jueves, 24 de noviembre de 2016

Nuestras aspiraciones álmicas y la Superluna


 

Indudablemente durante las lunas llenas, y más aún, durante una Superluna, cuando la luna llena se encuentra más cerca de la Tierra, podemos ser  fácilmente influenciados  y profundamente impresionados (marcados), por emociones de todo tipo, intensificadas, no solo ese día sino desde tres días antes a tres días después, con fuerza y luego menos intensamente.

Sin embargo, mientras torbellinos de pensamientos y sentimientos  soplan a través y alrededor de nosotros, nos enfrentamos con oportunidades para descubrir nuestro propio poder creativo, como respuesta.

Las superlunas potencian la lujuria  y la  frustración. Astrológicamente simbolizan las trampas del deseo egoico, la interminable búsqueda de la satisfacción que define el reino humano.

Si buscamos riqueza y fortuna…nos veremos esos días impelidos aún más a la lucha por los mismos…pero a la vez, si aspiramos a la  paz interior y la sabiduría, creamos un reflujo que puede permitirnos manifestar satisfacción, agradecimiento y contentamiento.

Somos lo que queremos, y podemos crear lo que queremos…aún la liberación de los grilletes de desear constantemente lo que el ego inestable nos dicta, para sumergirnos en aspiraciones mayores.

La frustración, la avaricia, el aferramiento y la competencia son alimentados estos días, corriendo el riesgo de dejarles tomar el control. El ego exige y tenemos que estar atentos para desoír sus demandas para no lanzarnos a luchar por lo que deseamos sin importar su impacto en nuestra vida…si no resolvemos permanecer conscientes y despiertos

Lo que realmente hacemos de una superluna depende de nosotros. Podemos permitirnos ser consumidos por la codicia y perseguir obstinadamente nuestros deseos o podemos usar este tiempo poderoso para nutrir las aspiraciones que mejorarán nuestra percepción, aumentarán nuestra paz y servirán a un bien mayor.

Cuando la luna está llena se encuentra exactamente enfrente del sol, por lo que una luna llena está siempre en el signo opuesto del zodiaco al sol. Cada luna de este tipo lleva cierto grado de tensión debido a que el sol y la luna nos tiran en direcciones opuestas pero intrínsecamente ligadas. Nuestro instintivo, el sentimiento de sí mismo (la luna) quiere hacer una cosa y nuestro consciente, el yo intencional (el sol) quiere hacer lo contrario. De hecho, estos aparentes opuestos son extremos en un espectro que se necesitan mutuamente para existir. El reconocimiento de su interdependencia convierte una lucha interna y externa en una rica y compleja danza de paradojas, equilibrio y discernimiento co creador.

Podemos enfocarnos entonces en observar nuestros deseos y reajustar nuestra perspectiva desde el más alto aspecto. Un deseo egoico puede distraernos de nuestro anhelo esencial, así que es mejor relajarnos y  discernir penetrando en nuestras corrientes más profundas e ir incorporando a nuestra vida la Voluntad Sagrada que se remonta a la Fuente.

Esa es una importante opción…dejarnos llevar por las corrientes superficiales del Ego que la superluna estimula u operar desde la Voluntad Superior, abriendo paso a esa corriente sagrada del Ser.

Ningún evento astrológico nos juega en contra. Los co creamos desde el ámbito álmico para servirnos de impulso hacia lo Real.

El ego no es nuestro enemigo  sino un aspecto de la naturaleza humana que necesita compasión, comprensión y amor…y que tiene que expresarse, pero su expresión, si lo integramos, se alineará cada vez más con el Espíritu. Un ego refinado es una herramienta de liberación.

En ésta superluna y los días que la anteceden y preceden tenemos la oportunidad de anteponer la aspiración del corazón a los deseos de la mente…compasivamente mas marcando  la diferencia.

Cuando sabemos lo que queremos desde el alma, desde el corazón…los deseos superficiales pierden su brillo y elegimos las prioridades de una vida alineada con el Espíritu.

 

Alineados en la Vida Una…

LOS ABRAZO!

Tahíta

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