lunes, 20 de noviembre de 2017

Soltando los remos…El arte de la rendición


Las cosas funcionan mucho mejor cuando dejo el control, cuando permito que sucedan en lugar de hacer que sucedan. Aún estoy aprendiendo.

Aunque estoy perfeccionando este arte, a menudo uso una gran cantidad de energía tratando de planificar, predecir o  prevenir las cosas que no puedo planificar ni predecir.

Como la mayoría de los humanos que conozco, he pasado  mucho tiempo no solo tratando de resolverlo todo en mi vida, sino en la vida de los otros. Ya sean asuntos de mi familia, mis amigos o del Planeta.

Como persona controladora en recuperación, hay algunas cosas que sé por experiencia  acerca de tratar de controlar cosas y se las trasmito, porque estamos en el mismo bote:

 1-Trato de controlar las cosas debido a lo que pienso que sucederá si no lo hago. O sea: miedo

2- El control resulta a veces de que estoy apegada a determinado resultado específico basado en lo que creo que es mejor, como si siempre supiéramos qué es lo mejor.

Cuando confiamos en que estamos y estaremos bien, sin importar las circunstancias que se presenten, no necesitamos tratar de gestionar el Universo. Dejamos ir. Y nos abrimos a todo tipo de posibilidades maravillosas que no vemos  cuando estamos apegados a un resultado "correcto".

3- Rindiéndome, logro más que tratando de controlar

Tal vez no sea igual para todos, pero tratando de controlar, mi visión se vuelve muy estrecha.

Mi mente pasa de un tema a otro y del pasado al futuro muy rápidamente, y tengo poca concentración, poca memoria y casi ninguna conciencia del momento presente.

En el modo de rendición, estoy tranquila, en paz. Respirando profundamente, presente en el momento. Veo claramente y mi visión se expande, lo que me permite tener una perspectiva mayor.

Entonces, la gran ironía es que cuando tratamos de controlar las cosas, perdemos control, perdemos perspectiva, visión y hasta equilibrio físico y emocional.

Rendirse, literalmente significa dejar de luchar.

 Dejar de pelear contigo mismo. 

Dejar de luchar contra el universo y el flujo natural de las cosas.

 Dejar de resistir y de tratar de empujar la realidad fuera de LO QUE ES. Lo que resulta algo absurdo.

RENDICIÓN= Completa aceptación de lo que es + Fe en que todo está bien, incluso sin que haga nada.

No se trata de inacción. Se trata aun de actuar, si es necesario, desde la energía de la rendición.

Si soltamos el control y nos rendimos no solo nos sentimos mejor, sino que en realidad llegamos a mejores resultados. Abordemos cómo  me funciona, y seguramente a la mayoría que lo capte.

A veces es tan fácil como darme cuenta de que estoy en “modo de control” y elijo dejarlo ir, consciente y deliberadamente cambiando a energía de rendición.

Por ejemplo, cuando me doy cuenta de que estoy en modo de control, visualizo que estoy en un bote pequeño remando río arriba, contra la corriente. Es difícil. Es una lucha dura y solitaria. Así es como siento el “modo de control”.

Al hacerlo consciente, elijo dejar ir, soltar y rendirme, visualizo el bote dando la vuelta, dejando caer los remos y permitiendo que flote río abajo.

Me siento llevada suavemente, no es necesario ningún esfuerzo de mi parte. Simplemente respirar y decir "suelto los remos" suele ser suficiente.

O tras  veces es un poco más difícil hacer el cambio del control a la rendición. Entonces me indago un poco más.

 1. ¿Qué  temo que pasará si dejo de tener el control?

Cuando identifico el miedo, cuestiono su validez. Me pregunto ¿es verdadero? ¿Tiene asidero? Y aún si el miedo es justificado y algo puede pasar… ¿Qué  tan malo puede ser?

2. Trato de establecer si es una situación que me incumbe o es ajena a mí, o surgida de un “programa” y puedo soltarla por derecho de…Amor propio.

3. Considero: ¿soltar el control de esto me haría sentir más libre?

Casi siempre la respuesta es sí.

 Dejo que esa sensación de libertad me guíe a aflojar el control.

Pero tal vez, lo más importante es permitirme no olvidar nunca que vivimos en un Universo amigable, dentro de un Campo Amoroso.

Einstein dijo: "La decisión más importante que tomamos es: creer que vivimos en un universo amistoso u hostil".

Yo creo en un universo amigable.

Ser receptivo y permitir que las cosas sucedan es una habilidad que podemos  mejorar. Y es invaluable creer en un universo amigable, en un Campo de energías infinito, llámale Dios, o como quieras, que nos respalda en todo momento para que no tengamos que estar pendientes de los detalles. Siempre se hace su Voluntad….que al fin y al cabo es la de nuestra Alma. (El padre y yo somos Uno).

Podemos elegir hacer las cosas de la manera fácil o difícil. Podemos forzar el avance, o podemos soltar los remos y dejar que la corriente nos lleve río abajo. Depende de lo que la situación requiera.

Hay una energía pacífica, pero todopoderosa, que nos acompaña celebrando nuestra intención  a cada paso,  pero sin forzarnos a nada. 

Todavía  estoy aprendiendo a soltar los remos en lugar de aferrarme a ellos con fuerza, pero estoy permitiendo que  se convierta en un hábito en lugar de tratar de convertirlo en un hábito.

La diferencia está en el espíritu de Rendición, en permitir en lugar de forzar.

Les comparto lo que al respecto experimento, porque  lo que uno hace consciente y realiza, se suma al paquete de  regalos del Campo para cada uno de nosotros.Si alguien lo logra, está disponible.

¡Feliz deslizarse soltando los remos!

Tahíta

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