miércoles, 7 de diciembre de 2011

EL SILENCIO MENTAL




El silencio mental es la primera etapa del camino espiritual realmente asumido

No pocos descubrimientos se hacen cuando la parte automática que tenemos deja de funcionar, y el primero de ellos es que si el poder de pensar es un don maravilloso, mucho mayor lo es el poder de no pensar.

Traten hacerlo  durante cinco minutos solamente y verán lo que  ocurre. Advertirán que vivimos dentro de un estrépito, dentro de un torbellino agotador  en el que no hay lugar sino para nuestros pensamientos,  impulsos,  sentimientos y  reacciones…que no oímos ni vemos nada sino a nosotros mismos, repitiendo como en surcos rayados, los mismos temas mentales. En cierto sentido, pareciera que  no somos otra cosa sino una compleja masa de hábitos mentales, físicos y

nerviosos, unidos  por algunas ideas, por deseos y asociaciones…una acumulación de innumerables  fuerzas que se repiten, con algunas vibraciones mayores

El primer trabajo  es  hacer pedazos esa pantalla mental que no deja pasar sino una sola clase de vibración, destrozarla para conocer la infinitud de las vibraciones; es decir, el mundo y los seres tal como son, y otro "nosotros mismos" que vale más de lo que ordinariamente creemos.

Cuando uno se sienta con los ojos cerrados para procurarse el silencio mental, se ve en seguida inundado por un torrente de pensamientos que surgen de todos lados. No existen muchos métodos para superar ese tumulto, sino solamente el de ensayar y persistir, con paciencia y perseverancia, pero sin tensión. Y sobre todo no cometer el error de luchar mentalmente contra la mente; es preciso desplazar el centro.

Cada uno de nosotros tiene, por encima de la mente, un sitio más profundo desde el cual se nos ha movido a poner los pies en el sendero, una manifestación más elevada  de nuestro Ser.Poniendo la atención en esa parte nuestra que nos envía a cada instante el llamado a conectarnos más allá de la mente…más fácil nos salimos de ella, aunque sea por minutos al principio.

Se empieza por un método, como meditar… pero el trabajo lo continúamos desde lo alto, con  una intervención de nuestro Espíritu o parte multidimencional.

Lo que necsitamos es un puente entre la mente externa y el ser interior ... porque la conciencia superior y  sus poderes ya se hallan en nosotros", y el mejor puente es el silencio. Los ejercicios de meditación no dan la verdadera solución del problema  (si bien es verdad que al principio nos impulsan),  porque alcanzaremos tal vez un silencio relativo, mas en cuanto ponemos los pies fuera de nuestro lugar de meditación o de nuestro retiro, volvemos a caer en el tumulto habitual y se repetirá la eterna separación de lo de adentro y lo de afuera, de la vida interior y de la vida del mundo.

Nosotros tenemos que vivir una vida completa e integrada… vivir la verdad de nuestro Ser, todos los días, en todo momento, no solamente en los momentos de retiro, y ninguna solución definitiva encontramos en las meditaciones practicadas en el aislamiento: Corremos el riesgo de encasillarnos en nuestra reclusión espiritual y después nos será difícil proyectarnos  hacia afuera, para aplicar a la vida lo que hayamos percibido dentro.

La única solución consiste en practicar el silencio mental allí donde parece más difícil, en la calle, en el tranvía, en el trabajo, por dondequiera. En vez de recorrer cuatro veces por día una calle o sendero como alguien que automáticamente  va de prisa,  podemos hacer el recorrido cuatro veces, como un ser conciente, atento a cada cosa  del AQUÍ Y AHORA.

En lugar de vivir a tontas y a locas, dispersos en un sinfín de pensamientos inútiles y agotadores, unamos todos los hilos dispersos de la consciencia y trabajemos desde ese sitio más allá de la mente…EN TODO MOMENTO QUE PODAMOS.

Así  la vida comienza a revestirse de magia,de significado…,porque las más pequeñas circunstancias vienen a ser una  oportunidad de estar  CONSCIENTES Y DESPIERTOS-

Con Amor y respeto ante sus aprendizajes-

Su Hermana Tahíta-

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