lunes, 21 de agosto de 2017

Dando la Oportunidad al Hemisferio derecho





El hemisferio izquierdo es mente racional. De la mente racional es de donde surgen los comentarios interminables, el parloteo mental constante: juzgar, analizar, planificar, criticar, vivir ansiosos por el futuro o con culpa por el pasado.

Casi todo el tiempo, y  me incluyo, solemos ocuparnos en ese pensar metódico que tanto estresa. Por lo menos en lo que a mi concierne, me gusta organizarlo todo, ordenar y sopesar. Y es que el hemisferio izquierdo es lo que la sociedad y la familia nos estimulan desde niños…el que propicia el HACER…para que seamos hábiles y nos sustentemos económicamente, en especial en la sociedad occidental. Ese hemisferio conecta nueva información con vieja información dándole sentido a nuestro mundo. Sí…el verbo predilecto  del hemisferio izquierdo del cerebro es hacer.

En cambio el hemisferio derecho abraza el crear, el “pensar” de manera holística y en imágenes. El hemisferio derecho aprende a través del cuerpo. Es el  responsable de traer nuestra atención al presente y nos da nuestro sentido de conexión a todo y todos. Creatividad, intuición, imaginación nos libran del pensar repetitivo en el que caemos  tantas veces cuando exageramos el dar predominio al hemisferio izquierdo…y lamentablemente, cuando éramos niños nuestros padres estaban muy interesados en que tuviéramos “los pies sobre la tierra”…o sea que no nos abriéramos a la ensoñación creativa, a la intuición y la libertad de espíritu, sino que lo necesario para ellos y primordial era el HACER…que nos proporcionaría el suministro material.

Otra cosa que seguramente hicieron, al menos algunos, fue menospreciar al cuerpo…tratar de que no lo tocáramos demasiado, por cierta idea de pecaminosidad o lo que sea, darnos en cuanto aparecía una molestia o dolor un medicamento para quitar esa molestia o señal, sin escucharlo.

El cuerpo es el que mejor indica nuestros sentimientos o estado emocional en cualquier momento dado. Las emociones son una respuesta del cuerpo a una situación percibida. Sentir las sensaciones directamente en nuestros cuerpos es fundamental para el bienestar emocional.

 La atención plena nos proporciona las herramientas  que necesitamos para crear el espacio emocional y mental el que tengan lugar tanto la inteligencia como la sabiduría.

Cuando empezamos a practicar la meditación mindfulness normalmente encontramos que el mayor obstáculo es nuestro hemisferio izquierdo, nuestra mente racional. Es de esperar porque nos identificamos completamente con ese flujo constante de pensamientos. Sin embargo, la idea de prestar atención al presente pone en marcha el hemisferio derecho y nos abre amorosa y espaciosamente a la creatividad y al SENTIR. Cuando intentemos  iniciarnos en cualquier práctica de atención plena la mente racional inventará excusas como: “Estoy demasiado ocupado,” “no funcionará para mí,” “no tengo tiempo”.

Cuando surjan éstos pensamientos, simplemente aceptémoslos .Son sólo pensamientos. Surgen y desaparecen. Y solo HAGÁMOSLO. Comencemos a meditar tal como podamos en cada momento que podamos…y no me refiero a largos tramos de tiempo…sabemos que así la mayoría no lo logra.

Lo esencial es decidirse y comenzar aún con pequeñas tomas de consciencia y momentos de  “darnos cuenta” para volver al presente, aunque sea decenas de veces en el día. Parar y darse cuenta…eso es sin duda parte de la meditación mindfulness.

Donde estés ahora mismo, para...respira profundamente un par de veces, fijándote en cómo fluye el aire al entrar y salir de tu cuerpo. Ahora muy suavemente presta atención a las sensaciones en tu cuerpo. Siente tus pies, tu espalda, tus hombros, tu garganta, tu plexo solar, tu rostro…lleva consciencia a tu cuerpo por unos minutos…y hazlo cada vez que puedas en el día.

Tu cuerpo te dará señales y tu intuición te ayudará obtener información confiable y necesaria.
Eso es mindfulness…salirnos de vez en cuando de la repetitiva charla del hemisferio izquierdo que de tanta utilidad nos es en la practicidad de la vida, para dar paso a la sabiduría del cuerpo, del hemisferio derecho, de la intuición y la frescura de la creatividad fuera de patrones repetitivos.

 Probemos volver a la realidad de lo que SENTIMOS…tomemos un respiro de las interminables historias que nos cuenta la mente racional, llena de opiniones, juicios, conceptos y aceptemos escuchar de manera directa lo que está ocurriendo en nuestra vida y  lo que experimenta el cuerpo, sus mensajes y sabiduría, sin necesidad de otro gurú que la Vida misma llegando con la información de un Campo amoroso en el cual tenemos el SER…

Démonos ese permiso y veamos qué regalos conscientes comenzamos a recibir.

En el  Uno.

Tahíta

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