jueves, 31 de octubre de 2013

BENDITA NIÑA!...BENDITA VIDA!!!


Entré al supermercado al atardecer…aunque hubiera querido seguir disfrutando del aire limpio de la sierra.

Subí la pasarela al segundo nivel y me encaminé a las estanterías de la Yerba Mate. Allí la ví…de unos 18 años tal vez, transparente y sutil, con un embarazo de unos seis o 7 meses que se mostraba descaradamente precioso bajo la tela de su vestidito aniñado y claro. A su lado, una mujer mayor, al menos mayor que yo, que parecía por la edad su abuela más estaba en actitud poderosa de madre, la apartaba de un empujoncito poco amable, cuando su pancita le impedía alcanzar una mercadería que necesitaba. La niña solía indicarle que comprara alguna cosa, suavemente, y la mujer la taladraba con una mirada hosca, ante lo cual ella miraba el piso. Esa misma mujer, muy bien vestida, no de clase baja, al pasar a mi lado me sonrió y hasta entabló conmigo una conversación amena…mas cuando la niña se le acercaba o le hablaba, la ignoraba o emanaba por toda su aura desdén y enojo.

Qué poco reverenciamos la vida…y qué poco, a su edad, aprovechaba tiempo y experiencia. En lugar de disfrutar la frescura y la belleza de esas dos almas en una que la acompañaban, solo espejaba, seguramente un hecho de su propia vida que no había podido procesar. La niña me miró al pasar y me derritió con una sonrisa tan pura, que me hubiera vuelto a la mujer más que adulta a zamarrearla (energéticamente) para que dejara de hostilizarla con esa frialdad inusitada…mas solo atiné a abrazar con la mirada a la niña y seguí con mis compras.

Descendí a los pocos minutos y en la caja las tenía delante…y la cola era muy larga así que pude observarlas.

Cuando me puse detrás de ellas, la mujer, esa tan bien vestida y de clase, la apartó a un costado y escuché que le decía…

-Ni embarazada tendrías que estar.

Benditamente embarazada estaba…se le veía el amor en los ojitos y en la manera en que constantemente se acariciaba su vientre…mas cuando estamos ofuscados con nuestro propio ego, no percibimos esa maravilla, y además nos quejamos de ser infelices. -Comencé a enviarles Hoóponopono, con infinito Amor.

En ese momento mientras la mujer tramitaba el pago con su tarjeta de crédito, y se alejó un poco…le puse la mano en el vientre a la niña y le dije…

-BENDITA NIÑA TRAES AL MUNDO!…MIL VECES BENDITA!!!...TE DIGAN LO QUE TE DIGAN!...Escucha…-le seguí diciendo viendo de reojo a la mujer que se acercaba- Si llega, es porque es el momento adecuado, no importa la edad…yo tuve un hijo muy tardío, y tu vas a tener una florcita de primavera…QUE HERMOSO!

La sonrisa de la adolescente mamá floreció iluminándome y me dijo…

Sí…ya lo sé…Es una nena ¿cómo lo supo?...

-Solo lo supe…Protégela!

-Está protegida, siempre la voy a proteger. GRACIAS!!!- Me murmuró cerquita, mientras la mujer se acercaba y me miraba extrañada habiendo escuchando parte del diálogo.

Despacito, la niña cargó con una caja de alimentos, sin que la mujer la ayudara, hasta un automóvil importante estacionado fuera.

Ella era Luz…emanaba Luz y su bebé también… ¿Cómo una mujer tan bien educada y hablada, tan preparada no pudo prepararse para el Amor Incondicional que se le pedía y a la vez se le regalaba?

No importa en qué circunstancia el milagro de la Vida le tocaba…ELLA NO PODÍA DISFRUTARLO.

LO SIENTO. PERDONA.TE AMO.GRACIAS!!!

BENDITA NIÑA!!! BENDITA VIDA!!!

Tahíta-

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