viernes, 16 de febrero de 2018

LA SEGUNDA CAPA DE DOLOR


Como Buda lo expresó, cuando a una persona le embarga un sentimiento de dolor se aflige, llora, se lamenta y angustia y le aquejan  dolores físicos y mentales.

Esta clase de dolor es inevitable. Casi en todos los casos añadimos otra capa a ese dolor… el dolor que generamos en respuesta al inicial, al resistirnos quejándonos y deseando que las cosas sean de otra manera. Éste tipo dolor es el que podemos aprender a gestionar, el que no es inexorablemente  inevitable.

El no poder gestionarlo y añadir otra capa nos lleva a un tercer dolor, no siempre manifiesto inmediatamente, pero derivado de la no aceptación, el intento de negación, y el impulso de huir…lo que solo hace que la cuota a saldar se acumule y aumente. Y se huye de muchas maneras, casi siempre a través de los sentidos…comida, televisión, entretenernos en otra cosa. Aunque suele considerarse un tercer dolor…solo surge del segundo…esa capa que adicionamos al no poder gestionar el inicial…y el intento de camuflarlo

Ya hace mucho que los psicólogos más profundos han descubierto que esto puede aliviarte por un corto tiempo, pero que tirar al inconsciente el dolor alimenta su regreso triunfal.

Para dar un ejemplo ficticio: Me siento sola porque mi pareja me abandonó. Es un dolor inicial.

Pero luego re-creo el dolor diciéndome cuán terrible es mi vida, o diciéndome a mí misma que debería ser más "desapegada". De cualquier manera, sufro de nuevo. Esto es sufrimiento fabricado…es la segunda capa que nos regalamos, sin quererlo, claro.

Alternativamente, podría tratar de reprimir mi soledad comiendo demasiado chocolate. Y mientras lo saboreo, experimento placer. Pero el chocolate llega a su fin, y vuelvo a sentirme sola y abandonada. Ese es el sufrimiento que llega cuando nuestros mecanismos de evasión terminan.

Y es que cada energía que llega tiene que agotarse hasta el fin. Nada de esconderla, ni de negarla, y menos taparla con distracciones, llámese chocolate, sexo, tele, o lo que sea.

Yo misma lo he hecho infinidad de veces hasta que  leyendo los escritos del Dr Hawkins y Jeff Foster, no me limité a decir “Qué bien”…sino que me animé a no “sacarle el cuerpo” a nada y resultó toda una revelación que agradezco a los hermanos-espejos que nos trasmiten esa posibilidad que resulta la más sencilla, si le quitamos el miedo.

Muchas veces  paso por momentos familiares en que flaqueo…y casi siempre, aun estando de pie y cocinando o limpiando la casa, tengo que parar, reconocer lo que me está agobiando, o no…simplemente reconocer el síntoma…la sensación de opresión en la garganta o en el plexo solar…y ya no huyo, ni con una pastillita, ni con una llamada a una amiga, sino que respiro varias veces hondo pongo mi atención amorosa en donde siento dolor u opresión, física o emocional…y  me abro a sentir esa energía sin que se acumule en  mis deudas…y como dice el doctor Hawkins…hasta me animo a decir…”Padre, dámela toda”…Esa energía dura en promedio un minuto y medio…más o menos…la recibes y sientes y se agota. Eso es todo…cuando surge otra…heces igual, paras, le das toda tu atención amorosa…la dejas manifestarse y SE ACABA.

Vale para todo.

Muchos me escriben sobre la pérdida de un ser amado. No soy consejera de duelo, pero he pasado por varios aún sin las perspectivas aliviadoras que el abrirnos a las experiencias nos dan

El dolor puede ser tremendo. Lo primero para enfatizares que el dolor de la pérdida es muy natural y que debe ser aceptado. Es común pensar que sentir dolor “no es aceptable espiritualmente”, pero cuando nuestra vida ha estado profundamente enredada con la de otro ser, los dos somos parte de un sistema emocional, una especie de amor compartido que fluye entre nosotros. En ese tipo de relación no somos, en un nivel emocional, dos seres completamente separados. Y cuando perdemos al otro, parece que una parte de nosotros ha sido arrancada. Se siente de esa manera porque eso es exactamente lo que sucede energéticamente.

Así que, si estás en ese trance u otro doloroso, toma  un respiro y di: "Está bien sentir esto". Realmente lo está.

Incluso los más iluminados sienten dolor.

Cuando pensamos que hay algo mal acerca de sentir dolor, agregamos una segunda capa de sufrimiento, que a menudo es mucho más dolorosa que la primera. Esta segunda capa de dolor viene de decirnos cuán terrible es la experiencia que estamos teniendo, cómo no debería haber sucedido, etc. Aceptemos que está bien sentir el dolor inicial, y es menos probable que agreguemos  esa segunda capa.

Considero que el dolor es una expresión de amor. El dolor es como se siente el amor cuando perdemos, o así lo consideramos, el objeto de nuestro amor. Y eso vale para todos, aun los que se han leído y releído los libros sobre desapego y mil más. Intenta ser consciente del dolor y verlo como valioso, porque es Amor. Muchos me dirán “es apego”…puede que el apego sea una fase  menos madura del Amor  libre de todo lazo…pero no demasiados llegan a éste último sin pasar por el más personal. En la dualidad…sin amor, no hay dolor. Pero sin dolor, no habría amor. Entonces, tenemos que ver el dolor como parte del paquete de la experiencia dual, por así decirlo.

Me ha servido poner mi atención en ese dolor, detectarlo, reconocer que una parte de mi expresión está sufriendo y enviarle mucho amor compasivo…para no agregar una segunda capa de dolor…sino para que se sienta reconocido, vivido y se diluya.

Mientras presto atención consciente a la parte de mi humanidad que está sufriendo (notando en qué parte del cuerpo se encuentra el dolor), suelo decirme cosas como "Está bien". Sé que duele …estoy aquí, fuerte para ti” . También me digo “Lili…te amo, el Espíritu responde aquí y ahora y te abraza en Luz y Amor”

La única diferencia entre nosotros y alguien con maestría emocional es que nunca agrega una segunda capa de dolor.

No he llegado a ese nivel…pero  confío plenamente que no huyendo, todas esas energías que capa a capa deben caer, lo hacen cuando me abro sin miedo a sentirlas y permito que la Vida viva a través de mí…y a la vez sé por experiencia que la energía aceptada, no golpea más con la misma intensidad.

Y LAS BENDICIONES FLUYEN!!!

Tahíta

No hay comentarios:

Publicar un comentario