domingo, 25 de noviembre de 2012

ALIGERÁNDOTE


En la vida del día a día, la mayoría de nosotros estamos cargando demasiado peso.

Sin dudarlo,te digo que no podemos seguir sin soltar algunas cargas, pues el camino que hoy transitamos solo admite lo esencial, lo más simple, lo que en la sutilización presente ya no podamos seguir cargando.
Aunque ya te lo he preguntado antes...¿Qué hay en tu mochila? Si eres como la mayoría de nosotros, tienes demasiadas cosas para hacer en la lista diaria, demasiadas cosas en el armario y demasiados enredos con otras personas. Y también muchos "deberes", preocupaciones, culpas y remordimiento.

Trata de recordar un momento en que aligeraste tu carga. Tal vez un viaje de mochilero cuando todo lo innecesario quedó en casa. O recuérdate después de poner fin a una mala relación. O simplemente un momento en el que dejaste de preocuparte por algo. O aclaraste con un amigo un asunto que te había estado molestando.

¿Cómo te sentiste?

Probablemente se sintió grandioso…tal vez al principio de algunas de esas cuestiones hubo dolor, pero seguramente al tiempo has sentido una liberación …al menos eso he sentido yo..

¿Sabes lo que realmente necesitas en esta vida?

Pues todo el material extra, físico y mental que cargas complica tu vida, te tira hacia abajo, y te mantiene apegado.

Considera la idea hindú de que Dios tiene tres manifestaciones principales: Creador, Conservador y Destructor. Hay un principio legítimo y beneficioso en el universo que se ocupa de podar, vaciar, destruir.
Este positivo "destruir" permite crear y preservar, al igual que la exhalación permite inhalar, o vaciar una taza de algo amargo permite llenarla con algo dulce.

Dejar caer las cargas, permite aligerarte.

¿Cómo?

Suelta las cargas que puedas, y trata de no tomar otras nuevas.

Ahora los detalles: Elige un lugar en el que almacenas cosas - como un estante, cajón, o un armario - y deshazte de todo lo que ya no uses o necesites. Regálalo o tíralo.
Observa cómo te sientes –ya sea ansiedad o sentimientos positivos
Solemos sentirnos mal si no tenemos un montón de cosas. Luego concéntrate en las sensaciones positivas por soltar cosas que no necesitas.

Sigue adelante con otras cosas que no quieres o necesitas, tanto en casa como en el trabajo.

Echa una mirada a tus obligaciones, responsabilidades y tareas.

Puedes escribir una lista. Pregúntate a ti mismo: ¿realmente tengo que hacer todas estas cosas?

Ábrete a la voz de la sabiduría en ti, que te dirá lo que puedes permitirte el lujo de soltar.

Ábrete libremente: tienes que decidir qué tiene más sentido hacer, no lo que "deberías" hacer, que es lo que tu mente controladora te sugerirá.

Decide tareas que puedes dar a los demás, logrando que las hagan. (hijos, pareja, compañeros de trabajo)

Decide lo que podrías dejar de hacer, aunque otros no lo vayan a hacer. Ya sea en la familia o trabajo

Durante un período de tiempo (un día, una semana, un año), no tomes ni una sola obligación nueva e importante… y pon en tu mochila sólo lo que realmente quieres o te sea absolutamente necesario.

Considera ahora tus relaciones. (Ayyy,Ayyy,Ayyy!!!)

¿Cuáles sientes pesadas, enredadas, conflictivas, tóxicas? Luego piensa y siente lo que podrías hacer al respecto. ¿Podrías dar un paso atrás?¿ Podrías por ejemplo decidir no participar con otros, aunque se enojen, en temas que no te agradan, como enfermedades, chismes, asuntos del pasado? También podrías dejar de concurrir por obligación a ciertos lugares o eventos o dejar de relacionarte tan seguido con quienes no vibran contigo…O no hacer de consejero, contenedor, arreglador de vidas ajenas, paño de lágrimas..etc. Siempre que no sientas, con alegría, que esa es la tarea.

Echa un vistazo a tu mente: ¿Qué le pesa? ¿Culpas por hechos del pasado? ¿Y la ansiedad? ¿Y el nivel de perfeccionismo que te exiges? ¿Te la pasas refunfuñando con ira o quejándote? ¿Sientes letargo, dudas, pasividad? ¿Te tomas a ti mismo demasiado en serio? Sea lo que sea, por un breve período de tiempo - una media hora, medio día – suelta todo. Déjalo caer.

Seguro no creías que fuera tan grande.

A continuación, monta la gran ola del alivio y la ligereza que sobreviene, y sigue quitando las pesas de tu mente.

En general: en caso de duda, tira a la basura lo que surja como pesado, molesto, innecesario.

Aprende a jugar con ese sentimiento de ligereza en tu cuerpo.

Como si te elevaras con invisibles globos o sobre las alas de las mariposas de tu imaginación creadora..
Más seguro tu paso…y con la cabeza más ligera sobre tus hombros.

La cabeza más ligera sobre tus hombros….pero sobre todo…más ligero tu corazón!!!

HOY ES EL MOMENTO ADECUADO!!! ¿QUÉ ESPERAS?
AMO SU PRESTEZA PARA SOLTAR Y ALIGERARSE, MAESTROS DEL CORAZÓN!!!

Tahíta

1 comentario:

  1. Buenísimo este recordador de lo inservible o lo que está en demasía.Pareciera que uno vive sin darse cuenta delos sucule3ntos pesos inventados y mantenidos como imprescindibles. Es llegada la hora de sacar las cosas "que dejó Paula al marcharse".Me preguntaba si todavía queda ese apego ....porque mi hija jamás volverá aquí.... Algunas ropas,viejos escritos que ya perdieron valor,porque......al expandirse la conciencia,"los pensasentimientos" han evolucionado,;me encanta lo caduco.Lo suelto yaaaaa.....

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