martes, 27 de diciembre de 2016

AFRONTANDO LAS FIESTAS DESDE EL AMOR


 

¡Atención!

Un discípulo se presentó ante el gran maestro Ikkyu y le solicitó:
— ¿Tendrías la bondad de escribirme algunas máximas sobre la más alta sabiduría?

El maestro escribió entonces en un papel: “¡Atención!”.

El alumno, un tanto sorprendido, preguntó.
— ¿Esto es todo? ¿No vas a escribir algo más?

El maestro, ante la insistencia del alumno, tomó de nuevo el papel y añadió dos palabras más: “Atención. Atención”.

El discípulo, aún más confundido, dijo:
— Verdaderamente, no veo una gran profundidad, sabiduría y agudeza en lo que acabas de escribir.

Demostrando su gran paciencia, Ikkyu volvió a tomar el papel y añadió tres palabras más: “Atención. Atención. Atención”.
El alumno, totalmente desorientado, preguntó:
— ¿Al menos, puedes decirme qué significa la palabra “atención”?


El maestro levantó el papel y agregó otras tres palabras:

“Atención significa atención”.

Cuento de la tradición budista zen.

 

 

Hay personas que esperan éstas fiestas navideñas y el comienzo de un nuevo año con alegría y expectativa.

Otras, se descubren tristes, nostálgicas y desganadas.

Cargamos nuestra historia personal hasta éstas altura del año, y es común que surjan toda clase de conflictos, recuerdos de navidades pasadas, ofensas, ausencias de familiares que ya partieron, sentimientos de soledad o cansancio. Ponernos lo más posible en estado de atención  hará posible que no caigamos en esas historias que  dibujan muecas de disgusto en la mente y el cuerpo también.

La mayoría de las veces el común de la gente se sobre estresa en las fiestas. La supera el trajín de los compromisos, el trabajo, las obligaciones de cortesía, las pocas ganas de reencontrarse con algunos miembros de la familia, y otras situaciones. En ese automatismo en el que entramos para “cumplir” nos dejamos arrastrar olvidándonos de estar intensamente presentes. Estar presentes nos refresca…nunca cansa, porque no giramos bajo la cuerda del ego apurado sino que  somos conscientes de las señales de eternidad de esa PRESENCIA que en definitiva somos.

Generalmente si estás en reuniones grandes suspirarás por soledad y si estás solo añorarás las amplias mesas compartidas. Siempre hallaremos una razón para el auto boicot. No hay una situación ideal, fuera de nuestra mente, ni dentro. Una buena dosis de “contentamiento” elegido varias veces al día nos hará encontrar multitud de razones para agradecer el cóctel festivo que el alma prepara con tanto esmero para  envolvernos en el juego perfecto

Tanto si disfrutas del ruido, la algarabía y el colorido como si prefieres la introspección reflexiva……ACEPTA LO QUE SEA

Tal vez una visión más amplia del Amor, extendido a todo y todos, sea la respuesta a lo que se presente.

Simplifica tu mente.

 No prepares más que tu mejor disponibilidad a como sea el escenario que te toque experimentar.

No importa la cantidad de “tips” que encuentres en la red acerca de cómo afrontar las fiestas. Solo  hay unas pocas actitudes claves que no son para adoptar solo en estas fechas sino en cada situación:

ATENCIÓN, PRESENCIA, ACEPTACIÓN Y  AMOR.

 En ellas englobas todo cuanto puedan aconsejarte extensamente.

Poco y esencial es lo que funciona.

¡Feliz SER en estas fiestas cada vez más más conscientes y con menos cargas innecesarias!!!

Con Amor.

Tahíta

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