domingo, 12 de febrero de 2017

El Puente de la Compasión



La compasión es la capacidad de ver la conexión profunda entre nosotros y los demás.

La verdadera compasión reconoce que todos los límites que percibimos entre nosotros y los demás... son una ilusión.

Que a lo que al otro afecta, me afecta...y como "todos estamos relacionados"...en palabras que  sabiamente nos legaron los ancestros (Eso significa Mitakuye Oyakasín)...nada es "cuestión del otro", la guerra no es cuestión de otros, el hambre no es cuestión de otros,  la alegría y el éxtasis...no son cuestión del otro.

Sin necesidad de entrometernos en sus karmas...ser conscientes de que  los compartimos y nos lo hemos repartido para experimentar...nos abre a la COMPASIÓN.

 La primera vez que comenzamos a  percibir  el llamado de la  compasión, desde niveles muy profundos...tal vez sintamos que es muy difícil, especialmente hacia quienes no nos simpatizan o  quienes nos agreden...pero es un hecho comprobado, que si  de todos modos realizamos un acto compasivo, como si lo sintiéramos ,sin que nos convenza, aún así...se produce un "breck"...una ruptura de esa cáscara que nos impide abrirnos...y logramos cada día que se amplíe  esa brecha  hasta que  ese modo de obrar compasivo sea la única respuesta que  brote instantáneamente hacia cualquier ser o situación.

 Y, como con cualquier habilidad, nuestra compasión más crece en presencia de las dificultades, y la mayor dificultad comenzará en casa, en el empleo, en los círculos pequeños...pues allí, nos "tocamos" energéticamente, sí o sí y  perdemos la verdadera identidad, jugando los roles del yo pequeño, el aprendiz...

 La práctica de la compasión se vuelve más difícil cuando nos sentimos incapaces de comprender las acciones de la persona que nos ofende. Estas son las situaciones que piden que miremos más profundamente en nosotros mismos, en algunas partes de nuestra psique que estamos negando, esa que enciende una pequeña lucecita con un cartelito " Sitio por Iluminar".

 Generalmente nos sentimos imposibilitados de comprender y disculpar  actitudes que nos han dejado heridos o que la sociedad cataloga como "imperdonables"...y comenzamos a  liberarnos de esos pesos cuando  vislumbramos que TODO ES PERDONABLE.

 Por ejemplo,  los actos de violencia que en el escenario del mundo son cotidianos...la tarea es observarlos como alguien que en algún tramo de su desarrollo álmico, los perpetró también  los experimentó, aprendió, y ahora  siente,  aún afectado, que puede reconocer que cada quien pasa por esos papeles de víctima y victimario, necesariamente y  acordándolo.

Lo mismo en la familia. No hay víctimas, no hay victimarios...hay acuerdos  de aprendizaje que cuando más pronto los aceptamos, sobreponiéndonos y anclándonos a la compasión cotidiana hacia cualquier  miembro de ese nuestro grupo de aprendizaje, más rápido nos liberaremos de continuar experimentándolo, y de alguna forma...o cambia, o se disuelve....con compasión y paciencia.

La simpleza de la vida es, que cuando la aceptas...cuando  eres compasivo y paciente y  comprendes, desde el corazón, aunque no tengas detalles del vínculo, que estás en el lugar correcto y en el momento adecuado para desarrollar ese potencial que puja desde el fondo del Alma a la que recubrimos con miles de armaduras oxidadas de miedo y dolor,...entonces...EL CONFLICTO DEJA DE EXISTIR...es más...te das cuenta de que nunca fue tal, solo un capítulo más de la trama montada por tu propio Maestro, para que un manantial ineludible de compasión brote sin límites, quitándote armaduras, máscaras, disfraces, separatividad, ideas de superioridad o inferioridad,  auto conmiseración, ira, rencor,  soberbia, dependencias...

UFFFF!!!... DEMASIADAS COSAS QUE CARGAR...que rompen los diques  como un río incontenible y salen desbordando...pidiendo
COMPASION...COMPASIÓN...COMPASIÓN...

¿No sientes el bramar de ese río dentro?...

La compasión no pone diques...crea puentes 

ABRE EL CORAZÓN Y DALE UNA OPORTUNIDAD!!!

Mi corazón crea un puente hacia ustedes, cotidianamente!

Tahíta

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