martes, 10 de enero de 2012

NUESTRO VASO DE SUTIL VENENO…


Mientras nos encontramos en el vientre de nuestra madre, somos almas puras, aguardando nacer en un mundo en el que esperamos que se nos enseñe, alimente, y nos muestre la manera de evolucionar .
Entramos en el mundo puro y abierto, en un momento y lugar designado, y de allí en adelante se nos da oportunidad tras oportunidad de aprender y crecer espiritualmente. Esta es la razón por la que hemos venido aquí ... esta es la escuela que nuestra alma ha elegido para su aprendizaje.

En esta escuela de vida tenemos numerosas experiencias de crecimiento, se nos dan la muchos regalos que podemos utilizar para manifestar lo que SOMOS. Muchos de esos regalos vienen en forma de alegría y felicidad, de experiencias que nos hacen reír y nos hacen sentir felices de estar vivos; otros de esos regalos vienen en forma de adversidad,dolor y angustia, tristeza y lágrimas, a veces incluso sentimos que nos gustaría no haber nacido en absoluto.

Todos los dones que se nos dan, se manifiestan por y para nosotros. Podemos aprender con ellos humildad y amor, cariño y comprensión, y nuestra alma se alimenta de estas cosas como de un maná celestial.

Podemos no amar y debatirnos en la negatividad. Como veneno , la negatividad gotea lentamente en nosotros y disminuye la manifestación de Luz.

La ira, la confusión, la agresividad,la negatividad, la frustración, el miedo y el resentimiento…estas y otras son emociones negativas que actúan como un veneno para nosotros, y es probable que creen una enfermedad.

Ver la negatividad del otro es más fácil que verla en nosotros mismos. A menudo señalamos con el dedo a otro o culpamos a las circunstancias adversas de lo que nos afecta, después de todo,a ninguno de nosotros le gusta reconocer que podemos estar actuando negativamente…mas aceptamos una experiencia como humanos…como humanos imperfetos, desde ese punto de vista. Nuestras adversidades presentes son una oportunidad para que nos elevemos por encima de nuestras debilidades humanas y para superar los efectos adversos que pueden, si se lo permitimos, envenenar el alma.

odos tenemos sustancias tóxicas dentro de nosotros.La agresión es un veneno, la ira y el resentimiento lo son, y todos sentimos esas cosas de vez en cuando. Pero si las sentimos continuamente… si la negatividad se convierte en una parte importante de nuestro equipaje, entonces estamos en peligro no sólo de dañarnos, sino de dejar que nuestro veneno se filtre a los demás, infectando y dañando a los que amamos con esa energía venenosa.

Es bueno preguntarnos honestamente…
1) ¿Con qué frecuencia me enojo o me resiento?

2) ¿Con qué frecuencia culpo a los demás o a las circunstancias de mi rencor?

3) ¿Cómo me siento cuando permito a mi negatividad envenenarme?

No temamos hacer frente a la posibilidad de que nuestra energía negativa esté ahogando muchas veces nuestra energía más luminosa.

Un pequeño ejercicio de conciencia para pararnos y reconsiderar nuestro accionar…

Por la mañana, sirvámonos un vaso de agua pura…hagamos de cuenta que este vaso de agua representa el estado de nuestra alma en la primera media hora del día.
Visualicemos la negatividad como no existente en este momento.
Nos bebemos el agua…ya que un vaso de agua al despertar es un eficaz purificador.
Ahora nos vamos a nuestra rutina diaria.
Por la noche, nos servimos otro vaso de agua.Este vaso de agua representa la condición de nuestra alma al final del día, ahora hagámonos estas tres preguntas:

1) ¿Cuánto veneno permití en mi vaso (alma) hoy?

2) Ya que el agua representa el alma…¿cómo se ve mi alma ahora?

3) ¿El agua sigue siendo clara y pura, o de color gris o turbia, o negra a causa de toda la negatividad que en el día emití?

Respondanos a estas preguntas con honestidad. Cualquier negatividad que nos hayamos permitido en el día considerémosla una gota de veneno.

Si nos permitimos un montón de negatividad …tendríamos un vaso (alma) lleno de veneno.
Ahora…

1)¿Nos beberíamos nuestra agua de buena gana y con avidez? Si la respuesta es sí, entonces..bebámosla.

2) ¿Daríamos de beber de esa agua a alguien a quien amamos? Si la respuesta es sí, entonces la bebemos en su nombre.

3) ¿Desearíamos tirar el agua envenenada y empezar de nuevo mañana? Si la respuesta es sí, entonces usémosla para otro fín…y hagamos un esfuerzo más consciente de no contaminarnos más a nosotros mismos ni a los que nos rodean.

Estas tres últimas preguntas nos hacen concientes de lo que nuestra alma alberga, lo que no le ha permitido crecer en este día y lo que nos proponemos eliminar desde ese momento. Nos recuerdan lo que fuimos en un principio,lo que seguimos siendo...mas habiendo permitido emociones tóxicas, y cómo esto afecta a los demás a nuestro alrededor.

Por desgracia, en el momento en que lleguemos a hacer las últimas tres preguntas, si han sido negativas, o sea, si nos hemos alejado de lo que quisiéramos ser, entonces ya hemos contaminado nuestros cuerpos y a los que más queremos, pero podemos empezar de nuevo mañana …haciendo este pequeño ejecicio conciente…hasta que nos sintamos felices de beber de esa agua.

Muchos tal vez piensen que no necesiten éstos recordatorios…pero les aseguro que éste tipo de discernimiento ha servido a muchas personas…cada vez que se encuentran frente a un vaso de agua, a hacerse más consciente acerca de la contaminación negativa que en el apuro diario ( que es inconciencia) nos permitimos.

MAÑANA HABLAREMOS DEL IMPERIL...EL VENENO QUE GENERAMOS SEGÚN  LO ADVIRTIERON  LOS MAESTROS♥

Les amo!

Su Hermana Tahíta-

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