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lunes, 11 de marzo de 2019

Siendo Agentes de cambio

La cosa más importante en la que podemos trabajar para aportar al Cambio es, por mucho, nuestro propio estado mental y la forma de manifestarnos a través de los vehículos que  temporariamente poseemos. La consciencia es nuestra herramienta más valiosa, no solo para nuestro cambio, sino para inspirar o motivar el cambio colectivo.

 Tratar de cambiar de manera rápida y contundente puede hacer que las personas se sientan vulnerables y asustadas. Solemos alejarnos de lo que prevemos como inseguro y desconocido. Presuponemos siempre ante la posibilidad de cambiar algo, que corremos el riesgo de perder la comodidad, el amor, la posición social, el equilibrio, el sentido de uno mismo, el control. Por eso se necesita  habilidad para generar un sentido de cuidado, respeto y dignidad.

Como agentes de cambio, es esencial cultivar la humildad y  el conocimiento de que no podemos controlar el resultado del proceso. Solo podemos proporcionar tantas condiciones ideales como podamos para que ocurra ese proceso natural de cambio. Utilizando la metáfora del jardín, promover el cambio es cultivar con esmero un ambiente más propicio para que ocurra un proceso natural de crecimiento. No abrimos las semillas para sacar los retoños, sino que proporcionamos el entorno ideal para que tenga lugar la germinación. Si alguna vez has tratado de hacer que alguien (por fuerza brusca o pura voluntad) sea diferente, incluyéndote a ti mismo, sabrás que es una pérdida de tiempo y energía.

Si  damos espacio para que se creen las condiciones adecuadas, la mayoría de las personas crecen y avanzan porque hay un impulso que está presente en todos hacia la realización de nuestros talentos y potencialidades. Cuando queremos cambiar las creencias y acciones de las personas por la fuerza, chocamos con un efecto de péndulo, en el que las personas suelen recaer y retroceder. Las oscilaciones de hecho, son indicadores positivos para el verdadero cambio, pero tratar de forzarlo o empujar a las personas demasiado lejos de su actual estado de conciencia y capacidades garantiza rechazo y  agotamiento considerables.

Muchos quisieran forzar a que todos, por ejemplo, cuidáramos la  naturaleza, dejáramos de matar animales, descontamináramos los alimentos y la Tierra toda…pero realmente atacar a la multitud de almas que no practican ese tipo de respeto que ansiamos nunca dará resultado y solo crea malestar y divisiones. Siempre el primer paso será el ejemplo en nuestra Vida, porque somos parte de un Campo energético en el que el mínimo cambio se expande y potencia y actúa por contagio…así que esa es la más efectiva forma de  llegar a un cambio colectivo.

Otra forma es tener nuestra mente puesta, no en los medios de comunicación que nos traen lo que no queremos para este planeta o universo, sino elegir lo que vemos, lo que leemos, ya que eso nos nutre…y nutre a todos a través de las ondas energéticas…por supuesto podemos inspirar con charlas, espacios reflexivos, libros o lo que podamos aportar…pero siempre será nuestra propia energía la mayor herramienta.

Y recordemos que somos agentes de cambio, inspirando, no tratando de controlar el proceso  de vida de otra alma .De hecho, el deseo de controlar a otras personas y situaciones (lo que incluye emplear esfuerzos directos y enérgicos para cambiarlos, incluso con las mejores intenciones) paradójicamente conduce a menos resultados, oposición y al  efecto contrario.

Centrarnos  en lo que podemos hacer para proporcionar las condiciones ideales bajo las cuales puede florecer lo nuevo, nos deja en nuestros corazones la certeza de que hemos hecho lo que pudimos y  deja a los demás sintiéndose respetados en lugar de hostigados, y abiertos para futuros cambios . Algunas semillas que se siembran tardan en germinar sin signos aparentes de que haya ocurrido algo, hasta que eventualmente lo hacen. Nunca, como agentes de cambio podemos medir el impacto que causa nuestro ejemplo e inspiración.

Dos cosas cruciales son… confiar en el proceso de cambio en sí mismo, y  no estar apegados al resultado de nuestra tarea inspiracional. 

En esa tarea, por más que nos apasionemos por ver cambiar para bien lo que amamos, esa pasión debe siempre ser sobrepasada por la compasión y la comprensión. La gente no cambia al ser insultada, acosada, avergonzada o en respuesta a la indignación. De hecho, cuando las personas sienten esto, es poco probable que se abran. Cuando nos sentimos degradados o amenazados, percibimos un entorno inseguro y peligroso que promueve cerarns más.. 

 Como dijo Abraham Lincoln, “Juzgue a un hombre, ordénele qué hacer o márquelo como despreciable, y él se retirará dentro de sí mismo, cerrando  todas las avenidas a su cabeza y su corazón ".

Si no le brindamos a la otra persona respeto, dignidad y compasión, transmitiendo lo que es esencialmente una invitación a probar otra forma de ser y ver por sí mismo cómo funciona, entonces cualquier cambio que haga será  frágil y no permanente.

Inspirar y promover, es invitar a las personas a moverse hacia algo, en lugar de quitarles aprecio, seguridad, creencia o lo que sea en lo que se apoyen.

 Es acogerles como son y ofrecer experiencias directas, evidencia, herramientas reales.

Esa sería la palabra más adecuada…INVITAR al cambio…sin que sienta nadie que está perdiendo con ello su sentido de identidad, sino expandiéndolo y alineándose con sus valores más profundos.

Este espacio que compartimos, sin juicios hacia ninguna forma de vida, invita a todos a expandirse y expandir un campo energético de Amor y respeto a la Vida.

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

sábado, 9 de marzo de 2019

INEVITABLE PRESENCIA

Cansada ya de todos los enunciados que pretenden casi obligarnos a que estemos más presentes…me doy cuenta de que cualquier pretensión al respecto es imposible.

 

 Aunque te carguen con ese “deber”…No puedes estar más presente.

 No puedes practicar la presencia, ni tratar de estar más presente, ni aprender a estar presente.

 No puedes perder presencia, alejarte de ella, encontrarla o avanzar hacia ella.

La presencia no es una cosa, un bien que puedes poseer o un estado mental.

Sin embargo, podemos  darnos cuenta de que la presencia siempre está aquí, que siempre estamos aquí, que no puede haber otra cosa que no sea la presencia; que estamos siempre  presentes en ella porque todo está contenido en la presencia.

Podemos observar cada pensamiento de ira y cada suspiro de arrepentimiento, cada expectativa de un futuro más brillante y cada dolor de nuestro corazón, cada tormenta mental y cada río de emoción, cada lágrima de dolor y cada sonrisa de alegría. Inevitablemente todo está aquí, donde estamos. Y aún distraídos en la mente, esa distracción se procesa aquí y ahora en Presencia.

Finalmente, lo más sabio, relajado y amable es… dejar de buscar presencia, dejar de intentar practicar la presencia, dejar de dividirnos en dos, definiendo un "estar presente" y separándolo de un "no estar presente”. Porque es imposible…aunque estemos distraídos, aprisionados por la mente,  la ira, o lo que sea…SOMOS  PRESENCIA…consciente o inconscientemente habitando en ella, siempre.

Podemos sí elegir experimentar lo que esté sucediendo, sin rechazarlo como algo que no debería estar sucediendo. Reconocer lo que está sucediendo, simplemente. Sin embellecer ni medir la experiencia con un…"No debería sentir esto" o "si solo pudiera hacer que este sentimiento desaparezca" o cualquier otro deseo de cambiar o corregir la desnudez de nuestra experiencia.

Cuando estemos listos para encontrarnos con lo que ES, indefensos, vulnerables, inermes, sin necesidad de defendernos o de justificarnos, sin interpretar nada… la presencia ya no será un estado codiciado que borre nuestro dolor o eleve nuestra  conciencia, sino que será  simplemente la esencia de la propia existencia.

 Cuando nada nos etiquete como alguien que puede perder o ganar presencia, cuando tiremos a la basura o soltemos al viento esas exigencias…solo la presencia será lo que permanezca.

Porque es imposible que algo exista  fuera de lo que llamamos PRESENCIA.


Aquí, ahora... y siempre.

Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

domingo, 3 de marzo de 2019

El poder de la humildad en un mundo presuntuoso

“Fue el orgullo lo que convirtió a los ángeles en demonios; es la humildad la que hace a los hombres como los  ángeles ". - San Agustín

¿Por qué cuanto más acumulamos y más logramos, menos humildes somos y más permitimos que el orgullo se apodere de nosotros? ¿Y por qué tantas personas asocian la humildad con la pobreza, cuando en realidad la humildad no tiene nada que ver con nuestras posesiones materiales?

Si me preguntas, la humildad es una de las joyas más preciosas de la vida, y aquellos que poseen esta joya son luminosos.

La humildad es lo que nos da poder.

Humildad, no el orgullo.

Y aquellos que viven alineados con su núcleo y conectados con la Fuente de todas las cosas, saben que esto es verdad. El resto asume que la humildad es para los débiles y para los pobres.

Parece que no sabemos mucho sobre el poder de la humildad, y el efecto que la humildad puede tener sobre nosotros. Pero por lo que he experimentado puedo decir honestamente que al abrazar la humildad y al convertirnos en UNO con ella, abrimos nuestros corazones para dar la bienvenida a todas las cosas y todos los seres. Y una vez que hacemos esto, la ilusión de la separación que una vez gobernó nuestras mentes, nuestros corazones y nuestras vidas, se disuelve.

La humildad nos ayuda a regresar a la Fuente de todo, recordándonos nuestra belleza, pureza y perfecciones, y nos ayuda a conectarnos con la verdad de quiénes somos, de quiénes son todos los demás, y la verdad de quién es Dios, el Campo, el Espíritu.

Nunca me percibí como una persona orgullosa y jactanciosa. De hecho, siempre me he considerado alguien que era bastante humilde. Pero a través de las muchas experiencias intensas e interacciones dolorosas que la vida me envió, me di cuenta de que había mucho orgullo y vanidad en mí y que esto me hacía daño, me consumía y me hacía distanciarme de mi propia Alma y del mundo que me rodeaba.

Tuve que pasar por mi propia noche oscura del alma. Y mientras la transitaba, fui capaz de sentir y percibir lo doloroso que es para nosotros aferrarnos a orgullo, poniendo la humildad a un lado, y pensando que somos más valiosos y más especiales que otros seres humanos. En esos momentos en que la oscuridad te acorrala para que pongas en alto las prioridades, solo quieres despojarte y deshacerte de todo lo que te separa de los demás…para unificar tus energías con las de ellos y así salir a la Luz.

El orgullo nos separa unos de otros. Nos hace pensar que somos mejores. Y cuando eso sucede, menospreciamos a la gente. Acabamos al fin dándonos cuenta de que lo que hacemos a uno, se lo hacemos a todos, incluyéndonos.

Parece que no entendemos cuánto nos estamos lastimando al aferrarnos al orgullo, y cuánto nos estamos distanciando de nuestra propia Verdad y Esencia Divina al tratar de demostrar nuestra "especialidad", y ser mejores que los que nos rodean.

Con acierto se ha dicho que el orgullo es el cáncer espiritual: consume el amor, la satisfacción e incluso el sentido común.

Pero después de mucho transitar y escribir, me doy cuenta de que las palabras solas no enseñan, las experiencias sí. Y siento que podría escribir muchísimo sobre el poder de la humildad pero si no te haces uno con humildad, y si no la abrazas y permites que se convierta en parte de ti, nunca experimentarás su belleza y su poder.

La humildad, como el agua, es vida, y es poder. Pero no por el nombre que lleva, sino por su esencia. Y para experimentar su poder, tienes que fusionarte con ella, y permitir que te muestre el camino de regreso a ti mismo, de regreso a la Luz y a la Vida.

La cultura en la que vivimos nos ha hecho creer que tenemos que competir entre nosotros y que tenemos que trabajar duro para demostrar nuestro valor. Que tenemos que ser el número 1 en todo, brillar más que los que están a nuestro lado y asegurarnos de que los demás lo sepan. Pero me pregunto si alguna vez nos detenemos a pensar si esto es cierto. Me pregunto si alguna vez nos detenemos a pensar si vale la pena gastar tanto tiempo y energía tratando de mostrarle al mundo que somos “especiales” e importantes.

El que trata de brillar atenúa su propia luz, nos recuerda Lao Tze

Lo creas o no, no necesitamos demostrar nuestra valía al mundo. Solo necesitamos abrazar todo lo que somos. Al hacerlo nuestra Luz brillará más que nunca. Y ahí es cuando nos damos cuenta del poder de la Humildad

Si  nos hemos dando cuenta de nuestra interrelación absoluta, sabemos que nos influenciamos unos a otros a través de nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestra energía, nuestras acciones y nuestras vidas. Y podemos influir en el mundo a través de nuestra gracia, amor, compasión y humildad.

Sinceramente, espero que lo hagas. Espero que dejes de hacer lo que todos los demás piensan que es correcto, y comiences a hacer lo que tu corazón te dicte, en voz baja, con humildad

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta 

 

domingo, 24 de febrero de 2019

La Otra gente, infierno y Cielo

Jean-Paul Sartre dijo que "el infierno es la otra gente".

En infinidad de circunstancias, cuando nos vemos afectados por personas no solo desagradables, sino violentas o dañinas, seguramente hemos reafirmado este dicho. Sin embargo, en éste juego de energías duales, pretendiendo alejarnos del infierno, perdemos el Cielo.

Durante toda mi vida, siendo altamente sensible, relacionarme con muchas  personas me ha provocado enormes cantidades de estrés, desazón, miedo y aprensión. Confundida a veces, irritada otras y con un enorme enojo visceral …terminaba retirándome a disfrutar de la soledad y el apaciguamiento,  refugiándome en la idea de que no estaba mal no adaptarme a otras personas, y usando esa creencia como excusa para evitar interacciones innecesarias con otros humanos.

Hasta que me di cuenta de que evitar a los demás  dejaba fuera toda experiencia de cambio, ese cambio de perspectiva que constituye la base de nuestra estadía humana.

Fue fácil y conveniente olvidar, en mi continua búsqueda para confirmar que "los otros" eran realmente terribles, que la mayoría de mis mejores recuerdos fueron, de hecho, compartidos con otras personas.

“Los otros”…no nos traen solo conflictos, dolor y desencanto, sino también alegría, emoción, calma, amor, y en última instancia…aprendizaje.

El psicólogo Alfred Adler, dijo que todos nuestros problemas son problemas de relaciones interpersonales.

Él quiso decir que todo lo que es doloroso, la mayoría de las veces proviene de la falta de armonía en nuestras relaciones.

Afirmaba que para ser feliz se requiere que sintamos que somos parte de una comunidad y que somos valiosos dentro de esa comunidad.

Debo enfatizar que el solo sentir ser parte de algo, nos sostiene, ni siquiera tenemos que ser parte tangible de una comunidad específica, ni crear algo visiblemente útil para sentirnos parte de ella. Es simplemente SENTIR, que todos estamos conectados y  aportamos consciente o inconscientemente a ese campo de energías compartido.

Incluso saber cómo gestionar nuestros problemas personales requiere que tengamos una relación saludable con la humanidad. Que nuestro sentimiento hacia ella sea de aceptación y amor.

Esto puede ser difícil.

Pero no podemos ser felices si vemos a los demás, incluyéndonos a nosotros mismos, como enemigos o como inherentemente incorrectos.

Cuando nos cerramos al  potencial de conectarnos de manera auténtica con las personas, no podemos  sentirnos valiosos.

Y no podemos valorarnos en una comunidad si no nos aceptamos a nosotros mismos y a otras personas tal como son.

¡Tal como son!

Y estoy hablando de todas las personas, no solo de una parte selecta de la sociedad. ¿Por qué?

Porque si solo podemos tolerar a una parte de la humanidad, no la estamos aceptando genuinamente como un todo.

Esa sensación de separación con nuestro prójimo, en general, siempre infectará nuestra capacidad de estar en armonía con nuestro mundo y con nosotros mismos, para ser verdaderamente felices.

Es todo o nada.

Se trata de aceptar a toda la humanidad;  de lo contrario, en algún nivel, la estamos rechazando.

La aceptación no significa estar ciego a lo nos parece “mal" de las personas o grupos.

La humanidad puede ser desastrosa. Pero alberga mucho bien también…y ese bien es el que tenemos que rescatar siempre. Por ejemplo, cuando me atropellan pensamientos acerca de cómo maltratamos a animales, plantas, a la Tierra y a otros humanos…trato al instante de traer a mi pantalla mental y a mi corazón las vidas de centenares de personas que rescatan, reforestan, alivian, cuidan y regeneran la naturaleza cada día.

La aceptación de la humanidad  no se logra escondiendo o negando defectos. Sabemos de qué adolecemos, pero a pesar de todo albergamos el sentir  que todo evoluciona para Bien y que llegaremos a ser una especie amorosa y cuidadosa, a pesar de la cuota de hechos negativos que nos llegan. Y si no se produjera…por algo es, y no alcanzamos a ver el aprendizaje en ello tal vez, pero lo hay siempre.

Cuando podemos estar bien sin que los demás nos gusten o se ajusten a nuestro ideal, y estar bien además con las imperfecciones humanas que aún exhibimos, podemos relajarnos. Somos libres. Nada puede tocarnos. Eso no significa que detengamos nuestro avance o justifiquemos la desidia…solo es seguir adelante sabiendo que el Cielo en las relaciones todas se basa en una visión amorosa “a pesar de…” y que el Infierno lo constituyen nuestros juicios y falta de empatía.

Continuemos encontrando puntos luminosos en las personas, independientemente de lo que supuestamente empaña su carácter.

Busquemos  conexiones positivas, incluso si son rechazadas. 

Mantengamos nuestra visión de los demás lo más alto posible, considerándonos como hilos conectados unos con otros.

Incluso si elegimos pasar muy poco tiempo con otros físicamente.

Pongamos fe en la humanidad, no porque todo se muestre ideal, sino porque elegimos aceptar,  y ver siempre lo que nos une…de cualquier índole.

Tengamos  el coraje de conocer nuestros puntos negros pero veamos la luz en todos nosotros de todas las formas posibles.

Sólo entonces podremos sentirnos integrados y  redimidos de cuanto creíamos  inaceptable.

Los demás  de algún modo, pueden sentirse como “el Infierno”, pero paradójicamente son nuestro portal al cielo, nuestra posibilidad de trascender la fragmentación, nuestro romper de velos para descubrirnos eternamente UNO.

 

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

miércoles, 20 de febrero de 2019

Liberando los Sentimientos atrapados en el Cuerpo

A menudo, solía sentirme estancada, inquieta e irritable cuando tenía que hacer o enfrentar  algo que no  quería, incluso si sabía que era necesario

¿Suena familiar?

Por supuesto que sí, somos humanos. Nos anudamos a estas emociones, miedos y bloqueos.

¿No sería asombroso si pudiéramos manejar estos sentimientos, para movernos libremente sin fricción ni carga emocional?

Somos campo de la incertidumbre y el estrés en estos tiempos, más que en ningún otro, pero también tenemos herramientas dentro de nosotros para ayudarnos a anclarnos en la confianza al atravesar diversas situaciones.

Somos emocionales. Pero podemos influir en esas emociones, del mismo modo que las creamos.

A lo largo de la mayor parte de mi juventud bloqueé mis sentimientos y pensé que solo los débiles se preocupaban por ellos, manteniéndome ciega  a su valor y poder.

Años de dudas, ansiedad social,miedo y evitación innecesarios me hicieron probar muchas herramientas y trucos.

Cuando leí el libro del Dr. David R Hawkins: Dejar Ir al igual que los de Pema Chödrön, caí en la importancia de darnos cuenta de nuestros sentimientos para curar problemas relacionados con las emociones.

Al principio, la idea parecía tan trivial. Seguramente para hacer cambios significativos, tendría que hacer cosas drásticas. Pero no fue así, y me ha ayudado y sigue ayudándome enormemente.

La premisa es simple: la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas evitando sentimientos incómodos. Se almacenan y se adhieren a nuestros cuerpos. No necesitamos explicaciones científicas para que sepamos que esto es verdad.

Percibimos sensaciones en ciertas partes de nuestros cuerpos cuando traemos a la mente ciertas cosas.

En pocas palabras, para liberar estos sentimientos atascados y sentirnos mejor cuando estamos en ciertos entornos o dando  importancia a pensamientos particulares, tenemos que dirigir nuestra atención hacia estas sensaciones.

Al hacerlo, finalmente son reconocidas después de años de negación y son liberadas.

Hay otras formas de superar los sentimientos atascados, como romper verbalmente las creencias negativas, este sería  un enfoque intelectual.  Hawkins usa un enfoque emocional y físico.

¿Necesitamos conocer el funcionamiento interno de nuestros sistemas nerviosos para ver si podemos hacer que esto funcione?

¿Necesitamos ser algún tipo de sabio espiritual para que esto funcione en nosotros mismos?

Si nos podemos tomar un momento para notar esos sentimientos y luego sentirlos con tanta intensidad, detalle y color como sea posible, nos daremos cuenta de que no necesitamos ser sabios ni conocer detalladamente nada más para que funcione

Cuanto más aguda es la atención que se pone sobre esas sensaciones, más efectivamente comienzan a desaparecer. Siempre que hago esto, la frustración,la duda  el miedo, el enojo, desaparecen siendo reemplazados por una paz creciente y sentido de seguridad.

Funciona.

Cada vez que me enfrento a un desafío, grande o pequeño y recuerdo hacerlo, encuentro esos sentimientos. Dirijo mi conciencia hacia ellos, y me siento con ellos. Los reconozco. Les envío amor. Les doy la atención que han estado deseando.

Y luego, como fantasmas aprisionados en un viejo ataúd, se van, a menudo permanentemente.

La sensación pesada es reemplazada por una sensación cálida, nutritiva y de luz que me impulsa hacia adelante. A veces he reído, o incluso llorado.

Puedes probarlo cuando se acerca un evento al que no quieres ir. Tómate unos minutos para sentarte en silencio y pregúntate:

'¿Qué siento cuando pienso en ir a este lugar?' 
'¿Dónde lo siento en mi cuerpo?' 
'¿Cómo se ve la sensación?' 
'Si el sentimiento tuviera un color, ¿cuál sería?' 
'Si la sensación tuviera una forma, ¿cuál sería?' 
'¿Dónde está el sentimiento más intenso en este momento?'

Entonces mantén tu atención allí. Ve y siente todo lo relacionado con el sentimiento, y ve a su centro. Transmite una frecuencia amorosa hacia él.

Sigue haciendo esto hasta que la sensación comience a perder control y se desvanezca.

Cuando pienses en esa situación a enfrentar de ahora en adelante, probablemente te sentirás mucho más positivo al respecto. La ansiedad asociada con pensar y asistir a este evento será mucho menor.

La próxima vez que estés resistiendo algo, prueba este proceso, porque me está funcionando de maravillas.

Incluso puedes intentarlo con un amigo, familiar o compañero con dificultades.

Nota el sentimiento. Envíale atención y amor. Repite el proceso hasta que se haya ido.

La única evidencia que te dirá si esto funciona es sentirte mejor al final o en el caso de aplicarlo a otro, verlo mejor

Este tipo sencillo de práctica de liberación emocional puede crear un cambio masivo en muchas  áreas de tu vida, como lo está haciendo en la mía.

Realmente no necesitamos complicadas prácticas ni conocimientos extraordinarios, sino solo “sentarnos a sentir” lo que sentimos y permitirle espacio para liberarlo.

 

¡Y las bendiciones fluyen!

Tahíta

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