domingo, 4 de diciembre de 2016

MI AMIGA ANSIEDAD


"Sea agradecido con lo que llega, porque cada cosa situación o persona ha sido enviada como guía desde el más allá." ~ Rumi

La ansiedad es un visitante frecuentemente no invitado.

Se cierne…Va y viene. Se intensifica, nos domina. Se detiene dándonos alivio temporal, hasta que retorna…y nos persigue si tratamos de esquivarla.

La señal de mi ansiedad a menudo se caracteriza por un zumbido, una energía eléctrica que me sobrecarga. Solía ​​compararla en broma a una abeja zumbadora en mi mente y sistema energético. A pesar de que amo a las abejas, este insecto llamado ansiedad definitivamente no estaba en mi lista de mejores amigos.

Leí un pequeño texto ésta semana que me atrapó por la similitud…

“Una vez estaba conduciendo a mi hija de siete años de edad y su amiga a la escuela cuando una abeja real comenzó a zumbar dentro del auto, en el aparcamiento cerrado. Parecía feroz y enojada y estaba armada con un prometedor aguijón.

Sin reprimir mi pánico, salté del coche.

"Está bien, chicas, hay una abeja en el coche. Salgan rápidamente! "

La amiga de mi hija, Eva, permaneció en su asiento. Con extrema calma extendió su dedo, haciendo señas al insecto para que se posara sobre él. Cuando lo hizo, ella recibió su llegada con una sonrisa y la condujo fuera del coche.

La abeja voló.

"Todo lo que tienen que hacer es tratarlas bien y hacerse amigos de ellas," nos dijo Eva. "

Años más tarde nuestro personaje se despertó una mañana, con la alarma de la ansiedad en sus oídos. A diferencia de su teléfono, no podía apagarla. Al oír el zumbido de preocupación y pesimismo, temía tener que levantarse para enfrentar el día.

Entonces oyó otra cosa. Un zumbido. Pero este no provenía de ella; era una abeja agitándose contra su mesita de noche. Con atención consciente fue capaz de acompañar a la pequeña criatura a la ventana para que pudiera volar. La conexión momentánea con un insecto y el cese del zumbido fue para ella una experiencia gratificante.

Ahora, preguntémonos ¿y si pudiéramos amigarnos con la ansiedad y tratarla bien? Nuestra primera reacción siempre es tratar de eliminarla, de que pase o de ignorarla ocupándonos de otras cosas.

¿Qué podríamos hacer para hacernos amigos de la ansiedad?

Lo mismo que haríamos para amigarnos con una abeja: precaución, valor, compasión…y una paciente calma.

Tal vez podríamos tratar a la ansiedad como a nuestro mejor amigo

¿No es nuestro mejor amigo alguien que nos recuerda nuestros errores del pasado y nos ayuda a evitar repetirlos? Un amigo nos anima a tomar el tiempo para tratarnos mejor a nosotros mismos.

Con el tiempo he descubierto que la ansiedad puede hacer eso por nosotros, si estamos dispuestos a cambiar nuestra perspectiva.

Quienes me conocen saben que vivo retirada y amo la soledad. Recibo a pocas personas y no suelo cambiar el silencio por casi ninguna compañía. Así es mi personaje y lo acepto. Pero suele venir una amiga muy amorosa a quien realmente amo y valoro y aunque prefiero caminar sola…me llamó planeando caminar ambas sin rumbo una tarde.

Preparándome para su llegada, me di cuenta de una corriente subyacente de ansiedad. Para ser honesta, estaba malhumorada porque la ansiedad llegara durante un momento en que esperaba estar libre de estrés.

Recordando a mi voto de recibir a la ansiedad como mi mejor amiga, empecé responder mentalmente a “sus” inquietudes, que por supuesto eran creadas por mí:

¿Qué te preocupa? ¿Habla demasiado? ¿Inquiere cosas que no deseas responder? ¿Por qué te inquieta su compañía? ¿Qué te refleja?

Me di cuenta de que solo permitirme ese autoanálisis me calmó.

¿Te preocupa no tener ningún itinerario específico?

No.

Me senté y tomé algunas respiraciones.

¿De qué se trata éste nerviosismo? Esperé.

Al cabo surgió…

Es demasiado conversadora y agitada. Estoy tranquila y ahora tengo que salir y dejar mi silencio.

Una bombilla de luz se apagó. Vi el problema.

Detestaba pasar de mi soledad silenciosa y mi cobijado hogar a una caminata al aire libre colmada de conversaciones.

Las transiciones, en cualquier grado, representan el cambio, y todo cambio requiere una atención especial. Mi respuesta habitual es moverme rápido, moverme sin pensar. De repente elijo parar, escucharme y vislumbrar el origen del foco de ansiedad, sin tratar de apagarlo, sino observarlo y pactar la calma, desde una aceptación consciente y un reconocimiento de que esa ansiedad me señala puntos a trascender….energía del pasado acumulada que surge como un botón de alarma rojo, sin que haya peligro.

Una de las cosas que descubrí es que la ansiedad se producía siempre que saliendo del presente me representaba proyectándome ya a lo que vendría…en éste caso una larga caminata acompañada sin lugar a la observación silenciosa del paisaje y hablando seguramente de temas que no me interesaban…yo no estaba en el aquí y ahora…sino que me imaginaba caminando desganada con mi amada amiga que habla mucho.

Unos minutos para volver al presente y no construir futuros previsibles desde pasadas perspectivas fueron todo lo necesario para recuperar la serenidad y gratitud a mi amiga ansiedad. Se había puesto de manifiesto algo que había pasado por alto.

Nunca nuestra miga ansiedad se presenta si no nos “colgamos” de una experiencia pasada, proyectándola a futuro.

Mientras que su propio diálogo interno puede ser diferente, es posible que puedan ustedes también detenerse, escuchar las voces internas que le justifican ese estado inquieto, participar del diálogo interior y sentir como se desvanece la tensión permitiendo que se manifieste “lo que es” sin especulaciones de lo que fue o podría ser.

Por supuesto salí con mi amiga, la pasamos bien y recordé mantenerme disfrutando ese presente fuera como fuera…de hecho ella no habló demasiado y disfrutó del paisaje como lo hago.

A veces, la ansiedad sólo nos está pidiendo acuse de recibo. Unas pocas respiraciones para despejar la mente nos dará más oxígeno, una palabra simpática, o un corto paseo al aire libre pueden ser la respuesta. Lo importante es no huirle sino atender sus señales que casi siempre se basan en pequeñas actitudes a cambiar o enfoques de consciencia en los que aplicar la atención plena.

Hay momentos en que se requiere un diálogo más profundo con la ansiedad.

¿Acaso nuestros mejores amigos humanos no nos dan un codazo animándonos a tomar ciertos riesgos para llegar a cualquier final exitoso?

La ansiedad puede hacer eso también.

No es que tengamos que convertirnos en puristas, pero la ansiedad puede hacernos detener para que consideremos cómo estamos alimentándonos y descansando, cuanta tensión desatendemos, si escuchamos a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones, etc.

Por otro lado, van a llegar a nuestra vida desafíos, aparentes tragedias, muertes, pérdidas, rechazo, y otros visitantes inesperados. Al experimentar estos desafíos, la ansiedad puede aparecer en toda su fuerza, abrumándonos más.

Si la escuchamos, podremos saber qué hacer para suavizar la dureza de los acontecimientos.

Tal vez el mero reconocimiento de la gravedad de la situación puede traer alivio. Tal vez algunas consideraciones conscientes puedan suavizar el camino. Tal vez necesitemos el apoyo de los demás. O tal vez solo respiración consciente, un paseo, meditación andando, o lo que sea que sientan en ese momento hacer o no hacer.

La ansiedad, como mejor amiga, puede recordarnos que tenemos que reducir la velocidad y cuidar de nosotros mismos, o tener mayor compasión y empatía por nosotros mismos y los otros. O tal vez llegue a recordarnos nuestra vitalidad y capacidad de transformarnos y transformar en el Todo.

Si la escuchas, escucha de verdad .

Si tratamos a la ansiedad como un amigo, los mensajes llegarán como un susurro, no como un grito. Esta fuerza invisible se alineará con nosotros si se lo permitimos, no huyendo sino alineándonos nosotros con ella.

Puede parecer a veces en exceso pesimista, nos puede empujar y llevarnos no tan amablemente a ver lo que no vemos para enfrentarlo ( no de lucha sino de ponernos enfrente) y trascenderlo en el ahora…pero es una herramienta que nos permitimos para finalmente descubrir y apreciar su magnificencia…la suya y la de todo lo que llega a manifestarse en nuestro juego, permitido por la Fuente, el plan del Alma y el personaje humano que aún ansioso, descentrado e impaciente…puede tomarse conscientemente al menos a veces el permiso de parar y entablar un sanador diálogo con lo que es…para sanar de lo que fue y disfrutar de lo que será…AQUÍ Y AHORA.

¿Qué mensaje mágico te está trayendo la amistad con tu ansiedad?

Tómate el tiempo…para y déjala expresarse con tu más íntima voz.

Con Amor.

Tahíta

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