jueves, 12 de diciembre de 2013

LA NOCHE OSCURA DEL ALMA…UN RENACER


"En la Noche Oscura del Alma, brillante fluye el río de Dios."

La noche oscura del alma es una experiencia profundamente inquietante en la que “emerge” un intenso sufrimiento a un nivel nunca antes experimentado. Tal estado puede continuar durante días, semanas o incluso años. Durante ese tiempo, podemos tener la sensación de haber sido abandonados por Dios o el Universo, y sentir un gran dolor interno y muchas veces no relacionado a causas conscientes.

Si bien en algunos casos, toda la carga de situaciones y emociones que llevamos dentro sin resolver se ven erupcionadas por un hecho como la partida de un ser amado, el término de una relación, el quedarnos sin sustento, etc…cuando el alma no soporta más las cargas, puede, aunque las condiciones externas parezcan marchar muy bien, romper todos los diques y liberar ese caudal de aparente oscuridad en demanda de Luz

Lo más importante para entender es el significado espiritual de la situación, el don oculto. En lo profundo de ese pozo…recién allí , en la impotencia de no saber cómo salir, entregamos el mando al alma…ese mando que continuamente debiéramos delegar en ella para que dosifique el fluir de todo en nuestras vidas sin necesidad de esa ruptura de diques que hace dolorosamente evidente que el agua de la Vida tiene un solo camino sano a seguir : fluir, sin estancarse, en plena aceptación de su naturaleza siempre cambiante y emergente.

Durante esta noche todo surge crudamente honesto, sin tapujos…o al menos así debiera ser.

Nuestra sombra pide la palabra y es sabio que al fin la escuchemos y le permitamos expresarse para poder abrazarla e ir iluminándola en un acto consciente, para que no actúe tras el telón, limitando nuestra expresión álmica.

Ese romper de diques con los cuales reteníamos la carga emocional puede, no solo lastimarnos, sino arrasar con nuestras relaciones. Abrazar la oscuridad dentro de nosotros mismos hace que sea mucho más fácil abrazar también la del otro, que surgirá como demandante de atención en éste proceso que involucra a una multitud de almas.

Es una gran oportunidad para descubrir la inmensidad de eso que llamamos AMOR, con mayúsculas.

La noche oscura nos conduce a la auto-aceptación. Como Carl Jung, dijo, "Lo más aterrador es aceptarse a sí mismo por completo." Pero a medida que avanzamos en la noche, el dolor puede ser entendido y liberado, y nuestro Ser sale a la superficie encausando el flujo en una forma en que a pesar de las piedras que aparecen infaltablemente, podamos, no inmovilizar de nuevo la corriente por miedo, sino redescubrir ese poder oculto que nos permita pasar por encima de ellas, como sea, y hasta sentirnos felices de esa trascendencia.

Lo peor que nos ocurre es un sentimiento de estar separados de todo y de todos, y aún de Dios, o el Universo. La noche oscura representa una oportunidad para descubrir que hay una integridad, una Unicidad que hace imposible, aunque lo sintamos, estar separados de Dios, que es un estado interno y a la vez, la energía Una en la que tenemos el SER.

Por supuesto, el sufrimiento surge del ego, porque en esas crisis, se hace consciente que tenemos que dar el mando al Espíritu y el ego se ve relegado a segundo plano, entrando en conflicto y acarreando más conflicto aún. Pero es tan grande el poder purificador que se pone en marcha, que la antorcha de LO QUE ES iluminará hasta el ego, salvará su resistencia y romperá los muros que nos separan de la Luz.

El ego pierde poder, el Espíritu lo recupera…y la noche oscura del alma se percibe entonces como lo que es un “renacer” que sobreviene a la muerte de tantas falsas identificaciones que son llevadas por el agua purificadora de una consciencia sin limitaciones duraderas.

La noche oscura nos pone cara a cara con nuestro propio sufrimiento. Su mensaje es: no podemos bañarnos completamente de Luz sin sumergirnos en la aparente oscuridad y permitir que se integre iluminándola, dejándola ser y fluir como una corriente paralela al principio pero ya evidente y unificada al final en un curso que no discrimina polaridades, convenientes solo en el primer tramo del proceso.

Luchar con la sombra es ridículo. Hay que abrazar la vida como se presenta para que muestre su faceta luminosa.

Atravesar la sombra es el camino a la Luz.

Es un llamado de atención que nos enviamos a nosotros mismos para recordarnos que el agua, la Vida …SIEMPRE ES…que no podemos matarla, ni detener su fluir, que tiene que fluir sin diques, solo bajo la atenta observación del espíritu que la hace mover.

La Vida nos da todas las posibilidades y oportunidades de despertar. Muchas veces nos da ese baño de “oscuridad” para que al “emerger” ( emergencia) revaloricemos la Luz.

La Vida siempre nos impulsará hacia arriba…no importa cuán abajo podamos creer estar. Aún en el fondo del pozo, la FE (no la creencia) nos lleva a sobrevivir dentro del capullo para luego extender las alas y volar, desde una perspectiva diferente.

Es, ni más ni menos, que una iniciación en la LUZ.

No temamos a esa oscuridad – ¡aceptémosla! Cuando aceptamos la oscuridad, comienza a diluirse en la Luz que genera ese soltarse, ese entregarse en manos del Espíritu .

Nuestro ego dice siempre NO!!!

Nuestra alma dice...SÍ…puedo decirle SÍ a todo lo que llega

Sí… puedo confiar en el flujo de la vida.

Sí …puedo dejar todo en manos de LO QUE SOY más allá de toda aparente oscuridad.

ATRAVESÁNDOLA!!!

EN ESO CONSISTE LA REDENCIÓN

Redimir (del latín redímere, del prefijo re-, de nuevo, y émere, comprar)

Re comprar...”PAGAR” POR LO QUE ERA NUESTRO Y PERDIMOS…

LA INOCENCIA…

LA INOCENCIA MÁS ALLA DEL CONCEPTO DE BIEN Y DE MAL…

DE LUZ Y DE OSCURIDAD

MI CORAZÓN LES ABRAZA SIEMPRE.

Tahíta

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