domingo, 12 de febrero de 2017

Del Ego al Sí Mismo…y más


¿Podemos vivir ignorando nuestras heridas?

¿Podemos dejar para el final de la lista de prioridades las propias?

¿Podemos acallar nuestra voz interior?

Ciertamente que sí podemos, pero vivir en la inconsciencia genera sufrimiento

Si sufrimos, si experimentamos taquicardia, miedos, ansiedad, opresión en el pecho o un estado depresivo estamos ahogando  lo que quiere salir, estamos ignorando algún caudal subterráneo que  sí o sí  se manifiesta de alguna manera.

Si vivimos a la defensiva, resistiendo personas, situaciones, sentimientos, pensamientos, sensaciones…estamos tratando de tapar espejos y evitando enfrentar nuestra inocencia primordial, y la de los demás, en nosotros, en ellos, básicamente en el Uno.

Un sufrir…una resistencia, un síntoma, es un cartel de ALERTA que trata de decirnos que nos detengamos a observar. Todo puede ser una señal del alma que trata de traspasar la máscara de la personalidad para expresarse y recordarnos nuestro sí mismo.

Ya saben que la palabra personalidad proviene del griego y quiere decir máscara, y es el rostro o fachada con el que nos presentamos al mundo. Muchos la llaman yo falso o Ego.

Es bueno aclarar que “existe”, o sea, aunque sea temporal, lo vivenciamos y es parte de nuestra divinidad, aunque más sea en el juego humano. Por lo tanto no lo llamaría falso yo, sino solo para diferenciarlo de esa inmensidad que somos y que no se puede limitar al ego. O sea, existe temporalmente con una función, y es muy interesante observarlo sin perder de vista que es una mínima parte de “lo que es” y no tenemos que confundirlo con la fuente del Sí Mismo, sino como un instrumento pasajero.

Más allá del ego, se encuentra el Ser esencial. Ese Ser esencial no es individual…es infinitud, y tal infinitud no podemos abarcarla desde lo limitado…lo que sí podemos hacer es tratar de tenerla en cuenta como un Campo  de posibilidades en la que nos movemos con cada vez mayor consciencia y oportunidades de expansión.

Son útiles las imágenes limitadoras y conductas autodestructivas, son necesarias en cierta etapa las relaciones disfuncionales, el miedo, los apegos, las creencias, la sombra. Es maravilloso poder acceder a las heridas para ventilarlas y hacerlas conscientes dejando que sean y sanen…aprender a estar presentes en nuestros cuerpos, deshilachar los apegos, descubrir maneras más sanas de relacionarnos, expandir el Amor con mayúsculas…Todo lo que creímos “pruebas “en realidad es apertura desde el ego al Sí mismo y desde allí a lo que es esencial y Uno.

¿Cómo llegar al Uno sin trascender las partes? ¿Cómo llegar al Sí Mismo sin navegar las corrientes del Ego? ¿Cómo concebir la Unicidad sin partir de la individualización, de los fragmentos del puzle, de los hilos tangibles de la urdimbre Única?

Y está perfecto pasar por todos los mecanismos de defensa  detrás de los que nos atrincheramos…y rechinar los dientes, y temer y después abrirnos vulnerables ante el Amor y poder agradecer y reír y llorar y SENTIR!

Porque eso nos lleva de la inconsciencia a la consciencia, de la resistencia y la lucha a la aceptación, de la parte al todo…aunque tome tiempo lineal sabernos Consciencia Infinita y no un “pedazo” de espíritu aprisionado en estos cuerpos.

Este proceso de individuación que conduce progresivamente del ego al Sí mismo, de la inconsciencia a la conciencia, de lo personal a lo transpersonal nos guía hacia LO QUE ES…sí o sí…así que nada es innecesario ni malo…porque la inteligencia infinita que somos es un buen ministro de economía energética y no derrocha nada.

Jung nos dice: Sé el que eres.

Llegará un momento en que  se nos susurrará…SÉ LO QUE ERES…y allí sabremos que ni siquiera estamos limitados por un “el que eres”.

Ninguna ciencia puede decirnos lo que somos. Siempre acabará diciéndonos lo que la parte que creemos ser es…o al menos se aproximará a esa individualidad…pero esa individualidad, la llamemos Alma, Yo superior, ángel, Espíritu santo…a la vez, es solo una partícula  amorosa y poderosa que nos conduce a más infinitud. Una parte absolutamente necesaria y bendecida…pero PARTE…no TOTALIDAD.

En ésta era  de confusión en la que todos parecen estar vendiéndonos cómo  matar el ego o dejarlo de lado, o trascenderlo rápidamente…tal vez tengamos la opción de observarlo, de dejarlo ser y  participar  detrás de bambalinas de ese proceso en el que la propia consciencia transforma a la cenicienta del cuento en princesa…al desprestigiado y necesario ego en Sí Mismo…aunque  el Sí mismo a su vez sea un sutil mensajero amoroso de LO QUE ES.

¡Déjate en paz!...Deja al ego en paz y al de los otros que es parte del plan, también!

Ser conscientes lo desnudará poco a poco y será un bello Sí mismo deseoso de redescubrirse en lo Infinito.

Dejemos de “tener que”…”tratar de”…”deber”…para saborear cada tramo con atención, presencia y amor…y soltemos la corriente…que el río corre solo sin que lo empujemos…y como dice Osho…LA HIERBA CRECE SOLA.

Suelta las prácticas, los terapeutas, los “tips” para ser mejor…

Cuando sea el momento se desvanecerán la culpa, miedos, victimismo, dependencias, conflictos, desencuentros, sufrimiento, separaciones, crisis y pérdidas, defensas, corazas, estructuras mentales, condicionamientos y limitaciones.

Ni siquiera nos esforcemos en soltar, abandonar y trascender esas capas del ego que nos comprimen y no nos dejan ser los seres auténticos, amorosos y compasivos que en realidad somos.

LO QUE ES…es todo eso también, eso que parece tan negativo e imperfecto,  y lo ha aceptado porque de otra manera no se presentaría.

No hay una misión…un trabajo espiritual, una tarea de iluminación…que no sea VIVIR este momento en el que no controlamos nada de lo que pasa desde el ego, y bien poco desde el Sí Mismo…

Así y todo…TODO ESTÁ PERFECTO.

Más allá de lo que creemos controlar, la inteligencia creadora de la que formamos parte, lo tiene todo previsto y sincronizado…

No creamos las circunstancias desde la individualidad…solo tenemos el libre albedrío de escoger CÓMO VIVIRLAS…

Y si no lo consideras así…¡ESTÁ PERFECTO!

Tahíta

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