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viernes, 29 de mayo de 2020

El temor a las enseñanzas de la No dualidad…y el desvío

Cuando comencé a leer textos de No Dualidad (no dos), los dejaba de lado espantada. Lo mismo me ocurrió con Un Curso de Milagros, que hoy para mí es de lectura diaria.

¿Por qué?

Bueno, para quienes nos considerábamos buscadores espirituales o “espirituales” en sí (qué fatuo suena hoy) …que nos digan que no somos nada, que el mundo es un holograma o una ilusión, que no existimos sino como pensamientos en la mente de Dios, que todo existe solo en esa Mente, y que individualmente no existimos como reales, ni para Dios, (Consciencia Infinita) ni para los auxiliares que nos creamos (maestros ascendidos, ángeles, extraterrestres súper evolucionados, etc.) …SONABA ATERRADOR.

Pero avanzando más, me di cuenta de que esa posibilidad, que se fue transformando en la única explicación coherente dela existencia tal como la concebimos, es realmente liberadora, no aterradora.

Tenemos tanto miedo a dejar de ser un “yo “individual, que no consideramos la dicha de poder acceder ilimitadamente a esa unicidad en la que todo es conocido, posible, accesible y completo. Miedo a la completitud sin ego.

Y allí llegamos a la única parte de nuestro sistema que puede ser origen del miedo a no ser. Porque es una construcción individual, limitada y perecedera que sabe que solo existe en el tiempo mental e irreal que nos construimos en el esquema: pasado- presente-futuro, que en la inmensidad del Ser no existe…porque solo hay un eterno Ahora que nada sabe de ego, de tiempo y de yoes.

Y eso, no es de temer, sino de celebrar…no cargar con una identidad separada de la consciencia única, llena de historias de gozo-dolor, amor-odio, salud-enfermedad…y poder liberarnos siendo NADIE.

Alguien…se enojó mucho cuando publiqué hace poco un hermoso artículo de - Anam Thubten titulado “No somos nadie”. Claro. ¿cómo alguien puede desear ser nadie? El problema es que seguimos considerándonos separados de la Fuente, del Espíritu en el que nos movemos vivimos y tenemos el SER…no como yo individual, sino como consciencia liberada con acceso a infinitas posibilidades.

Esa Consciencia se manifiesta temporalmente, por alguna causa, en infinitas formas y cuerpos-mente que decimos en la No Dualidad que NO SON REALES…pero decir eso, no quiere decir que no existan…quiere decir, que son irreales, porque en la corriente irreal del tiempo, en algún momento no existen, o sea, no son formas eternas: Vuelven al VACÍO.

Y he aquí otro concepto que produce mucho miedo…VACÍO…” ¡Dios, me disolveré dejando de ser, de existir! ...y dejamos de lado la más poderosa cualidad de ese Vacío, que es la POTENCIALIDAD PURA…desde la cual todo se crea y recrea infinitamente…Por lo tanto, en ese Vacío vivimos recreando vida infinitamente, sin dejar de SER, sin dejar de VIVIR.

Entonces, podemos descansar tranquilos, aún en la parte manifiesta de esa Consciencia que se disfraza de innumerables formas…descansar jugando el juego de la dualidad, mas sintiendo que LO QUE ES, es eterno, liberado, completo verdadero, REAL.

¿El Mundo existe?... en este tiempo y forma, sí, mas no en la Eternidad.

¿Existen seres separados, yo y los otros? ...en este sueño temporal…sí, pero esa ilusión se disolverá en el Uno, en el que eternamente la Vida ES.

Todo este re-conocimiento debe llenarnos de gozo y hacer que pongamos siempre en perspectiva la Vida Eterna por sobre las historias que creamos encarnadas en el ego.

¿Esto quiere decir que no demos importancia a nada de lo que hacemos en este sueño o puesta en escena? ...No…esa creencia o perspectiva es el desvío más peligroso que nos hemos creado. A causa de ese desvío, muchos han caído en pensar que nada importa, en la indiferencia, la falta de compasión, la inercia, la apatía, el desamor y hasta el desprecio a las manifestaciones físicas, que, al fin y al cabo, son tan santas como las llamadas espirituales…pues el Espíritu es omniabarcante y nada es fuera de él.

Somos manifestación Divina, aun el ego lo es, por lo tanto, mientras estemos en este sueño terrenal, tenemos que manifestar la cualidad esencial Divina, que es el Amor.

SOLO EL AMOR ES REAL

Y este es el pegamento que mantiene unidos esos dos mundos en los que vivimos, el no dual, eterno, inalterable, infinito…y el dual, temporal, más limitado, cambiante…pero manifestación divina al fin.

Por lo tanto, el amoroso equilibrio a lograr consiste en ser el director y el personaje de la vida pequeña, siendo conscientes de ello, eligiendo a cada instante, como en una encrucijada, tomar el camino del Amor, que une al creador con lo creado, al observador con lo observado, al sueño con el soñador del sueño…desdoblados en miríadas de formas, pero UNO al fin.

Así, podemos seguir amando la vida, y vivir en la aceptación, la paz y la perspicacia que nos lleva a dejarnos guiar por el NO DOS…que guarda todas las respuestas…la Vida Una.

 

Gracias. Gracias. Gracias.

Tahíta

 

sábado, 23 de mayo de 2020

Bendiciones…sobran


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Cuando digo que las bendiciones sobran…no es que estén de más, como muchos interpretan la frase. De hecho, cuando alguien que nos “lastima” nos pide disculpas, solemos decir “las disculpas sobran” …dándole a entender que no le disculpamos, que ante un hecho que consideramos “hiriente”, está de más disculparse por el “daño” que causó el mismo.

No es este el caso.

 Hoy salí a caminar por la sierra como todos los días. Hermosamente la tierra cubierta por las hojas que el otoño desenhebra de los árboles, con un viento fresco arrebatándome el sombrero de tanto en tanto, con un sol dador de caricias al que por supuesto recibo, como al viento, sin barbijo ni protocolos.

Subiendo la cuesta, con Lola y Lila corriendo libres ente piedras y hojas, me encontré con una pareja que vive mucho más en lo alto, en el paraje llamado “Ojo de Agua”, tras el pequeño templo Zen. Una vez a la semana descienden al pueblo por víveres. Las perras se lanzaron hacía ellos para lamerlos y demostrarle cariño, como hacen cuando perciben una recíproca aceptación energética…ellos las abrazaron, y el hombre, con barba tipo nazarena y mucha dulzura en los ojos y la voz me saludó llevando la mano a su sombrero, pariente del mío, y me regaló un…: Bendiciones!

-Son las que nos sobran! -me animé a contestar.

-Así es…abundan- replicó.

Y supe que no me había equivocado al decirlo, pues sabía que ellos interpretarían esas palabras adecuadamente.

Por lo general, cuando camino las calles hacia el pueblo, en lugares de más movimiento y energías entremezcladas me cuido de expresarme así. Y es que experimentando mi observación, cuando le decía a la gente “Bendiciones” …algunas veces me miraban extrañados, otras sonreían como pensando “¿A qué bendiciones se referirá’”...y la mayoría de la gente se detenía reflejando mucho temor en los rostros, diciendo  “Sí, es lo que más necesitamos con todo esto que nos pasa!!!

¿Qué nos pasa?

Cambiamos el amor por el miedo, la aceptación por la lucha y el rechazo, la paz por la preocupación, la fe por la duda multifacética, la realidad por la creencia, el aire por el “tapa boca” …que bien puesto tiene su nombre, la naturalidad por el protocolo, y el intercambio energético por la “distancia social”.

Pero…si decimos que eso “nos pasa” …quiere decir que PASA…y hay que pasarlo, trascenderlo…aunque dure mil años.

Y las Bendiciones, que abundan, están siempre al alcance de quien sabe percibir ese trasfondo de gracia del cuan nunca salimos y que inter- es …con nosotros, que también InterSomos.

Y en ese InteSer, en el que somos un campo de energía unificado y con infinitas posibilidades…TODO ES DIVINO, SANTO Y BENDITO.

Las Bendiciones…SOBRAN, se derraman por debajo y por encima de los aparentes dramas en los que nuestros personajes temporales suelen olvidarse de su SEIDAD y dejan de percibirse a la Luz de lo que es REAL.

EN LO REAL…

¡LAS BENDICIONES SON!

Tahíta



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sábado, 9 de mayo de 2020

El servicio como Respuesta

Específicamente, quiero considerar la intersección de Un curso de milagros, la ayuda a los demás y la salvación. 

Donde nos encontremos, podemos conocer una paz interior que no puede ser perturbada por ninguna crisis externa.

Aunque el Curso no distingue entre grandes estresores y pequeños estresores, la mayoría de nosotros no experimentamos nuestra vida de esa manera. Para nosotros, el cáncer es peor que lastimarnos un dedo gordo del pie, los reembolsos de impuestos son preferibles a las obligaciones fiscales, y la risa es mejor que la preocupación.

Por lo tanto, para un cuerpo, COVID-19 es disruptivo y aterrador. 

No debemos ser duros con nosotros mismos por experimentar ese estrés.

 Simplemente refleja nuestra confusión subyacente de que somos cuerpos, y como tal se convierte en una oportunidad para recordar que, de hecho, no somos cuerpos.

Un curso de milagros puede verse como una invitación a recordar a través de la relación con nuestros hermanos y hermanas que no somos cuerpos.

Podemos abrirnos paso al amor expansivo. En la tierra, esto significa perdonar a nuestro hermano, para que la oscuridad se elimine de la mente que compartimos. 

Perdonar a nuestros hermanos y hermanas es permitirles salvarnos.

La salvación es lo único que cura…de la creencia de que estamos separados.

La salvación no es otra cosa que la “mente recta” a alcanzar para realizar que nuestra mente es Una con el Espíritu.

La salvación es para la mente, y se alcanza por medio de la paz. Es la meta del Espíritu Santo, y la compartimos. La salvación nos pide que elijamos considerar el espíritu, y no el cuerpo como primordial.

La salvación, y el perdón, son lo mismo.

Entonces, ¿cómo perdonamos a nuestros hermanos y hermanas? Fácil: solo vemos en ellos la perfección de Cristo. No vemos cuerpos; Vemos la luz del amor.

¡Pero eso no es tan fácil! Nuestros cuerpos se basan en distinciones y funcionan con juicio. ¿No es natural ver a nuestros hermanos y hermanas como seres imperfectos?

Si insistimos en verlos en cuerpos (que es verlos desde un cuerpo), entonces sí. Son imperfectos Nosotros también. Pero hay otra forma de ver a nuestros hermanos y hermanas, que es pasar por alto sus cuerpos por completo.

 Paradójicamente, una forma de "pasar por alto" el cuerpo es simplemente ayudarlos, es decir, ofrecer a nuestros hermanos y hermanas la ayuda que el mundo y sus cuerpos parecen requerir. Hacerlo puede convertirse en una forma de recordar que "la identidad se comparte y que compartir es nuestra realidad" (T-9.IV.1: 6).

Por lo tanto, en lugar de caminar obsesionado con mi estado interior y mis circunstancias externas (mis miedos, mi temperatura, mi despensa llena o vacía, mi cuenta bancaria), ¿puedo prestar atención también a la situación de los demás? ¿Mi esposa e hijos? ¿Mi madre? ¿Mis vecinos? 

El servicio no es dramático. No llama la atención sobre sí mismo. No trata de sanar al mundo entero. No busca secretamente su justicia. Simplemente responde a las necesidades que percibe y no pide nada a cambio.

 El verdadero servicio es siempre incondicional.

Sin embargo, inevitablemente se aprenden dos lecciones cuando nos ofrecemos tranquila y gentilmente para ayudar a otros de esta manera, y ambas son un regalo para nosotros .

La primera lección es recordar que el servicio engendra una gratitud profunda y generosa a pesar de que somos nosotros quienes estamos dando . Por lo tanto, esta gratitud trasciende fácilmente las acciones de cualquier cuerpo aparente. 

 Esta experiencia de gratitud trascendente nos enseña la segunda lección: si la gratitud trasciende al cuerpo, entonces lo que nuestro cuerpo ofrece a otro cuerpo no es en realidad algo relativo solo a cuerpos. Más bien, es la acción del amor mismo.

Algunos recordatorios del Curso…

La gratitud no es sino un aspecto del Amor.

Cuando tu perdón sea total, tu gratitud lo será también.

Deja que tu percepción acerca de tu hermano no sea bloqueada por tu percepción de sus pecados y de su cuerpo. Más allá de sus errores está su santidad y su salvación…su santidad es tu perdón (T-22.III.8: 3,5,7).

Perdonar a otro es salvarnos a nosotros mismos. No es una secuencia de causa y efecto, sino un solo movimiento unificado en el amor.

Por lo tanto, en el servicio, dejamos atrás el caos y el dolor del cuerpo y sus relaciones especiales a favor de "una relación santa", que es "un estado mental común, donde ambos ofrecen los errores con gusto a la corrección, así, ambos pueden ser felices sanado como Uno "(T-22.III.9: 7).

No tenemos que ser mártires. No tenemos que sanar al mundo. Ni siquiera necesitamos sanar a todos en nuestra calle o barrio. Simplemente tenemos que estar dispuestos, a través de actos de bondad, simples y sostenibles, a percibir a nuestros hermanos y hermanas como ilimitados por sobre la apariencia de los cuerpos.

El acto en sí podría ser una llamada telefónica o un correo electrónico, ofrecernos para comprar comestibles o compartir una cacerola, una sonrisa tranquila. Podría ser dejar que alguien tenga un espacio de paz. Incluso podría tratarse de…dejar que nos ayuden .

La forma que toma el servicio no es el punto. 

El punto es reconocer que nuestra salvación radica en nuestro hermano, con el que somos Uno. Por lo tanto, les debemos todo nuestro amor y gratitud. 

En la tierra, en crisis grandes y pequeñas, esto puede ser útil para que la Luz y el Amor puedan expandirse y alcanzar a Todo.

Gracias. Gracias. Gracias

 

Tahíta

domingo, 26 de abril de 2020

Encontrando la oportunidad en el confinamiento

El mundo no es el mismo lugar que hace unos meses. La pandemia ha puesto en pausa las actividades humanas y ha llevado a que casi todos hagan cambios significativos en su estilo de vida. Estamos obligados a quedarnos en casa, trabajar desde nuestra sala de estar, tener la escuela en casa y enfrentar conflictos familiares que hemos estado escondiendo debajo de la alfombra por mucho tiempo. Sin olvidar los conflictos dentro de nuestra propia mente, con nosotros mismos. Hace poco tiempo, nadie imaginaba que algo de esto sucedería.

Cuando comenzó la pandemia, me pregunté "¿Qué bien podría salir de esto?" Ahora algunas respuestas son obvias. Por un lado, en muchos casos estamos presentes con nuestras familias en una nueva profundidad. Una amiga se sentó en su porche y disfrutó de una conversación significativa de dos horas con su hijo de 14 años, una interacción que nunca hubiera sucedido de otra manera. Leí que una mujer japonesa que tuvo una gran discusión con sus padres antes de irse de viaje ha vuelto a su casa, y ha hecho las paces con ellos como nunca antes. Una portuguesa a la que se le negó la entrada a Inglaterra para una visa de trabajo, descubrió a dos personas mayores muy vulnerables en su edificio de apartamentos, para quienes ahora está cocinando. Las personas se están conectando con viejos amigos y nuevos conocidos de lugares lejanos del mundo a través de Zoom. Estamos valorando a los seres queridos que teníamos olvidados y las tareas de las que alguna vez nos quejamos.

Replanteémonos esta situación no como una maldición, sino como una llamada de atención. Albert Einstein dijo: "En medio de cada crisis se oculta una oportunidad". 

"¿Qué puedo hacer para mantener mi paz interior y ayudar a los demás?" 

"¿Cómo puedo usar esta experiencia para mejorar la calidad de mi vida después de que se haya levantado el confinamiento?"

 "¿Quién soy, ya que ahora reconozco que estoy unido con todos los seres?"

 

La respuesta es simple: Sé la luz en medio de la aparente oscuridad. Nuestra conciencia,alegría y gratitud sirven a la humanidad y al planeta mucho más que la ansiedad.

 La miseria tiene suficientes colaboradores. 

El mundo necesita personas cuyas mentes sean claras y estén conectadas al Poder Superior. 

Ya meditamos, rezamos, practicamos yoga, nos sentamos a los pies de los gurús y alineamos nuestros chakras. Ahora es el momento de poner lo aprendido, reconocido e iluminado en acción. El entrenamiento ha terminado. Ahora hay que aplicar lo que sabemos y vivir las enseñanzas en lugar de solo hablar de ellas, esperar a que entidades no físicas nos salven o esperar que nuestras kundalinis se eleven. Es hora de Ser.

La pandemia pasará y la economía puede recuperarse. Pero lo significativo es que habremos experimentado un evento sin precedentes en la historia humana: la oportunidad de un reinicio planetario. Habremos priorizado nuevamente nuestros valores y reconocido la preciosidad de nuestras vidas y de las personas que amamos. Nos alegrará tener trabajos a los que ir, escuelas para educar a nuestros hijos, poder salir de nuestros hogares,caminar en la naturaleza y poder abrazarnos o tocarnos en sin impedimentos. 

Las cosas que ahora damos por sentado o incluso aquellas de las que nos quejamos se revelarán para nosotros como bendiciones

Permitámonos una apreciación más elevada y permanente del  Bien en nuestras vidas

Usemos nuestro tiempo y experiencia sabiamente para un reinicio hacia una humanidad más consciente y compasiva.

 

Gracias. Gracias. Gracias.

Tahíta

 Inmunidad Espiritual

La idea de enfermedad está recibiendo mucha atención en todo el mundo. Millones de personas toman diariamente todo tipo de precauciones para evitar contraer o propagar un virus. Lavarse las manos, cubrirse la boca y evitar las reuniones públicas se están volviendo comunes. 

Aislarse…saberse y considerarse separado, vulnerable, pequeño.

 Defenderse contra la enfermedad bordea la histeria colectiva.

Defendernos, nos debilita…estar en contra de algo se vuelve en nuestra contra

Hay un virus que ha infectado a la mayoría de las personas y está causando muchos más problemas que el que se quiere e vitar:  el virus del miedo. Cuando caemos en el miedo, disminuimos nuestra inmunidad ante a las enfermedades y sus efectos. El miedo y el bienestar operan en dos frecuencias completamente diferentes, cada una con resultados muy diferentes. No puedes tener miedo y bienestar al mismo tiempo. Es uno u otro.

El Amor sin miedo, ser traduce en bienestar…el miedo empequeñece el amor, la compasión, la unicidad y la sabiduría no dual.

La mejor solución para acabar con los efectos del virus es siempre y en cualquier circunstancia:  dejar de tener miedo.  

Un curso de milagros nos dice que la curación es más una función de la mente que del cuerpo; que nada fuera de nosotros puede hacernos daño; que como seres espirituales somos completos y empoderados, independientemente de lo que nos muestran los sentidos físicos. 

Cuando nuestra mente está bien, nuestro cuerpo está bien. Si bien muchas agencias de salud están diciéndoles a las personas cómo evitar contraer el virus, pocas abordan las creencias, actitudes e intenciones como elementos vitales de la inmunidad y el bienestar. 

Numerosos estudios científicos demuestran prácticas como la meditación, la oración, la afirmación y la visualización mejoran significativamente nuestra inmunidad a las enfermedades y nos mantienen saludables.

No estoy sugiriendo que no se preste atención a las prácticas de salud prescritas por médicos y agencias. 

Funcionan y harán la diferencia si crees en ellas. Cuídate como consideres apropiado. Recuerda que serás curado según tu creencia.

Al mismo tiempo, estate atento para no caer en el miedo. 

Cuando la voz del miedo habla alto, la voz del amor debe hablar más alto para que la escuches por sobre las demás. 

 Replantéate el virus como una oportunidad de vivir las verdades espirituales que has aprendido.

 Este es nuestro momento para manifestar nuestra Seidad. Esa que no puede verse amenazada por nada aparentemente externo.

La enfermedad no es la voluntad de Dios. La curación lo es. 

La curación de la idea de que somos vulnerables, de que estamos separados, de que podemos ser amenazados y dejar de SER.

Cuando nos establecemos firmemente en nuestra identidad espiritual, desarrollamos una inmunidad espiritual que ninguna enfermedad puede tocar.

 

Gracias. Gracias. Gracias.

 

Tahíta