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miércoles, 30 de septiembre de 2020

DEJA TODAS LAS HISTORIAS…INCLUSO LAS ESPIRITUALES

Nuestras historias oscurecen la paz

Ego es una historia que se hace pasar por un narrador al que llamamos "yo". El contenido de su historia es siempre: yo, mío, estar en contra de... El ego se refiere a sí mismo una y otra vez, siempre observando, siempre juzgando el rendimiento, calculando, sumando esto, restando eso.

El ego es toda la narrativa de: nuestras pérdidas y victorias, nuestros secretos y vergüenzas, nuestra cultura e historia, nuestra familia. Lo que no sucedió y lo que debería haber sucedido y lo que aún puede suceder. El viaje, la alegría, la tragedia, la caída. Todo ello.

Mientras el Espíritu, la Fuente, siempre te dirá: Deja de contar la historia. No revivas la historia ni la cambies por una nueva historia. No cambies el tono de la historia, deja de contar solo esta o aquella parte de la historia que te favorece frente al ego.

Simplemente deja de contar la historia, toda la historia. Solo eso. Ahora mismo. Siempre.

Naturalmente, el ego transgrede esta invitación en sí misma. Siempre podemos decir "no cuentes la historia", siempre que decirlo sea parte de la historia.

Así es como seguimos un camino espiritual, y por lo tanto, una distracción dentro de la historia. Nos convertimos en seguidores. Nos identificamos con este maestro, pero no con ese. Este es nuestro aprendizaje más difícil. 

Extiende y ofrece esta invitación una y otra vez: DEJA TODAS LAS HISTORIAS…INCLUSO LAS ESPIRITUALES. Deja de contar historias.  Cuando te encuentres contando cualquier creencia, o sea, historia, solo di: "oh, claro, esto es una historia". Y luego deja de contarla, de comentarla, de avalarla, salvo que haya llegado de tu intuición y decidas conservarla un poco para considerarla, pero no contarla.

¿Cómo sabes qué es una historia y qué no?

En este momento, para nosotros, todo es historia. Cada objetivo, sueño, pensamiento, estrategia, resentimiento, rencor, esperanza, oración, esfuerzo. 

Historia. Todo historia

No es malo ni peligroso.

Simplemente no es real.

Simplemente no eres tú.

Y tú, el tú que recuerda el Amor de Dios del que nada está o podría estar separado, puedes dejar de contarlas ahora. O más bien, puedes dejar de escucharlas ahora. Sin audiencia, el ego se ha ido.

Luego…NO CONSTRUYAS MÁS HISTORIAS ESPIRITUALES. NO HAGAS NADA.

No hacer nada es descansar y hacer un lugar dentro de ti donde la actividad del cuerpo deje de exigir atención. A este lugar viene el Espíritu Santo, y allí permanece inspirándonos en el ahora…sin cuentas, sin análisis, sin historias.

Deja de prestar atención al ego y así, el ego desaparece como instructor.

¿Qué queda cuando el ego ya no está?

¿Qué queda cuando se ve hasta el último tramo de nuestra historia como el espejismo que es y se le permite disolverse en consecuencia?

¿Quién eres tú? No eres "Lily" o "José " o "Juan." No eres un cuerpo No estás "en" el mundo.

Si dejas de contar la historia del ego, entonces lo que eres, y quién eres y dónde estás, se mostrará naturalmente porque ya está presente. Ya ES. Te será natural, completamente impersonal.

No tiene favoritos porque todo es igual, todo es igual. Donde no hay diferencias o distinciones, entonces no hay motivos para ser personal.

Este es el verdadero amor. Esta es nuestra "identidad" y nuestro "hogar", siempre y cuando esos términos tengan sentido.

Ante el Amor, el ego, la historia, una vez tan persuasiva y convincente, se vuelve superficial y hueca, una voluta de humo en una tormenta de viento.

El ego es solo la idea de un yo separado que hace girar constantemente una compleja ficción que parece apoyarlo. Dentro del marco del ego, parece que todo lo que podemos hacer es seguirlo. Como si fuéramos una audiencia cautiva.

Sin embargo, el ego no es más que una idea errónea, girando en un marco de historias imaginarias que lo apoyan …del cual podemos liberarnos. Nunca fue real en primer lugar. 

Lo que no es real no tiene efectos. Cualquier cosa que parezca causar: soledad, vergüenza, miedo, arrepentimiento, ansiedad, confusión, sacrificio, avaricia, no es real. Por lo tanto, el ego no tiene que ser tratado, mejorado o administrado ni nada.

Lo irreal desaparece cuando se lo lleva a lo real. Lo que es real es la Fuente, el Amor, Dios, la paz que supera toda comprensión.

El ego no tiene nada en todo eso. Nunca.

Dejemos de consentir la historia del ego y nuestra aspiración más profunda: ser uno con Dios, estar en el hogar, ser Unidad, es lo que queda. Renunciamos a lo que nos duele, nos dificulta y nos perjudica y, a cambio, descubrimos una vez más el Regalo más allá de toda medida que significa estar y ser CONCIENCIA INFINITA.

¿De qué otra manera puedo decirlo? Eres amor.  Eres la paz más allá de toda comprensión.

Gracias, como siempre, por ayudarme a recordar esto.

 

Gracias. Gracias. Gracias.

 

Tahíta

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