lunes, 21 de abril de 2014

UNA PASCUA PARA ENTREGAR Y DEJAR MORIR…


Siempre hablamos sobre la Pascua  desde dos extremos opuestos…el del sacrificio, tomado como algo doloroso, no como servicio iluminador, y  desde el de la Resurrección…como victoria de la Luz sobre la oscuridad, que  en realidad no existe, más que como creación pendiente a trasmutar, o como la conciban.

Hoy quiero proponerles considerar la Pascua como un momento ideal para Morir.

Cuando  pronunciamos escribimos o leemos esa palabra, nos produce un cortocircuito emocional-mental…cargado como viene de  la connotación de FINAL.

No debiera tenerlo…pero en éste caso sí nos valdremos de ese sentido de final para poner fin a todo cuanto nos agobia y queramos trascender.

No hay una ruptura absoluta entre la vida y la muerte, sino un proceso único.

En ese proceso único, en éstas pascuas, podemos  decidirnos a “dejar partir”…cualquier cosa, tal como dejamos partir nuestro cuerpo físico en cada encarnación, mas sin miedo.

Muchos místicos ya nos han enseñado que el arte de la trascendencia se logra muriendo cada día y renaciendo, puesto que así soltamos lo que ayer era y nacemos a nuevas posibilidades…incluso hablan de morir a cada instante.

¿Qué mejor momento que el presente?¿Qué mejor momento que éstas fechas en que tantos unen sus energías para  recordar la entrega, la muerte y la aceptación de procesos que hiciera Jesús, como personaje histórico y simbólico?

Pues es simple lo que les propongo: aunque aceptemos lo que llega…estemos atentos para entregar cuanto nos sobrecarga y dejarlo partir…SEA LO QUE SEA.

A veces se trata de cosas de larga data…hábitos, costumbres, condicionamientos, reacciones…Pues no se crean que se trata de soltar lo que pensamos que los demás nos hacen…

SE TRATA DE SOLTAR LO QUE HACEMOS CON LO QUE LLEGA O GENERAMOS.

Y si creemos que otro tiene culpa o responsabilidad sobre esa carga…SOLTEMOS ESA IDEA…pues es falsa.

Así…caminemos hoy nosotros mismos el camino hacia la Cruz…haciendo un recordatorio de todo lo que vamos cargando…observémoslo…podemos incluso  enlistarlo en la memoria…y si lo necesitamos, visualizarnos cargando lo que ya queremos dejar en lo alto del monte…en lo más alto, en donde  quedarán expuestos  para que el acto de hacerlos conscientes los transforme y disuelva, si es necesario.

Simplemente se trata de ENTREGAR a la conciencia, para  que muera  lo que más agobio, retraso, dolor, sobresalto, tristeza…nos cause.

La palabra clave es ENTREGA…no muerte…pues sin ENTREGA…si nos seguimos aferrando a la idea de que  no podemos soltar y cambiar…seguirán allí.  No es ni bueno ni malo, es solo LO QUE ES…una elección consciente o no de que no es el momento aún. Por eso no se puede presionar a nadie a hacer nada que no sienta hacer o no hacer , no nos hace mejores ni peores, más ni menos elevados…SOLO NOS HACE MÁS LIBRES…pero  como el tiempo no existe en verdad…lo que nos llega no debemos tomarlo sino como una invitación gentil del espíritu de dar un paso, no como un empujón o como un gesto reprobatorio si no queremos  darlo.

PASCUA…no es SACRIFICIO DOLOROSO…

SACRIFICIO SIGNIFICA…SAGRADO OFICIO…o sea servicio sagrado y cada uno puede escoger si quiere, y cuándo y cómo hacer un SACRIFICIO.

Dos palos o líneas en cruz…son dos caminos que se encuentran en un punto  y siguen multiplicados…no siendo dos caminos ya sino cuatro…y esos cuatro se encontrarán con otros y formarán nuevas encrucijadas…

La Cruz es una ENCRUCIJADA en la cual hay un punto central en el que situarnos y decidir  rumbo. La manera en que  lo haré es tomarme el tiempo para VER y tratar de decidir cuales cosas puedo y quiero  dejar MORIR en la cruz del camino…en la encrucijada del AQUÍ Y AHORA…para sentirme más ligera de equipaje…y unirme en AMOR a todas las almas que sean cuales sean sus creencias ( caminos, direcciones)…están ritualizando  un proceso en el que  se muere, se eleva y se renace…siendo UNA NUEVA CREACIÓN…aún inconscientemente para nuestro ego personal.

Que sus pascuas sean…lo que ustedes decidan que sea…nada impuesto desde fuera. Lo que en su Centro vislumbran y sienten.

En Amor

Tahíta

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