miércoles, 24 de enero de 2018

Una Bondad Amorosa que se toma su tiempo


La bondad amorosa es una práctica que se  hace eficiente de a poco y con ligereza. Sin forzarla.

Sería abrupto después de años de ser programados para el ataque y la defensa, deponerlos y abrir el corazón vulnerable a su espaciosa perspectiva amorosa.

Aunque no lo crean, la mayoría de las personas se quedan detenidos en el primer estadio de la meditación de la Bondad Amorosa…porque es la etapa en que la tenemos que aplicar a nosotros mismos, sentirla, experimentarla para expandirla después. Otros, más abiertos al arte de amarse, pasa esa etapa sin demasiados tropiezos y la siguiente pero se estancan  en la tercera o la cuanta. Y es que las etapas son…mostrarnos a nosotros bondad amorosa, mostrarla a los seres amados, extenderla a personas desconocidas con las que no tengamos historia, abrirla luego, y debe ser la etapa más dura, a  aquellos con los que tenemos conflictos, enojo, enemistados…y al fin hacerla extensiva a TODO SER…lo que, paradójicamente parece ser menos difícil que abrazar con ella a nuestros presuntos  “enemigos” a quienes nos han herido, maltratado, no tenido en cuenta, abandonado, etc.

Debe hacerse de la manera más fácil posible para que la experiencia brote con suavidad y naturalidad. Hacerlo de la manera más fácil posible significa primero usar frases que nos sean significativas.

 Y esas frases, que podemos elegir entre las que más nos resuenen, las aplicamos primero a nosotros mismos:

Que me llene de bondad amorosa; que me acoja con bondad amorosa.

Que me sienta a salvo y tranquilo.

Que me sienta protegido.

Que sea feliz.

Que me acepte tal como soy.

Que alcance la paz.

Que llegue a conocer la alegría natural de estar vivo.

Que mi corazón y mi mente se abran para recibir el amor.

Que me libere de todo pesar, dolor y duda.

 

Dejamos que la mente descanse en las frases. Podemos acompañarlas con respiración consciente o no: el foco de la atención son las frases. Permitimos a los sentimientos ir y venir.

Podemos usar cualquier frase que sea poderosa para cada quien. Deben ser significativas no solo de manera temporal: aprobaré este curso, sino algo profundo que desearíamos y deseamos a los demás. Los pensamientos son muy importantes al hacer la práctica de bondad amorosa, no luchamos para tener cierto tipo de sentimiento y otros no. 

Solo dejamos que la mente descanse en las frases.  A veces se sentirá glorioso, será extraordinario.

Otras  veces será muy común, muy mecánico, pero no importa. No significa que no está pasando nada o que no está funcionando. Lo importante es hacerlo, es formar esa intención en la mente porque estamos uniendo el poder de la bondad amorosa y el poder de la intención, y eso es lo que producirá el efecto de ese flujo libre de bondad amorosa.

Las frases funcionan. Lo corroboran personas que no creían en su efectividad, que las repetían a veces con hastío, otras no…y al tiempo encontraron que les era más fácil amarse, perdonarse y hacerlo con los demás.

En la siguiente fase, extendemos esas frases  un ser amado o a varios, de a uno por vez. Podemos cambiar las frases  de lo que deseamos se manifieste en su vida, de acuerdo a las necesidades que reconocemos en cada quien.

Después de haber estado aplicando las frases en un ser amado, la hacemos extensivas hacia alguien neutral, alguien desconocido o sin historia emocional con nosotros. La primera tarea, por supuesto, es encontrar alguien neutral porque a menudo, tan pronto como conocemos a alguien ya  tenemos un juicio: Me gusta. No me gusta. Eso ya no lo califica como neutral

Si podemos posicionarnos ante alguien de manera neutral, es una práctica menos personal enviarles bondad porque no hay ninguna historia con ellos.

En útil darnos cuenta que esa persona, sea como sea su apariencia o vida, solo desea como nosotros, estar en paz, ser feliz, vivir…sin juzgarlo.

Podemos repetir:

Que te llenes de bondad amorosa; que estés acogido en bondad amorosa…que sientas ahora mi amor.

Que te sientas seguro y en paz.

Que te aceptes a ti mismo tal como eres.

Que seas feliz.

Que alcances la paz..

Que conozcas la alegría natural de estar vivo.

Que despierten tu corazón y tu mente.

Que seas libre.

Después de hacer eso por un tiempo, para avanzar, enviaremos bondad amorosa a alguien con quien tenemos dificultades. La etapa más difícil, porque esa persona, de alguna manera, simboliza la diferencia entre la bondad amorosa  condicional, y la incondicional, que va más allá de elegir quién es merecedor de bondad amorosa (todos lo son),de satisfacer nuestros deseos, una etapa en la que ni siquiera pretendemos que el afecto regrese, o que las personas nos traten bien. 

Es esa persona la que define la línea entre lo que es finito y lo que es infinito.

 Sin embargo, no es fácil. Muy a menudo  pensar en esta persona  aviva sentimientos como: enemistad, enojo, miedo, o lo que sea. Cuando enviamos bondad amorosa a una persona con la que sostenemos una relación difícil, solemos sentir todos estos otros sentimientos manifestados como  ira. 

Si es posible, tenemos que intentar  soltarla. Recitamos las fases anteriores, o las que sintamos. Si es demasiado fuerte, entonces podemos aplazarlo hasta que nos sintamos más preparados.

No sirve forzarse. Prestemos especial atención al sentimiento desagradable hasta que comience a disminuir un poco, no necesitamos juzgarlo ni juzgarnos. 

Permanecemos con ese sentimiento hasta que disminuya. Siempre disminuye. Ahora, cuando podamos, retomamos la práctica de bondad amorosa nuevamente.

Práctica guiada de amor y bondad

Una vez que se nos hace  habitual la bondad amorosa puede surgir de nosotros en todo tiempo o lugar: en un transporte, en la calle, en un supermercado, con un vecino, un médico, un vagabundo, un animal o planta…pero al principio  la mayoría de las personas prefieren  hacer meditaciones cortas , en silencio, para extender la misma. Cada quien sabe si lo siente hacer.

Para comenzar, tomamos una posición sentada cómoda  cerrando los ojos.

Encontramos frases que nos gustaría usar. Tomando algunas respiraciones profundas, relajando el cuerpo, encontrando las frases que reflejan lo que deseamos más profundamente para nosotros. Muy suavemente las repetimos. Podemos poner las manos sobre nuestro corazón.

Luego traemos a la mente a un Ser amado, o alguien por quien sentimos respeto, admiración, afecto o gratitud, y tratamos de mantener la imagen de esa persona o pronunciamos su nombre mentalmente. Dirigimos esa fuerza de amorosa bondad hacia ellos, deseándoles seguridad, felicidad y paz.

 Muy suavemente, una frase a la vez, dejamos que la mente descanse en cada frase.

Y si se viene a la mente cualquier otra persona amada, admirada o apreciada, dirigimos las frases hacia ella, deseando su felicidad y su bienestar.

Ahora traemos a una persona neutral a la mente. Observamos cómo se desarrolla el sentimiento de bondad amorosa. Que sea alguien en nuestra vida con quien no tenemos un fuerte sentido de agrado o desagrado.  Extendemos la sensación de bondad hacia ella. Si  nadie viene a la mente en esta categoría, entonces seguimos con un conocido poco implicado con nosotros.

Pasando a la siguiente fase, si podemos, recordemos a alguien con quien tengamos dificultades. Si hay alguien con quien tenemos tal vez una dificultad no muy grave, comenzamos con él: alguien con quien hay conflicto, hay tensión. Hay inquietud, alguien de quien diríamos “no me gusta”. Recordando que esa persona, también, en su alma, solo quiere el bien; que por ignorancia, todos cometemos errores que crean daño o sufrimiento, y que causar sufrimiento inevitablemente traerá sufrimiento a esa persona. Veamos si podemos extender esa fuerza de amorosa bondad hacia ella. 

Enviar bondad amorosa no significa que aprobemos o desaprobemos sus acciones, significa que podemos ver claramente las acciones que son incorrectas  y  aun así no perdemos la conexión y podemos comenzar a abrirnos para amarle, como sea…aún en el futuro. Sin forzar.

Una vez que la traemos a la mente repetimos para ella las frases anteriores o las que sintamos…. Si podemos encontrar algo bueno de esta persona, en medio de todo lo demás, si nos podemos enfocar en esa cosa buena, encontraremos que hay una sensación de acercamiento, apertura, y todo el resto se puede comenzar a ver desde otra perspectiva.

Que te llenes de bondad amorosa; que estés acogido en bondad amorosa…que sientas ahora mi amor.

Que te sientas seguro y en paz.

Que te aceptes a ti mismo tal como eres.

Que seas feliz.

Que alcances la paz..

Que conozcas la alegría natural de estar vivo.

Que se te despierten el corazón y la mente, que seas libre.

 

Ahora, expande ese amor a todos los seres, en todas partes, sin distinción, sin exclusión:

Que todos los seres vivos estén libres de peligro, pueden tener felicidad mental, pueden tener felicidad física, pueden tener bienestar.

Todas las criaturas, conocidas o desconocidas, cercanas o lejanas, nos gusten no nos gusten o nos sean neutrales: a todas las abrazamos en esa bondad amorosa.

Todos los individuos... los felices, los que están sufriendo o causando sufrimiento: sean sin distinción abrazados en la bondad amorosa de nuestros corazones.

Todos los que existen 

Cada ser, en todos los lugares, pueden ser capaces de acceder a lo que deseamos para nosotros mismos.

Que todos los seres se llenen de bondad amorosa.

Que todos los seres conozcan una enorme paz.

Que haya paz en la tierra; paz en todas partes.

Que se despierten todos los seres; que todo se liberen.

 

Cualquier cosa, frase recordatorio o gesto que pueda inspirarte en esta meditación, puede ser recreado.

 

A mí particularmente me resuena mucho el texto de la Bendición a la Tierra del maestro sanador Choa Kok Sui, que les comparto debajo…

 

Bendición de la Tierra con bondad amorosa

 

Desde el Corazón de Dios,

Que toda la Tierra sea bendecida con bondad amorosa.

Que toda la Tierra sea bendecida con gran alegría,

felicidad y paz divina.

 

Que toda la Tierra sea bendecida

con comprensión, armonía, buena voluntad

y voluntad encauzada hacia el bien. ¡Así sea!

 

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de amor y bondad divinos.

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de gran alegría, felicidad y paz divina.

Que los corazones de todos los seres sensibles se llenen

de comprensión, armonía, buena voluntad

y voluntad encauzada hacia el bien.

¡Con gratitud, así sea!

 

Co creamos con cada pensamiento, sentimiento, palabra y obra, y podemos con intención y aún sin ella, y de echo lo hacemos, influir en el campo energético de nuestra aura y el de los demás…DE TODA VIDA.

Así que los invito a encontrar las herramientas para que aún a la distancia podamos ser fuente de Paz y Amor

Y…LAS BENDICIONES SIGUEN FLUYENDO!!!

Tahíta

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