sábado, 4 de febrero de 2017

EL JUEGO DE LA VIDA


Todos hemos escuchado la metáfora “El Juego de la Vida”.

Me parece que esta es una verdadera analogía que puede ayudarnos a navegar por nuestras interacciones del diario vivir.

El ajedrez, por ejemplo, es un juego de estrategia. Hay reglas que  regulan cómo mover las diversas piezas y reglas que gobiernan el juego en sí mismo. Cambiar las reglas daría como resultado un juego completamente diferente.

Por el momento, la humanidad sigue jugando su antigua versión del ajedrez moviéndose por la vida a través del control, la manipulación y otras acciones basadas en el miedo… y al mismo tiempo siendo un gigante con poder de negociar y co-crear nuevas reglas (cómo por ejemplo: movernos mediante acciones basadas en el amor). Confío en que  nuestras renegociaciones en última instancia florezcan en una nueva forma de ser y vivir la vida, en  un juego totalmente nuevo.

Hasta que en conjunto comencemos a jugar con las nuevas reglas, reglas que se basen en el amor compasivo y el sentido de Unicidad, todavía tenemos que hacer lo mejor que podamos dentro de las viejas reglas.

La mayoría de las personas, durante muchos años consideran el juego de ajedrez como una competencia la que arrinconas a otra persona, en realidad a su rey, evitándole que se mueva, lográndose  una rendición forzada.

 En la vida... ¿Con qué frecuencia nos hemos rendido forzadamente renunciando a ser lo que realmente somos, ignorando los dones que tenemos  que podrían estar al servicio de toda la creación? Una rendición forzada y ser arrinconados  para vivir una versión falsa de nosotros mismos se ha convertido para muchos en nuestra  manera normal de existir y de navegar la vida.

Y recalco siempre lo de “rendición forzada” porque otra cosa es rendirnos a nuestros aspectos superiores  con el propósito de dejarnos guiar…aquí hablo de situaciones en las que se nos fuerza, se nos arrincona e impide expandir nuestros dones. Ese es el juego que juega la gran masa de la humanidad, y los mansos suelen ser los más  limitados. Pero indudablemente todos nosotros, por más aspiraciones elevadas que tengamos también solemos  tratar de controlar, arrinconar  o desbaratar el juego de otros.

Sin embargo, es hora de que al igual que en el ajedrez abordemos el juego como un juego de estrategia para mantenernos libres y seguir teniendo opciones con cada movimiento que hacemos. En lugar de forzar a la rendición o de rendirnos forzadamente, el enfoque cambia a preguntarnos qué elecciones tenemos, qué estrategias a adoptar para permanecer libres y vivir convirtiéndonos, en el proceso, en la mejor versión de nosotros mismos…esa que anhelamos.

Y a la vez, dejar de limitar los movimientos de los otros, para que ellos también posen la libertad de ser su mejor versión, o la que elijan, en última instancia. Es su contrato de Alma.

Jugado de tal manera, el ajedrez de la vida se convierte en un campo de entrenamiento para el nuevo juego que todos podemos co-crear porque nos entrena para ver TODAS las opciones, mirar el panorama mayor y practicar la participación con TODOS en un intento de ver lo que preferimos, lo que resuena con nuestras aspiraciones, que nos apoyan en nuestra búsqueda de libertad…un campo en el que todavía hay elecciones que se toman desde una rendición forzada, no desde la alegría y el amor.

Incluso usando la estrategia para permanecer libres, todavía nos encontraremos en última instancia arrinconados de vez en cuando. Eso está bien porque hemos aprendido algo. Volvemos a jugar, y otra vez, y de nuevo,  sabiendo que con cada juego jugado nuestra visión y alcance para obtener una perspectiva mayor, crece. Con cada nuevo juego, obtenemos más sabiduría por experiencia directa, aumentamos la capacidad de percibir cada vez más amplias posibilidades y seguimos practicando y participando plenamente mientras permanecemos presentes en cada momento.

Nuestro objetivo ya no es "ganar". Jugamos para ver qué sucede, qué nuevas oportunidades se presentan, dónde nuevos desafíos exigen nuestra creatividad. Aquí es  cuando el juego de ajedrez (y el juego de la vida cotidiana) se convierte en gozo, aún por los caminos más ríspidos.

En nuestra renegociación acerca de las reglas de nuestro juego actual de la vida en la Tierra, hay dos "campamentos". Hay quienes todavía quieren ganar y triunfar sobre otros. Luego están aquellos que sólo deseamos tener una experiencia de cómo crecer en Amor, sabiduría y libertad para experimentarnos  a nosotros mismos de una manera que apoye al Todo.

Cada uno de nosotros debe preguntarse: "¿Qué juego y con qué reglas en última instancia quiero jugar?" Estamos en un punto de elección crítica en el viaje de la humanidad.

 ¿Queremos seguir jugando un juego de competencia o un juego de re-descubrimiento y experiencia amorosa?

Aquellos que elijan el juego de la experiencia amorosa ¡pueden comenzar ahora!

 Sí…es verdad que todavía estamos apegados a muchas de las mismas antiguas reglas, pero cuanto más rápido cambiamos nuestro enfoque acerca de cómo jugar, cómo elaborar estrategias de manera diferente, más rápido se creará el nuevo juego hacia el amor incondicional.

 Aquellos que todavía desean experimentar la victoria sobre otros en lugar de amar, pueden seguir jugando su juego de ganar mientras jugamos el nuestro de amar.

En última instancia cada grupo irá por caminos separados y vivirá en su propia realidad separada, con su propia versión separada de la Tierra. Cada grupo experimentará un reflejo externo acorde con las "reglas del juego" elegidas. Porque la vida es un espejo.

Algún día…en ésta irrealidad del tiempo lineal, ambas corrientes se unirán en una sola, pero hasta entonces: dejemos al grupo que lo necesita, creer que está ganando el juego. De todas formas…a nosotros no nos interesa ir unos contra otros, ganar ni  nada que no sea expandirnos en amor compasivo y Unicidad. ¿Cierto? Ser ejemplos de no competitividad, de comprensión y compasión, suaviza la senda y nos aporta tolerancia, paciencia y respeto por el proceso de cada corriente de vida

Ambos grupos en éste juego son bendecidos.

¡Que nuestro juego sea amoroso!

Tahíta

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