son solo atisbos…imaginen la belleza y grandeza del Ser que los deja entrever…por lo tanto: ES URGENTE DESPERTAR.

Es cierto que hay que superar muchas resistencias, pero ellas están dentro, en nuestra mente, y se traducen en: hábitos, creencias, costumbres arraigadas, miedos a lo que los demás digan, a perder relaciones, trabajo, etc. Esas traban solo anidan en nuestras psiquis.

El despertar proviene de dentro y no depende de salud, edad, dinero, sexo, ni nada aparente. El Ser convive con esas temporalidades humanas, sean cuales sean.

Es hora de dejar de vivir atolondrados en el juego existencial, penetrar en el silencio y descubrir esa Luz que siempre ha estado allí, y siempre estará.

Por eso cuando leemos o escuchamos reflejos de la Verdad, sentimos que eso ya lo sabíamos desde siempre. Incluso antes de encarnar. Desde siempre…porque la Verdad está fuera del tiempo.

Lo temporal, no es Real, al menos como lo concebimos.

Para escapar de percibirlo como real, hay que soltar el pensamiento como comando, porque en realidad…pensamiento y tiempo son parte de la misma proyección mental.

Nuestra base es el silencio. Nuestro mensajero...la intuición.

 

Encender la Luz

Es posible y muy amplio no seguir ningún camino pensado por nadie. Ninguno de los caminos trillados de los pensamientos. Lo que nos conduce al mundo, las noticias, las presuntas injusticias comentadas, los dramas amplificados por el miedo.

Mientras me sigo identificando con el pensamiento, sigo dormido, sin conocer la Realidad.

Si no me permito esa lucidez, en el sueño siempre habrá discusiones y dudas acerca de quién o qué bando tiene razón.

Me apego a un pensamiento porque lo he leído, visto y no salgo de la ilusión en la que sufro o hago sufrir.

El sufrimiento es falta de “Luz-lucidez”.

Cuando comenzamos a despertar descubrimos que nada es como creíamos, que no somos como creíamos ser, ni quienes nos dijeron que éramos.

Este despertar NUNCA es consecuencia de seguir determinadas prácticas psicológicas ni de terapias. Todo eso puede aliviar al personaje, pero se trabaja desde la mente individual ilusoria y solo nos hace creer que la solución puede o tiene que venir desde “fuera”. Lógicamente, en momentos críticos, cuando las energías personales están bloqueadas, podemos necesitar el apoyo psicológico o médico, pero hay que cuidarse de no comenzar a depender de esas ayudas y descuidar la capacidad de acceder a soluciones internas para equilibrarnos.

La dependencia a la ayuda externa, opaca, disminuye y minimiza a luz que somos.

Sucederá si, enredados en esa red, seguimos teorías, caminos que otros siguen, pensando y pensando, atrapados en ese pensar, en lugar de actuar según nuestra Luz que se manifiesta como Intuición, como inspiración interna.

En un mundo dual-temporal, todas las llamadas “verdades” son provisorias y transitorias. Sin embargo, se crean con ellas estructuras religiosas, políticas, científicas, y hasta espirituales, claro.

Esas estructuras son como el “carcelero” y nos mantienen en el sueño, sin poder despertar. Creer en ellas, nos mantienen dormidos. Si nos damos cuenta, podemos liberarnos. Podemos abrir nuestra visión interna y no dejarnos arrastrar por lo que los demás piensan, dice, creen o hacen.

El peor hábito en el que individualmente caemos es el de repetir patrones de pensamientos que nos hacen sufrir, y no podemos cortar.

Desde la Luz que somos, parece imposible estar tan dormidos. Pero no hay culpables, solo inconscientes.

Despertar es encender una lámpara por dentro.

No para culpar o culparnos, sino para ver lo maravilloso que es Ser.

Culpar o culparme, impide el despertar.

Si notamos que estamos echando la culpa a otros, es hora de hacer un “stop” interno. De parar. De dejar la mente en silencio.

No podemos estar despiertos y a la vez sentirnos preocupados, angustiados, quejosos, deprimidos.

La vida se despliega ante mí perfecta, como reflejo…y como la veo fuera es dentro.

Cuando veo fuera algo desarmónico, mi visión está distorsionada por un campo irreal de pensamientos tejidos que le quitan la belleza y la perfección a todo.

El sufrimiento pertenece al sueño. La alegría, al despertar.

Todo es cuestión de percepción y de Conciencia. No hay nada fuera de la Conciencia.

Los sentidos, el cerebro y la mente sin instrumentos limitados. No otorguemos entonces “realidad”, a lo que nos llega por tales medios.

Estamos inmersos en la belleza infinita de la TOTALIDAD. Amor, alegría, armonía y Unidad.

Salirnos del pensamiento corriente, o de la corriente de pensamientos…es ENCENDER LA LUZ.

 

23 de septiembre de 2020

La posibilidad de despertar

Si miramos a nuestro alrededor tanta gente dormida, e incluso nos percibimos a nosotros como dormidos, puede parecernos que el despertar es una tarea muy dura. Sin embargo…

¿Nos damos cuenta de lo difícil que es vivir dormidos? Nos parece más fácil, nos dejamos llevar por las corrientes de pensamientos, hacemos decimos y repetimos lo que otros hacen dicen o creen…todo, por no dar un giro a nuestra vida, por miedo a distorsionarla.

Pero en realidad, nuestra vida está distorsionada hasta que despertamos…y para ello no tenemos que valernos de complicados ejercicios.

Despertar es recuperar la perspectiva de lo que la Vida realmente Es.

Despertar es darnos cuenta de lo que somos COMO TOTALIDAD.

Y al saber lo que somos…todo es bello. Aunque el ego nos agobie mostrándonos crueldades, horrores y sufrimiento, y nos diga que el despertar no cambia nada de eso, SÍ LO CAMBIA.

Porque todo lo que percibimos lo hacemos filtrado por nuestras creencias e ideas que han formado verdaderos programas e historias que consideramos “la realidad”. Pero eso es solo una interpretación que tejimos en nuestra mente individual por carecer de “lucidez”. Observen “lucidez-luz.” No es que no tengamos luz, sino que no le hemos permitido manifestarse al estar dormidos.

Y la verdad…la gente no busca hoy día lucidez. Busca solvencia económica, salud, bienestar, éxito, etc. Porque inconscientemente cree que eso les hará felices. Y es un sueño. Un sueño grupal. Ese campo mental colectivo crea un mundo con argumentos que se convierten en un sueño personal para cada uno…un sueño existencial, aunque aún no hayamos descubierto, metidos en ese enjambre, lo que es la Realidad.

Al despertar vemos todo como un argumento soñado y pierde su poder distorsionador. Vemos un personaje imaginario sufriendo, otro personaje imaginario matando, otro odiando, otro amando…mientras que lo que realmente somos: EXPRESIÓN DE UNA CONCIENCIA-LUZ QUE SE DURMIÓ Y CAYÓ EN UN SUEÑO COLECTIVO…no aparece en ese escenario.

Al despertar podemos separar a nuestro personaje de lo que somos. Y eso facilita incluso la vida del personaje que sueña ser persona individual, y le seguimos el juego, pero sabiendo lo que somos.

Muchísimas energías grupales mueven de allí para acá a nuestro personaje, por eso la importancia de ir dejando esas agrupaciones, mediáticas o no, que quieren sumarnos al sueño, sin diferenciar si lo hacen con aparentes fines nobles o no. Nos envuelve en el sueño tanto un partido político como una creencia en que supuestos yoes canalizan energías de otros yoes que se creen más iluminados y que, a la vez, solo existen en el sueño.

Nos restan la posibilidad de despertar.

No pensemos que hay asociaciones buenas o malas. Lo importante es que mi atención se la lleva esa entidad colectiva…sea cual sea.

Todas las posiciones o creencias grupales fomentan el dormir, aunque sea pertenecer a un grupo que fomente estar en contra de la guerra, del hambre, del comunismo, de la vacuna, de la droga o lo que sea.

Esto es muy difícil de comprender, pero…AL PONER EL PENSAMIENTO A FAVOR DE LO MALO O DE LO BUENO NOS MANTIENE EN LA PRISIÓN DEL PENSAMIENTO.

Seguimos fomentando una creencia y sosteniendo un falso yo, que se alimenta de esas creencias colectivas.

Vayamos pues hacia una mayor lucidez cada día.

Esa es la propuesta de estas reflexiones.

 

sábado, 29 de agosto de 2020

De las fe a la Fe…un puerta abierta

 

Cuando recibimos conceptos, palabras…los archivamos  en la memoria, pero no por ello  creamos  que accedemos a la verdad. La Verdad surge de un amplio espacio que trasciende las zonas conocidas de la mente. Si llegamos a ella, comenzamos a mirar con ojos nuevos aquello que, invisible, se encuentra detrás de las apariencias.

Para acceder a la Realidad, sinónimo de Verdad, tenemos que  descubrir lo desconocido…nuestra realidad más íntima, que no puede ser pensada, programada ni repetida por la memoria…esa  Verdad Última, es laque está abierta a lo infinito.

Las apariencias superficiales parecen controlar y moldear nuestras vidas, pero cuando desde la profundidad de la Conciencia que somos surge la intuición primero, y luego la evidencia o certeza de la Verdad, comenzamos a vivir  en la Luz que algunos llaman Fe.

Aclaro que,  cuando uso  la palabra  Conciencia me refiero a Conciencia infinita para distinguirla de los estados de conciencia comunes no absolutos y cuando escribo Verdad, también me refiero a la Verdad última no a las parciales verdades individuales.

Descubrir la Fe es contactar con el Espíritu, y no tiene nada que ver con religiones ni filosofías que suelen inundar superficialmente nuestras mentes.

Esta Fe es una Fe sin objeto, que no se apoya en nada. No es fe en las afirmaciones de un grupo, un maestro, una época…es una íntima certeza acompañada  por una total confianza, una guía que da sentido a nuestra existencia, inexplicablemente. Y a medida que se instala y crece, se expresa como AMOR A TODO, A CADA SITUACIÓN, PERSONA Y COSA, y es inexplicable, salvo desde la infinitud que somos.

Solo abriendo mente y corazón y remontando la vía de la contemplación, para nada mental,  entramos en contacto con la Verdad y vivimos en la Gracia de nuestro Ser Real.

Este camino, que no va a ninguna parte, pues descansa en lo Eterno, nos ha siso indicado por muchos, mas no lo comprendimos. Jesús lo expresó con claridad al decir “Lo que nace de la cerne es carne, y lo que viene del Espíritu es Espíritu” Pero no lo comprendimos en su totalidad porque él no alude simplemente al cuerpo físico, sino que usaba la palabra “carnal” para referirse al  ámbito superficial,  limitado de lo humano, lo temporal, lo separado. Lo que aparece en la temporalidad y en ella muere….tanto sea un cuerpo, como un pensamiento, una emoción o acción…eso es carnal, ilusorio, aparente.

Todos son diseños trazados por la Conciencia Sagrada.

Nuestra mirada humana y superficial es tan restringida que no deberíamos confiar tanto en ella, sino zambullirnos en la contemplación, guiados por la Fe, pues…de vez en cuando en esa aun limitada conciencia se abre una misteriosa puerta que nos permite un atisbo de la Verdad, y una vez allí…imposible no ansiar abrirse camino hacia lo eterno.

Estamos frente a una de esas puertas…siempre.

 

Gracias. Gracias. Gracias.

 

 

sábado, 15 de agosto de 2020

TODO ES UN ASPECTO DE LA FUENTE

No hay nada en lo que convertirse. Todos ya somos Eso. Todos somos Conciencia. Eso es lo que todo el mundo es: el Uno. No hay nada más o menos que el Uno.

Pero la mayoría de las personas experimentamos la presencia de un sentido de separación, y es como es, o sea, mientras nos integramos a la Unidad sin separación, nos experimentamos separados y podemos manejar tanto nuestra dualidad, como nuestra esencial no dualidad.

Ese es el juego temporal humano.

El fracaso de algunas enseñanzas extremas del advaita consiste en que se interpreta mal la enseñanza desdeñando lo que es el yo humano, cuando, en realidad, nada puede estar separado o fuera del campo de conciencia infinito, o sea que hasta nuestro ego o persona se mueve dentro de ese campo sagrado de conciencia que a veces llamamos Dios, y hay que gestionar día a día las vivencias del mismo, sabiendo que no es la esencia eterna, pero respetando su aconteces en el presente de nuestro proceso.

De allí nacen estos escritos en los que tratamos de enlazar amorosamente lo que nunca ha estado separado, honrándolo todo.

Es importante darnos cuenta de que lo que ocurre, simplemente ocurre. Todo es parte de lo que es, porque está ocurriendo. Aun si sentimos incertidumbre, duda o miedo…son parte de lo que es.

Todo lo que existe es un aspecto de Dios.

Si entendemos eso, empezamos a desarrollar una verdadera humildad y aceptación de nuestros defectos y de los de los demás. Todo lo que existe es de naturaleza divina. Normalmente la gente no tiene ningún problema con esta idea, mientras se trate de cosas bonitas o positivas. El problema viene cuando las cosas son desagradables, despreciables. La paz que buscamos está en aceptar todo como manifestación de Dios. ¡En la aceptación de todo!

Ahora, aceptación no quiere decir que tenemos que aprobarlo todo o tratar todo de manera igualitaria. No vivenciamos igual la dicha que el dolor, la partida de un ser querido que la gracia manifestada en cada sublime acto de amor. La aceptación es la comprensión de que todas las cosas provienen de la misma Fuente, incluyendo todas nuestras reacciones, pensamientos y sentimientos.

Si nos remontamos a la Fuente de nuestras bendiciones, y después tratamos de remontarnos a la Fuente de nuestros horrores, veremos que es la misma. Conocer la Fuente de donde todo eso proviene, nos lleva a la humildad…y a la libertad de abrirnos a lo que es y no pudo ser de otra manera. La humildad lleva al no juicio, o al menos a la disminución de juicios.

Es muy liberador entender que algo no podría haber sucedido de otra forma. La libertad viene de reconocer que nuestros actos, no importa los horrorosos que nos parezcan, son parte de una inimaginable, enorme y compleja función. Funcionamos como parte de un proceso mayor, y al reconocer esto accedemos a una paz…que supera todo entendimiento. Esa paz coexistirá con todo lo que surja, lo que sea.

Ese coexistir con lo que es nos lleva a vivir en disfrute, sin tener que renunciar a nada.

¡Qué mundo tan aburrido y desanimado sería este si para concienciar a Dios, la Fuente, o como le llamemos, ¡tuviéramos que renunciar a la vida! ...renunciar a la abundancia material, renunciar a tener una pareja, renunciar a comer determinada comida.

 No es necesario abandonar la vida, para acceder a determinado nivel de conciencia.

La directriz de esta enseñanza es que lo que se manifiesta a través del alcohólico, del abstemio, del célibe, del ninfómano, de un santo o de un asesino…a través de todos y de cada acción, es la misma Fuente. Todo es el funcionamiento de la misma Totalidad. A veces es trágica, a veces es dolorosa, a veces conlleva un gran sufrimiento, a veces existe una Gracia enorme, a veces existe una paz inmensa.

Esto es un alivio increíble. Es una libertad enorme. La carga se aligera a medida que se profundiza en el entendimiento de que toda cualidad que poseemos -  buena o mala- es un aspecto de la Fuente. Igualmente, en los otros.

Después, el personaje cualifica esa energía que sale de la fuente, y, aunque el argumento está trazado, cada cosa que en presente hacemos va dando forma a esa energía prístina en la que tejemos la trama de nuestra vida temporal humana en cada ciclo.

El hecho de que la enseñanza nos diga una y otra vez que no somos el autor de nada, sino que la Conciencia lo es, no significa que somos títeres, sino que somos instrumentos de expansión de infinitas posibilidades, y que, según profundicemos en el reconocimiento de esa Conciencia Una y permanezcamos concientemente reconectados a ella, más podemos expandir el Amor que es la base de todo este sistema de redes que no creamos, pero que enriquecemos, alimentamos y expandimos.

Así, podemos dejar el conflicto que siempre se plantea entre si tenemos libre albedrío o somos manejados sin libertad alguna. Es como tomar el camino a Santiago, o cualquier otro…la Conciencia te lanza al camino, pero cada cosa que haces con lo que encuentras en el mismo, cambia el proceso, y a la vez se suma al Campo de conciencia.

Desechar todo lo que hagamos como que no nos corresponde gestionarlo porque no somos el autor…no tiene que ser mal interpretado…el autor, la fuente, el gran manejador de todo, es la Conciencia, más nosotros, consciente o inconscientemente alimentamos el Campo, y es liberador sí saber que todo el movimiento de Conciencia existe en un engranaje mayor que encaja todas las piezas y accionar, perfectamente.

A medida que la comprensión se vuelve más profunda, se entiende además que todo, aun lo material, es espiritual, que eso incluye todo lo que existe, no solo el arcoíris, las flores y lo bello, sino también los sádicos, los violadores, los asesinos. Todo es espiritual, girando en un ciclo de expansión.

Por supuesto, no invitamos a los asesinos y psicópatas a nuestras casas. No confiamos nuestros objetos de valor a un ladrón. Seguimos discerniendo de manera práctica, pero existe el entendimiento de que incluso los que consideramos más viles son un aspecto de la fuente.

Todos son aspectos de la misma cosa, y eso de lo que son aspectos, es espiritual.

Esa es la belleza de esta enseñanza, todo lo que hacemos es una parte natural del fluir de Lo que es, que expandimos en aparentes distintas direcciones y procesos, en los que no ha lugar para la culpa, solo para la conciencia.

Repito…Esto es un alivio. Es una libertad enorme. La carga se aligera: todo es un aspecto de la Fuente.

Lo que eres en este momento, - en este mismo instante- es Perfecto y no podría ser de otra forma.