viernes, 8 de diciembre de 2017

LO QUE SIENTO NO ES LO QUE SOY



Muchos tuvieron o están teniendo un año difícil. Divorcios. Problemas de salud. Una temporal caída en la depresión y viejos patrones adictivos utilizados para adormecer esa depresión.

Algunos se encuentran en lo más bajo del pozo. Pero bien. La Vida se ocupa.

Cuando decimos que la Vida se ocupa, es porque conocemos su diseño. A través de todo lo que experimentamos, podemos estar esencialmente bien.

No malinterpreten: no es que quienes sufren se sientan bien. Definitivamente no se sienten bien. Están esencialmente bien.

Incluso cuando muchos sienten que no desean continuar, en el fondo saben que lo harán. Saben que cada vez que los pensamientos de terminar con sus vidas surgen y no se llevan a cabo, esa es su verdadera auto sabiduría saliendo al camino…y generando en el Campo, una apertura luminosa para tantos que se sienten así.

Incluso…los que sienten que no se recuperarán…en lo más profundo de su Ser saben que . Ese sentir” pasajero versus el “saber” interno, hacen la diferencia. Es la comprensión precisa de quién realmente somos y cómo funciona cada experiencia.

Podemos sentirnos “terminados” pero al mismo tiempo sabemos que no es posible.

Podemos sentirnos perdidos y tan lejos de la salud como nunca, y aun así saber que la resiliencia es nuestra naturaleza. Una parte inmutable del diseño humano.

No tiene nada que ver con nosotros como humanos. Nuestra autoestima,  pensamientos y opiniones sobre la propia identidad personal, pueden estar en el fondo…y aún así lo que somos florece debajo del lodo.

La resiliencia no es un rasgo de la personalidad. Es que los humanos somos resilientes por diseño, todos nosotros por igual. Esa innata capacidad de resurgir de las cenizas, más fortalecidos, como el ave fénix.
La resistencia, la claridad y la sabiduría, están tejidos en la estructura de lo que todos somos, por naturaleza. Son parte del yo real, el Yo más profundo, la parte que todos compartimos.

Debido a que somos seres espirituales constantemente inmersos en nuestra experiencia de  vida, y porque esas experiencias creadas por el pensamiento son fugaces e impermanentes... somos resilientes.

No podemos confiar en nuestro pensamiento cuando la mente nos convence de que desearíamos estar muertos.

Independientemente del sufrimiento que estemos experimentando, la resiliencia y la paz surgen siempre. Sabiendo esto despertamos a que podemos sentir sin ser lo que sentimos.

Puedes sentirte  triste, enojado o solo, sin estar triste, enojado o solo. Entonces, en lugar de decir “Estoy triste”…podemos optar por “Esto se siente como tristeza”.
Lo que somos no cambia. Lo que somos es el Todo dentro del cual surgen los sentimientos y luego se desvanecen.
Cuando piensas en ti mismo como "Estoy deprimido “o "Estoy ansioso” o "Tengo un trastorno alimenticio o soy un adicto al alcohol", te estás identificando con las cosas cambiantes y en movimiento que pasan. Dices que lo eres, y entonces experimentas serlo.

¿Puedes ver el gran impacto que tiene en tus experiencias actuales y futuras?

Tan pronto decides que eres algo, te identificas con ello.

Y porque te identificas con eso, te vuelves: pegajoso. Te apegas a eso.

 Lo que significa que lo mantienes vivo. Tu enfoque lo alimenta. Debido a que erróneamente piensas que es constante y significativo, esperas que se quede y se haga permanente parte de lo que eres en lugar de considerarlo como experiencia fugaz.

La pizarra en blanco, el nuevo comienzo, el potencial infinito que es nuestro derecho de nacimiento sucumbe, porque crees que ya sabes lo que viene. Porque crees que sabes quién y qué eres.

No hay nada de qué preocuparse cuando sabemos que estamos diseñados como una pelota de playa. No importa cuánto tiempo haya estado bajo el agua, su naturaleza fundamental es: salir a flote, emerger.

Todos podemos emerger de la confusión e incomprensión si solo nos damos cuenta de algo: podemos sentir cosas, sin ser esas cosas. Sin derivar de ellas la noción de lo que somos.

No soy depresivo, no soy colérico, no soy miedoso…siento cólera, siento miedo, siento depresión…pero son estados fugaces, sea cuanto sea que parezcan durar…y allí surge nuestra resiliencia…nuestra fuerza, y la Verdad:

Amor es lo que Somos. Todo lo demás es solo lo que sentimos.

Que las bendiciones fluyan.

Tahíta

No hay comentarios:

Publicar un comentario