miércoles, 7 de diciembre de 2016

El Viaje sin Fin


Muchos estamos comenzando a tener experiencias de sincronicidad a medida que avanzamos en nuestro proceso de vida.

Las soluciones parecen llegar con mayor facilidad, y las cuestiones que previamente nos causaron angustia comenzamos a sentirlas como “no tan importantes”. Estos son los frutos de nuestra conciencia en expansión que está alineándose con la verdad, sutilmente, con gracia y armonía ( o menos suavemente tal vez).

Las amorosas experiencias en las que la Gracia nos toca y despierta seguirán aumentando a medida que vivamos cada vez más desde nuestro más alto nivel de conciencia, dejando que la verdad, que ya conocemos, fluya hacia y a través de todas las actividades diarias. Al permitir que la verdad fluya, más acceso se nos da a ella…más acceso nos damos, en realidad, al abrirnos.

La evolución es un viaje sin fin en la Conciencia Divina que es infinita.

Pensemos en ello como un ascensor que llega a planos sutiles etéricos. Un ascensor que se detiene y abre sus puertas en todos los pisos permitiendo a los pasajeros echar una ojeada, permanecer en ese piso, bajarse o seguir. En uno de esos pisos la vista parece tan maravillosa, tan plena de gente interesante y cosas bellas, que decidimos bajarnos. Necesitamos a muchas veces años para comprender todo lo que existe en ese piso, por lo que decidimos permanecer allí de forma permanente, porque lo sentimos familiar y cómodo. Todo lo que siempre necesitamos está ahí.

Sin embargo, justo cuando nos establecemos, centrados y apacibles en ese piso (estado de conciencia), nuestro Ser Superior interviene, como una alarma de despertador bien potente, para recordarnos que hay muchas más pisos para ser experimentados y que nunca los veremos ni experimentaremos a menos que dejemos el hermoso y cómodo piso en el que estamos y volvamos al ascensor.

La Vida consciente solo propicia el cambio hacia estados cada vez más amplios y sublimes, y en cada giro, tenemos que permitirnos el cambio y seguir adelante, no importa cuán confortablemente estructurados estemos en un nivel.

Es muy importante para cualquier persona que firmemente esté siguiendo o usando determinadas herramientas que les ayudaron a despertar (cursos, técnicas, talleres, etc), comprender que llega un momento en que tenemos que dejarlos.

En un cierto punto del viaje, depender de ritos exteriores, rituales y herramientas actúa como un bloque que nos impide avanzar…y un bloque: bloquea…no importa cuán bello nos parezca…es solo un recurso momentáneo al que tenemos que aprender a soltar para subir de nuevo al ascensor. Con el fin de pasar a niveles superiores de conciencia, debe existir la voluntad de dejar de dar el poder a cualquier cosa en el mundo exterior en la comprensión de que:

“Ya soy, y por lo tanto no necesito nada fuera de mí para hacer que sea LO QUE YA SOY "

La energía más cercana a la Divina es la energía de la alegría. Es tiempo de liberación de las creencias puritanas que han infectado gran parte del pensamiento de la humanidad y abrirnos a la alegría, porque sólo las creencias ignorantes promueven la necesidad de disciplinas, dogmas, restricciones y dificultades…eso es elección del Alma, y casi nunca lo elige, salvo que realmente sea el único camino para zarandearnos y despertarnos.

Los seres humanos durante vidas se han familiarizado con la lucha y el sufrimiento y por eso muchos sólo se sienten cómodos cuando están en medio de desafíos y conflictos.

Sin embargo…las experiencias difíciles son a menudo la única forma en que el Ser Superior puede despertar a una persona muy feliz de permanecer dormida en la ilusión, de esas que ni consideran que tienen ya que subir de nuevo al ascensor evolutivo para avanzar…muchos de nosotros podemos hacer ambas cosas…aceptar y experimentar cada dificultad que llega, conscientes de que es innecesario detenernos, sino que nos esperan nuevos niveles de conciencia.

Cualquier persona que viva plenamente en un estado de tres dimensiones está abierta y receptiva a toda clase de creencias que fluctuaban en el sistema de creencias de tres dimensiones. Estas creencias son impersonales y sólo se convierten en algo personal cuando son aceptadas. Dado que muchas vidas anteriores fueron vidas de privaciones, la energía de las experiencias difíciles a menudo permanecen almacenadas en la memoria celular, sin ser consciente la persona, incluso si ahora estamos espiritualmente despiertos, ellas permanecen.

Así que...

No nos juzguemos ser un fracaso cuando y alguna emoción, pensamiento o experiencia física negativa extraña estalla repentinamente en nuestra vida. Reconozcámoslo como parte de la memoria celular y veámoslo como una graduación, porque significa que hemos evolucionado lo suficiente como para ver y limpiar de forma permanente la energía de algo que podemos haber estado arrastrando mucho tiempo.

El propósito es detenernos en un piso, experimentar, ver, limpiar la escena y subir de nuevo al ascensor en busca de nuevos niveles…no quedarnos en ese piso no importa cuán tranquilo y centrados nos encontremos ahora que ya está limpio…eso es tentador, pero ni siquiera tenemos que hacer nada…solo permitirnos fluir, alegremente, atentamente…dejando que nuestro aspecto superior se encargue de mostrarnos la puerta en el momento adecuado.

Eso sí…cuando se nos muestra algo…avanzar sin miedo, confiando en que el cambio es lo único permanente en ésta espiral evolutiva infinita.

La danza de la Vida no nos permitirá detenernos. Aunque no estemos haciendo nada en particular…permitirnos el cambio constante e inexorable y fluir en la corriente nos lleva a más y más expansiones de conciencia…que es uno de los motivos que nos han hecho tomar forma dentro de la Infinita Divinidad.

Con Amor.

Tahíta

No hay comentarios:

Publicar un comentario